Capítulo XIII

CAPITULO XIII

 

LA GUERRA CON EL ECUADOR EN 1941

 

 

Ø      Guerra con el Ecuador en 1941.

Ø      Acta del Acuerdo de Talara.

Ø      Llega el párroco Luis Pacheco Wilson.

Ø      La Base Aérea de El Pato.

Ø      Las elecciones de 1945.

Ø      Creación del Colegio Alejandro Taboada.

Ø      Incendio en la iglesia de Talara.

Ø      Se construye la nueva Talara.

Ø      Elecciones de 1950.

Ø      Se funda el Club de Pesca “Cabo Blanco”.

Ø      Aparece el diario “Hechos” en Negritos.

Ø      La IPC cede propiedad de tierras en Negritos.

Ø      “Hechos” pide creación de la provincia de Talara.

 

 

Guerra con el Ecuador de 1941.

ARRIBA

En 1941 gobernaba el Perú el Dr. Manuel Prado Ugarteche. Desde el año anterior, patrullas armadas ecuatorianas se habían estado infiltrando en la zona del río Zarumilla en Tumbes, motivando refriegas con soldados peruanos. En 1941 las infiltraciones se hicieron más continuas y en mayor escala, por lo cual el gobierno creó el Agrupamiento Norte con sede en Piura  al mando  del coronel Eloy Ureta. Un buen  número de unidades militares llegaron de diversos lugares  del País  y se acantonaron en el departamento de Piura.

Por entonces Tumbes era una provincia de Piura. Las mayores concentraciones de efectivos militares se hicieron en esa provincia, pero en forma general se reforzaron todos los puntos del departamento colindantes con Ecuador, desde Zarumilla  hasta  el  sitio  llamado  La Tina.

También en forma escalonadas se ubicaron  unidades  militares. En Lobitos se estacionó una división de ejército, transformando  a esa población en un campamento  militar.

El campo de aviación de Talara ubicado en el tablazo a la entrada de la ciudad, se convirtió en una base aérea, a donde llegaron gran cantidad de aviones de combate. Se dotó a las instalaciones petrolíferas de un adecuada defensa antiaérea, ante la eventualidad de un ataque por aire y el puerto de Talara se convirtió prácticamente en una base naval.

Entre los días 5 y 6 de julio de 1941 se produjeron enfrentamientos en mayor escala al ser atacados los puestos peruanos de Aguas Verdes, Lechugal y la Palma, así como también en la selva. El  23  de julio,  tropas  ecuatorianas  a las  2 de la madrugada, atravesaron el río Zarumilla, se produjo un ataque en gran escala contra el puesto Lechugal, causando la  muerte de un sargento peruano. De inmediato el ejército peruano inició una ofensiva relámpago a lo largo de un frente de 50 kilómetros, acción que se conoce como Batalla de Zarumilla que duró hasta el 31 de julio, fecha en la cual se ocupó toda la provincia  del Oro con  las  poblaciones de Puerto Bolívar, Arenillas, Santa Rosa y Machala. El ejército peruano logró romper el frente ecuatoriano y desorganizar totalmente a esas fuerzas, quedando expedito el camino para Guayaquil y Loja.

Era Jefe del Estado Mayor, del Agrupamiento Norte, el coronel Miguel Monteza Tafur. Como Jefe de Estado Mayor de la  Primera División Ligera se encontraba el teniente coronel Manuel Odría que después sería presidente del Perú y como jefe del Batallón de Infantería 5, el teniente coronel Carlos Miñano  que  tendría  destacada  actuación.

Estados Unidos, Argentina y Brasil habían estado multiplicando sus buenos oficios, para evitar que la guerra tomara mayores proporciones, fue así como se acordó una tregua el mismo 31 de julio  y en  la noche  se dispuso un alto  el fuego. Entonces las tropas peruanas suspendieron su vertiginoso avance y se estacionaron en el territorio ocupado. En esos momentos el ejército ecuatoriano ya se encontraba anulado como elemento de combate y  no hubiera podido  impedir  la  toma  de  Loja  y  Guayaquil.

Pero  el  11  de  agosto  los  ecuatorianos  rompieron  la  tregua  en  la selva, tras  d e haber  estado celebrando el día anterior su Fiesta Nacional.

