Capítulo XVII

CAPITULO XVII

 

 

LA TOMA DE LA REFINERIA POR EL EJERCITO.

 

 

 

Ø      Clima golpista.

Ø      La caída de Belaúnde.

Ø      Declaran la nulidad del Acta de Talara.

Ø      Toma de la refinería por el Ejército.

Ø      Día de la Dignidad Nacional.

Ø      Captura de pesqueros de EE.UU. frente a Talara.

Ø      La IPC saca millones de dólares del Perú.

Ø      Savoy llega a Talara.

 

 

 

Clima Golpista.

ARRIBA

Desde que se inició el año 1968, se rumoreaba con insistencia, que en cualquier momento ocurriría un golpe militar. Había muchas razones para pensarlo así.

En 1969, se celebrarían elecciones generales y todo hacía suponer que triunfaría Haya de la Torre lanzado como candidato del APRA, contando aún con la complaciente condescendencia del mismo Belaúnde cuyo partido Acción Popular se había divido en dos facciones. En segundo lugar estaba el deterioro de la situación económica, lo que en realidad no había llegado a grado tal como para justificar un golpe militar. Otro motivo, cuando menos aparente era el escándalo que se había producido por el asunto de la página once y los problemas del petróleo. 

Desde febrero de 1968, un periódico satírico “La Olla” venía publicando caricaturas sobre un supuesto golpe de estado, encabezado por el jefe del Comando Conjunto, general Juan Velasco.

Pero Belaúnde recibió seguridades de sus ministros de Guerra y de Aviación, de que las fuerzas armadas le daban el más pleno respaldo. Llegado sin embargo el momento de la verdad, el  primero  falló clamorosamente.

El 5 de setiembre el mismo semanario “La Olla” publicó una caricatura dando a entender  que Velasco estaba listo para levantarse en armas. Por entonces el ministro de Guerra declaró a la prensa  que no había veto del ejército para la candidatura de Haya de la Torre, lo cual fue desautorizado por el general Velasco. Optó entonces Belaúnde por llamar a Palacio a Velasco, y se produjo una áspera entrevista con Belaúnde. Eso era más que suficiente para que el presidente  hubiera tomado medidas de emergencia y de seguridad, pero  no lo hizo.

En setiembre debía de viajar a Río de Janeiro el general Velasco para una reunión de jefes militares del continente, pero prefirió no hacerlo y envió en su lugar al general Montagne, que después quedó de manifiesto era uno de los complotados. En setiembre era en Lima un secreto a voces de que en cualquier momento se levantaría el general Velasco o el general José Benavides, jefe de la guarnición de Lima. EL golpe era como una especie de muerte anunciada, que todos conocían, menos Belaúnde o no quería, o aparentaba no saberlo.

Esta situación iba a tener profundas repercusiones en el Perú entero, y en forma inmediata y específica en Talara.

 

Derrocamiento de Belaúnde.

ARRIBA

El secretario general del APRA, Armando Villanueva del Campo, se presentó el 30 de setiembre por TV, reiterando su apoyo al gobierno  y pidiendo la renuncia del gabinete. Eso fue inoportuno, insensato e innecesario. En efecto, el supuesto apoyo, más que fortalecer al gobierno, lo minaba y a quien más perjudicaba era  a Haya de la Torre que tenía el camino despejado. Por otra parte, pedir la renuncia del gabinete era innecesario, pues eso ya se había anunciado  por  los  mismos  voceros  del  Gobierno.

