|
Tribuna de Oradores
Diplomacia para evitar guerras por el agua
por Danielle Knight
/ publicado en Info-Ong
Más de 50 países podrían verse involucrados
en guerras por el agua en la próxima década a menos que comiencen
ya a negociar acuerdos para compartir sus recursos hídricos.
La
causa de los conflictos internacionales por el agua no es la
escasez o la sobrepoblación mundial, sino la falta de coordinación
para explotar las fuentes, señalaron investigadores.
La Organización de las Naciones Unidas y el gubernamental
Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos advirtieron que
la escasez de agua y el aumento de su demanda por el crecimiento
de la población son las principales causas de conflictos
limítrofes en torno de este recurso vital.
Pero investigadores ahora sostienen que, si bien estos aspectos
influyen, el factor determinante es, con frecuencia, el intento
unilateral de un país de explotar un río, ante la ausencia de
tratados que preserven los intereses de las otras
naciones que comparten sus aguas.
"La tensión no se origina en la necesidad del agua en sí, sino
en los proyectos para utilizar ríos internacionales", sostuvo
Sandra Postel, directora del Proyecto de Políticas Mundiales sobre
el Agua, radicado en Estados Unidos, y miembro del instituto
Worldwatch.
Un equipo de la Universidad de Oregon desarrolló un archivo
sobre la historia de las disputas limítrofes por el agua y
concluyó que respondieron no a su escasez sino a intentos de algún
país de controlar los ríos, generando "décadas de hostilidades"
con sus vecinos, explicó el profesor Aaron Wolf.
Los expertos estudiaron durante dos años el caso de los ríos
Eufrates, Jordán, Nilo y Tigris, entre otros.
El Nilo, por ejemplo, es compartido por 10 países. A fines de
los años 50, cuando Egipto decidió construir la represa de Aswan,
estalló un conflicto con Sudán, su vecino meridional.
El Cairo y Jartum firmaron un tratado en 1959, pero aún no
tienen acuerdos de cooperación con Etiopía, de cuyo territorio
surge casi 85 por ciento del caudal del río. "Egipto, la potencia
regional, sigue desarrollando de forma unilateral grandes
proyectos", señaló Wolf.
En cuanto al río Ganges, India construyó una represa en los
años 70 cerca de la frontera con Bangaladesh, que, como
consecuencia, recibió un menor flujo durante la temporada de
sequía.
"Esto dio inicio a un periodo de 20 años de hostilidades e
inestabilidad, que incluso aumentó las oleadas migratorias de
Bangladesh a India", dijo Wolf.
Postel y Wolf aseguran que 51 países de todo el mundo están en
riesgo de tener conflictos por el agua en los próximos 10 años.
Ocho de los ríos en disputa están en Africa, en especial en el
sur, y seis en Asia, la mayoría en la región sudoriantal.
"Pocos de esos conflictos están en la pantalla del radar y en
la mente de los analistas de seguridad", afirmó Wolf.
Uno es el río Salween, que nace en el sur de China y se
extiende a través de Birmania y Tailandia. Todos estos países
quieren construir represas y tienen proyectos de desarrollo en las
riveras, pero los planes no son compatibles entre sí, según los
investigadores.
Esto se agrava con otros factores desestabilizadores, como la
situación política del Tíbet, la producción de opio y el aumento
de la población urbana de Bangkok.
China, Birmania y Tailandia no tienen tratados al respecto ni
diálogo regular ni capacidad institucional como para afrontar los
efectos políticos que deberán afrontar si implementan sus
proyectos.
Otro lugar en riesgo es la cuenca del río Okavango, en el sur
de Africa, que abarca parte de Angola, Botswana, Namibia y
Zimbabwe.
En 1996, Namibia reactivó los planes para desviar agua del río
Okavango hacia Windhoek, la capital. Angola y Botswana objetaron
el proyecto porque la sobrevivencia de su pueblo y de sus animales
salvajes depende del río.
En estas y otras regiones del planeta es necesario "un proceso
de cooperación antes de que comiencen hostilidades que impidan a
los países involucrados sentarse a una mesa de negociación", dijo
Postel.
Los acuerdos, cuando existen, son "marcadamente elásticos" y
los países firmantes tienen hostilidades entre ellos sobre otros
asuntos no relacionados al agua, explicó la experta.
El Tratado de Aguas del Indus, que regula la explotación de ese
río entre India y Pakistán, sobrevivió a dos guerras entre los dos
países. El convenio permitió a cada país aplicar sus planes
agrícolas y económicos sin arriesgar los del otro.
Postel remarcó además la necesidad de políticas más severas en
la mayoría de los países para regular el uso del agua subterránea,
garantizar y restingir el suministro de zonas urbanas y proteger a
los ríos de la contaminación.
"Una mayor asistencia a los gobiernos por parte de las agencias
internacionales para llevar adelante estas políticas podría ayudar
a evitar conflictos por el agua en el futuro", afirmó.
Los países también deberían incluir las recomendaciones de la
Comisión Mundial sobre Represas, organización académica financiada
por agencias multilaterales, industrias, gobiernos y
organizaciones no gubernamentales.
La comisión puede realizar estudios para determinar si la
construcción de una represa es realmente la mejor opción, propuso
la experta.
Opina sobre este artículo
Arriba
|
|