El 11 de setiembre, a la 1.30 de la tarde una patrulla de 25 efectivos al mando del capitán Alfredo Novoa hacía una inspección por el río Jubones cuando fue emboscada por un regimiento. Solo un sargento de policía y dos clases del ejército se salvaron. En esa acción llamada de Porotillo, murieron Novoa, el teniente Alipio Ponce, el alférez  Luis  Reynafarge  y 22 soldados. El Perú en represalia  hizo que  la aviación  bombardease  puestos ecuatorianos y parecía que la guerra se reiniciaba.

Para negociar la creación de una línea desmilitarizada que garantizara la decisión de alto el fuego, se reunieron  en Talara delegados de los dos  países beligerante  y  de  los  países  mediadores.

Las sesiones se realizaron en la planta alta de la llamada “Casa de Piedra” donde funcionaba la gerencia de la IPC. Otras se desarrollaron en el hotel Royal, edificio  de  madera  bastante  amplio.

Por entonces la guerra mundial se había extendido al Pacífico y el Japón terminaría por atacar el 7 de diciembre de 1941, la base aero naval de Estados Unidos del Pearl Harbour en Hawai, decidiendo su entrada en la guerra. No era por lo tanto conveniente a Estados Unidos ni al resto de América, la existencia de un conflicto bélico en el continente.  

 

Acta  del  Acuerdo  de  Talara.

ARRIBA

Habiéndose suspendido las hostilidades por mediación amigable de Estados Unidos, Brasil y Argentina, se buscó la forma de afianzar dicha suspensión de hostilidades, para lo cual se pensó en la creación de una zona desmilitarizada, que facilitaría  la  posterior  firma  de  un  tratado o Protocolo.

Con tal fin, los delegados de los países mediadores, conjuntamente con los de Perú y Ecuador se reunieron a fines de setiembre de 1941 en la ciudad de  Talara.

Posteriormente a este acto, se sumaría la república de Chile, cuando se trató de firmar al iniciarse el año siguiente, el tratado de Paz o Protocolo de Río de Janeiro.

El Acta que se suscribió en Talara para ratificar el Acuerdo de Desmilitarización fue la siguiente:

“En Talara, a los dos días del mes de octubre de mil novecientos cuarentiuno, siendo las veintidós  horas, los seis observadores militares de los tres países mediadores, Argentina, Brasil y Estados Unidos, respectivamente, consecuentes con los documentos cursados en la fecha, reunidos en compañías  de los mencionados delegados de Perú y Ecuador, después de estudiados los mismos, ACUERDAN:

1era. Que los entendimientos habidos entre los delegados de Perú y el Ecuador, con la colaboración de los observadores militares de los tres países mediadores, permiten definir una zona desmilitarizada entre ambos ejércitos, entendiéndose por desmilitarización la ausencia total de fuerzas armadas en tierra, mar y aire, dentro de la zona referida, excepto policía civil, bajo la supervisión de los observadores militares de los países mediadores, la misma que queda limitada por las  siguientes  líneas:

Lado peruano, Punta Arenas, Río Salado, El Guabo, Pitahuiña, Limón Playa, Panupali, Puente Puyango exclusive, Río Puyango, Quebrada Cazaderos, Cazaderos, El Salto, Quebrada de Pilares, Río Calvas, Río Espíndola.

Lado ecuatoriano: Punta Mandinga, Balao, Tenguel, Río Tenguel, Pucará, Hacienda Abañín, Guanazán, Buenaventura, Célica, Guayacán, Zozoranga, Cariamanga, Amaluza, Zumba, Chito.

2da. Que  la creación de dicha zona tendrá por objeto asegurar la cesación de hostilidades, que ya había sido aceptada por los países  litigantes, y la delimitación y fijación de las posiciones de avanzadas de las respectivas fuerza militares, que quedan concretadas expresamente por las líneas  determinadas en el artículo anterior.

3era. Que a los efectos mencionados, los dos países se comprometen a no emprender operaciones militares, ni patrullajes terrestres, aéreos o navales de ninguna especie, quedando sobrentendido que este compromiso mutuo rige también para el territorio, aire y aguas del respectivo  país  opuesto.

4ta. Que la definición  de tal zona no implica reconocimiento presente ni futuro de título alguno de soberanía o justificativo posterior para derechos  de  posesión.

5ta. Que dicha zona desmilitarizada será administrada por autoridades civiles ecuatorianas, bajo un régimen especial controlado y fiscalizado por los observadores militares de los países mediadores, quedando implícitamente permitidas todas las actividades civiles habituales, que  no  imparten peligro para el cumplimiento estricto de la  finalidad  que  se  persigue  con  este  compromiso.