En efecto, el 1° de octubre renunció el gabinete de Hercelles y al día siguiente, se juramentó otro presidido por Miguel Mujica Gallo. El acto se realizó por la noche y al mismo asistió el general Velasco que tuvo una breve pero cordial conversación con Belaúnde. Para entonces, Velasco había ya dado todas las disposiciones secretas para el golpe. A las 12 de la noche Mujica Gallo celebraba en el Club Nacional con sus ministros la designación como miembros del nuevo gabinete. A la misma hora, Velasco se reunía en el Centro de Instrucción Militar con sus más allegados. Acababa de llegar de Palacio, pero ya Velasco había dado instrucciones precisas para el golpe. A la 1.14 de la madrugada del día 3 de octubre, el general Alfredo Arruiseño comunicaba a Velasco que en esos momentos y desde la División Blindada salían columnas de tanques en varias direcciones y que una columna de 30 de esos vehículos al mando del coronel Rafael Hoyos Rubio, se dirigía a tomar Palacio. Hacía poco Belaúnde se había acostado y la Guardia de Palacio que también estaba complotada, abrió las puertas irrumpiendo 100 investigadores, mientras que efectivos de la guardia  civil y de la PIP se distribuían en la plaza de armas. A las 2.30 llegan los tanques frente a la puerta principal de palacio y para prevenir cualquier resistencia, disparan una ráfaga de ametralladora y luego seis carros blindados ingresan al patio principal .rompiendo la puerta de entrada. El presidente Belaúnde se despertó sobresaltado, se  puso un abrigo y se reunió con su hija y con su secretario. Llamó al ministro de Guerra por teléfono y éste le contestó que tenía su casa rodeada por soldados. Casi al mismo tiempo, un grupo de rangers al mando del comandante Enrique  Gallegos irrumpió en las habitaciones del presidente, él que lo apostrofa. Cuatro militares se apoderan de la persona del presidente, lo alzan en vilo y lo llevan a un Land Rover que lo conduce a la División  Blindada.

Los otros tanques toman el local del Congreso, la prefectura, los locales de A.P. y de APRA, Radio Nacional, el Ministerio del Interior y las estaciones de TV. Es decir que todo se inmovilizó, ante cualquier conato de oposición.

A las 5 a.m. del día 3 de octubre, los ministros logran reunirse en el Palacio de la Cancillería. Faltaban el ministro de Guerra general Dianderas que se negó a concurrir y el ministro de Marina que no fue localizado. Se acordó que el 2° vice-presidente Mario Polar asumiera la presidencia, en lugar del 1er Vice  presidente el Ing. Edgardo Seoane que se había pasado a la oposición. Se gobernaría  por decreto y se acordó destituir a todos los oficiales golpistas.

A la 6 a.m. gran cantidad de PIP rodearon el Palacio de la Cancillería y después irrumpieron violentamente en él. Los ministros y los asaltantes se trabaron en un pugilato, mientras que el ministro de Aeronáutica Gilardi, único militar presente,  era rodeado por 20 PIP.

Los ministros salieron del local cantando el Himno Nacional. Algunos transeúntes que los vieron los aplaudieron. Mientras tanto en el aeropuerto había listo para partir un avión APSA que los militares rebeldes habían preparado para huir en él en caso de que el golpe fracasara, o deportar en él al presidente Belaúnde si triunfaban.

A las 8 a.m. llegó el presidente Belaúnde custodiado por 3 oficiales y 20 investigadores siendo obligado a subir al avión. El  coronel Enrique Scrocht que tenía el control del aeropuerto se negó a permitir que el avión partiera porque no tenía órdenes superiores. Se temió en ese momento un contragolpe, pues el coronel se comunicó de inmediato a todas las bases del país alertándolas. El comandante general de la FAP general Alberto López Causillas, no se encontraba entre los complotados y convencerlo para que  aceptase el golpe costó mucho trabajo, habiéndose invocado el patriotismo, la unidad de la fuerza armada y la Constitución. A las 8 de la mañana López Causillas había aceptado el golpe, por eso cuando recibió la llamada del coronel Scrocht, autorizó el vuelo del Avión APSA.

En esos momentos en el aeropuerto, sólo a un hombre se permitió ingresar, fue don Rafael Belaúnde, padre del presidente en desgracia, y allí permaneció con la mano  en alto, hasta que el avión se convirtió en un punto en el cielo. El depuesto mandatario fue conducido a Argentina con sólo la ropa que tenía puesta.

Al amanecer del 3, los talareños conocieron los sucesos por la radio, y les causó tremenda impresión, porque  pocos días antes habían aplaudido a Belaúnde cuando llegó para la toma de posesión  de  los  yacimientos  petroleros.

