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Julio 22 de 2004 Opinión
Y me declaro
víctima impotente porque nadie hace nada al respecto: donde uno les llegue
a decir algo, los bravos son ellos… Y con la extrema solidaridad que
caracteriza al pueblo colombiano –sobre todo cuando se trata de exigir
respeto para los semejantes– los demás asistentes al espectáculo terminan
regañándolo a uno y diciéndole que se calle. Usualmente los
abusivos me tocan en cine, donde la fuerza de la costumbre ha convertido
la rabia extrema a una mueca de incomodidad… Claro, como hay 50 funciones
de cine por cada una de teatro o 1.000 por cada una de ópera o zarzuela,
la probabilidad matemática no deja alternativa… Sin embargo, hace poco me tocó
uno de esos durante una función de zarzuela, en pleno teatro de
Colsubsidio. Estaba disfrutando de una agradable puesta en escena de La
del soto del parral, cuando en el palco sonó un timbre que me cortó la
emoción de la obra… Y siguió timbrando, cada vez más fuerte, hasta que
salió de la cartera de su propietaria, que no tuvo inconveniente en
comenzar una charla… Que a uno como espectador le
falten al respeto dejando sonar un celular en plena película ya es
desgracia… pero que a un actor o a un cantante le corten una
representación en vivo, en pleno escenario, por favor… Hay que tener muy
pocos modales. Si yo fuera el administrador de
un teatro, sería más enfático en las prohibiciones: letreros por todas
partes y una proyección más explicita que la ‘gatica caliente’ que
presentan antes de las películas en algunos teatros. Y si suena un
teléfono durante la función, pues se detiene la película y se encienden
las luces hasta que el responsable abandone la sala, bajo la mirada de
repudio de todos los demás asistentes. Y que lo chiflen y todo… Es que
está prohibido, no es algo opcional. En serio, da mucha rabia pagar una
boleta para oír a un (CENSURADO) hablar por celular. No sé si llegaría al extremo de
detener la orquesta y bajar el telón durante una función en vivo, pero
tiene que existir alguna manera de castigar el abuso de esa gente que
pisotea los derechos de quienes asisten a un espectáculo público y de
quienes realizan su trabajo en un escenario. Ojalá a los administradores
de los teatros les importara un poco esto e hicieran cumplir las normas de
manera estricta. Y no toco el tema de los aviones,
donde también he tenido que ver gente hablando por celular en momentos en
que está prohibido, porque ya me está temblando el pulso y el médico me
recomendó tranquilidad… En días pasados leí que en una
escuela italiana están implantando una tecnología que permite bloquear la
comunicación por celular, para evitar que los alumnos hagan copia en los
exámenes usando mensajes de texto, lo que se había convertido en
costumbre. Yo habría implantado el sistema nada más para evitar que un
celular sonara en clase, porque uno al colegio y a la universidad va a
estudiar, no a hablar por teléfono. Si el asunto es urgente, que llamen a
la rectoría o a la secretaría de la facultad y pidan que le avisen al
estudiante. Si esta tecnología funciona,
sería genial que se implantara en todos los lugares donde el uso del
celular está prohibido, a ver si de una vez por todas, y así sea por la
fuerza, nos deshacemos de esos abusivos que juran que interrumpirles el
espectáculo a los demás asistentes los hace muy importantes. Aunque lo
ideal sería que la gente fuera lo suficientemente decente para respetar
las normas y, sobre todo, para respetar a los demás… je, je, je… Eso no me
lo creí ni yo… Los celulares son un gran
invento, pero el botón para apagarlos también sirve de
algo. Tomado de http://enter.terra.com.co
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