Soy el cantor de América
autóctono y salvaje;
mi vida tiene un alma,
mi canto un ideal.
Mi verso no se mece
colgado de un ramaje
con un vaivén pausado
de amaca tropical...
Cuando me siento Inca,
le rindo un vasallaje al
sol, que me da el cetro
de su poder real;
Cuando me siento hispano
y evoco el coloniaje,
parecen mis estrofas
trompetas de cristal.
Mi fantasia viene de
un abolengo moro:
los andes son de plata,
pero el León de Oro;
Y las dos castas fundo
con epico fragor.
La sangre es española
e incaico es el latido;
¡Y de no ser poeta,
quizás yo nubiese sido
un blanco aventurero
o un indio emperador!
JOSE SANTOS CHOCANO
Fulgores de las auroras
vibraron entre las sombras,
y mundos de tierna paz
se iluminaron a solas.
Y en medio de este silencio
de suaves noches luneras,
brillaron entre las sombras
dos amorosas estrellas.
Se diría que luceros
se rompieron en su seno
y dejaron escaparse
el misterio de los cielos;
y apenadas las regiones
de silenciosos arcanos
entre las sombras quedaron
como espectro de los astros.
Cortejo de luces mustias
entre celajes perdidos
acompañó los misterios
de tus dos ojos esquivos;
que reflejaron silentes
luces de amantes luceros
un día de gran ternura
de amor, de gracia y de cielo.
Hubo de ser en las sombras
el pacto de los luceros,
reflejando con amor
la obra de Dios eterno;
por eso tus bellos ojos
son consecuencia y misterio
que ha llegado entre alboradas
de los arcanos del cielo.
de: César Adolfo Alva Lescano
Brotecitos germinados
por la luz del sentimiento,
en vuestra sangre palpita
la grandeza de los tiempos.
Vuestros leves cuerpecitos,
pedacitos de universo,
son canciones que se alejan
reflejandose en los ecos.
Niños de todo el mundo,
brotecitos germinados,
reciban mi pensamiento
que se alegra con mi canto;
y allí donde la vida existe
adornada de hermosura,
seréis frutos maduros,
brotecitos del silencio;
miraditas de esperanza
amante luz del futuro
que va alumbrando senderos
y germinando los frutos.
Haced eslabones, niños
con vuestra alma de ilusiones
seguid sembrando la fe
y llenando corazones.
Cambiad por risa la pena,
y cuando el fruto madure,
brotecitos germinados
habréis sembrado el futuro.
de: César Adolfo Alva Lescano
Por tu amor, oh Dios, ten compasión de mí;
por tu gran ternura, borra mis culpas.
¡Lávame de mi maldad!
¡Limpiame de mi pecado!
Reconozco que he sido rebelde;
mi pecado no me deja ni un instante.
Contra ti he pecado, y sólo contra ti,
haciendo lo que tú condenas.
Por eso tu sentencia es justa;
irreprochable tu juicio.
En verdad, soy malo desde que nací;
soy pecador desde el seno de mi madre.
En verdad, tú amas al corazón sincero,
y en lo íntimo me has dado sabiduria.
Purificame con hisopo, y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
Lléname de gozo y alegría;
alégrame de nuevo, aunque me has
quebrantado.
Aleja de tu vista mis pecados
y borra todas mis maldades.
Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!
¡dame un espíritu nuevo y fiel!
No me apartes de tu presencia,
ni me quites tu santo espíritu.
Hazme sentir de nuevo el gozo de tu salvación;
sostenme con tu espíritu generoso,
para que enseñe yo a los rebeldes tus caminos,
y los pecadores se vuelvan a tí.
Librame de homicidios.
oh Dios, Dios de mi salvación,
y anunciaré con cantos que tú eres justo.
Señor, abre mis labios,
y con mis labios te alabaré.
Pues no son ofrendas lo que te agrada;
aun si quemara para ti un sacrificio,
no es eso lo que quieres.
Las ofrendas a Dios son un espíritu dolido;
¡tú no desprecias, oh Dios, un corazón hecho
pedazos!
Haz bien a Sión, por tu buena voluntad;
vuelve a levantar los muros de Jerusalén.
Entonces aceptarás los sacrificios requeridos,
animales y ofrendas totalmente quemadas;
entonces se ofrecerán becerros sobre tu altar.
Este pasaje ha sido tomado del Libro de los salmos
¡Salve a ti, Chan Chan augusta
cuna y tumba de tu raza!
¡Salve a ti, calvario de inmolación
y principio de eternidad!
Contemplarte es sentir angustia
de lo que fuiste y sufriste en tu entraña.
Invocarte es el mejor tributo
que te ofrece el cantor de tu grandeza.
Las fuerzas que convergen en tu centro,
son conmociones telúricas que afloran hacia el infinito
entre el plovo vital y genésico.
Cada adobe que conforma tus paredes
son palabras de Historia.
Cada túmba que se abre,
son cráteres de volcán que se levantan.
Tus pasadas glorias viven,
están prendidas en tus escombros.
El grito de tu raza,
es un grito interminable en la distancia
volando entre brumas de olvido;
pero fuiste esplendorosa...
Eres y serás eternamente admiración
del presente y lección del porvenir.
La sangre derramada se levanta en arco
iris, aún se siente el temblor conmovido
de la angustia; silenciada por el tiempo
pero no olvidada.
Quedas Chan Chan milenara
cuna y tumba de tu raza, vigorosa y
sempiterna; como guía luminosa de la
humanidad peruana.
de: Adolfo Lezcano
Juventud, espacio de vida,
juventud, aventura de amor.
En las hazañas bizarras
siempre un joven,
hecho acción, está presente.
A las montañas más altas
siempre un joven,
hecho tesón, está llegando.
Con las ciencias más ignotas
siempre un joven, hecho estudio
está soñando.
En el canto más sublime siempre
un joven hecho armonía,
está besando la flor de la esperanza
en un poema de vida,
con las letras de su fuerza de
ilusión y de nobleza, siempre puras.
Joven, fértil,
joven, luz,
joven, verbo de nobleza.
Letras del lenguaje a tatuarse
en el crisol por una vida mejor.
Jóvenes hacedores de futuro:
¡cantemos todos juntos, tomados
de la mano,
un canto de mañana por besar!
de: EFREN GAMARRA SOLES
Te digo adiós, y acaso te quiero
todavia, quizás no he de olvidarte,
pero te digo adiós, no sé si me
quisiste, no sé si te queria, o tal vez
nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, apasionado y loco,
me lo sembré eh el alma para
quererte a tí, no sé si te amé mucho,
no sé si te amaté poco: pero si sé
que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en el
recuerdo, y el corazón me dice que
no te olvidaré; pero al quedarme
sólo, sabiendo que te pierdo, tal vez
empiezo a amarte, como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta
despedida, mi más hermoso
sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós, y acaso, con
esta despedida, mi más hermoso
sueño muere dentro de mí
Pero te digo adiós para toda la vida.
de: José Angel Buesa
El viento del norte sopla en las alturas
sin conocer nada de los hombres
yo también, yo quiero,
elevarme con el viento del norte
por encima de los rumores, de las voces
por encima de las luces
de las calles abarrotadas del mundo.
Lejos de tibios contactos,
de la presión enervante,
de los hombres a mi alrededor.
Yo quiero ser libre, libre ininitamente
no quiero junto a mi ni amor ni risas
ni dulce voz, ni mirada de amigo
ni caricias, ni tristeza, ni placer...
Yo quiero, solitario, subir con el viento del norte
que, sin cesar, sopla en la noche fría
sublime e ignorante de seres;
subir y ver desde la altura
con fría mirada y callada boca
lo que sin cesar se hunde debajo de mi.
Y si las pasiones que yo he amado
se asen de mis ropas, elevando hacia mi
su rostro lloroso y me suplican
que no las olvide en la noche
sin una palabra desatará sus manos crispadas
sobre mis ropas y a su caída
no temblaré por su choque ahogado
sino que cantando...
ascenderé en la noche fría...
de: Frederic Van Eeden
Mi cuarto
es libro de 8,600 páginas
a él se llega
en 8,000 capítulos
con sangre tan hermosa
que la M. camina en su mañana lenta
como Mayo en Santiago de Chuco,
donde la S
¡Es símbolo de victoria!
En él
se escriben leyendas
y mágicos suspiros de luna...
Túpac acaricia la historia,
Micaela teje ponchos
en su techo todas las tardes.
Entre libros
vive en Indio Régulo con su voz ronca,
ese Indio que canta huaynos
y estremece mi corazón
con versos de patriota.
Luis Deza
lunar de vida en nocturnas caricias
contor milenario de los andes
lucha en su puente:
Su corazón de guitarra
mientras un drogadicto reza
y un obrero su mano le alcanza...
En mi plato
almuerzan vicuñas riendo
de mis afiches colgados.
En su zaguán
la plaza San Martín
revienta de niños
y los actores se pueblan de energías.
Por su ventana sur
Chimbote pez espada crece
como huelgas espaciales,
Vallejo y su eterna pureza
Arguedas y todas sus sangres
esperan felices en su pared derecha,
y un foco que amarilla sus dientes en las noches
brilla en la luz penetrada.
A mí
en veinte maletas llega el amor
cantando la leyenda
de los Hermanos Ayar...
Mi cuarto es del mundo,
el mundo vive en mi cuarto
para doblar la historia
al cauce de la justicia.
de: Victor Contreras Arroyo Santiago de Chuco 1946
Tumán amor
que nunca olvida
a la hora de mi cena fértil surco
curtido del tiempo,
calma mi sed.
Un día mi sombra
de tus entrañas se irá
bajo tu ojo de azúcar
mi recuerdo cañaveral.
Mañana volveré
vestido de aguacero,
dormido en tu rostro
marchito del viento.