Los  revolucionarios, desde las 2 de la madrugada habían dispuesto que en todo el país los diarios publicaran un manifiesto a la nación, de una página. “El Tiempo” y “La Industria” de Piura y “El Norte” de Sullana, fueron arrebatados. Pero no se sabía quien era el jefe de la revolución.

En las calles de Talara, elementos de la Policía y de la FAP, cuidaban de que no se produjeran desórdenes.  La reacción de los talareños como de los demás pueblos del departamento solo fue de sorpresa y confusión. La gente, materialmente se prendió de sus radio receptores y televisores en espera de nuevas noticias. La población  de Talara era mayormente socialista y aprista, por lo cual desaprobaban el golpe. Cuando las horas fueron transcurriendo, se supo que el líder del golpe era un general piurano, pero eso no varió por el momento, el sentir de los talareños.

Por esas cosas que a veces se dan, cuando en 1980 Belaúnde retornó al poder ungido otra vez por el voto popular, el generoso presidente, olvidó agravios y mantuvo en el Comando del Estado Mayor, al ya general Hoyos Rubio y después lo nombró jefe de operación en el conflicto con Ecuador en la primera guerra del Cóndor.

 

Declaran nulidad del Acta de Talara.

ARRIBA

Los rebeldes constituyeron un gobierno revolucionario de la Fuerza Armada, que tenía  como presidente al general Juan Velasco Alvarado. De inmediato se dieron un estatuto mediante el Decreto Ley N°1 que más tarde seguiría la numeración de las leyes y quedaría como D.Ley 17063. El Decreto Ley 2 disponía el nombramiento de Velasco como Presidente. El Decreto Ley 3 del día 4 de octubre anuló el Acta de Talara firmada por Belaúnde. El Decreto Ley 4, más tarde D.L. 17066 dispuso la toma de la Refinería de Talara y de los yacimientos.

A las 12  del día del 9 de octubre, Velasco rodeado de sus ministros aparecía en la TV en cadena con las radioemisoras del país, para tras de hacer dar lectura al Decreto Ley 4, anunciar en forma dramática que en esos mismos momentos el Ejército Peruano estaba ingresando a Talara, para tomar la refinería y demás instalaciones.

 

Decreto Ley 4

El Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada,

Considerando:

Que por Decreto Ley, han sido declarados nulos, el Contrato celebrado entre el  Estado y la International Petroleum Company Limited de fecha 12 de agosto de 1968, el Acta de Talara del 13 del mismo mes y todos los actos administrativos vinculados a dichos instrumentos.

Que como consecuencia de esto, han quedado también nulos y sin valor alguno,  los llamados contratos de venta  de gas y de crudo, que aunque hechos el 13 aparecen fechados el 12 de agosto y nulas igualmente las llamadas concesiones de 14 de agosto de 1968.

Que los yacimientos de la Brea y Pariñas reivindicados por la Ley N° 14696 pertenecen al Estado de conformidad con el Artículo 37 de la Constitución y son áreas de reserva nacional, porque jamás ha habido allí  un denuncio y menos  una concesión a favor de la International Petroleum y Company Limited o de sus antecesores legales.

Que la Ley N° 16674 autoriza al Poder Ejecutivo a realizar expropiaciones conforme al artículo 29° de la Constitución del Estado y teniendo en cuenta los adeudos de la International Petroleum y Company Limited;  y que esta expropiación debe referirse a las instalaciones, plantas, sistemas de transporte, campamentos, tanques de almacenamiento, la refinería y demás implementos que comprende el Complejo Industrial, así como la superficie del fundo Brea y Pariñas, denominado antes Máncora, excepto los eriazos que son propiedad del Estado.

Que el Gobierno Revolucionario, no pretende obtener para el Estado beneficios indebidos de dicha expropiación, pero debe cautelar celosamente los interese nacionales, a fin de que no sufran menoscabo, de acuerdo a la Ley Fundamental y al Derecho Minero.

