Beltran de la Cueva
Don Beltran de la Cueva
Escudo de Ubeda

1443. Nace en Ubeda.

Es hijo de Diego Fernández de la Cueva y de Mayor Alonso de Mercado.

1456. En el segundo año de su reinado, Enrique IV viaja a Ubeda, donde se hospeda en casa del Regidor Diego Fernández (1). Agradecido a las atenciones recibidas, pide a don Diego llevar a la Corte a su hijo mayor. Éste se niega, pero ofrece a Beltrán, su segundo hijo. El Rey acepta y lo hace su Paje de Lanza.

1457. Ya es Mayordomo de Palacio y Señor de Jimena de la Frontera (Jaén).

1459. Es nombrado Comendador de Uclés, entrando a formar parte de esta forma de la Orden de Santiago.

Escudo de Jimena de la Frontera

1460. Es nombrado como tenente del Castillo de Carmona. Y poco después del Castillo de Agreda.

1461. Pertenece ya al Consejo del Rey y su hermano Gutierre es nombrado Obispo de Palencia. En muy poco tiempo don Beltrán de la Cueva se convierte en el favorito real, desplazando a otros importante nobles como el Marqués de Villena, don Juan Pacheco.

El 12 de septiembre, mediante documento expedido en Valladolid, recibe en donación la ciudad de Colmenar de Arenas (que cambia su nombre a Mombeltrán, en su honor). El documento reza así:

"Vos fago favor, merced e gracia, perpetua e non revocable,
para vos e vuestros herederos de la mi villa de Colmenar de las Ferrerías de Ávila,
con su castillo e fortaleza e con todos sus vasallos e tierras"

Castillo de Mombeltrán (AVILA).
Casa de don Beltrán de la Cueva, en Úbeda (2007).

1462. Durante las fiestas en honor del Conde de Armagnac recibe el título de Conde de Ledesma por merced del rey Enrique IV.

Ocurre un hecho clave en el futuro de Castilla. La reina Juana de Portugal dá a luz una hija, conocida como Juana. Y poco después don Beltrán es nombrado Maestre de la Orden de Santiago y Alguacil Mayor de Ubeda.

Estas concesiones son aprovechadas por los enemigos de don Beltrán, en especial el Marqués de Villena, quienes atribuyen la causa de tantas mercedes en la paternidad de la primogénita del rey en la persona de su favorito.

De los rumores de su supuesta paternidad, se dice que don Beltrán llega en una ocasión a exclamar:

"me parece a mí que esta niña tiene muchos padres..." (2)

El monarca asiste entre los días 7 al 9 de agosto y como celebración del acontecimiento otorga a Guadalajara la categoría de ciudad.

Casa en agosto con doña Mencia de Mendoza y Luna, hija de Diego Hurtado de Mendoza y sobrina del Cardenal Mendoza.

De este matrimonio nacerán seis hijos, siendo los más relevantes los dos primeros:

  • Francisco Fernández de la Cueva, primogénito
  • Antonio de la Cueva, cuyos descendientes serán Marqueses de La Adrada

1463. Se celebra un "paso de armas" con motivo de los festejos celebrados en honor del embajador del Duque de Bretaña. El evento se realiza en Santa María del Paso -Madrid- (3).

En noviembre recibe de su suegro la ciudad de Huelma que el Marqués de Santillana -abuelo de su esposa- había ganado a los moros.

La ciudad le es entregada a su padre don Diego Fernández, quien se convierte en el I Vizconde de Huelma, estipulándose que, a su muerte, dicha villa pasará nuevamente a don Beltrán.

Castillo de Huelma, en reconstrucción (2007).
Beltrán de la Cueva. Cuadro de Mariano Carbó en el Ayuntamiento de Ubeda.

Don Beltrán es un actor destacado de los mismos, enfrentándose a otros tantos caballeros y resultado imbatido en los mismos, para delicia de las damas que asisten al evento.

