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parte del equipo que creó el Foro Social Mundial y ha logrado popularizar el nombre de su ciudad en todo el mundo. Es un político en activo y, a la vez, un teórico de la política. Tiene muchas cosas que decir. Tiene un aspecto profesoral que engaña, porque detrás de las formas suaves y educadas se esconde un activista político, un dinamizador social y un teórico de largo recorrido. Tarso Genro tiene un discurso coherente y moderno que en estos momentos entronca con la juventud de todo el mundo. No sólo se ha convertido en una referencia planetaria a la hora de pensar el futuro y publicitar las alternativas al modelo globalizador neoliberal, sino que enseña desde su trabajo en la alcaldía cómo se puede hacer hoy en día una política de izquierdas competitiva y popular. Su futuro se adivina más allá de Porto Alegre.
¿Para qué han servido los dos foros sociales de Porto Alegre?
El Foro Social Mundial es una gran concentración democrática que pretende establecer relaciones políticas en defensa de una mundialización alternativa. O sea, una mundialización que no tenga una subordinación a intereses economicistas del capital financiero y que articule sus bases a partir de la socialización de los derechos, de la solidaridad de los pueblos y de una integración cooperativa que establezca no solamente reciprocidad, sino que también permita a los pueblos que proyecten su destino nacional, lo que no ocurre actualmente. Hay que entender estas dos asambleas como momentos políticos de afirmación de otro camino para la mundialización. En ese sentido, se puede decir que estas asambleas han posibilitado un crecimiento enorme de la conciencia política en todo el mundo.
¿Por qué es tan mala la mundialización?
Porque no es una mundialización cooperativa, sino de subordinación a unos intereses que, en nuestro caso, que es Brasil, son de EEUU. O sea, una mundialización en la cual el capital financiero domina el destino nacional. La mundialización no es buena ni mala, es un proceso correctivo. La forma por la cual esta mundialización se procesa puede ser humanizadora o un instrumento de sumisión. Ahora es obvio que se trata de una globalización en la que tenemos globalizantes y globalizados.
Se dice que en los últimos 20 años han crecido más las desigualdades que la pobreza.
Sin duda. Un ejemplo concreto es la deuda externa de los países subdesarrollados o medianamente desarrollados. Brasil, por ejemplo, es un país que tiene tierras, clima, un pueblo espectacularmente trabajador, una base industrial fuerte. Es un país al que no le falta nada. ¿Porqué, entonces, tenemos una desigualdad social que es tan perversa, quizá más perversa que la peor distribución de ingresos en los países africanos? Porque hay una forma de desarrollo interno sometido a los intereses globalizantes que determina que el país sea extorsionado de forma permanente por la deuda que fue contraída históricamente por los gobiernos militares, por los gestores corruptos, por aquellos que no tenían la idea de un proyecto nacional. Entonces, la mundialización tiene efectos concretos en la estructura social en la forma de invertir recursos o de repartir el presupuesto. En este sentido, hay que pensar en un proyecto nacional integrado, cooperativo, soberano, interdependiente, pero que permita que el país se desarrolle de una forma diferente de la actual.
Tras los atentados del 11-S, ¿es posible que el gran capital esté dispuesto a escuchar estos mensajes?
Creo que es una cuestión de seguridad planetaria. Las consecuencias del proceso de mundialización económica se dan en todos los campos, en la sanidad pública, en el mundo financiero, en la concentración de ingresos... incluso en el retorno a las acciones terroristas. Hay que comprender que el proyecto alternativo para una nueva relación global es un nuevo proyecto de civilización. No es solamente una cuestión de derecho internacional público. La mundialización ha causado una tragedia diseminando la pobreza. Pero ha traído también un aspecto positivo, que es el de demostrar que todos los pueblos forman parte de la humanidad. Es necesario que las soluciones de hoy sean globales.
Según la ONU, casi 3.000 millones de personas vive con el equivalente de dos dólares al día; 1.200 millones, con un dólar; y 1.300 millones no tienen acceso al agua potable. ¿Tiene solución esto?
No tiene soluciones mágicas ni inmediatas. Tiene soluciones a medio y largo plazo. Creo que estos datos simbolizan desde el punto de vista material la crisis de civilización en la cual estamos inmersos. Tenemos incluso otro dato que está en la base de todos esos: 500 multinacionales controlan casi la mitad del PIB mundial. O sea, hay una elitización del poder político que se corresponde con una elitización del poder eco- nómico y que, en nombre de sus intereses, impone rumbos a unos proyectos que acaban siendo malos para la mayoría de la humanidad.
Como alcalde de Porto Alegre, ha revolucionado usted la política municipal. ¿Qué es el presupuesto participativo?
Es una experiencia colectiva que tiene 13 años y en la que he participado desde el inicio. Es una combinación entre democracia directa e instituciones republicanas clásicas. La democracia directa elige a través de asambleas en los 16 barrios de la ciudad a una serie de representantes que construyen con los especialistas del ayuntamiento el presupuesto público, donde están retratadas las prioridades de inversión de cada barrio. Después, los mismos delegados forman comisiones de control para verificar las inversiones.
¿Qué ventajas tiene?