Que el ejercicio del derecho de expropiación prudentemente empleado, no atenta contra la inversión extranjera, ni menos contra la propiedad privada en general.

Que en tanto el Gobierno Revolucionario, como defensor de los bienes del Estado, debe proceder a tomar posesión  de los yacimientos de propiedad del mismo, así como del Complejo Industrial para asegurar el cobro administrativo de los adeudos de la International  Petroleum y Company Limited, pendientes de pago.

Que además es indispensable conforme al artículo 16° de la Constitución poner fin a la condición monopólica privada de la industria del petróleo.

Que la Empresa Petrolera Fiscal debe cuidar la integridad del funcionamiento de las instalaciones por expropiar y que son necesarias para la debida explotación de los yacimientos de propiedad del Estado por constituir un solo Complejo Industrial.

Que es deber del Gobierno Revolucionario impedir que los servidores que actualmente prestan servicios en la International Petroleum y Company Limited, sufran perjuicio alguno en los derechos que tiene adquiridos.

De conformidad con las facultades de que esta investido.

DECRETA:

Artículo Primero.- Declárase de necesidad, utilidad y seguridad pública la expropiación del llamado Complejo Industrial de Talara, incluyendo la Refinería de Talara con sus anexos y tanques de almacenamiento del  Tablazo de Talara, instalaciones de Verdún Alto, incluyendo las plantas de destilación, eléctrica y de agua de Portachuelo, los sistemas de transportes de gases e hidrocarburos análogos; las instalaciones portuarias; los campamentos, la superficie del fundo Brea y Pariñas en  las partes que fueren de dominio privado, y todo lo que sea anexo y accesorio a dicho complejo Industrial y autorízase al Ministerio de Fomento y Obras Públicas a iniciar y culminar el procedimiento de expropiación pertinente, debiendo tenerse en cuenta, para los efectos del pago, el monto de los adeudos que tiene la International Petroleum y Company Limited  a favor del Estado , cuyo cobro hará efectivo.

Artículo Segundo.- Tómese posesión en la fecha por la Fuerza Armada, de los yacimientos de la Brea y Pariñas de propiedad del Estado y del Complejo Industrial de Talara, a que se contrae el artículo anterior.

Artículo Tercero.- Encárguese a la Empresa Petrolera Fiscal la administración de los yacimientos y de dicho Complejo Industrial, de modo que se asegure su funcionamiento sin interrupción, así como la totalidad de sus actividades económicas.

Artículo Cuarto.- Los actuales servidores de la  International Petroleum y Company Limited, gozarán de todos los beneficios que les corresponde, sin que en ningún caso pierdan los derechos y garantías de que actualmente gozan.

Dado en la Casa de Gobierno, a los nueve días del mes de octubre de mil novecientos sesenta y ocho.

General de División EP Juan Velasco Alvarado, Presidente de la República.

General de División EP Ernesto Montagne Sánchez, Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Guerra.

Vicealmirante AP Raúl Ríos Pardo de Zela, Ministro de Marina.

Teniente General FAP Alberto López Causillas, Ministro de Aeronáutica.

General Brigada EP Edgardo Mercado Jarrín, Ministro de Relaciones Exteriores.

General Brigada EP Armando Artola Azcárate. Ministro de Gobierno y Policía.

Contralmirante AP Alfonso Navarro Romero, Ministro de Justicia y Culto.

General Brigada EP Angel Valdivia Morriberón, Ministro de Hacienda y Comercio.

General Brigada EP Alberto Maldonado Yañez, Ministro de Fomento y Obras Públicas.

General Brigada EP Alfredo Arruiseño Cornejo, Ministro de Educación Pública.

Mayor General FAP Eduardo Montero Rojas, Ministro de Salud y Asistencia Social.

General Brigada EP José Benavides Benavides, Ministro de Agricultura.

Mayor General FAP Rolando Gilardi Rodríguez, Ministro de Trabajo y Comunidades.

 

Toma de la Refinería por el Ejército.

