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Tribuna de Oradores
Alternativa Para la Crisis de la Deuda
por Kevin Danaher
/ publicado en Global Exchange
Aunque
no tienen los mismos intereses materiales, los líderes del primer mundo y los lí.deres de países que obtienen ayuda financiera del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional si comparten algunos intereses importantes. Ambos grupos quieren mantener la estructura de clases que existe ahora y los sistemas que reparten las riquezas entre los rangos más altos dentro de cada nación y en la economía global.
Dice la sabiduría popular que "los ricos se hacen más ricos y los pobres se hacen más pobres". Esto es porque el movimiento de capital es hacia arriba en la estructura social, de los países del primer mundo y del tercer mundo. Es posible que algunos trabajadores del primer mundo se beneficien gracias al proceso de "goteo" dado por los contratos de compañias multinacionales que tienen proyectos en el tercer mundo, pero se beneficiarían más si la gente del tercer mundo no vivieran en tanta pobreza: (1) las compañias tendrían menos incentivos de trasladar sus plantas de producción de los países con altos sueldos a países de sueldos bajos si los sueldos tercermundistas se elevaran al nivel de sueldos del primer mundo; (2) las personas del tercer mundo podrían comprar más productos si no vivieran en tanta pobreza -y estos productos serían exportados de países industriales, lo cual daría lugar a más trabajos; (3) Un medio ambiente más limpio sería benéfico para todos, pero los países tercermundistas explotan irracionalmente sus recursos naturales tratando de obtener moneda extranjera. Nuestro objetivo político debe tener dos aspectos: construir alianzas entre trabajadores del primer y tercer mundo, al igual que encontrar la forma de dividir a las élites de países del primer y tercer mundo.
¿Un "alivio" de la deuda?
El número de países pobres que no pueden pagar su deuda externa sigue creciendo. Esta situación, además de la creciente presión por parte de las ONGs preocupadas por el sufrimiento humano que acompaña a la deuda, ha hecho que el Banco Mundial desarrolle un documento argumentando cómo el aBanco y el FMI pueden establecer una agencia de financiamiento multilateral que alivie los casos más severos. Un país tendrían que cubrir los siguientes requisitos: ya deberían haber aceptado un plan para la reducción de la deuda y deben tener un buen record de reforma económica (por ejemplo ajustes estructurales en el pasado). El Banco asume que únicamente un par de docenas de países calificaría. Lo mejor que este plan haría -aunque se logre cumplir, lo cual es dudable- es mantener a los peores deudores en el tráfago de pago y por lo tanto bajo la influencia de los economistas sobrepagados de Washington.
Dado el hecho que la crisis de la deudad es tan crítica que aquellos en el poder ya no pueden ignorarla, a nosotros, que estamos en el movimiento para un cambio progresivo, se nos presenta la pregunta: ¿Cómo respondemos a esta situación? ¿Apoyamos el plan del Banco Mundial (como el reportaje del Associated Press del 15 de septiembre de 1995 citó a Rob Buchanan de Oxfam representando a la coalición de 50 Años es Suficiente)? ¿Hacemos un llamado para la cancelación completa de la deuda? ¿ Señalamos los defectos del plan del Banco Mundial sin proponer alternativas? ¿ O tal véz deberíamos proponer una versión condicional alternativa que nos daría algo positivo que decir y mostrar que estamos intentando proponer alternativas prácticas en vez de sólo criticar los esquemas de aquellos que tienen el poder?
El problema con cancelar la deuda es que le da un alivio temporal a las élites del tercer mundo -muchas no democráticas- sin demandar reformas. No hay nada que garantice que no volverán a endeudarse y que continuarán siendo más leales hacia las élites del primer mundo que hacia sus propios pueblos. Una cancelación también le quita la culpa al Banco Mundial, al FMI y a los prestadores comerciales que hicieron los prestamos no tan inteligentes en primer lugar. La pregunta es, entonces: ¿Cómo podemos aliviar las presiones de la deuda del tercer mundo y no dejar que las élites ignoren su responsabilidad?
El imponer condiciones a las élites tercermundistas no es necesariamente algo malo. Hasta ahora, el imponer condiciones ha sido un arma de las élites del primer mundo para demandar ajustes estructurales en los gobiernos del tercer mundo, lo cual asegura un acceso benefico a los trabajadores y los recursos naturales de los países del tercer mundo.
El principio de una alternativa
Es tiempo de que empecemos a desarrollar una alternativa positiva para la limitación de las élites. Debemos reunir apoyo global para condicionalidad popular. La idea necesitaría sugerencias de nuestras organizaciones compañeras del tercer mundo y en la práctica necesitarían ajustes de acuerdo a las características individuales de cada país (lo cual es diferente a la aplicación dogmática de ajuste estructural a países deudores con diferentes condiciones y capacidades). Pero nosotros en los países industrializados tendríamos que hacer gran parte del cabildeo ya que es nuestro gobierno el que tiene más dominio sobre las políticas del Banco Mundial y el FMI.
