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Visiones Alternativas
Terror Global
por Manuel Campo Vidal / publicado en El Periódico
Entrevista a Manuel Castells por Manuel Campo Vidal
(extracto).
Más allá del horror y el dolor, algo muy profundo tuvo que
suceder el 11 de septiembre para ver al líder palestino Yasir Arafat en una
coalición internacional junto a EEUU y la OTAN, coalición aplaudida por Irán y
soportada sin remedio por Israel. Entramos en un nuevo escenario en el que todo
será distinto, desde la política a la guerra, de la economía a la ética.
- Se ha hablado de tercera guerra mundial, de choque de
civilizaciones, de guerra de religiones. Definamos este ataque terrorista y lo
que se avecina. ¿Es una guerra realmente?
Es una guerra que se está desarrollando y se va a desarrollar
en todos los ámbitos del planeta. Pero no es una guerra en el concepto
tradicional y no es una guerra mundial como las del siglo pasado. No es una
guerra entre estados, sino entre redes del terror y estados. Pero es una
guerra. No es un acto terrorista aislado. Si aviones afganos o de otro país,
porque Afganistán no tiene muchos, hubieran bombardeado Nueva York y
Washington, diríamos que es una guerra. Ocurre que tomaron los aviones
prestados a las líneas aéreas norteamericanas.
- Tampoco es entonces una guerra de
civilizaciones.
No. Los análisis de la guerra de civilizaciones son
excesivamente simplistas. Hablan de Occidente contra el resto, y el resto es la
mayor parte del planeta y muchas civilizaciones y culturas. Si hablamos de
civilización musulmana, la mayor parte de los musulmanes no está por el
terrorismo. Si hablamos de países árabes, la mayoría son aliados de Europa y
EEUU.
- También se temió que se definiera como una guerra
de religión.
No es una guerra religiosa, aunque las motivaciones de
base de quienes han atacado a EEUU son de tipo religioso, fundamentalistas,
identitario.
- No faltó quien deslizara en su análisis disparos contra
el movimiento antimundialización.
Ese movimiento se opone al tipo de mundialización
capitalista y sin control político y social que estamos viviendo. Pero sería
muy peligroso criminalizar al movimiento antimundialización asimilándolo a
redes terroristas fundamentalistas. La pobreza alimenta la desesperación
social, pero hay muchos pobres que están desesperados y no luchan, o luchan de
otras formas más eficaces a largo plazo. Aunque las redes terroristas recluten
gente entre el mundo de la pobreza, lo esencial es la afirmación religiosa
fundamentalista ligada a la identidad. Como lo prueba el hecho de que Osama bin
Laden es un multimillonario.
- Pero en este caso los terroristas tenían
amplios conocimientos tecnológicos. El atentado es fruto de la suma de
tecnología y fanatismo.
No estamos ante actos desesperados de individuos a los que
la opresión les lleva al suicidio militante. Ni siquiera antes los actos del
terrorismo suicida que pasan en Israel. Es algo más sofisticado, basado en la
capacidad de esas redes terroristas de expandirse y contar con grandes recursos
económicos, y no sólo los de Bin Laden. Puede haber financiación de fuentes muy
conservadoras fundamentalistas, saudís o de otros países, que no están ellos en
el terrorismo. Hay gente en esas redes con capacidad de manejar internet,
instrumentos tecnológicos, pilotar un avión o cosas que no sabemos como armas
bacteriológicas y químicas, o de atacar nuestras infraestructuras con virus
informáticos.
- Pakistán queda en situación muy delicada y lo
que venga puede agitar la vida en Egipto, en Líbano, en Maruecos y Argelia, muy
cerca nuestro, o en Arabia Saudí, donde hay una situación muy incómoda.
En Pakistán, una buena parte de la población, si no la
mayoría, está en contra del apoyo a EEUU. ¿Hasta qué punto puede Pakistán
ayudar en esta intervención y controlar a su propio país? ¿Hasta qué punto esto
puede provocar una guerra civil, en un país equipado con armas nucleares?
¿Hasta qué punto una desestabilización en Pakistán no puede motivar la
intervención preventiva de India? Hay un intento de obtener ayudas para
operaciones puntuales que vayan desarticulando estas redes de terroristas, pero
cualquier desliza en este proceso puede desestabilizar países enteros y podemos
dar un salto cualitativo hacia una serie de guerras civiles generalizadas en
países musulmanes.
- En esta guerra, tan importante como el hecho
bélico es la capacidad de crear coaliciones y sumar a los países árabes y a
personajes como Arafat, que se encuentra por cierto en un territorio muy
delicado.
Delicado, pero Arafat lleva muchos años oponiéndose a este
tipo de terrorismo. Arafat probablemente está en el campo de la negociación
política del conflicto de Oriente Próximo. Creo que uno de los pocos elementos
positivos de ese largo proceso, que puede ser muy dramático, es que el mundo se
va a poner serio con Israel. Es decir, la desestabilización que representa la
continuación del conflicto ligado a la intransigencia de Israel. Probablemente,
para después de los grandes acontecimientos que estamos a punto de vivir, será
algo que todo el mundo intuye que se tomará en serio. Obviamente, no se puede
hacer en estos momentos, porque los americanos necesitan toda la ayuda posible
y los servicios de inteligencia de Israel representan la única inteligencia con
la que pueden contar en este caso. En el caso de Afganistán, la alianza habría
que hacerla con los guerrilleros de la Alianza del Norte que se oponen a los
talibanes y ya han ofrecido su apoyo a EEUU, y no olvidemos que representan al
gobierno reconocido por la ONU. A su vez, estos guerrilleros están apoyados por
Irán… Por tanto, una alianza con Pakistán por un lado, y con Irán y la Alianza
del norte por el otro, es el dibujo que está intentando EEUU para no ir solo a
la guerra.
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