6ta. Que los observadores militares para poder fiscalizar la perfecta desmilitarización de la zona establecida, tendrán derecho a recabar todo  el apoyo  y  auxilio material y moral de ambos países  litigantes, los que le  prestarán por intermedio de sus autoridades civiles y de todos los escalones de los respectivos comandos militares, las informaciones y facilidades necesarias a los efectos mencionados en este artículo y anteriores.

7ma. Que este documento podrá servir de base para un protocolo ulterior, en el caso que los países litigantes y mediadores, resuelvan ampliar el marco del compromiso contraído, siempre que se ajuste fielmente a su letra y espíritu, siendo firmado los términos del presente y aprobados en perfecto acuerdo por los delegados militares de Perú y Ecuador a nombre de sus gobiernos y comandos superiores militares respectivos y como testimonio por los seis observadores militares de los tres países mediadores; debiendo darse comienzo de cumplimiento de las  disposiciones expresadas, a partir de las doce horas del día cinco  de  los  corrientes.

Miguel Monteza, Teniente Coronel Delegado del Perú; Cristóbal Toledo Sáenz, Teniente Coronel, Delegado del Ecuador; J.P. Ibardorde, T. Navío Argentina; U:G. Ent. T.C. U.S.A.; H. Figueiras, Teniente Coronel; Brasil; C. Toranzo M. Mayor de Argentina; J.B. Paté Coronel U.S.A.

Hasta octubre de 1941, lo 3 países que intervenían en el Acta de Talara se denominaban mediadores, pero a partir de enero de 1942 conjuntamente con Chile  se  convertirían  en  garantes  del  protocolo  de  Río  de  Janeiro.

A pedido posterior de los países mediadores, el proceso de desmilitarización  no  se  inició  el  5 de octubre  sino  el  10  del  mismo  mes.

El ejército peruano en base a ese armisticio, desocupó todo el territorio ecuatoriano  sobre  el cual había avanzado, de tal modo que al ubicarse en la línea de desmilitarización las fuerzas peruanas retrocedieron hasta donde había  sido  su  línea  limítrofe.

Por lo tanto, el posterior argumento de los políticos y dirigentes ecuatorianos  de pretender la nulidad del protocolo de Río Janeiro por haber sido impuesto por la fuerza cuando el territorio de su país se encontraba invadido, es totalmente  falso.

Más bien, el Perú fue en extremo generoso, cuando el 31 de julio al culminar la Batalla de Zarumilla, aceptó la mediación de países amigos y suspendió las hostilidades, cuando el frente ecuatoriano había sido roto en varios puntos y las fuerzas peruanas avanzaban incontenibles, teniendo libres los caminos hacia Loja y hacia Guayaquil, pues la resistencia organizada del ejército contrario ya había sido destruida.

Las sesiones para llegar al llamado Acuerdo de Talara, se celebraron en la planta alta del local conocido como “Casa de Piedra” donde funcionaba la gerencia de la IPC, pero no faltan algunos que aseguran que parte de las reuniones se realizaron en un hotel llamado Royal, de madera y que era sin duda uno de los edificios más amplios existentes por entonces en ese puerto.

 

Llega el Párroco Luis Pacheco Wilson.

ARRIBA

Cuando Talara creció y aumentó su población, se le creó una parroquia y se nombró al sacerdote español Luis Alonso para el cargo el que estuvo varios años en Talara, siendo reemplazado por el P. Evaristo Pérez también de España. En 1929  llegó el P. Jesús Santos García que desempeñó la parroquia hasta 1941, en que lo sucede el P. Luis Pacheco Wilson. Don  Félix Sullón en “Ensayo Monográfico de Talara”, narra la llegada del padre Pacheco Wilson a Talara, según la versión del propio sacerdote que da en “Historia parroquial de Talara y Negritos”. Dice:

“De la parroquia Matriz de San Miguel, de Lima; fue trasladado  a la parroquia de Talara el presbítero Luis Pacheco Wilson, permutando con el presbítero Jesús Santos García, de nacionalidad española, quien por espacio de doce años administró esta doctrina”.