Santa Ana
patrona y guía de mis ancestros
no llores
¡estamos aquí!
de inquebrantable fe y devoción.
sembrando futuro
en el ojo del universo.
Nunca la niebla borrará
la fuerza indomable
de mi arado,
semilla de mi esperanza.
Bajo tu mano
una mañana de amor.
de: Victor Contreras Arroyo Santiago de Chuco 1946
Volverán las oscuras golondrinas
En tu balcón sus nidos a colgar,
Y otra vez con el ala a tus cristales
Jugando llamarán;
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
Tu hermosura y mi dicha a contemplar,
Aquellas que aprendieron nuestros
Nombres.
Esas... ¡No volverán!
Volverán las tupidas madre selvas
De tu jardín las tapias a escalar,
Y otra vez a la tarde, aún más
Hermosas,
Sus flores se abrirán;
Pero aquellas cuajadas de rocío,
Cuyas gotas, mirábamos temblar
Y caer, como lágrimas del día...
Esas... ¡No volverán!
Volverán del amor en tus oídos
Las palabras ardientes a sonar;
Tu corazón de su profundo sueño
Tal vez despertará;
Pero mudo y absorto y de rodillas,
Como se adora a Dios ante su altar.
Como yo te he querido...
Desengáñate.
¡Así no te querrán!
De: Gustavo Adolfo Becquer
Camina plácido entre el ruido y la
Prisa y piensa en la paz que se
Puede encontrar en el silencio,
En cuanto sea posible y sin
Rendirse, mantén buenas relaciones
Con las personas, enuncia tu verdad
De una manera serena y clara
Y escucha a los demás
Incluso al torpe e ignorante,
También ellos tienen su propia
Historia, esquiva a las personas
Ruidosas y agresivas, ya que son
Un fastidio para el espíritu,
Si te comparas con los demás,
Te volverás vano y amargado,
Pues siempre habrán personas
Más grandes y más pequeñas
Que tú.
Disfruta de tus éxitos, lo
Mismo que de tus planes
Mantén el interés en tu propia
Carrera por humilde que sea ella,
Es un verdadero tesoro en el
Fortuito cambiar de los tiempos
Se cauto en tus negocios,
Pues el mundo está lleno de
Engaños, más no dejes que
Esto te vuelva ciego para
La virtud que existe,
Hay muchas personas que se
Esfuerzan por alcanzar nobles
Ideales, la vida está llena
De heroísmo.
Se sincero contigo mismo, en especial
No seas cínico en el amor, pues en
Medio de todas las avideces y desengaños
Es perenne como la hierva.
Acata dócilmente el consejo de los
Años, abandonando con donayre las
Cosas de la juventud, cultiva la firmeza
Del espíritu para que te proteja en las
Adversidades repentinas, muchos temores
Nacen de la fatiga y la soledad,
Sobre una sana disciplina, se benigno
Contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo no
Menos que las plantas y las estrellas
Tienes derecho a existir y sea que te
Resulte claro o no, indudablemente
El universo marcha por donde quiera
Por eso debes estar en paz con Dios,
Cualquiera que sea tu idea de El y sea
Cualesquiera tu trabajo y aspiraciones
Conserva la paz con tu alma, en la
Bullisiosa confusión de la vida aún
Con todas sus falsas penalidades y
Sueños fallidos, el mundo es todavía
Hermoso, se cauto, esfuérzate por
Ser feliz.
Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa,
Donde nos haces una falta sin fondo
Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá
Nos acariciaba: “Pero hijos...”
Ahora yo me escondo,
Como antes, todas estas oraciones
Vespertinas, espero que tú no des conmigo.
Por la sala, el zaguán, los corredores.
Después, te ocultas tú, y yo no doy contigo.
Me acuerdo que nos hacíamos llorar,
Hermano, en aquel juego.
Miguel, tú te escondiste
Una noche de agosto, al alborear;
Pero, en vez de ocultarte riendo, estabas triste
Y tú gemelo corazón de esas tardes
Extintas se ha aburrido de no encontrarte.
Y ya cae sombra en el alma.
Oye, hermano, no tardes
En salir. Bueno? Puede inquietarse mamá.
De: César Vallejo
Molle, Molle
Árbol de la montaña, de dulces frutos
Desde que bebí tu licor
No volví a encontrar a mi enamorada
Saúco, saúco,
Escóndeme bajo tu sombra.
Sol, luna,
Dadme vuestra luz,
Dadme vuestro calor,
Sol, luna,
Dadme vuestro calor,
Estrellas, estrellas,
Dadme vuestros rayos,
Estrellas, estrellas,
Dadme vuestros rayos,
Estrellas, estrellas,
Para que yo encuentre
A mi querida paloma
(anónimo literatura inca)
Morena mía,
Morena,
Tierno manjar, sonrisa
Del agua
Tu corazón no sabe
De penas
Y no saben de lágrimas
Tus ojos
Porque eres la mujer más bella,
Porque eres reina mía,
Porque eres mi princesa,
Dejo que el agua del amor
Me arrastre en su corriente,
Dejo que la tormenta
De la pasión me empuje
Allí donde he de ver la manta
Que ciñe tus hombros
Y la saya resuelta
Que a tus muslos se abraza.
Cuando es de día, ya no puede
Llegar la noche;
Y la aurora no llega.
Tú, reina mía
Señora mía,
¿ya no querrás
pensar en mí
cuando el león y el zorro
vengan a devorarme
en esta cárcel,
ni cuando sepas
que condenado estoy
a no salir de aquí, señora mía?
(poesía quechua)
Estoy levantando
El polvo de este pueblo
Que cayó bajo la fuerza de otras sangres.
Aquí vivieron tus antepasados:
Raza virgen fundida en terracota.
Aquí soñaron
Entre el oro y la piedra.
Aquí se originó el desastre.
Aquí murieron tus padres
Defendiendo el imperio del “Dios Inti”
Prosigo levantando el polvo de este pueblo:
Huaco antiguo entre ruinas sepultado.
El corazón del hombre
lo conozco y lo amo.
El bocado de amor
Que prodiga diariamente
Viene de su ternura.
La semilla
Humanamente arrojada
En el fondo de la tierra
Se hace pan
En las bocas hambrientas
De los pobres. Oh, este siglo sin paz...!
El corazón del hombre
Lo conozco y lo beso.
Sigo escribiendo sin quejas
Creando nuevos santos fraternales
Desde mi profunda arcilla.
Tengo aún encendida el alma
Y si mi corazón no muere
Mi voz levantará de nuevo
Mi acabada vida.
De: Rogelio Gallardo Bocanegra
Poemas en Prosa de Cesar Vallejo
Hay, madre, un sitio en el mundo, que se llama París.
Un sitio muy grande y lejano y otra vez grande.
Mi madre me ajusta el cuello del abrigo,
no porque empieza a nevar, sino para que empiece a nevar.
La mujer de mi padre está enamorada de mí,
viniendo y avanzando de espaldas a mi nacimiento
y de pecho a mi muerte.
Que soy dos veces suyo: por el a dios y por el regreso.
La cierro, al retornar. Por eso me dieran tanto sus ojos,
justa de mí, in fraganti de mí, aconteciéndose por obras
terminadas, por pactos consumados.
Mi madre está confesa de mí, nombrada de mí.
¿cómo no da otro tanto a mis otros hermanos?
A Víctor, por ejemplo, el mayor, que es tan viejo ya,
que las gentes dicen: ¿parece hermano menor de su madre!
¿fuere porque yo he viajado mucho!
¿fuere porque yo he vivido más!.
Mi madre acuerda carta de principio colorante a mis relatos
de regreso. Ante mi vida de regreso,
recordando que viajé durante dos corazones por su vientre,
se ruboriza y se queda mortalmente lívida, cuando digo,
en el tratado del alma: Aquella noche fui dichoso.
Pero, más se pone triste; más se pusiera triste.
Hijo, ¿cómo estas viejo!
Y desfila por el color amarillo a llorar,
porque me halla envejecido, en la hoja de espada,
en la desembocadura de mi rostro. Llora de mí,
se entristece de mí. ¿qué falta hará mi mocedad,
si siempre seré su hijo?
¿Por qué las madres se duelen de hallar envejecidos a sus hijos,
si jamás la edad de ellos alcanzará a la de ellas?
¿Y por qué, si los hijos, cuanto más se acaban,
más se aproximan a los padres?
¿Mi madre llora porque estoy viejo de mi tiempo y porque
nunca llegaré a envejecer del suyo!
Mi a dios partió de un punto de su ser,
más externo que el punto de su ser al que retorno.
Soy, a causa del excesivo plazo de mi vuelta,
más el hombre ante mi madre que el hijo ante mi madre.
Allí recibe el candor que hoy nos alumbra con tres llamas,
le digo entonces hasta que me callo:
- Hay, madre en el mundo un sitio que se llama París.
Un sitio muy grande y muy lejano y otra vez grande.
La mujer de mi padre, al oírme, almuerza y sus ojos mortales
desciende suavemente por mis brazos.
Difuminado en las primeras luces del universo,
Un sencible caos de gases y polvillos
Se está amasando en un globo color sangra,
Una tierra de vapores y de magma humeante.
Mas es azul mi tierra,
Azul después de los monzones,
Un zafiro qu se pavonea
En las arenas del firmamento.
Un destello en el protoplasma
Ha surgido para despertar al mar:
El mar, cuna del amor y de la vida;
Y la vida, bajo la espuma de los mares,
Ha invadido los continentes.
Un destello en el protoplasma
Hizo surgir lluvias de chispas,
Unas esporas para las praderas líquidas;
Esperma de los huevos para la orgía del calamar,
Para el salmón trágico y el albatros fiel.