El historiador Diego Enríquez del Castillo sobre él escribe:

"Persona my acebta a él rey, tanto que ninguno de los privados
pasados hasta allí tuvo gran privanza ni tanta parte
en la voluntad del rrey como él solo, e no syn causa,
que ciertamente avía en él tantas partes de bondad,
que lo hasía meresyedor de toda la prosperidad
e bien andanca que le vino.
Era grand servidor syn enojo para el rrey,
magnifico en sus casas, cortés y graQioso en todos
hasta liberalmente por los que a él se encomendavan.
Era gran gastador festeador y honrrador de los buenos,
grand cavallero de la gineta, muy montero e gastador costoso
en atavios de su persona, franco e dadivoso"

Y además, el citado historiador escribe sobre una conspiración: algunos nobles intentan el secuestro del Rey de Castilla y de su valido en Madrid.

El Conde de Benavente don Rodrigo Pimentel y el Conde de Alba Garci Alvárez de Toledo simulan una entrevista con el rey al objeto de mostrarle su pretendida fidelidad. Mientras tanto, el Marqués de Villena espera con sus tropas para prender al monarca en cuanto aparezca. Pero el plan se tuerce.

El monarca es advertido de estos movimientos por el cronista Diego Enríquez y por el Obispo de Calahorra. Además, le previenen de la inminente llegada de don Pedro Girón, Maestre de Calatrava, que viene a unirse a los conjurados.

El monarca marcha a Segovia con gran gente de armas, emplazando a don Beltrán a reunirse allí con él. En palabras del cronista Diego Enríquez del Castillo

"Lo que ya le dixe departe del rrey, movió sus batallas con buen tiento, camino de Segovia...
No ovo lugar depelear por manera que el maestre don Fieltrán de la Cueva
pasó sin contradicción alguna hasta que llegó a Segovia..."

Escudo del Marqués de Villena.
Escudo de armas de don Beltrán de la Cueva.

Los conjurados exigen del rey el destierro de su favorito, así como su destitución como Maestre de Santiago, cuyo cargo dicen debe recaer en una persona que cumpla con el sagrado precepto del celibato, señalando como el idóneo para ello al infante Alfonso, hermanastro del rey.

Enrique IV se acobarda ante la aptitud de los conspiradores.

1464. Para evitarse males mayores, don Beltrán renuncia al citado cargo, y es desterrado de La Corte, recibiendo algunas ciudades y castillos a cambio: el Castillo de Anguix, las villas de Roa (4), Cuéllar, Atienza, Alburquerque, ...concesiones que en algunos casos no son bien recibidas por los habitantes de estas poblaciones.

El 26 de noviembre, además, es recompensado con el título de I Duque de Alburquerque.

1465. Mientras el Duque de Alburquerque se encuentra alejado de La Corte gestionando sus nuevos territorios, el Rey de Castilla se encuentra en Medina del Campo negociando con los nobles rebeldes.

La resolución final no puede ser más negativa para él. Se le impone un Consejo Real formado por 4 nobles, 4 eclesiásticos y 4 letrados, haciendo saber al Rey de Castilla que no puede tomar decisiones sin la aprobación de dicho Concejo.

El 16 de enero le es presentada esta resolución para que la firme. El rey se niega e inmediatamente llama en su auxilio a don Beltrán. Este acude inmediatamente haciendo gala, como siempre, de la fidelidad a su monarca.

Se trasladan inmediatamente a Salamanca, al objeto de convocar a Cortes, pero la ciudad se encuentra dividida sus partidarios y sus detractores dirigidos por el Conde de Alba y el Conde de Plasencia.

El I Duque de Alburquerque, al mando de 1500 lanzas ocupa la fortaleza, la iglesia y hace preso al Obispo Gonzalo de Vivero.

En apenas un mes y medio la ciudad está pacificada. Los procuradores llegan y se celebran seguidamente Cortes en el mes de marzo en la misma. Enrique IV les pide encarecidamente que voten afirmativamente en el levantamiento del destierro de su valido.