“El día 16 de abril de 1941 en avión Faucett  vino  de Lima  el excelentísimo señor obispo Monseñor Fortunato Chirichigno, para dar posesión de la parroquia  al presbítero  Pacheco. Fueron  recibidos en  el campo de aviación por el gerente del pueblo Sr. David Deckes y por el señor Eduardo Muga de la misma oficina. El prelado presentó  a los gerentes de Talara y Negritos, y a los fieles en la misa especial, que celebró el  nuevo párroco, con  palabras pastorales de  recomendación.

El párroco se preocupó mucho por la vida espiritual de la juventud, logrando que los colegios concurriesen a la misa dominical. El pueblo no asistía a misa y la piedad era escasa. A la misa de los domingos sólo concurrían señoras elegantes. Tuvo pues un gran trabajo por realizar, organizando la vida religiosa  de  la  ciudad.”

Hasta allí, lo dicho por el propio monseñor Pacheco. Con el tiempo entró a formar parte de la historia de Talara, pues se integró y se identificó totalmente con ella a lo largo de 45 años, después  de  los cuales  por su avanzada  edad pasó al retiro. En efecto el 6 de enero de 1985, el arzobispo de Piura Oscar Cantuarias nombró para reemplazar al padre Pacheco, al joven sacerdote talareño Jorge Benjamín de Dios Morán.

El  nuevo  párroco  había  estudiado  en  la Escuela 1, después 15508 y en el colegio Ignacio Merino hizo la secundaria, habiendo egresado en 1967. Inició  sus  estudios religiosos en el seminario “Domingo Savio” de Piura, luego pasó al seminario de San Carlos  y San Marcelo en Trujillo donde se especializó en educación y en filosofía. Continuó con sus estudios religiosos en la facultad de teología del seminario de Santo Toribio de Morgrovejo de Lima. Tras ser ordenado como sacerdote el 12 de enero de 1979,  fue nombrado vicario en Paita  y  de  allí  pasó  a Las Lomas,  como  párroco.

 

La Base Aérea  del  Pato.

ARRIBA

El Gobierno del presidente Prado, siguió en lo referente a la política internacional, un accionar coordinado con el Gobierno de Estado Unidos.

El  14  de  febrero de 1945, el Perú declara la guerra a Alemania y a Japón, no así a Italia, pues habían muchas familias e intereses de origen italiano en el Perú.

El Perú fue el primer país sudamericano, que rompió con las dos potencias del Eje antes mencionadas en momentos en que se encontraban en franca derrota. En realidad  la declaración de guerra por parte del Perú era totalmente lírica y sólo una estrategia diplomática, pues el país no estaba en condiciones de dar una  aportación  militar  a  la  contienda.

EL Perú, en base a la Ley norteamericana de Préstamos Arriendos, había prestado  a  Estado Unidos  la  base  aérea  del  Pato  en  Talara.

Para proteger a la refinería, durante el conflicto, la ciudad permanecía a oscuras  por  las  noches.

Las refinerías trabajaban día y noche en forma intensa, para entregar a Estados Unidos petróleo y gasolina cuyos barcos llegaban con  frecuencia a Talara. Fue así como en 1942, en forma fortuita se descubrió que muchos barriles no contenían petróleo sino arroz. Por entonces el Perú pasaba una difícil situación económica y la producción  nacional  no abastecía a la demanda de algunos artículos de primera necesidad, para conseguirlos cuales como el arroz, se hacían largas colas. Por lo tanto el descubrimiento de Talara causó un gran escándalo en que se trató de involucrar al ministro de Gobierno Garrido Lecca, pero él demostró en el Congreso que  no  conocía  nada  del  asunto.

 

Las Elecciones de 1945.

ARRIBA

Estando don Manuel Prado por terminar su primer mandato, decretó una amnistía política general y convocó a elecciones. Volvieron del destierro gran cantidad de apristas y socialistas, entre estos últimos el Dr. Luciano Castillo que había  estado  exiliado  en  México  ocho  años.

El APRA, así como grupos independientes, y otros partidos como el Socialista, apoyaron la candidatura del Jurista José Luis Bustamante y Rivero, que era llevado  por el Frente Democrático Nacional. Otro candidato fue el entonces general Eloy Ureta aureolado por su triunfo en la Guerra de 1941 contra el Ecuador. Tuvo el apoyo de la Unión Revolucionaria y grupos independientes. Triunfó ampliamente Bustamante y Rivero. El Partido Aprista logró a nivel nacional el 50 % de las bancadas en la Cámara de Diputados, donde desde el principio dejó sentir  su  hegemonía.