Un destello en el protoplasma
De las desesperanza de los soles
Y de las piedras,
Un destello en el protoplasma
Ha hecho lanzar nuestras cometas hacia la luna,
Hacia Marte, Venus o Júpiter;
Y mañana nuestras lágrimas inundarán las estrellas,
De la desesperanza de los soles y de las piedras,
Pavesa que hizo nacer el mar,
¡oh vida milagro de agua, vida escarnecida,
a merced de tu hijo!
COUSTEAO
¡Oh maravilloso poder del verbo!
¿quién te resiste? ¡oh formidable fuerza de
la palabra! ¿quién te vence?
En el medroso silencio, que bien te insinúas en
la oreja timida; en el fragoroso estruendo,
qué bien retumbas en el pecho esforzado.
¡Qué prudente, si aconsejas; qué sutil, si engañas;
qué blando, si acaricias; que rustico, si ofendes;
qué cálido, si enamoras!.
de: José María Pinedo
Lucero vespertino que traes
cuanto la brillante aurora desparramó;
devuelves al redil las cabras,
devuelves las ovejas,
pero apartas a la niña de su madre.
de: SAFO (Griega)
Yo mismo en cierta ocasión,
de esta escena fuí testigo
le arrojó pan a un mendigo
un niño de su balcón.
Pero el pobre hombre humano
le dijo: no te sonrojes
la limosna no se arroja
se besa y se da en la mano.
de: Vicente Rubio
Ya vuelve la primavera:
suene la gaita, ruede la danza,
tiende sobre la pradera
el verde manto de la esperanza.
Sopla caliente la briza,
suena la gaita ruede la danza.
Las nubes pasan a prisa,
y el azar muestran de la esperanza.
La flor rie en su capullo:
Suene la gaita, ruede la danza;
canta el agua en su murmullo
el poder santo de la esperanza.
¿La oís que en los aires trina?
Suen la gaita, ruede la danza:
"Abrid a la golondrina,
que vuelve en alas de la esperanza.
Niño y la niña modesta:
suene la gaita, ruede la danza.
El mayo trae tu fiesta
que el logro trae de tu esperanza.
cubre la tierra del amor:
Suene la gaita, ruede la danza;
El perfume engendrador.
Al seño sube de la esperanza.
Todo sombra y reverdece:
suene la gaita, ruede la danza,
cuando el son y el verdor crece,
tanto más crece toda esperanza.
Sonido, aroma, color:
Suene la gaita, ruede la danza
úmense en himnos de amor,
que engendra el himono de la esperanza.
Morirá la primavera:
suene la gaita, ruede la danza
más cada año en la pradera
tomará el manto de la esperanza.
La inocencia de la vida
(calle la gaita, pare la danza)
No torna una vez perdida:
¡perdí la mia! ¡ay, mi esperanza!
de: Pablo Piferrer
Violetas, dulces violetas,
emblemas de mi pasión,
estremecidas o inquietas
cual mensajeras secretas,
habladle a mi corazón.
¡Que arrobador enbeleso
siento al miraros aquí!
¿qué hay en vuestro ser impreso?
Nuestro ser te trae un beso
que nos dieron para tí.
Ella- si; la virgen bella
de los cielos de tu amor
¿Siéntes su invisible huella?
La siento porque con ella
está mi dicha mayor.
Venid, adoradas flores,
y mis labios perfumad,
calmad todos mis dolores
y habladme de mis amores
por toda la eternidad.
Con ansia amorosa y loca,
olvidando mi sufrir,
como el que la dicha invoca,
puse en las flores mi boca
¡torpe! las hice morir.
De mi pena en el exceso
olvidé que está el dolor
sobre mis labios impreso...
al contacto de aquel beso
fue muriendo cada flor.
¡Oh! pobres violetas mías,
en mi pecho su ataúd
murieron como los días
de ensueños y de alegrias
que pueblan la juventud.
Suerte cruel que lo despojas
de galas y de esplendor,
para aliviar mis congojas
deja el beso que en sus hojas
puso el ángel de mi amor.
Cuando de la pena al peso
el alma sucumba ya,
yo con ardiente embeleso
pondré mi alma en ese beso
y el alma despertará.
Violetas, flores benditas,
quedad siempre, siempre aquí;
que en mis dichas infinitas,
si estáis para otros marchitas,
estáis vivas para mí.
de: Juan de Dios Peza (Mexicano)
Al brillar un relámpago nacemos,
y aún dura su fulgor cuando morimos...
¡Tan corto es vivir!
La gloria y el amor tras que corremos,
sombras de un sueño son que perseguimos...
¡Despertar es morir!
de: Gustavo Adolfo Becquer (Español)
En medio de la borrazca de la orgía
se levantó la horizontal y dijo:
Bebo... por el sagrado crucifijo
que de mi pecho en mi niñez pendía;
Por el supremo instante de agonía
del ser que el ser me diera y me maldijo
por el rubor quemante de mi hijo
cuando me llame a solas "Madre mía",
Por las amargas hieles de mis gozos,
por el frívolo amante que me besa
por la alegre reunión que me acompaña.
Y explosionado el pecho de sollozos,
se detuvo y quebró contra la mesa
la finisíma copa de champaña.
Junto al blanco mantel se erguió un amante
y dijo: Por las bellas pecadoras
que entregan al amor sus breves horas
con la sonrisa ambigua del farzante.
Por la mujer voluble, e inconstante
que acude a las orgías turbadoras
y se arrepiente en todas las auroras
con arrepentimiento de bacante.
Por la lejana fecha de sus bodas,
por el niño que tuve en su regazo;
porque como ella se arrepienten todas
¡Pero todas tan tarde como ella!
Y detonó en la sala el taponazo
alegre y triunfador de otra botella.
de: Leonidad N. Yerovi (Peruano)
La princesa está triste... qué tendrá la princesa?
los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que han perdido la risa, que han perdido el color.
La Princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso olvidada se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlachina la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no rie, la princesa no siente,
la princesa persigue por el cielo de oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz,
o en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa,
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el balcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur
y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de oriente, los nelumbos del norte,
de occidente las dalias y las rosas del sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en su jaula de marmol del palacio real;
el palacio soberbio que custodian los guardas,
que vigilan cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste, la princesa está pálida)
¡Oh, visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida, la princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermosa que abril!
Calla, calla, princesa, dice el hada madrina,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azar,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la muerte,
a encenderte los labios con un beso de amor.
de: Gustavo Adolfo Bécquer (Español)
Al comenzar la noche de aquel día;
ella, lejos de mi,
¿porqué te acercas tanto? me decia
¡tengo miedo de ti!
Y despues que la noche hubo pasado
dijo, cerca de mi:
¿porqué te alejas tanto de mi lado?
¡tengo miedo sin ti!
de: Ramón de Campoamor (Español)
Este era un inca trizte, de soñadora frente,
de ojos siempre dormidos y sonrisa de hiel,
que rrecorrio su imperio, buscando, inutilmente,
a una doncella hermosa y enamorada de él.
Por distraer sus penas, el inca dió en guerrero;
puso su tropa en marcha y el broquel requirió;
fue dejando despojos sobre cada sendero,
y las nieves mas altas con su sangre manchó.
Tal, sus flechas cruzaror inviolables regiones,
en que apenas los ríos se atrevían a entrar;
y tal fue, derramando sus heroícas legiones,
de la selva a los andes, de los andes al mar...
Fue gastando sus flechas que tenía en su aljaba
una vez y otra y otra, de región en región,
porque cuando salia victorioso lograba,
levantar la cabeza, pero no el corazón.
Y cansado de sólo levantar la cabeza,
celebró bailes magnos y banquetes sin fin;
pero no lagra nada disipar su tristeza,
ni la sangre del choque, ni el licor del festin.
Nada entraba en el fondo de su espíritu oculto;
ni las cándidas ñustas de dinástico rol,
ni las Sciris de Quito, consagradas al culto,
ni del Cusco, tampoco, las vestales del sol,
Fue llamado al más viejo sacerdote; Adivina
este mal que me aqueja y el remedio del mas
dijo al gran sacerdote, con voz trémula y fina
aquel joven monarca, displicente y sensual.
¡Ay señor! Ciertos días vendrán hombres muy blancos
ha de oirse en los bosques el marcial caracol,
cataratas de sangre colmarán los barrancos,
y entrarán otros dioses en el templo del sol.
¡Ay!, señor dijo el viejo sacerdote tus penas
remediarse no pueden; tu pasión es mortal
La mujer que has ideado tiene añil en las venas,
un trigal en los bucles y en su boca un coral...
La mujer que has ideado tiene añil en las venas,
vanamente la buscas en tu inhúmera grey,
y servirte no pueden ni oración ni amenazas,
porque tiene otra sangre, otro Dios y otro rey.
Cuando el rito sagrado le mandó optar esposa,
hizo astillas el cetro con vibrante dolor,
y aquel joven monarca se enterró en una fosa
y pensando en la rubia, fue muriendo de amor.
Castellana; tú ignoras todo el mal que me has hecho;
castellana, recuerda que nací en el Perú
la tristeza del inca va llenando mi pecho
y quien sabe, quien sabe si la rubia... eres tú
de: José Santos Chocano (Peruano)
Bien puede el mundo entero conjurarse
contra mi dulce amor y mi ternura,
y el odio infame y tiranía dura
de todo su rigor contra mi armarse.
Bien puede el tiempo rápido cebarse
en la gracia y primor de su hermosura
para que cual si fuese llama impura
pueda el fuego de amor en mi acabarse.
Bien puede, en fin, la suerte vacilante
que eleva, abate, ensalsa y atropella
alzarme y abatirme en un instante;
que al mundo, al tiempo y a mi vacía estrella,
más fino cada vez y más constante,
les diré: "Silvia es mia y yo soy de ella".
de: Mariano Melgar (peruano)
Cuando lejos, muy lejos en hondos mares,
en lo mucho que sufro pienses a solas,
si exhalas un suspiro por mis pesares
mándame ese suspiro sobre las olas.