A finales de marzo los procuradores votan afirmativamente, unos libremente y otros bajo amenaza. Don Beltrán tiene ya vía libre para, legalmente, volver al lado de su rey.

Los nobles rebeldes reaccionan.

Imagen que representa a  Enrique IV tomada de esta página.
La Farsa de Avila. Grabado del siglo XIV.

El 5 de junio, al pie de las murallas de Avila, ponen un estrado y colocando un monigote que se asemeja al rey, le despojan de sus atributos de poder, colocándoselos al infante Alfonso, en lo que se conocerá después como La Farsa de Avila.

Entre los conjurados se encuentran:

  • El Arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo
  • El Conde de Benavente don Rodrigo Pimentel
  • El Conde de Plasencia, don Alvaro de Zúñiga
  • Don Diego López de Zúñiga
  • El propio Marqués de Villena
  • El Conde de Paredes don Rodrigo Manrique y su hijo Jorge Manrique

Y algunos otros.

Las noticias llegan rápidamente a oídos del rey que se encuentra sitiando la ciudad de Arévalo, leal al infante Alfonso. Rápidamente levanta el sitio y se dirige a Salamanca.

En la ciudad charra se unen a don Beltrán y el rey las huestes de Garci Alvárez de Toledo Conde de Alba y las de Juan Fernández Galindo, así como las de la poderosa familia Mendoza.

Viendo el Marqués de Villena la desigualdad de fuerzas y como la mayor parte de las ciudades se posicionan de parte del rey, propone a éste un arreglo pacífico al conflicto: los nobles rebeldes volverían a obedecerle a cambio de licenciar las tropas.

Así se hace recibiendo los nobles leales prebendas por parte de Enrique IV.

Castillo de Arévalo (AVILA).
Escudo de Molina de Aragón, símbolo del Señorío de Molina.

Don Beltrán es recompensado con la villa y el Castillo de La Adrada, así como otras poblaciones menores circundantes y el Señorío de Molina.

Pero los molineses no quieren al Duque de Alburquerque y se sublevan.

En noviembre, tras unos meses de arduas luchas, sus soldados no puede vencer la resistencia de los molineses, terminando derrotados.

1466. El 10 de enero el rey le concede la facultad de fundar mayorazgo en su primogénito, que aún no ha nacido.

1467. Las escaramuzas entre los dos bandos continúan.

El 20 de agosto se encuentran ambos ejércitos en la localidad de Olmedo. Por parte real figuran las tropas de:

  • Pedro Fernández de Velasco Conde de Haro
  • La familia Mendoza con Pedro González de Mendoza Obispo de Calahorra
  • Juan Fernández Galindo
  • Beltrán de la Cueva
  • Garci Alvárez de Toledo Conde de Alba
  • Diego Arias Contador Mayor del Reino

En el bando contrario cabe significar la ausencia de don Juan Pacheco Marqués de Villena, quien, encontrándose negociando la obtención del cargo de Maestre de Santiago, no está interesado en absoluto en la enemistad real.

Don Beltrán acude a la batalla mandando 150 hombres de armas y luciendo su enseña en su uniforme. Cuando le comentan que tape sus armas porque sus enemigos han jurado matarle contesta:

"conviene a los cavalleros salir señalados e mostrarse a sus enemigos,
porque la onrra siempre cuelga del peligro"

Pedro Fernández de Velasco. Condestable de Castilla. Biblioteca Nacional. Madrid
Beltrán de la Cueva, según Mariano Carbó. Siglo XIX. Ayuntamiento de Ubeda.

Según el historiador Diego Enríquez del Castillo otra de las virtudes del Duque es su coraje militar. Estando en plena batalla está a punto de perecer

"porque jamás se quiso dar a prisión"

Pero la oportuna ayuda de su suegro Diego Hurtado de Mendoza hace que torne al combate después de socorrido, tan bravamente

"que bien parecía tener codifia de ganar guerra"

El resultado de la batalla parece incierto, porque ambas partes se atribuyen la victoria final, sin embargo la superioridad militar del bando real hace pensar en un desenlace cercano a éstos.