ARRIBA

El Jefe de la 1era Región Militar del Perú con sede en Piura, general de división Fermín Málaga Prado, había recibido orden de movilizarse sobre la ciudad de Talara. Con gran precisión una columna motorizada, cubrió los 120 kms. que separa a Piura y a Talara y siendo las 12.48 el carro de Comando con el general Málaga,  hacía su ingreso a Talara, seguido por numerosos vehículos militares, repartiéndose por diversos sectores de la ciudad y tomando puntos estratégico. Ese despliegue militar agarró a los talareños por sorpresa que no atinaban a explicarse el motivo, pero cuando las radio emisoras transmitieron el mensaje de Velasco, la gente abandonó sus domicilios y sus centros de trabajo y se lanzaron eufóricas a las calles, lanzando vivas al Perú, a Velasco y portando gran cantidad de banderas peruanas.

El general Málaga se dirigió al local de la gerencia de operaciones y siendo la 1.00 p.m. se levantó el acta de la toma de posesión que firmó en representación del Gobierno Revolucionario. En la parte legal actuó el juez de paz de primera nominación de Talara don Fernando Seminario Tirado. En representación de la Dirección de Bienes Nacionales del Ministerio de Hacienda y Comercio, volvió a actuar el Dr. Pedro Castro Suárez. El contralmirante AP Esteban Zimic Vidal, en representación  de la Empresa Petrolera Fiscal que asumió la gerencia general, procediendo de inmediato a notificar al gerente de operaciones de la IPC Mr. James L. Wible, que cesaba en el cargo.

El Acta de Toma de Posesión, decía lo siguiente:

“En la ciudad de Talara, provincia de Talara, departamento de Piura, siendo las trece horas del día nueve de octubre de mil novecientos sesentiocho, por ante mí, Fernando Seminario Tirado, juez de paz de primera nominación de Talara, actuando en este acto por impedimento del único notario público de la localidad y en aplicación analógica del artículo doscientos cinco de la Ley Orgánica del Poder Judicial, reunido en el local de la gerencia de operaciones de Talara, el señor general de brigada don Fermín Málaga Prado, comandante general de la Primera Región Militar, en representación del Gobierno Revolucionario y en cumplimiento del Decreto Ley 4 de fecha nueve de octubre de mil novecientos sesentiocho, tomó posesión real y efectiva, en la fecha, de los yacimientos de la Brea y Pariñas de propiedad del Estado, y del complejo industrial de Talara, incluyendo todos los bienes e instalaciones precisadas en el artículo Primero del referido decreto ley; procediendo a continuación hacer entrega del mencionado complejo industrial el señor contralmirante AP don Esteban Zimic Vidal, quien  asume la gerencia general en representación de la Empresa Petrolera Fiscal”.

“A continuación el señor contralmirante AP Esteban Zimic Vidal en su condición de gerente general, notificó al gerente de operaciones de Talara, señor James L. Wible, que con el acto realizado, quedan definitivamente reivindicados, los yacimientos de la Brea y Pariñas, que fueron, son y serán peruanos y que la EPF, había sido encargada de la administración directa e inmediata de todo el complejo industrial relacionado con el citado artículo primero, del decreto ley número cuatro, en cuya expropiación se tendrá en cuenta para los efectos del pago, el monto de los adeudos de la  International Petroleum y Company Limitada, a favor del Estado y cuyo cobro se hará efectivo”. Se negó a firmar el gerente de la IPC Mr. James Wible.

El 9 de octubre  fue un día de júbilo  no sólo  en Talara y demás  poblaciones del departamento de Piura, sino también del resto del país. Los diarios de Piura, Sullana y Lima lanzaron ediciones extraordinarias con nutrida información, siendo  los  periódicos  arrebatados  por  el público.

La toma de Talara sirvió para que la opinión pública que se mostraba renuente con Velasco y su Gobierno Revolucionario, se volcase a su favor.

 

El Día de la Dignidad Nacional.

ARRIBA

El mismo día 9 de octubre de 1968, el Gobierno expide el decreto supremo 057-68 GP declarándolo Día de la Reparación y de la Dignidad Nacional y disponiendo que se  celebre como día cívico laborable con izamiento del pabellón nacional en los edificios públicos, cuarteles y buques de la armada y que el decreto ley 4 fuese leído en los colegios, cuarteles, buques y reparticiones  estatales  de  la  República.