Cuando el sol con sus rayos desde el oriente
rasgue las blandas gasas de las neblinas,
si una oración murmuras por el ausente,
deja que me la traigan las golondrinas.
Cuando la tarde pierda sus tristes galas,
y en cenizas se tornen las nubes rojas,
mándame un beso ardiente sobre las olas
de las brisas que juegan entre las hojas.
de: Julio Flores (colombiano)
Cuánto sufrí, y qué solo... Ni un amigo,
ni una mano leal que se tendiera
en busca de la mia: ni siquiera
el placer de crearme un enemigo.
De mi abandono y mi dolor, testigo
de mi angustiada vida, compañera
fue una pobre mujer, una cualquiera
que hambre, pena y amor partió conmigo.
Hoy que mi triunfo asegurado se halla,
tú, amigo por el éxito ganado,
me dices que la arroje de mi lado.
Que una mujer, asi, denigra ¡calla!
Con ella he padecido y he luchado
¡el triunfo no autoriza a ser canalla!
de: Joaquin Dicenta (argentino)
Como un ir y venir de ola del mar,
así quisiera ser en el queres;
dejar a una mujer para volver;
volver a otra mujer para empezar.
Golondrina de amor en anidar,
huir en cada otoño del placer
y en cada primavera aparecer
con nuevas tibias alas que brindar.
Esta, aquella, la otra... Confundir
de tantas dulces bocas del sabor
y al terminar la ronda repetir.
Y no saber jamás cual es mejor...
y, siempre, olas de mar, ir y morir
en, sabe Dios, qué playa del mar.
de: Leonidas N. Yerovi (peruano)
Cada nueva mujer es un deseo,
cada nueva pasión es un delirio;
y el pobre corazón, un prometeo
enclavado en la roca del martirio.
Cada dulce mirada es un asedio,
cada beso de amor es una herida;
y la pasión, un mal que sin remedio
va acabando implacable con la vida.
El amor es puñal con vaina de oro,
las mujeres son bellas criminales;
hay peligro de muerte en un "te adoro"
el amor es jugar con los puñales.
El amor es dulcísimo veneno
que en copa de oro ofrécemos a la hermosa.
¡Ay, cuantos de Dalila sobre el seno
se duermen con el sueño de la fosa!
de: José Fiansón (peruano)
Si porque a tus plantas ruedo
como un ilota vencido, y una mirada te pido
con un temor casi con miedo... Si porque ante ti me quedo
estático de emoción, piensas que mi corazón
se va en mi pecho a romper y que por siempre
he de ser esclavo de mi pasión; ¡te equivocas...!
¡Te equivocas! fresco y fragante capullo,
yo quebrantaré tu orgullo, como el minero a la roca.
Si a la lucha me provocas, dispuesto estoy a la lucha;
tu eres espuma, yo mar, que en sus cóleras confía;
me haces llorar, pero un día, yo también te haré llorar.
Y entonces, cuando rendida, ofrescas toda tu vida,
perdón pidiendo a mis pies, como mi cólera es
infinita en sus excesos, ¿sabes tú lo que yo haria
en esos momentos de indignación?...
¡Arrancarte el corazón, para comermelo a besos!
de: Julio Flores
Ahora no hay piedad para mi olvido
no hay refugio para mi sombra
no hay soledad que me devore
es el amor
Son tus pupilas incandescentes
clavadas en las mias
es tu luz que llega
es tu fuego enemigo que me destruye.
En la entraña del corazón
estoy perdido en tus cielos fulgurantes
no sé qué camino tomar
cuál es la ruta de mi alma.
Al fuego percistente de la tempestad que abres
todo mi ser se conmuta
vulneras mis vigilias y mis sueños
y estoy como el delirio.
Cegado por la tiniebla ardiente
es el amor,
es el amor
la garra potente del amor
Nadie sabe dónde surgen tus relámpagos
que amenaza, descubre tu presencia despierta tu furor
quién propaga tus llamaradas impetuosas.
de: Manuel Moreno Jimeno
Yo apenas quiero ser humilde araña,
que en torno tuyo su ilazón tejiera;
y que, como explorando una montaña,
se enredase en tu misma cabellera.
Yo quiero ser gusano: hacer encaje
dar mi capullo a las dentadas ruedas,
y, así, poder en la prisión de un traje,
sentirte palpitar bajo mis sedas...
Yo quisiera también, cuando se exhala
toda esta fiebre que mi amor expande,
ir recorriendo la salvaje escala,
desde lo más pequeño a lo más grande.
Yo quiero ser un árbol darte sombra;
con mis ramas en flor hacerte abrigo;
y, con mis hojas secas, una alfombra,
donde te echaras a soñar conmigo...
Yo soy bosque sin trocha: ¡habre el sendero!
yo soy antro sin luz: ¡prende la tea!
cóndor, boa, jaguar, yo sólo quiero
ser lo que quieres tú, que por tí sea!
Yo quiero ser un condor: hacer gala
de aprisionar un rayo entre mi pico;
y, asi, soberbio... regalarte un ala,
para que te hagas de ella un abanico.
Yo quiero ser un boa: en mis membrudos
lazos, señirte la gentil cintura;
envolver las pulseras de mis nudos,
y morirme oprimiendo tu hermosura...
Yo quiero ser jaguar de tus montañas;
y arrastrarte a mi propia madriguera,
para poder abrirte las entrañas...
¡y ver si tienes corazón siquiera!
de: José Santos Chocano
Loa invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra se estremece, alborozada.
Oigo, flotando en olas de armonía,
rumor de besos y batir de alas;
mis párpados se cierran... ¿qué sucede?
¡es el amor que pasa!
de: Gustavo Adolfo Bécquer (español)
Siempre he llevado la cabeza erguida,
siempre fue mi carácter recio y bravo;
y aún frente a frente del monarca mismo,
nunca mis fieros ojos se bajaron.
Mas, confesarlo debo ¡oh madre mia!
Si en tu presencia angelical me hallo,
mi soberbia altivez desaparece,
y humilde tiemblo a tu amoroso lado.
¿Es tu alma, acaso, que en secreto impulso
me rinde... tu alma noble que a lo alto
el vuelo tiende, y lo penetra todo?
¿O es quizás, el recuerdo de que, ingrato,
heri una vez tu corazón sencible,
el tierno corazón que me ama tanto?
Loco una vez, abandone tu lado
y al mundo me lancé tras la divina
ilución del amor, que en mis ardientes
amantes sueños realizar queria.
Busqué el amor por todos los caminos
lo mendigué con alma adolorida
de puerta en puerta; y sólo obtuve, sólo,
frio en el corazón, odios y risas,
Y ¡oh, sorpresa feliz, madre querida
vi en tus ojos brillar eterno y puro
el santo amor conque soñado habia.
de: Henrique Heine (aleman)
Desde muy tierno abandono su madre
el hijo del quien les voy a hablar
pero la madre que la amaba con ternura
sigue sus huellas y jamas lo puede hallar.
Transcurrieron 20 años y la madre
a su hijo tan querido lo encontró
ya del todo convertido en asesino
el cariño de su madre lo perdió.
Sigui el vicio el hijo herrante y peregrino
algo grande que hiela el corazón
pero la madre arrodillada ante una imagen
por su hijo elevava una oración.
En la aldea se dió la voz de alarma
que ha llegado un bandido aterrador
recorria el pueblecito haciendo estragos
ni a los chicos respetaba aquel bribon.
Una tarde cuando las hojas cahían
a la puerta de la choza se paro
donde estaba su madre acongojada
el bandido un cigarro le pidio.
Al pasarselo temblandole la mano
al carácter de su hijo conocio
para darle las gracias el bandido
un puñal en su pecho iba a clavar.
¡Manuel mio! ¡hijo mio! grita ella
no me mates soy tu madre ten piedad
arrepentido el bandido al ver su madre
retira el arma y a su mismo pecho lo clavo.
Mientras la madre aturdida y horrorizada
pedia al cielo, ¡perdonalo señor!
Te acuerdas de aquella copla
que escuchamos aquel día
sin saber quien la cantaba
ni de que rincon salía.
¡Que angel! ¡ que estilo¡
que sentimiento y que voz
creo que sen nos saltarón
las lágrimas a los dos.
¡Todito te lo conciento!
¡menos faltarle a mi madre!
no vayas a creer que esto
va con intención.
Pues sabes que por tí
tengo clavado en el corazón
el querer más puro y bueno
que ningún hombre sintierá.
Por lo que Dios uno y trino
le diera por compañera
pero me gusto la copla
y entra bien por soleares.
Todito te lo conciento
menos faltarle a mi madre
y me enterado casualmente
que tú le faltaste ayer.
Y nadie me lo ha contado
pero yo lo sé porque tengo
mis amores entre dos cariños
repartidos que si encuentro a uno llorando
Es porque el otro lo ha ofendido
y mira que no me canso
de tus caprichos constantes
Quieres un bestido ¡catorce!
quieres un reloj ¡de brillantes!
ni me importa que la gente
vaya de mí mormurando
Que si soy para tí un muñeco
que si me has quitado el mando
que a la diestra y siniestra
tienes un par de agujeros
Por donde se van al mar
los rios de mi dinero
Y ami que, contal de que de mi vera
tú jamas te me separes
todito te lo consiento
menos faltarle a mi madre
Porque ese mimbre de luto
que no levanta su voz
que en seis años no ha tenido
contigo ni un si ni un no.
Que anda como una pavesa
que no gime ni suspira
que se le llenan de gloria
sus ojos cuando nos mira.
