CAPÍTULO VIII

CAPITULO VIII

 

CREACIÓN DEL DISTRITO DE MANCORA

 

 

 

Ø      La guerra civil de 1894.

Ø      La peste bubónica.

Ø      Talara  y el F.C. de Paita al Marañón.

Ø      Lluvias de 1891.

Ø      Se crea el distrito de Máncora.

 

 

 

La Guerra Civil de 1894.

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El segundo semestre del año 1894, estalló en todo el Perú una sangrienta guerra  civil  entre  grupos montoneros que seguían a don Nicolás de Piérola y las fuerzas  del  Gobierno  del  general  Cáceres.

No hubo un solo departamento en donde no se luchase. En Piura y Tumbes, las  pugnas  fueron  entre  dos ramas de la familia Seminario. Adicto al gobierno del general Cáceres era el prefecto coronel Fernando Seminario Echandia y los hacendados y guerrilleros Eloy Castro, Eduardo Merino, los Pasapera y otros. En el bando contrario estaban don Augusto Seminario y Váscones, su hijo Teodoro y sus sobrinos los Seminario Aramburu. En este grupo  rebelde  el que  más destacó  fue  Teodoro  Seminario.

Todo el departamento de Piura se vio sumergido en un baño de sangre,  pero  lo que ya era zona petrolera quedó al margen de las acciones bélicas, eso posiblemente para no tener contratiempos con elementos extranjeros y también por la poca importancia estratégica de la región.

La Peste  Bubónica.

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En 1903 con barcos procedentes de la India, nos llegó al litoral peruano la terrible plaga de la bubónica.

 El 28  de  abril de ese año, llegó a Pisco el barco “Amasés”, a  cuyo  bordo un  hombre  había  muerto  con  bubónica. Llegaba  de  la  India.

Guayaquil que era un importante puerto marítimo se vio pronto atacado por el mal. En 1904  ya Tumbes  había sido infectado y la peste cobró numerosas  víctimas.

En  ese mismo año se vieron afectados Lobitos, Talara, Paita, Sechura, Eten,  Pimentel,  Pacasmayo,  Chimbote  y  Supe.

En 1905 el mal causaba estragos.

Las empresas extranjeras de Zorritos, Lobitos y Talara trajeron a varios especialistas  norteamericanos y europeos para combatir a la bubónica y se extremaron las medidas de salubridad, lográndose controlar el mal, mientras que  Paita  era  arrasado.

Para evitar que la proximidad de Paita, pudiera re-infestar a las poblaciones  petroleras  se  tendió  un  cordón  sanitario.

En realidad, los diversos gerentes de la London se habían preocupado bastante  por  la  salubridad  pública.

Desde entonces, los trabajadores disfrutaban de casa de madera que llamaban canchones, con servicios de agua, desagüe y posteriormente con gas a domicilio. También había un servicio de recojo de basura. En términos generales las poblaciones de Negritos y Talara que eran donde se había concentrado  más  la población trabajadora, disfrutaron de niveles sanitarios más altos  que  el  resto de poblaciones  del  departamento.

Fue ese el motivo por el cual  la  bubónica  pudo ser controlada, lo que no se logró en Paita.

 

Talara  y  el   F.C.  Paita  al  Marañón.

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Desde que el paiteño-ayabaquino Rudecindo Garrido, lanzase en el año 1843  la  genial  idea  del  F.C. de Paita al  Marañón, adelantándose así, a décadas de proyectos de esa clase; la  construcción de esa vía férrea se había convertido en el sueño de todos los piuranos, y muchos fueron desde entonces los  intentos y propuestas  que se  hicieron para convertir en realidad  tan importante proyecto. 

En 1880 Tweddle, que era un hombre inquieto y emprendedor se dejó también ganar por el entusiasmo  y encargó al notable  ingeniero  Sam Scold  que  hiciera  el  estudio  de  factibilidad  de esa  línea  férrea.

Tweddle estaba por entonces residiendo en Talara, y fue así como Scold presentó el 26 de noviembre de 1880 un informe en que no sólo hacia conocer que el proyecto era perfectamente viable, sino que hasta propuso tres alternativas  para  llevarlo  a  cabo.

La primera era la vía que  llegaba a Bigote en el Alto Piura y de allí a Huancabamba, desde donde  se  internaría  a  Jaén.

La segunda alternativa, era la que llegando a Bigote pasase por Tamborapa. La tercera  alternativa, era por Huarmaca en donde estaba el abra de  Porculla.

A Tweddle le pareció más viable esta última alternativa y resolvió cerciorarse personalmente de eso, recorriendo a esa difícil región. Se formó un pequeño grupo expedicionario que fue integrado por el Dr. Víctor Eguiguren, el ingeniero Enrique Coronel Zegarra, el ing. Sam Scold, el periodista Thompson en representación del “Times” de Londres el diario  más  importante del mundo.

Víctor Eguiguren sería senador los años 1884 y 1885 y plantearía en su Cámara que se ejecutase el proyecto.

Enrique Coronel Zegarra, era un  joven ingeniero que había llegado recientemente del extranjero y tenía una gran experiencia profesional en ferrocarriles ganada en Panamá, Ecuador y junto a ese gran ingeniero, Enrique Meiggs constructor del F.C. Central del Perú.

Grandes penalidades tuvo que sufrir la expedición para hacer todo el recorrido, pero al finalizarla, comprendió Tweddle que sus propios recursos económicos no eran suficientes. Una buena parte de lo que había ganado en la venta de la Brea y Pariñas lo  había  invertido en la ejecución de  los estudios  del ferrocarril.