El 19 de setiembre de 1969, el Gobierno Revolucionario expide el Decreto Ley 17821 en cuya parte resolutiva se decía lo siguiente:

Artículo 1°.- Declárase  feriado  en  toda  la República, el  9 de octubre de cada año, con motivo de conmemorarse el “Día de la Dignidad Nacional”.  Dicha fecha se celebrará con  el embanderamiento general de la población y con actuaciones cívicas que incluyen alocuciones patrióticas alusivas a la fecha, en los cuarteles, bases, buques de la Armada, colegios y escuelas de toda la República.

Artículo 2°.- Durante la semana en que se celebre el “Día de la Dignidad Nacional” se realizarán en los colegios y escuelas de toda la República, conferencias que resalten el significado de la reivindicación de la riqueza petrolera del Perú y exalten el  nacionalismo.

Artículo 3°.- La no asistencia a las labores el indicado día, no afectará al salario dominical.

En Talara, el Día de la Dignidad Nacional era celebrado con especial solemnidad y llegaban personalidades de Lima, para presidir los festejos.

Cuando el gobierno de la Fuerza Armada terminó, dejó de celebrarse el 9 de octubre y se dio más importancia al 8 de octubre, recordando la inmolación de Grau.

 

Captura de pesqueros de Estados Unidos frente a Talara.

ARRIBA

En 1969, las relaciones entre el Perú y Estados Unidos se pusieron tirantes a  causa de que el nuevo presidente  Richard  Nixon tomó  la defensa de la IPC, a la que consideraba de su país, no obstante que tenía su sede en Toronto, Canadá.

Otro asunto de fricción fue lo relativo al mar territorial de 200 millas que proclamaba desde hacía tiempo el Perú, pero que otras potencias entre ellas Estados Unidos no reconocían. Dichas potencias pesqueras, que tenían flotas enormes que actuaban a nivel internacional, sólo reconocían 36 millas unas y 12 millas las otras.

Ante esta situación las poderosas empresas pesqueras norteamericanas que poseían grandes  flotas, pensaron que podían depredar nuestro  mar  territorial.

Fue así como el 14 de febrero, los barcos “Mariner” y “San Juan” de bandera norteamericana iniciaron la pesca en gran escala a sólo 26 millas de Talara, y fueron capturados por una cañonera peruana que los llevó al puerto.

 Estados  Unidos sustentaba la tesis de las 36 millas por lo tanto de acuerdo a sus propias normas, los dos barcos habían violado el mar territorial peruano. Los patronos de los dos barcos pesqueros tuvieron que pagar una fuerte multa, a parte  de  los derechos  respectivos.

El 19 de marzo, otros dos barcos pesqueros, también fueron capturados y recibieron  igual  trato.

 

La IPC saca millones de dólares.

ARRIBA

En Talara se vio con asombro que el petróleo que extraía y refinaba la Empresa Petrolera Fiscal, era entregado a los grifos que eran del la IPC para su venta. Esto había sido anunciado  por el líder de Acción Popular, don José María de la Jara y Ureta por cuyo motivo  fue deportado y como los diarios “Expreso”, “Extra” y la revista “Caretas” también denunciaran esa venta, fueron clausurados.

Resulta que la refinería de Talara no sólo procesaba el petróleo de los campos de la Brea y Pariñas, sino también los que extraía la Belco del Zócalo y Concesiones Lima (IPC  Lobitos).

Fue recién, el 6 de febrero de 1969 que el Gobierno Revolucionario, detuvo los envíos de dinero a los Estados Unidos, pero ya se habían remitido dos remesas de 14 y 22 millones de dólares y como el cambio estaba a 65 soles por dólar, la fuga equivalía a 910 y 1.430 millones de soles, respectivamente.