Que me creo con su sangre
que me llevo de la mano
para que me santiguasen
como a un buen cristiano.
Que en las cancelas del hijo
consumio su juventud
cuando era mil veces
mucho más guapa que tú
Tienes que hacerte de cuenta
que la viste en los altares
y ponerte de rodillas
antes de hablar a mi madre
Porque esté amor que te tengo
te lo debes a su amor
que yo me case contigo
porque ella me lo mando.
Conque haber si tu conciencia
se aprende esta copla mia
muy semejante al canto
que escuchamos aquel día.
¡Desde la cuna a la madre de mi alma!
¡la quiero desde la cuna!
por Dios no me lo abasalles
que madre no hay más que una
¡y atí te encontré en la calle!
Madre mi amor, tu carta he recibido
y he llorado sobre ella tanto tanto
que sus renglones han desaparecido
bajo las turbias gotas de mi llanto.
"Hijo me dices con ferviente anhelo
en esos signos que mi pecho adora
Dios te bendiga desde el alto cielo
como yo te bendigo en cada aurora".
"Hijo sé bueno y como bueno honrado
no arrastres jámas sobre la escoria
y cuando bajes al sepulcro helado
Dios como premio te dará su gloria".
Ama a la ciencia y brillará tu mente
gana por fin la meta de ese modo
mira hijo mio, que en la edad presente
tan solo es grande el que lo sabe todo.
Se paladin de toda causa buena;
coloca la razón sobre el deseo
y cada vez que ruedes en la arena
alzate con más fuerzas como Anteo.
No envidies con rencor lo que te admira
porque la envidia ruin tenlo presente
es una gloria para el que la inspira,
y es un veneno para quien la siente.
El premio de la lucha es la victoria
conbate pues, con pecho desidido
¿vacilas? ¡vuelve a conquistar la gloria!
quien no espera vencer esta vencido.
Si odias depon tu encono envenenado
si amas manten tu amor hasta la muerte
y, ya seas feliz o desgraciado
aprende a conformarte con tu suerte.
Ama a la patria con amor profundo
amala con inmensa idolatria
¡mas que a mi misma! ¡más que a todo el mundo!
¡mira que es tuya y es madre mia!
Respeta siempre todos mis consejos
si buscas paz si quieres tener calma,
y hoy que me tienes de tu vista lejos
no me olvides jamas hijo de mi alma.
Esto me dices en tu carta bella,
y yo te juro madre bendecida,
que las lecciones que me das en ella
serán desde ahora la norma de mi vida.
Seré austero, sagaz, justo y honrado
como tu lo ambicionas y lo esperas
por tu amor seré yo bueno o malvado
por tu amor seré yo... lo que tu quieras.
Estaba muerto de frio
el huerfano aquel día
y en los portales pedía
mientras su mano alargaba.
Una limosna señores
una limosna por Dios
que es para un ramo de flores
para el ser que tanto me amo
El niño tambien queria
en su nostalgia infinita
entrar en la chacarita
y arreglar la tumba de barro
de su santa madrecita.
Más cuando el niño llegó
ya todo habia cambiado
pues una lapida se levantaba
quizas de algún potentado
Más el niño por el cambio que encontró
corriendo fue y le preguntó
al viejo sepulturero
¿digame señor ligero
quién a mi madre sacó?
El viejo sepulturero
al niño trizte le dijo:
¡no me hagas preguntas hijo!
que hacerte llorar no quiero
pués mal hacemos si lloramos
por una simple pavada.
Los ricos estan primero
los pobres no somos nada
que hasta en la tumba estorbamos.
Autor Anónimo (Méjico)
Si tienes una madre todavia
da gracias al señor que te ama tanto
que no todo mortal contar podria
dicha tan grande ni placer tan santo.
Si tienes una madre... sé tan bueno
que ha de cuidar su amor su paz sabrosa
pues la que un día te llevó en su seno
siguio sufriendo y se creyó dichosa.
Veló de noche y trabajo de día
leves las horas en su afan pasaban
un cantar de sus labios te dormian
y al despertar sus labios te besaban.
Enfermo y triste te salvo su anhelo
que solo el llanto por su bien querido
milagros supo arrebatar al cielo
cuando el mundo te creyó perdido.
Ella puso en tu boca la dulzura
de la oración primera balbucida
y plegando tus manos con ternura
te enseñaba la ciencia de la vida.
Si acaso sigues por la senda aquella
que va segura a tu feliz destino
erencia santa de tu madre es ella
tu madre sola te enseño el camino.
Más si al cielo se fué... y en tus amores
ya no lo harás feliz sobre la tierra,
deposita el recuerdo de tus flores
sobre la fría losa que la encierra.
Es tan santa la tumba de tu madre
que no hay en el corazón lugar más santo
cuando espina cruel tu alma taladre
ve a derramar halli tu triste llanto.
de: E Neuman
Acompañada del organillo, simple airecillo de su país
posada al frente de una ventana la saboyana cantaba así:
Tienes un albergue cuanto ha nacido
toda ave un nido, todo hombre un hogar
en el recuesto de una pendiente
junto a una fuente bajo un pinar
queda la choza pobre escondida
que es de mi vida dicha y pesar.
De mi su imagen no huye de mi un momento
mil veces siento de ella venir
cuerpo sin alma vagando vengo
donde la tengo quisiera ir con él.
Llevame oh angel que me acompañas
a las montañas donde nací,
reina o princesa que oyes mi canto
muevate el llanto de mi dolor.
Solo que suerte del saboyano
madre y hermana, patria dejar
feliz quien nunca deja su suelo
que en su cielo ve el sol salir.
Ay, los ausentes de sus cavañas
ay mis montañas donde nací
oigo sus brisas alamos y cañas
ay mis montañas donde nací.
Eramos muchos y el pan escaso
cada uno el paso fuera movio
que amargo día, para mi padre
mi pobre madre cuanto lloró.
Ni pan le pido ni abrigo imploro
poder y oro te estan mejor
mas si homenaje todos te ofrecen
y te obedecen todos aquí
has que me vuelva si en tí hay entrañas
a mis montañas para morir junto a tí.
Hace diez años
que rrecorro el mundo
¡he vivido poco!
¡me he cansado mucho!
Quién vive de prisa no vive deveras
quién no hecha raices no puede dar frutos
ser rio que corre, ser nube que pasa
sin dejar recuerdo ni rastro ninguno.
Es triste; y más triste para quién se siente
nube en lo elevado, rio en lo profundo
quisiera ser árbol mejor que ser ave,
Quisiera ser leño mejor que ser humo;
la viaje que cansa prefiero el terruño:
la ciudad nativa con sus campanarios
arcaicos balcones, portales betustos
y calles estrechas como si las casas
tampoco quisieran separarse mucho.
Estoy en la orilla
de un sendero abrupto
miro la serpiente de la carretera
que en cada montaña da vueltas a un nudo.
Y, entonces comprendo:
que el camino es largo,
que el terreno es brusco,
que la cuesta es ardua,
que el paisaje es mustio...
¡Señor ya me canso de viajar,
ya siento nostalgia,
ya ansio descansar
muy junto a los mios.
Todos rodearan mi asiento
para que les diga
mis penas y triunfos.
Y, yo a la manera
de quien recorriera
un albun de cromos
les iré contando
las mil y una noche
de mis aventuras.
Tu nombre viene lento como las mùsicas humildes
y de tus manos vuelan palomas blancas
mi recuerdo te viste siempre de blanco
como un recuerdo de niños que los hombres miran
desde aquì distante.
Un cielo muere en tus brazos y otro nace en tu
ternura a tu lado se abre el cariño como una flor
cuando pienso entre ti y el horizonte
mi palabra està primitiva como la lluvia o como los
himnos
porque ante ti callan las rosas y la canciòn.
Llevo en los párpados
Tus labios náufragos
Y mi soledad tan simple
Que cabe en uno de tus monosílabos.
Traigo en mi belfo
La mordedura luminosa
De un movimiento falso
Que te desfigura.
Cargo en las cuencas
Tu cuerpo azul que mira
A otro lado cuando el agua zurce
De añil tu espalda.
Y la tristeza puede más
Que el fragor de la marea.
(Luz del Alba Velasco)
Yo te había mirado
Con la mirada en los ojos
Y tuve la tristeza feliz
De creer que la tarde
Era tu último llanto…
Y cuando te vi con la noche en los labios
Prometiéndole estrellas,
Pensé que el Nuevo Día llegaría
Como la canción inaugural
De todas las aves libres de la Tierra…
Pero
He aquí que te encuentro
Con los ojos vacíos peor que pozos
En los que se ha metido la tarde
Y desde donde
Croa una sombra ciega.
¡Y he aquí que la noche
te ha bañado en sus tintas
y ya ninguna estrella te fluye en la palabra
¡Me duelen tu estatura y tus huesos
mayores,
lo hondo en tu costado
y el amacén que ahora
se te ha roto en las manos…!
¡Cuánto vamos a sufrir tus hermanos
para llevar al mundo en las espaldas
hacia la luz del día que aturdido de esperas
se resiste a llegar para nosotros…!
(Julio Garrido Malaver).
¡Oh! cuanto tiempo silenciosa el alma
mira en redor su soledad que aumenta
como un pendulo inmovil; ya no cuenta
las horas que se van!
No siente los minutos cadenciosos
a golpe igual del corazón que adora
esperando la magia embriagadora
de tu amoroso afán.
Ya no late ni siente, ni aún respira
petrificada el alma halla en lo interno,
la cifra en marmol con buril eterno
queda gravada en mi.
Ni hay queja al labio ni a los ojos llanto
muerto para el amor y la aventura
esta en tu corazón mi sepultura
y el cadaver aqui!