Podría ser algo como esto. Los gobiernos deudores podrían pagar moneda local a una Comisión local para el Desarrollo del Pueblo. Esta comisión tendría requsitos democráticos estrictos: estaría dirigida por un consejo elegido a nivel nacional con elecciones libres y justas, con límites en el gasto de su campaña electoral; el consejo tendría que incluir un 50% de mujeres, mínimo; representates de trabajadores y pequeños campesinos serían parte de la carta constitucional organizaciones del pueblo para el desarrollo tendrían un papel importante; (y otros requisitos que falta especificar, todo con el propósito de asegurar responsabilidad democrática y control).
Este consejo utlizaría el dinero depositado en la Comisión de Desarrollo para otorgar prestamos y becas a proyectos de desarrollo organizados por el pueblo. Estos podrían incluir una gran variedad de empresas chicas y proyectos de "empowerment" : cooperativas de mujeres de producción y mercadotecnia; proyectos de agricultura orgánica, producción de artesanías, provisión de atención médica, educación y servicios de transportes, desarrollo de infraestructura para el pueblo como energía solar, purificación de agua, y salubridad, y la lista continúa.
El Banco Grameen en Bangladesh muestra cómo se pueden imponer límites en la cantidad de prestamos, cómo el capital se puede pagar por colectivas en vez de personas individuales, y cómo el proceso puede ser más que transacciones financieras y desarrollarse como una organización social. El efecto económico multiplicador sería impresionante porque los pobres gastan la mayoría de su dinero en cosas básicas como comida, ropa y resguardo.
Por cada cantidad de moneda local depositada en la Comisión de Desarrollo del Pueblo el gobierno obtendrá una cantidad de unidades monetarias estables equivalente, a un a tasa de cambio acordada. Esto reducirá la deuda multilateral del gobierno. De esta manera se termina uno de los problemas más grandes de la crisis: la pérdida de unidades monetarias estables en países tercermundistas. Al hablar sobre la crisis económica con gente en las calles de Zimbabwe, Nicaragua o Haití siempre se llega a que el problema es la falta de moneda estable.
Obviamente, las élites del primer y del tercer mundo empezaran resistiendo este plan por su carácter democrático y su fin de cambiar el movimiento de los recursos económicos hacia la abajo de la estructura social, en vez de la hacia arriba. Es por esto que para que se tenga éxito se necesita una campaña de presión internacional -¿entoces porqué no recibimos más a cambio de por nuestros esfuerzos?
Al dirigirnos a la clase de pequeños empresarios podemos argumentar que la presente paralización de la economía mundial es causada en parte por la demanda insuficiente entre la mayoría de la población. Algunos líderes de corporaciones ya admiten este hecho y se preocupan que la situación empeore en el futuro. Podríamos dividir a la oposición al lograr que algunos miembros de la clase de negocios apoyen el plan fuera de su propio interés: podrían vender más productos si la mayoría de las clases sociales tuvieran más dinero para gastar.
Este plan puede considerase como un trueque de deuda-por-democracia. El problema con la mayoría de trueques de deuda-por-equidad es que fallan en transferir posesión al pueblo. Bajo este plan se vería lo siguiente: (1) menor estrangulación por la deuda, (2) un traslado de la responsabilidad política de las élites del tercer mundo, lejos de las élites del primer mundo, a los ciudadanos de países tercermundistas (un cambio que debe ocurrir si es que la democracia o desarrollo ha de existir en los países subdesarrollados), (3) una manera de asegurar que el capital este llegando al nivel del pueblo en una sociedad, y (4) el establecimiento del principio de que si la democracia es en realidad algo bueno, debe ser aplicable a todos los aspectos de la sociedad, tanto económica como políticamente.
Esta idea no se presenta como un "cianotipo" terminado, sino más bien como un borrador que necesita un debate para ver en que dirección queremos ir con esta coalición mundial. Necesitamos una situación positiva para construir una unión transnacional a su alrededor. Podemos continuar la práctica de la izquierda y enfocarnos en la política del gobierno, aunque el poder del gobierno está siendo opacado por el poder del capital transnacional y la ideología del mercado libre. O podemos intentar influir la forma en que se invierte el capital: un aspecto central que afecta trabajos, desigualdad de género, el medio ambiente, inmigración, la crisis fiscal del estado y un sinnúmero de otros aspectos. Algo bueno de la condicionalidad popular es que nos permite ir al público con las mismas críticas de los poderes existentes, pero nos da algo más positivo que promover: una visión democrática de un desarrollo del pueblo, desde abajo.
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