El Gobierno nombró una comisión investigadora presidida por el jefe del Comando Conjunto, vice  almirante Carbonel Crespo, que encontró había culpabilidad por negligencia en el ministro de Hacienda Valdivia Morriberón (piurano), en el ministro de Fomento, general Alberto Maldonado Yáñez y en el gerente general de la Empresa Petrolera Fiscal, el contralmirante Zimic, todos los cuales fueron obligados a renunciar.

El mismo día 6 de febrero, Velasco por TV decía que la IPC adeudaba por impuestos la suma de 690 millones 524 mil dólares, pero no indicaba como los iba a cobrar, y más bien como hemos visto, la IPC se había llevado 36 millones de dólares.

Como por otra parte la IPC seguía afirmando que el Perú le debía por concepto de expropiación una gruesa suma, Estados Unidos consideró conveniente enviar al Perú a  un representante especial, John Irwin, él que  planteó al Gobierno peruano, que en caso de no pagar nos sería aplicada la Enmienda Hickenlooper.

Los diarios de Lima y de Piura se ocuparon mucho de las presiones que hacía Irwin al Gobierno. En Talara se comentó y sorprendió  la renuncia obligada del contralmirante  Zimic  Vidal y como ya había pasado la euforia de los sucesos del 9 de octubre de 1968, se pensaba que la IPC se había burlado del gobierno, haciendo que los peruanos trabajaran en  extraer  y refinar el petróleo y que luego la IPC había alzado con todo. Nos había hecho cholitos

 

Savoy llega a Talara.

ARRIBA

El 28 de abril de 1947 había salido de El Callao la balsa Kon Tiki,  tripulada por el marino noruego Thor Heyerdahl, que buscaba demostrar que los antiguos peruanos habían poblado la Polinesia y que no era a la inversa como se creía. Heyerdahl, cumplió  la travesía con éxito, llegando a  la Oceanía.

Todos los talareños recuerdan cuando el 12 de diciembre de 1955, la balsa “La Cantuta”, tripulada por Eduardo Ingris, Natalia Mazuelos, Andy Rost, Mirko Guereski y Joaquín Guerrero “El Galgo”, partieron de Talara hacia lo desconocido y tras de un largo recorrido, la balsa estuvo a punto de zozobrar, siendo recogidos por un barco de la armada de Estados Unidos.

Tampoco se olvidaba que el 24 de junio de 1954 William Willis partió del Callao en la Balsa “Los Siete Hermanitos” sólo con un gato y una lora por compañeros y tras de 120 días de travesía, llegó a la isla de Pago-Pago del archipiélago  de  la Samoa en  la  Oceanía.

Por ultimo, también se tenía presente que a fines de 1961 partió del Callao, el universitario suizo de 24 años Michel Marmod, como único tripulante de la balsa “Geneve” y no regresó jamás.

Es decir que de cuatro osados aventureros que se lanzaron a la inmensidad del Pacífico, solo  dos  habían triunfado.

En 1968, el italiano Eugenio Savoy, se sintió atraído por la historia de los primitivos habitantes de la costa, y supo así, que los  tallanes de Piura  y Tumbes, en frágiles balsas, se aventuraban a navegar por el sur hasta Chan Chan, capital del reino Chimú y por el norte hasta Colombia y aún hasta Panamá.

Como es sabido, los tallanes hacían sus balsas, con troncos de palo de balsa y usaban velas para aprovechar la fuerza del viento. Savoy quería conocer si con una  balsa  de  juncos, se  podía  también  hacer  la  travesía  hasta Panamá.

En Huanchaco y Salaverry, construyó una balsa de juncos al estilo chimú, con la ayuda de expertos liberteños.

El 15 de abril de 1969, partió del puerto de Salaverry y 10 días más tarde llegaba a  Talara en medio de una multitud alborozada que estaba ya enterado del intento que pretendía llevar adelante. Para navegar ese trecho había aprovechado de la corriente de  Humboldt. En Talara se aprovisionó de agua y  víveres y de  inmediato  vuelve  a  zarpar.

El 25 de mayo, Savoy llegó a Panamá demostrando que también en balsas de junco tipo chimú se podía viajar esos trechos. En Talara, la noticia causa gran satisfacción.