En este corazón ya enmudecido
cual la ruina de un templo silencioso
vacio, abandonado, pavoroso
sin luz y sin amor.
Embalsamadas ondas de armonia
elevanse a un tiempo en sus alturas
y vibran melodicos cantares
los ecos de tu amor.
Parece ayer!... de nuestros labios mudos
el suspiro de ¡a Dios volaba al cielo,
y escondias la faz en tu pañuelo
para mejor llorar!
Hoy... nos apartan dos profundos senos
de dos inmensidades que has querido,
y es más trizte y hondo el de tu olvido
que el olvido del mal!
Pero ¿que es este mar? ¿que es el espacio?
que la distancia, ni los altos montes?
ni que son esos turbios horizontes
que mira desde aqui;
Si a travez del espacio de las cumbres,
de ese ancho mar y de ese firmamento
y vive junto a ti.
Si yo tus alas invisibles veo,
te llevo dentro del alma estas conmigo,
tu sombra soy y donde vas te sigo
de tus huellas en pos!
Y en vano intentas que mi nombre olvides
nacieron, nuestros almas enlazadas
y en el mismo crisol purificadas
por la mano de Dios.
Tu eres la misma cual otros dias
suspendanse tus lazos de mi cuello;
veo tu rostro apacionado y bello
mirarme y sonreir.
Aspiro de tus labios el aliento
como el perfume de claveles rojos,
y brilla siempre en tus azules ojos
mi sol mi porvenir.
Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido,
mi nombre esta en la atmósfera, en la brisa
y ocultos a través de tu sonrisa
lágrimas de dolor.
Pues mi recuerdo tu memoria asalta,
y a pesar tuyo por mi amor suspiras,
y hasta el ambiente mismo que respiras
te repite ¡mi amor!
¡Oh! Cuando vea en la desierta playa,
con mi tristeza y mi dolor a solas
el vaiven incesante de las olas
me acordaré de ti;
cuando veas un ave solitaria
cruzar el espacio en moribundo vuelo,
buscando un nido entre el mar y el cielo
acuérdate de mi.
Lo harán volar
Con dinamita en masa
Lo cargaran, lo arrastraran a golpes
Lo llenarán con pólvora la boca
Lo volaran;
¡y no podrán matarlo!
Lo pondrán de cabeza, arrancarán
Sus deseos, sus dientes y sus gritos
Lo patearan a toda furia. Luego
Lo sangrarán ;
¡y no podrán matarlo!
Coronarán con sangre su cabeza;
Sus pómulos, con golpes y con clavos
Sus costillas. Lo harán morder el polvo,
Lo golpearan;
¡y no podrán matarlo!
Le pondrán en el centro de la plaza,
Boca arriba, mirando al infinito.
Le arrancarán sus miembros.
A la mala tirarán;
¡y no podrán matarlo!
Le sacaran los sueños y los ojos.
Querrán descuartizarlo grito a grito.
Lo escupirán. Y a golpe de matanza
Lo clavarán;
¡y no podrán matarlo!
Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Querrán descuartizarlo, triturarlo,
Mancharlo, pisotearlo, desarmarlo.
Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Al tercer día de los sufrimientos,
Cuando todo se crea consumado,
Gritando ¡libertad! Sobre la tierra
Ha de volver;
¡y no podrán matarlo!
A la orilla de un arroyo
escuche amoroso trino
de una inocente avecilla
que en su ritmica armonía.
Mil endechas amorosas
clamorosas repetia
luego tendiendo su vuelo
por el eter transparente.
Lleva amante y diligente
alimento a sus polluelos
que batiendo su alitas
dulce pian y repian.
Y sus piquitos abrian
entre las verdes ramitas
más cuando la inocente madre
llega junto al nido.
Un muchacho empedernido
le arrebata arteramente
y en su vuelo diligente
sigue al labriego piando.
Y en su torno aleteando
pesarosa y consternada...
El pálido crepúsculo se pierde
sobre la linfa de la mar dormida
y va volando sobre el agua verde
una gaviota con el ala herida.
La esforzada gaviota no se cansa
de buscar la ciudad desconocida
y vuela como el adios de una esperanza
al caer de una tarde enrrojecida.
Pobre gaviota que sobre la mar dormida
volo una tarde con el ala herida
por un retazo de bruñido plomo.
Asi en el mar siniestro de la vida
se undio mi esperanza que era como
una gaviota con el ala herida.
Por un aborto infernal
El oro vino a la tierra
Y desde entonces hubo guerra
En la mansión terrenal.
Pero Dios dueño y señor
De lo divino y humano
Para retar al tirano
Hizo al hierro vengador.
Entró desde ese momento
Dura y cruel rivalidad
Entre el oro que es tormento
Y el hierro que es humildad.
Y cuenta un percance atroz
Cierto día frente a frente
A la orilla de una fuente
Se tropezaron los dos.
El oro que siempre vio
La humanidad a sus pies
Al hierro con altivez
De esta manera le hablo.
¡Miserable! Por la ley
del orgullo mundanal
yo soy el Dios soy el rey
sin mi que vale el honor.
Que la virtud, que el heroísmo,
Yo soy, ciencia luz y valor
Yo nací en cuna de rosas
Mientras la tuya es muy baja.
Yo al hombre le digo goza
Y tú le dices trabaja
En torpe y grosero hierro
As incurrido insolente.
Con ira contesto el fierro
Alzando altiva la frente.
Tú serás mimado y fuerte
Serás para el hombre un rey
Más yo no cambio mi suerte
Ni me someto a tu ley.
Yo no envidio ni socavo
Tu pedestal reluciente
Tú al hombre lo haces esclavo
Y yo lo hago independiente.
A mi la ciencia me adora
Con cariño fraternal
Porque soy la ciencia creadora
Del progreso universal.
En ese constante afán
Ambos metales se ven
El primero haciendo el mal
Y el segundo haciendo el bien.
Un pensamiento que anhelo
En mi mente que delira
Es por mi amada wira
Espuma del arroyuelo.
Paloma que alzando el vuelo
Llevose mi ¡hay! Gemebundo
Ajena a los ojos del mundo
Cantará la tarde triste.
Que Huascar su señor no existe
Rompiendo en llanto profundo.
Así pasaron los días
Y también las noches solas
Como de un lago las olas
Silenciosas y tardías.
Hasta que haya terminado
Exánime en sus pesares
Al eco de sus cantares
En su pobre y triste nido.
De: Manuel Moreno S.
¿Como has cambiado pelona?
Cisco de carbonería
Te has vuelto una negra mona
Con tanta huachaferia.
Te cambiaste las chanletas
Por zapatos taco aguja
Y tu cabeza de bruja
Lo adornaste con peinetas.
Por no engordar sigues dieta
Estas flaca y ocicona
Imitando a tu patrona
Has aprendido a fumar.
¡Hasta el modo de andar!
¿como has cambiado pelona?
Usas reloj y pulsera
Y no sabes ver la hora
Cuando un cholo te enamora
Le tiras con la cartera.
¿Oh, que usas polvera?
Ocre rosado, rachel
Eso le pone a tu piel
Cisco de carboneria.
Deja ese estilo bellaco
Vuelve a ser la misma de antes
Menos polvos, menos guantes,
Menos humo de tabaco.
Vuelve con tu cholo negro flaco
Que te quiere todavía
Y si no la policía
Te va a llevar de la jeta.
¡Por darte de la coqueta,
con tanta huachaferia!.
Ven para acá me dijo dulcemente
Mi madre cierto día
(aún parece que escucho en mis oídos
de su voz la celeste melodía).
Ven y dime que causa tan extraña
Te arranca esa lagrima hijo mío
Que cuelga de tus trémulas pestañas
Como gota cuajada de rocío.
Tú tienes una pena y me lo ocultas
¿No sabes que la madre más sencilla
sabe ver en el alma de sus hijos
como tú en la cartilla?
¿Quieres que te adivine lo que sientes?
Ven para haca pilluelo
Que con un par de besos en la frente
Disiparé las nubes de tu cielo.
Yo prorrumpí a llorar ¡madre! Le dije
La causa de mis lagrimas ignoro
Pero de vez en cuando se me oprime
El corazón y lloro.
Ella inclino la frente pensativa
Se turbo su pupila
Y enjugando sus ojos y los míos
Me dijo más tranquila.
Llama siempre a tu madre cuando sufras
Que vendrá viva o muerta
Si esta en el mundo a compartir tus penas
Y sino a consolarte desde arriba.
Y así lo hago cuando la suerte
Ruda como hoy perturba de mi hogar
La calma, invoco el nombre de mi madre amada
Y entonces siento que se me ensancha el alma.
De: Olegario V. Andrade
¡Quitaos el sombrero ciudadanos
el maestro de la escuela se adelanta,
es obrero admirable en cuyas manos
la antorcha de la ciencia se levanta.
Sabio ignorante que hacia el bien convida
Que procura encender en cada frente
Una luz que ilumina de la vida
La senda oscura la espera pendiente.
No le inquieta el cansancio ni le abruma;
Sufrido apóstol de la edad moderna,
No teme que su vida se consuma
En horas de la ciencia que es eterna.
Es humilde con la humildad del sabio
Es altivo con la altivez del fuerte,
Siempre por la verdad esta su labio,
Sin temor por el mundo y por la muerte.
Su oscura posición cuando le aflige
Su pobreza habitual cuando le apena
Sus firmes pasos hacia el bien dirige
Que el grande su misión es sana y buena.
Respetable es su vida de labores,
Amable... que es su vida de enseñanza
Broten en su senda flores y
Brille en su alma la esperanza.
Enorme tronco que arrastró la ola
Yace el caiman varado en la rivera
Espinazo de abrupta cordillera
Fauces de abismo y formidable cola.
El sol lo envuelve en fulgida aureola
Y parece ceñir copa y quimera
Monstruo de metal que reverbera
Y al reverberar se tornasola.