Los socialistas lograron dos de las tres senadurías por Piura. El Dr. Hildebrando Castro Pozo obtuvo una votación masiva en Ayabaca, y también muchos votos en la provincia de Morropón. El otro senador socialista fue el Dr. Jaime Benites, que obtuvo una gran votación en el Bajo Piura y en la provincia de Paita. El  tercer  senador  fue  el  aprista  Leoncio  Elías  Arboleda.

En cuanto  a diputados,  el partido aprista logró el triunfo del Dr. Jorge León Seminario y de Ricardo Temoche. El primero capitalizó muchos votos en la ciudad de Piura y el segundo en La Unión y Sechura de  la provincia de Piura.

La U.R. triunfo en Huancabamba con el Dr. Florencio Portocarrero Olave y en Sullana donde salió  elegido  don  Felipe  García  Figallo. En Morropón ganó el independiente Donatilo Arellano y en Ayabaca el capitán Ernesto Merino como candidato del Frente Democrático. En la provincia de Paita triunfó en forma aplastante el Dr. Luciano Castillo, al  lograr  los votos de todos los obreros  petroleros  y de los paiteños  por  razones  de  paisanaje.

El 1° de setiembre del año 1945, falleció el senador Castro Pozo, cuando momentos antes discutía ardorosamente en su Cámara. El senador estaba hablando a favor de la construcción de las obras de San Lorenzo en Piura, cuando sufrió  un  infarto,  y llevado  a  un  Hospital, falleció.

El 26 de octubre de 1946, el diputado Luciano Castillo, propone se conceda al contralmirante Miguel Grau, el título de almirante.

Creación del Colegio Alejandro Taboada.

ARRIBA

El 16 de junio de 1946, empezó a funcionar en Talara, integrante entonces de la provincia de Paita, un Colegio Nacional que inicialmente se llamó “Alejandro Taboada”.

La creación de  este  colegio con el  nombre  de  un líder sindical muerto por la IPC, no fue cosa fácil pues la IPC se oponía a ello. Por otra parte, no existían antecedentes de que en una capital de distrito, como lo era Talara, se crease un colegio nacional. La iniciativa de la creación de este colegio correspondió al Dr. Juvenal Llanos que fuera alcalde de Talara en 1938, a Francisco Larrea y a Moisés Merino Saavedra, que pidieron al diputado Luciano Castillo, el que logró el apoyo del resto de la representación parlamentaria piurana. Su primer director fue el Dr. Humberto Oliveros Márquez.

El Colegio fue elevado a la categoría de gran unidad escolar, por Ley 13535 del 6 de marzo de 1961, y se le puso por nombre Ignacio Merino. Los talareños  no  estuvieron satisfechos con lo que consideraban una ingratitud para con el líder Taboada muerto por la IPC y más tarde lograron la creación del Politécnico “Alejandro Taboada”.

 

Incendio del templo de Talara.

ARRIBA

El párroco Luis Pacheco Wilson, narra  el incendio  del  templo de Talara de  la  siguiente  manera:

“Talara 17 de octubre de 1947. El viernes 17 se hizo el rezo como de costumbre. El párroco cerró el templo, mirando que todas las luces estuvieran apagadas. A las 9 de la noche me retiré del templo con la hermana Angélica Gallo, venerable anciana consagrada exclusivamente al templo y además de cinco años que había ayudado a la bendición del Santísimo. A las 2.30 de la madrugada fui llamado por un policía: “se incendia la Iglesia”. Inmediatamente llamé al teléfono solicitando “contraoncendio”, desperté al Padre Marín y salí corriendo. Efectivamente, en la  forma más extraña en plenas llamas, estaba la fachada del templo, que era toda de madera, revestida interiormente de cartón prensando con pintura sintética. Desafiando el peligro, por la puerta de la sacristía, entré al altar mayor, para salvar el Santísimo; pero el calor del humo cargado me obligó a salir para tomar aire y valor en mi intento; mucha gente había corrido tras mío para impedirme toda acción que juzgaban temeraria. Cogido de las manos, presencié el avance de las llamas. El fuego consumió por completo el edificio. Nada pudo salvarse. Todo se perdió. A las 3 y media, ya no hubo nada por hacer. El  pueblo  lloraba  de  sentimiento.”