La reducción drástica de la corrupción, ya que las inversiones y la ejecución de las inversiones son controladas. También la legitimación permanente del Gobierno, porque está en permanente contacto con la comunidad. Y, finalmente, la revalorización del Consejo Municipal, porque conoce lo que el pueblo ha apuntado como prioridad en cada barrio. Tiene la ventaja de producir, como nosotros decimos, una subvención democratizante, que es la finalidad de las instituciones.
¿Es factible en Barcelona?
Creo que el principio es factible. El principio del control público de la Administración por parte de la sociedad civil. El método debe adaptarse a las condiciones locales y a la cultura política local, a la experiencia sociopolítica del ambiente. Se trata, en mi opinión, del principio innovador del Estado moderno, que se está descomponiendo. El principio del control público del Estado, el control de la ciudadanía sobre los aparatos formales del Estado es una salida importantísima para la democracia de un país.
¿Qué papel ha de tener hoy el municipio?
Es un buen instrumento político. Seguramente, en breve tendremos un nuevo derecho internacional público que contemple este nuevo sujeto político. Con la disminución de las fronteras nacionales, con la integración económica del mundo, la estructura organizada de resistencia y de conexión se torna cada vez más hacia el municipio. El proceso de la mundialización tiene un efecto de producir la localización, o sea, usted se localiza en el mundo global a partir del sitio que usted habita y donde practica la política.
Desde su atalaya de ensayista teórico de la izquierda y, a la vez, político, ¿Cómo cree que ha de ser la nueva izquierda?
Pienso que hay una crisis de la forma tradicional de la socialdemocracia y del proyecto bolchevique de Estado, lo que ha sido denominado el comunismo histórico. Me parece que la dificultad de la izquierda es que ha respondido a esta doble crisis con una visión de más o menos Estado y más o menos liberalismo, en vez de responder con una nueva visión reguladora y con la propuesta alternativa de un nuevo tipo de Estado republicano que haga la combinación de la experiencia de la representación política moderna con la experiencia democrática revolucionaria que viene de la Comuna, la participación directa. Esto elimina el dilema de más o menos liberalismo porque produce otra relación del Estado con la sociedad.
¿Cree que Lula, candidato de su partido, el Partido de los Trabajadores, puede ganar las presidenciales de otoño en Brasil? ¿Cómo ve su búsqueda de apoyos en el centroderecha?
Esto último está superado, a través de una resistencia muy grande en el interior de nuestro partido contra este tipo de alianzas. Lula tiene, en ese proceso electoral, su mayor oportunidad. El problema es la segunda vuelta, ya que en la primera tendremos una frente típico de izquierda, pequeños partidos en torno del PT con un proyecto de izquierda. En la segunda vuelta, tenemos que abrir el sistema de alianzas, incluso hacer concesiones programáticas para que seamos mayoría. Pero no rebajando el programa, sino ajustándolo a la base social.
Tras la reciente experiencia venezolana ¿está preparado EEUU para aceptar que Lula sea presidente?
Tendrá que aceptarlo. Nuestro proyecto no tiene los aspectos mesiánicos de Chávez en Venezuela, que no tiene un partido con tradición política ni una articulación social, al tiempo que tampoco ha abierto un cauce de diálogo con los sectores empresariales, como nosotros tenemos, incluso con una buena parte de la burguesia brasileña. Tenemos condiciones de formar una base social amplia para desarrollar un proyecto, que no es socialista, sino un proyecto de integración social que nosotros llamamos democrático popular. Un proyecto de inclusión social masiva y de desarrollo económico con soberanía, que, si lo logramos, será una gran revolución en el país. Para eso tenemos base social y un partido político que lo apoya.
Argentina atraviesa una crisis económica que ha provocado el levantamiento social.
El grave problema social y económico que afecta actualmente al pueblo argentino no es otra cosa que una crisis terminal que se ha materializado con el tiempo, después de un largo ciclo de agonía que ha sido provocado, desde sus inicios, por una especie de paternalismo del bloque político de la derecha que actúa sin tener ningún proyecto de soberanía nacional..
El Gobierno israelí ha sometido a sangre y fuego a la población palestina durante muchas semanas.
Las acciones de guerra que el actual Gobierno israelí, dirigido por el ultraconservador Ariel Sharon, está llevando a cabo en los territorios de soberanía palestina corresponden a una política que tiene unas características agresivas, militaristas y fascistas que no se identifican con los intereses mayoritarios del propio pueblo israelí, ni tampoco de la comunidad judía internacional.
La policía española detiene continuamente a inmigrantes que llegan por mar en pateras o barcas desde Marruecos.
Las migraciones, como todas las que se viven de forma continuada en las costas españolas, son una respuesta dramática, terrible, deshumanizadora, a la extorsión histórica del periodo colonial. Todos esos pueblos colonizados, entre ellos los del continente africano, que ahora se dirigen hacia Europa en busca de un futuro digno, no tuvieron políticas ni proyectos de desarrollo que les permitiesen la formación de estados y naciones con unas mínimas condiciones de soberanía, de integración o cohesión social.
La prensa de EEUU dice que Bush piesa atacar Irak a finales de año.
No sería nada extraño un próximo ataque de la Administración estadounidense contra Irak, porque el Gobierno de George Bush promociona una multiplicidad de guerras localizadas. El objetivo es reforzar y tornar cada vez más dramática y ofensiva la hegemonía norteamericana. Creo que Europa, como entidad política que es, tiene una responsabilidad muy grande a la hora de contrapesar y detener esa política.
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