Al igual que un ídolo sagrado
Envuelto en malla de compacto acero
Esta ante el agua estático y sombrío.
Cual si fuera un príncipe encantado
Que vive eternamente prisionero
En el palacio de cristal de un río.
Has de mi un hijo, señor
Que sea lo bastante fuerte
Como para percatarme de mis debilidades,
Y lo bastante valiente como para
Enfrentarme a mi mismo, cuando tenga miedo.
Un hijo que sea orgulloso
Indoblegable en la derrota limpia,
Y humilde y gentil en la victoria.
Guiame no por la senda fácil
Del confort y del placer,
Sino por caminos donde
Sienta el rigor y el estímulo
De las dificultades y retos de la vida.
Has de mi un hijo, señor,
De corazón caro y elevadas metas,
Un hijo que se domine asimismo
Antes de pretender dominar a los demás.
Y que avanzando siempre hacia el futuro,
No llegue nunca a olvidar el pasado.
Dame humildad para que siempre
Recuerde la simplicidad de la genuina grandeza,
La amplitud mental de la legitima sabiduría,
Y la modestia de la verdadera fortaleza.
Amen.
¡Como se conoce que vienes cantando,
primavera hermosa, palomita blanca;
las fuentes murmuran, gorjean las aves
y el mundo, a tu influjo, vibra como un arpa!
¡Como se conoce que vuelas riendo,
sobre los pimpollos que el rosal levanta;
se quedan temblando como gotas de oro
los besos que vierten tus labios de grana!
¡Como se conoce que llegas amando,
entre los follajes de rústicas mallas;
se ven suspendidas los bellos poemas
de tu amor, escritos con plumas y pajas!
Zorzal que te acercas lo mismo que un astro,
Primavera blanca, posa en mi tus alas;
Teje en los rosales de mi triste pecho
Tus ruidos de flores, tus cantos de plata.
De: Teodoro Palacios
Yo soy muy pobre, pero un tesoro
Guardo en el fondo de mi baúl:
Una cajita color de oro
Que ata un brillante listón azul.
Lo abro ¿que tiene?... hojas de rosas,
Secas reliquias de un viejo amor,
Alas sin polvo de mariposas
Mirtos, gardenias y tuberosas;
¡muchos recuerdos en cada flor!
El amuleto que ató a mi cuello
Mi santa madre cuando marché;
El blondo rizo de aquel cabello
Que tantas veces acaricié:
¡Como me alegra la fecha escrita
en esta opaca cruz de marfil!
¡Ah, virgen mía, mi virgencita,
aquí conservo la margarita
que deshojaste pensando en mi!
¡cuantos recuerdos de lo pasado!
¡cuantas escenas miro volver!
Me siento joven y enamorado,
Feliz y bueno como era ayer
Veo mi bosque y mis colinas,
Mi triste pueblo, mi pobre hogar,
Y hasta el enjambre de golondrinas
Que hizo su nido en las ruinas
De la parroquia de mi lugar!
Si alguna oculta pena me agobia
Leo las cartas que guardo allí;
Las de mi madre, las de mi novia;
Dos almas buenas que ya perdí.
Sus torpes lazos mi fe desata,
Y entonces oigo - ¡dulce visión!
Cantos de ángel, música grata,
Suaves preludios de serenata,
Ruidos de alas en mi balcón.
Mientras su duro rigor no se ablande
La suerte impía, negra y fatal,
Yo no conozco dicha más grande
Que lo que siento con recordar.
Ser consolado: ¡que gran anhelo!
Entre tinieblas soñar con luz,
Pisar abrojos y ver el cielo,
Sentir dolores y hallar consuelo
En las memorias de juventud!.
Están ya secas las tuberosas
Como está ya seco mi corazón,
Y desteñidas las mariposas
Como las alas de la ilusión
Y sin embargo, sonrío y lloro
Si miro el fondo mi gran tesoro:
Una cajita color de oro
Que ata un brillante listón azul.
De: Luis G. Urbina (México 1868 - 1934)
Indio que asomas a la puerta
De esa tu rústica mansión:
¿Para mi sed no tienes agua?
¿Para mi frío, cobertor?
¿Parco maíz para mi hambre?
¿Para mi sueño, mal rincón?
¿Breve quietud para mi andanza?
- ¡quien sabe, señor!
Indio que labras con fatiga
Tierras que de otro dueño son;
¿Ignoras tu que deben tuyas
Ser por tu sangre y6 tu sudor?
¿Ignoras tú que audaz codicia,
Siglos atrás te las quitó?
¿Ignoras tú que eres el amo?
- ¡quien sabe, señor!
India de frente taciturna
Y de pupilas sin fulgor:
¿Qué pensamiento es el que escondes
En tu enigmática expresión?
¿Que es lo que buscas en tu vida?
¿Que es lo que imploras a tu Dios?
¿Que es lo que sueña tu silencio?
- ¡quien sabe, señor!
¡Oh, raza antigua y misteriosa
De impenetrable corazón,
Que, sin gozar ves la alegría
Y sin sufrir ves el dolor:
Eres augusta como el ande,
El grande océano y el sol!
Ese tu gesto que parece
Como de vil resignación
Es de una sabia indiferencia
Y de un orgullo sin rencor...
Corre en mis venas sangra tuya,
Y por tal sangre si mi Dios
Me interrogase qué prefiero,
- cruz o laurel, espina o flor,
beso que apague mis suspiros
o hiel que colme mi canción -
responderíale dudando:
- ¡quién sabe, señor!
De: José Santos Chocano
¿Qué es la patria, ese nombre misterioso
Que acude a nuestro labio sin cesar,
Y que; dulce a la vez y prestigioso,
Mentes y corazones mueve al par?
La patria es el hogar de nuestra cuna,
La sonrisa primer de placer,
Y la primera lágrima importuna,
Que la pena primera hizo verter.
Patria es la brisa a cuyo puro aliento
Se abre dos veces la primera flor:
La flor de nuestra mente: el pensamiento,
La flor de nuestra vida; el casto amor.
La patria es rica o pobre, la morada
Cuyo techo en la infancia nos cubrió;
El primer beso de la madre amada
Y el último suspiro que exhaló.
La patria es amistad, es alegría,
Recuerdo, pensamiento y porvenir;
Es sol de amores que ni tasa el día,
Pues no cesa en la noche su lucir.
La patria es más, es el terrón de suelo
De donde alzamos del misterio en pos
La primera mirada para el cielo
A cruzarla en la luz con la de Dios.
Y símbolo de patria, es la bandera
Que el más honrado guardará en lid,
Ceñida al brazo, aunque luchando muera
Cual yedra fuerte a la tronchada vid.
Esa es la que el viento sus embates
Hoy rota y sin color hace flotar...
Ya dio sombra y valor en los combates,
Y el humo heroico se miró sahumar.
Blanca era ella por su origen puro;
Roja si por la noble inspiración...
!Salve el emblema de mejor futuro!
!Honor al polvoroso pabellón!
De: Aurelio Berro
(fragmento)
Es verdad ¡pues reprimamos
Esta fiera condición,
Esta furia, esta ambición,
Por si alguna ves soñamos;
Y si haremos, pues estamos
En mundo tan singular,
Que el vivir sólo es soñar
Y la experiencia me enseña
Que el hombre que vive sueña
Lo que es hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
Con este engaño mandando,
Disponiendo y gobernando;
Y este aplauso, que recibe
Prestado, en el viento escribe
Y en cenizas le convierte
La muerte (¡desdicha fuerte!).
¿Que hay quien intente reinar,
Viendo que a de despertar
En el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
Que más cuidados le ofrece;
Sueña el pobre que padece
Su miseria y su pobreza;
Sueña el que a medrar empieza
Sueña el que ufana y pretende,
Sueña el que agravia y ofende,
Y en el mundo, en conclusión,
Todos sueñan lo que son,
Aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
De estas prisiones cargando,
Y soñé que en otro estado
Más lisonjero me vi.
¿Que es la vida? un frenesí
¿Que es la vida? una ilusión,
Una sombra, una ficción,
Y el mayor bien es pequeño,
Que toda la vida es sueño
Y los sueños, sueños son.
Muriendo estoy de celos
¡Y tu ausente mientras tan solo estoy!
Siquiera a ti, tu amigo te acompaña
Que si mi dices, poco te divierte;
Puede ser distracción.
Sólo el recuerdo vivo te aproxima
Como rayo de luz en la penumbra
De esta soledad.
En tanto que cobija y me pregunta
Si a la distancia me amas todavía
¡Si me has olvidado ya!
Me agobia la distancia de tu ausencia
Pero en mi mente vives y perduras
Como siempre te vi.
Si poblado de risas y canciones
De fiesta está París.
Yo me muero de tristeza y de contento
Con escribirte a ti.
Lucirás en las calles que recorres
El mágico sombrero de glicinas
Realzando tu tez.
Y entre el rumor de risas y de voces
Ha jugar el sol en tus cabellos
En tu tostada piel.
¿Me recuerdas aún? yo te diviso
Vagando en la campiña deslumbrante
Bajo su cielo azul.
Y entonces sufro preso de los celos
Pues nunca quise como ahora
¡Que falta me haces tú!
Te quiero con pasión. Me gustaría
Que extrañes cual yo te extraño
Que conmigo sufrieras tu también.
No, no es lo justo; y es sin duda torpe
Perdóname... ¿lo vez?
Te extraño tanto que yo bien quisiera
Que en medio de tus alegres debaneos
También dejases tú.
Todo eso que te encanta y alucina
La vida, el sol la hermosa primavera
Y el refinamiento azul.
Piensas así tranquilo viviría
Y un tanto más feliz
Si un poquito te duele la cabeza
¡Si algo te hace sufrir!