Un año más tarde con ayuda de la IPC, aportes de la feligresía y del gobierno, pudo construirse una nueva Iglesia  de  material noble que al final del siglo seguía  siendo utilizada.

 

Se construye la nueva Talara.

ARRIBA

El 20 de agosto de 1949 se expidió una resolución suprema, firmada por el presidente General Manuel Odría, mediante la cual se aprobaban los planes y proyectos de la IPC, para la construcción de la nueva ciudad de Talara y se autorizaban  la  realización de obras de urbanización en la llamada Zona “D”. De igual modo se daba por cedida al Estado de un área de 25.000 m2 para levantar  el  local  del  colegio  Ignacio  Merino.

En el sitio donde ahora está la ciudad de Talara, no existía población alguna al  iniciarse la república. Recién en el censo de 1876, figura un pequeño villorrio con únicamente 11 habitantes, correspondiente a la hacienda de Talara comprensión del distrito  de Amotape.

La explotación del petróleo, requirió de oficinas administrativas, destilerías,  muelles, almacenes, surgiendo un pueblo- campamento de rápido crecimiento, en tal forma que cuando se creó el 31 de octubre de 1932, el distrito de Pariñas, fue su capital. Esa elevación de categoría política contribuyó aun más a su crecimiento y prosperidad, pues tuvo un municipio distrital, un gobernador  y  otras  autoridades  peruanas.

El año 1945, la ciudad campamento de Talara, de acuerdo a las necesidades de trabajo se componía de tres zonas urbanas. La llamada parte alta, en las laderas del morro Talara, estaba destinada para los jefes y directivos extranjeros de la empresa. Su ingreso a la misma estaba prohibido, para el que no fuera morador de la misma. Luego venía otra zona llamada planta baja, destinada a funcionarios y empleados peruanos, y la  tercera era el barrio de los obreros, compuesto por canchones de madera, colocados sobre pilotes que disponían de servicio  de  alcantarillado,  agua,  energía  eléctrica  y  gas.

En 1948 se trasladó el campamento de la parte alta, a punta Arenas construyéndose viviendas para los funcionarios peruanos de cierta categoría. En la parte sur y norte, de punta Arenas, se alojó el personal subalterno.

La zona de los trabajadores se rediseñó y se construyó con modernas viviendas de material noble, para lo cual se tuvo que trasladar a las familias que habitaban en la zona del Tablazo, donde moraban en canchones de madera.

Fue la firma Graña y Montero la que edificó la nueva ciudad-jardín, dotándola de todos los adelantos modernos, como para una población de 25.000 habitantes, Se constituyó así en la ciudad de tamaño intermedio, más  moderna del Perú, la cual no se estructuraba por calles sino por parques. Se ha asegurado  que su construcción se hizo en base a patrones y planos de una ciudad  tipo  norteamericana.

Las casas que el personal obrero dejaron en el Tablazo o Talara Alta, se destinó a jubilados y maestros de escuela.

Se  reservó  dentro de la nueva ciudad, dos zonas, donde la Municipalidad ejercería su jurisdicción en forma amplia: el centro cívico y el barrio particular de Santa Rosa. Los servicios de agua, electricidad y gas, los proporcionaba la empresa en forma gratuita y también la limpieza pública estaba a cargo de la  IPC, que  mantenía  a la  ciudad  muy  pulcra.

La construcción de la nueva ciudad se inició en 1950 y se terminó en 1954. También  contaba  con  una  compañía  de  bomberos modernamente equipada.

Casi al momento de su terminación, la nueva ciudad, necesitó de más áreas habitacionales, para alojar a los pescadores a los que se ubicó en la zona  llamada  de San Pedro  y  se les construyó un muelle. En 1951, ya aparecía al este de San Pedro, el primer barrio  marginal  al que  se  llamó  Leticia.

En la década del 60, al crecer la población, la  IPC se vio en la necesidad de habilitar nuevos terrenos para particulares, en el Tablazo y en el norte de la ciudad,  los  que  fueron  ocupados  por  gran  cantidad  de  comerciantes.

Al Sur-Oeste del aeropuerto, en la parte alta, se construyó la urbanización militar,  pero  posteriormente sus moradores fueron trasladados a Lobitos, donde fue ubicada una división de ejército. En las proximidades del aeropuerto, se construyó  la  Villa FAP.

Más  tarde  aparecieron en Talara  los  barrios Cuernavaca  y 13  de  mayo.