A partir de entonces, el ingeniero Coronel Zegarra se convirtió en un empecinado defensor de la idea del F.C. Durante casi treinta años luchó contra todos los obstáculos y fatalmente hasta ahora, transformado el proyecto en carretera, sigue  siendo  un  gran  anhelo  de  todos  los habitantes de  la  región.

Al Perú  habían llegado durante esos años de la época republicana muchos extranjeros sumamente pobres. Entre ellos Grace, Dreyffus, Milne y otros. Acá se enriquecieron y se fueron. Cuando se acordaron del Perú, fue en la búsqueda de mayor provecho.

Tweddle no fue así, llego con dinero y no se fue. Acá en el departamento y en Lima invirtió su fortuna. Se casó con peruana y su hijo Herbert Tweddle Valdevellano, fue un as de la aviación peruana. En 1920 en un débil avión  Curtis, monoplano hizo el primer vuelo de Lima  a Tumbes, pasando por Talara Seguramente  heredó  de su padre el amor por esta tierra que tanto les había dado.

 

Lluvias de 1891.

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En 1891 se presentó el fenómeno del Niño en el litoral norte. Hacía más de 100 años  que  no  llovía  tan  intensamente.

En  los valles del Piura y del Chira, los daños a las ciudades y cultivos fueron tremendos, y el agua lo inundaba. El puente de Piura fue arrastrado por las  aguas.

Los habitantes de Máncora, Brea y Pariñas se alarmaron grandemente. La actividad  petrolera, ya había atraído gran cantidad de trabajadores y las poblaciones habían crecido. Talara y Negritos polarizaban la mayor atención, pero también se formaron apreciables núcleos poblacionales en Máncora, Los Organos, El Alto, Lobitos y Lagunitos.

Las quebradas habitualmente secas, se volvieron furiosos torrentes que se desbordaban anegando poblaciones y destruyendo caminos. Las operaciones de perforación tuvieron que suspenderse varios meses.

 

Se crea el Distrito de Máncora.

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Jorge Moscol Urbina, en 100 años Conquistando el Desierto da algunos datos de la memoria que el presidente de la República, Coronel Remigio Morales Bermúdez dio en 1891 ante el congreso, en donde se refería al departamento de Piura.

Decía el Presidente: “Las minas o vertientes de petróleo del departamento de Piura, figuran en el incremento de minería en primera línea. En  1890 existían 123 pertenencias adjudicadas. Hoy esa cifra llega a 431, sin contar aquellas de que no se ha podido administrar posesión, por el estado en que las  lluvias dejaron los caminos en esa localidad”.

Es decir que el presidente da un número de pertenencias menos al mencionado por el prefecto.

El presidente cuando en su mensaje se refirió a la memoria de Guerra y Marina, expresó lo siguiente: “Por la importancia que ha llegado a tener la caleta de Talara, en la que se ha establecido una gran empresa de petróleo que ha hecho afluir muchos capitales, que la han incrementado notablemente, sería muy conveniente que se elevase a la categoría de puerto y que aprobaseis la partida del presupuesto del aumento de este ramo, relativo a la dotación de una capitanía que vigile y fomente los ingresos fiscales en aquel punto del litoral”.

La International Petroleum o IPC en 1954 editó un libro titulado “Petroleo”, allí afirma que en 1890 se obtenía en la Brea y Pariñas un poco más de 8.000 barriles (por año) y que en 1900 la producción pasaba de los 200.000 barriles.

Confirmando nuestros cálculos, expresa que el área petrolera en Piura cubre una extensión de 1.664 km2.

En 1905 Talara había dejado de ser una pequeña y modesta caleta de pescadores y se había convertido en una población pujante de varios miles de habitantes, en su mayoría trabajadores petroleros con sus familias. La población tenía una refinería, almacenes, oficinas, buenas casas de madera en punta Arenas para los funcionarios extranjeros, luz eléctrica y en fin otras comodidades de la vida moderna. De esa forma Talara desplazó a Negritos en importancia.

A poco de asumir el gobierno el presidente Leguía, con los senadores Fernando Seminario Echandía, general Pedro Muñiz y los diputados Antenor García León, Eduardo Reusche, Miguel Checa, Eloy Castro y Miguel Cerro, se puso en debate, se aprobó y promulgó la Ley que creaba  el distrito de Máncora  en la provincia de Paita.

 

En efecto, el 14 de noviembre de 1908 se promulgó la Ley 818 que decía:

Artículo 1°.- Créase en la provincia de Paita, departamento de Piura, un nuevo distrito que se denominará “Máncora”, cuya capital será el pueblo de Talara.

Artículo 2°.- El distrito de Máncora tendrá por límites con el de Amotape, los linderos meridionales de las haciendas “La Brea” y “Pariñas” y se extenderá por el norte, hasta los límites de la provincia de Tumbes.

Como se puede apreciar, Talara solo tenía la categoría de pueblo, y no de villa y menos de ciudad.

En 1909 se instaló el primer municipio distrital, siendo su alcalde el funcionario de la London Archibald Mac Callum, que estuvo en el cargo hasta 1915 es decir mientras la London estuvo explotando el petróleo en la Brea y Pariñas.

Talara contaba ya con energía eléctrica, pero fue Zorritos el que la tuvo primero pues don Faustino Piaggio no solo fue el pionero de la explotación racional del petróleo en el Perú, sino también el que introdujo la energía eléctrica en el Perú. En efecto, en 1901 organizó la llamada Compañía Eléctrica del Callao, con una planta instalada en Chucuito. Los generadores se accionaban con máquinas a vapor.

Luego don Faustino trajo un generador para Zorritos. Pronto en Lima se fundaron dos compañías de electricidad, pero a la vuelta de unos pocos años, la empresa Santa Rosa que presidía el ex-presidente Mariano Ignacio Prado, compró la planta de Chucuito y las de Lima.