De: Paúl Geraldi (frances)
Como me dan pena las abandonadas
Que amaron creyendo también ser amadas
Y van por la vida llorando un cariño
Recordando un hombre y arrastrando un niño!
Como hay quien derribe del árbol la hoja
Y al verla en el suelo ya no la recoja,
Y hay quien a pedradas tira el fruto verde,
Y lo hecha rodando después que la muerde.
Las abandonadas son fruto caído
Del árbol frondoso y alto de la vida,
Son, más que caída, fruta derribada.
Por un beso artero como una pedrada.
Por las calles ruedan estas tristes frutas
Como maceradas manzanas enjutas;
Y en sus pobres cuerpos antaño turgentes
Llevan la indeleble marca de unos dientes.
Tienen dos caminos que escoger: el quicio
De una puerta honrada o el aren del vicio,
Y en medio de tantos, de tantos rigores,
Aún hay quien a hablarles se atreven de amores!
Aquellos magnates que amparar las pueden,
Más las precipitan para que más rueden
Y hasta hay quien se vuelve su postrer verdugo
Queriendo exprimirlas si aún les queda jugo.
Las abandonadas son como el bagazo
Que alambica el beso y exprime el brazo,
Si aún les queda zumo lo chupa el dolor
Son triste bagazo, bagazo de amor!
Cuando los encuentro, me lleno de angustias,
Sus seños marchitos y sus caras mustias;
Y pienso que arrostra su arrepentimiento
Un niño que es hijo del remordimiento...
El remordimiento lo arrastra algún hombre
Oculto, que al niño niega techo y nombre;
Al ver esos niños de blondos cabellos,
Yo quisiera amarles y ser padre de ellos.
Las abandonadas me dan esas penas
Porque casi todas son mujeres buenas;
Son manzanas secas, son fruta caída
Del árbol frondoso y6 alto de la vida.
No hay quien los ampare, ni hay quien las recoja
Más que el mismo viento que arrastra la hoja...
De sus hondas cuitas, ni el señor se apiada,
Porque de estas cosas... Dios no sabe nada.
Marchan con los ojos fijos en el suelo,
Cansadas en vano de mirar al cielo!
Y así van las pobres llorando un cariño,
Recordando un hombre y arrastrando un niño!
De: Julio Sexto (mexicano)
Cuando me lo contaron senti el frio
De una hoja de acero en las entrañas;
Me apoyé contra el muro, y un instante
La conciencia perdí de donde estaba.
Cayó sobre mi espíritu la noche:
En ira y en piedad se anegó el alma...
¡Y entonces comprendí porqué se llora,
Y entonces comprendí porqué se mata!
Pasó la noche de dolor... con pena
Logré balbucear breves palabras...
¿Quién me dio la noticia?.. un fiel amigo...
¡Me hacia un gran favor!... le di las gracias
De: Gustavo Adolgo Becquer (español)
Después de tu traición no he vuelto a verte
Te ocultas porque temes que algún día
Exclame en alta voz para perderte:
¡Esa mujer que pasa ha sido mía!
No temas nada soy hidalgo y fuerte
Y en mi honradez de caballero fía
Guardaré tu secreto hasta la muerte.
¡Antes que divulgarlo moriría!.
No seré yo que fui feliz contigo,
Quien salpique de lodo tu semblante,
¡Tendrás el desengaño por castigo...!
Algún día llorando como loca
Me llamarás, a gritos, y tu amante
Las manos viles te pondrá en la boca...
De: Federico Barreto (peruano)
Cuando lo vio pasar el pobre mozo
Y oyó que le dijeron: - ¡es tu amada!
Lanzó una carcajada,
Pidió una copa y se bajo el embozo,
- ¡Que improvise el poeta! - y habló luego
Del amor, del placer, de su destino.
Y al aplaudirle la embriagada tropa,
Se le rodó una lágrima de fuego,
Que fue a caer al vaso cristalino.
Después tomó su copa,
Y bebió la lagrima y el vino.
De: Ruben Dario (nicaragüense)
Tengo en las manos el eco de tu cuerpo
Como guarda mi oído la forma de tu voz
Y la rosa y la estrella se confunden en mi alma
Y la flor se hace llama y la luz se hace flor.
Tengo en las manos el eco de tu cuerpo
Que en silencio florece con un nuevo color;
Y al fondo de mis ojos tus ojos que me llaman
y en la sangre el sentido de la palabra amor
mi vida tiene un signo de río turbulento,
una misión de herida por donde habla el dolor;
busco mi mar a solas y le doy lo que es mío:
el eco de tu cuerpo, la forma de tu voz.
De: César Miro (peruano)
Mujer, yo hubiera sido tu hijo, para beberte
La leche de los senos como de un manantial,
Por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
En la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
Y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
Porque tu ser posara sin pena al lado mío,
Y saliera en la estrofa limpio de todo mal.
Como sabría amarte, mujer, como sabría
Amarte, amarte como nadie supo jamás.
Morir y todavía amarte más y más
Y todavía amarte mas y mas
De: Pablo Neruda (chileno)
¡De todo te olvidas! anoche dejaste
Aquí, sobre el piano, que ya nunca tocas,
Un poco de tu alma de muchacha enferma,
Un libro, vedado, de tiernas memorias.
Intimas memorias. Yo lo abrí al descuido,
Y supe sonriendo tu pena más honda,
El dulce secreto que no diré a nadie,
A nadie interesa saber que me nombras.
Ven, llévate el libro, distraída, llena
De luz y de ensueño. Romántica loca...
Deja que me la traigan las golondrinas,
De todo te olvidas. ¡Cabeza de novia!
De: Evaristo Carriego (argentino)
¿Donde está? ¡qué sé yo! tal vez se iría
Como todas: diciendo con los rojos
Claveles de sus labios que volvía,
Y diciendo "no vuelvo" con los ojos.
Yo no la vi partir, se alejó un día,
Dejándome mi campo hecho rastrojos
Vino a espigar dentro del alma mía,
Y se llevó mis sueños en manojos.
Mañana volverá, vendrá buscando
Un húmedo rincón donde pudiera
Tocar esa gavilla en cementera
De un nuevo retoñar: pero yo, cuando
Vea doblegarse su gentil figura
Para cavar los huecos
En que ha de echar el dolorido grano
La diré con piadoso disimulo:
¡Pobre mujer! ¡Espigareis en vano!
¡Mis campos están secos!...
De: José Luis Bustamante y Rivero (peruano)
Gota pequeña, mi dolor,
La tiré al mar. Al hondo mar.
Luego me dije: A tu sabor
Ya puedes navegar
Mas me perdió la poca fe...
La poca fe de mi cantor...
Entre honda y cielo naufrague
Y era un dolor inmenso el mar.
De: Damasco Alonso (español)
¡Adiós! la alondra anuncia la mañana;
Es preciso partir; adiós mi amor...
- No es la alondra... la aurora está lejana;
Es el dulce cantar del ruiseñor.
Todas las noches sobre aquel gramado,
Me viene con sus trinos a arrullar...
- Canta la alondra ya, mi bien amado:
La luz de la mañana va a brillar.
Si me sorprende aquí... - Calla... - La muerte
En oscura prisión encontraré;
Para en mi entierro afán de obedecerte,
Que canta el ruiseñor, exclamaré.
Y aquella faja gris que sobre el cielo
Comienza entre las sombras a lucir,
Diré que es de la noche el denso velo;
Que es sombra el sol... - ¡No puedo resistir!
La alondra es la que canta; siempre odiosa
Ha sido para mí; me causa horror;
Sus ojos de mirada recelosa
Cambian, cual los del sapo, de color.
Escucha... anuncia al sol, cantando ufana;
Prisión y muerte encontrarás aquí...
¡Aborrezco la luz de la mañana,
porque mi viene a separar de ti!
- Te obedezco, y me voy... ¡ya nace el día!
¡Ay¡ ¿cuándo juntos nos verá a los dos?
- un beso, dame un beso amada mía...
- y en ese beso el alma... - ¡Adiós!, ¡Adiós!
De: Juan de Dios Pesa (mexicana)
Acabó Miguel Angel su perfecta
Estatua de Moisés,
Y viendo que tan solo le faltaba
La voz, la vida y el ser:
"si no has de tener luz en los ojos
que siento que me ven,
no existas", exclamó desesperado,
y el rostro le rompió con su cincel.
Cual la clásica estatua mutilada,
Bella y sin expresión,
Eres, mujer, a quien soñé perfecta,
Cegado por mi amor.
Si no he de darte sentimiento y alma,
No vuelvo a verte, no:
Ojos que nada dicen cuando miran,
Nunca los miro yo.
Yo busco aquellos ojos que reflejan
En la pupila un sol,
Ojos que, cuando miran, amanece
En cada corazón.
No basta que revele tu hermosura
La humana perfección:
El amor es un cielo en el que debe
Transparentarse Dios.
La plástica belleza, cuyos ojos
No hablan cuando ven,
Es una estatua cuyo beso helado
No despierta el placer.
Para labrar el mármol, el artista
Tiene fuerza y poder
Para labrar el alma que yo busco,
¿Quién me dará el cincel?
De: Juan de Dios Pesa (Mexicano)
Ojos claros, serenos,
Que dulce mirar sois alabados,
¿Porqué, si me miráis, miráis airados?
Si cuando más piadosos
Más bellos parecéis a quien os miro,
No me miráis con ira,
Porque no parezcáis menos hermosos
¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros serenos,
Ya que así me miráis, miradme menos
De: Gutierre Cetina (español)
Distrito Trujillo - Provincia Trujillo - Departamento de la Libertad -
República del Perú - Sud América
E-mail: jogeresm@yahoo.es
URL: http://www.galeon.com/germanmoreno