Después de la nacionalización del petróleo y la salida de la IPC, Talara fue declarada ciudad abierta, se paralizaron las obras de infraestructura urbana, la municipalidad se encargó del suministro de servicios públicos que dejaron de ser gratuitos, se iniciaron los problemas de la administración de la ciudad, perdió su eficiencia el servicio de limpieza pública, los jardines se marchitaron salvo en algunos casos en que los vecinos daban su aporte y Talara adquirió todos los males de cualquier ciudad peruana. También se introdujo el desorden arquitectónico en cuanto a la construcción de nuevas viviendas por particulares.

 

Elecciones de 1950.

ARRIBA

En 1950 gobernaba  dictatorialmente el general Manuel Odria, que en 1948 había derribado al presidente Bustamante y Rivero. Como deseaba continuar en el poder pero en forma constitucional, convocó a  elecciones y se presentó  como candidato, para lo cual renunció al cargo seis meses antes de las elecciones y dejó la presidencia al general Zenón Noriega, su segundo. Esto es lo que se llamó la bajada al llano. Demás está decir que era Odría el que seguía dirigiendo la política peruana. Odría no quiso tener competidores y por eso cuando se presentó como otro  candidato el general Ernesto Montagne, el amañado Jurado Nacional de Elecciones lo descalificó y fue arrestado en pleno proceso  electoral. Entonces  Odría  se  presentó  sin opositor  y “ ganó”.

Lo que pasaba en Lima se reflejó en Piura. En el departamento el partido aprista que otra vez estaba fuera de ley, no participó y anunció abstención. En igual situación estaba la UR que en Piura conservaba cierta fuerza. Por lo tanto en el departamento para disputar las senadurias y las diputaciones solo se presentaron el Partido Restaurador de Odría y el Partido Socialista de Luciano Castillo.

En las elecciones, los candidatos socialistas, no solo tuvieron sus propios votos, sino también un gran número de votos de partidos que  no  habían  podido postular como la UR de tal modo que el triunfo socialista fue total.

Pero la revisión tenía que hacerse en el Jurado Departamental de Elecciones que estaba jefaturado por el abogado Otoniel Carnero, el cual estaba al servicio incondicional de don Federico Bolognesi, uno de los hombres de confianza de Odría, que lo acompañó en su fórmula como 2do.vice-presidente de la República.

El Dr. Carnero  en el recuento  hizo un acomodo dando el triunfo casi  total a los candidatos del Partido Restaurador. Hasta llegó Carnero, a publicar la lista  de los supuestos ganadores, y el escándalo fue tal que la prensa y en la opinión pública se levantaron airadas voces de protesta. Fue entonces que se produjo una reunión entre Bolognesi y Luciano Castillo. Este, se vio en la necesidad de sacrificar a tres de los suyos, que fueron: Sinforoso Benites que había ganado la segunda senaduría fue reemplazado por Enrique Checa Eguiguren, José Castro Silva fue reemplazado por Felipe García Figallo,  ex U.R. en Sullana y el Dr. Teodoro Garrido Lecca fue reemplazado por Isidro Guevara Cornejo. El reemplazo de Garrido Lecca  había dado origen a varias propuestas pero al final, Bolognesi impuso a Guevara que había sido su servidor.

La representación piurana quedó entonces compuesta del siguiente modo:  senadores Luciano Castillo y Enrique Checa Eguiguren. Diputados, los Socialistas Ricardo Cáceres Cherre, Juan Aldana y Victor Zavala Vilela. Por el partido Restaurador, los diputados  Roberto Carrión Guzmán, Isidro Guevara, Felipe García Figallo y Florencio Portocarrero, estos dos últimos ex U.R.

 

Se funda Club de Pesca Cabo Blanco.

ARRIBA

En 1951, entre Máncora y Lobitos, se  fundó el club internacional de pesca o “Fishing Club” cabo Blanco, de  carácter  exclusivo.

Desde entonces fue punto de cita para vacaciones de millonarios extranjeros y personajes de fama mundial que se sentían atraídos por la pesca deportiva del merlín negro y del pez espada. El escritor norteamericano Ernest Heminway, se inspiró en la pesca del merlín y en los pescadores de la caleta para escribir su novela “El viejo y el mar” que mereció el premio nobel de la literatura. Un asiduo visitante fue el actor norteamericano Spencer Tracy.

Frente a cabo Blanco, la corriente marina peruana de Humboldt, se desvía hacia el oeste ante el empuje de la corriente Ecuatorial o de El Niño, que se introduce como cuña. En 1968 dejó de funcionar  el Club ante la hostilidad del presidente Velasco,  pero  en  1985  se  reactivó.

 

Aparece diario “Hechos” en Negritos.

ARRIBA

Desde 1950 circulaba en Sullana, el diario “EL Norte” cuyos propietarios y directivos eran  los señores Reynaldo Moya y Félix Miranda. En 1953, con los señores Jorge Moscol  Urbina  y el Dr. Ramón Abásalo Rázuri, resolvieron fundar en Piura el tabloide “Hechos” habiendo aportado  “El Norte” toda la maquinaria,  pues tenía excedentes. El diario sólo se publicó en Piura un año y en 1994 los propietarios Moya y Miranda resolvieron trasladar el periódico a Talara, a  pedido  de un gran número de talareños. Pero como el diario “El Norte” había sido siempre contrario a la IPC, ésta se negó a autorizar su fundación  y  no  le  permitió el uso de ningún local.

Por esa época, el alcalde de La Brea (Negritos) don Harold Golfard, tenía casi  culminadas las gestiones ante la IPC, para que esta cediera al municipio, los  terrenos que ocupaban la población de Negritos. Fue entonces que el alcalde de Negritos ofreció en esa localidad un local a bajo costo para el funcionamiento del diario, lo que fue aceptado por Moya y Miranda. Se presentaron entonces otros graves problemas pues la IPC bloqueó todo lo referente al avisaje y obstaculizaba la circulación del diario en Talara. La hostilidad de la IPC aumentó cuando “Hechos” enarboló la bandera de la creación de la provincia de Talara con capital Negritos. Esta última opción era por dos razones: primero por elemental  gratitud  y consecuencia con Negritos y en segundo lugar porque Talara era sólo un bonito campamento y Negritos en cambio era ya territorio libre. En los primeros meses de 1955, el diario dejó de circular por  razones  económicas, pero la semilla de Talara provincia,  había quedado sembrada.

 

La  IPC  cede  propiedad  de  tierras  de  Negritos.

ARRIBA

Como lo hemos dicho, desde 1954 el alcalde de Negritos Harold Golfard, había iniciado gestiones con la IPC para que esta cediera a  la Municipalidad distrital de La Brea, las  tierras que eran ocupadas por la población de Negritos.

Las gestiones tuvieron el más cabal éxito, pues el 1º de enero de 1955, el gerente de operaciones de la IPC, en solemne ceremonia, hizo entrega a la municipalidad de La  Brea, de los títulos de propiedad de las tierras de Negritos a la municipalidad de La Brea. El campamento dejó de ser tal y a partir de ese momento, las autoridades municipales, civiles y políticas asumieron  el  control  total  de  la  vida  de  la  ciudad.

Eso fue determinante para que a su vez el municipio vendiese a los ocupantes de “canchones” de madera el terreno que habitaban y principiaron  a levantarse en forma acelerada viviendas y edificios de material noble. El antiguo campamento, cambió totalmente en el aspecto urbano y eso fue un estímulo para que su alcalde pensase en su elevación política.

Negritos fue entonces como un territorio libre dentro de la zona petrolera, lo cual era como un homenaje a Alejandro Taboada, que desarrolló en ese lugar los  hechos protagónicos de la sangrienta huelga de 1931

 

“Hechos” y el alcalde piden creación de Provincia.

ARRIBA

El 21 de octubre de 1954, el alcalde Goldfard, plantea en la sesión de concejo, la creación de la provincia de Talara con capital Negritos. La iniciativa fue acogida con general entusiasmo y aprobada en forma unánime. El alcalde y el diario “Hechos” iniciaron una intensa campaña con escritos diarios.

El alcalde solicitó, el apoyo del parlamentario  paiteño Isidro Guevara, pero éste carecía  de  peso  político  en  su  Cámara.

Moya y Miranda, que eran amigos personales del diputado García Figallo, pidieron  el apoyo  de  este  que  tenía  mas  influencia política.

Por ese entonces era alcalde distrital  de Talara don Francisco Seminario Morales, que junto con el padre Pacheco Wilson y el alcalde de Lobitos don Miguel Samaniego y Manuel Llanos Franco, iniciaron simultáneamente campaña  para  la  creación   de la  provincia  de  Talara, pero con capital Talara.