Sus enemigos siempre le recordarán como un

"cortesano frívolo, ambicioso y derrochador"

Diego Enríquez del Castillo dice de él que

"es amigo del saber, que le gusta oyr en el rrazonar y entender señaladamente
en aquello que al estado de vuestra cavallería pertenece "

Sin embargo, tras la batalla, dos importantes integrantes del bando real desertan de sus filas: son el Conde de Alba y Diego Arias.

Siguiendo instrucciones precisas del rey, la reina doña Juana es confinada en el Castillo de Alarcos, bajo la permanente protección y supervisión de Alonso de Fonseca.

1468. El 5 de julio se produce la misteriosa muerte del infante Alfonso en Cardeñosa -Avila-, muy probablemente envenenado. Los nobles rebeldes vuelven entonces sus ojos hacia su hermana Isabel.

La reina doña Juana, que se halla encinta de siete meses huye de Alaejos junto con su amante, Pedro de Castilla, dirijiéndose a Cuéllar donde se halla don Beltrán, percatándose éste inmediatamente del estado de su "invitada".

El Infante Alfonso por Gil de Siloé.

El cronista Alonso de Palencia así lo narra:

"Estando ya embarazada de siete meses, terminó el motivo que la tenía en rehenes, y el Rey envió a varios nobles a que la sacasen del castillo de Alaejos y la acompañasen a Madrid. Se alteró la Reina, porque en la Corte la hubiera sido imposible disimular su embarazo, y despidió con un pretexto a los enviados de su marido. Y una noche se descolgó por el adarve, siendo recogida abajo por su amante Don Pedro, que, según lo convenido, la aguardaba junto al portillo del muro inferior, a la sazón tapiado con piedras, sin trabazón de cal. Apartáronlas prontamente; penetraron por él, y siguiendo el sendero de la cava, en que asentaban los cimientos, salieron al campo, donde hallaron a Pedro de Castilla y a Juan Hurtado, hijo de Rodrigo Díaz de Mendoza, con diez caballos".

"Reunidos todos, dirigiéronse por orden de la Reina a Cuéllar, en busca de Don Beltrán, que allí estaba, y aún que ella le dió una explicación falsa del motivo de su venida, no tardaron él y los suyos en apercibirse de la causa que la impulsaba a arrastrar antes el escándalo de la fuga que el peligro de su permanencia en la fortaleza"

Enrique IV. Libro de Estampas de los Reyes. Alcázar de Segovia.

El 19 de septiembre se celebra el Tratado de los Toros de Guisando, por el que se nombra heredera del reino a la infanta Isabel en perjuicio de la pequeña Juana.

El 24 de octubre la reina doña Juana protesta desde Buitrago de Lozoya -donde se halla acogida y protegida por la familia Mendoza- por dicho tratado que perjudica claramente a su pequeña hija.

El 30 de noviembre la reina doña Juana dá a luz a dos gemelos varones.

Enrique IV concede a Úbeda el título de ciudad.

1469. Sus tropas ayudan a las del Obispo Alonso de Fonseca Ulloa a desalojar a su sobrino -de igual nombre- que se había instalado en el Obispado de Sevilla y no quería abandonar el mismo (7).

1472. El 29 de enero redacta en Cuéllar su primer testamento -por agnación, que tantos problemas acarreará en el futuro- y además instituye el Mayorazgo de Alburquerque, lo que motiva que la población se rebele.

Revuelta que no tendrá consecuencias. Poco después, consigue la capitulación de la villa y del Castillo de Alburquerque.

1473. El 26 de noviembre muere su padre, Diego Fernández de la Cueva. Don Beltrán se convierte así, en Vizconde de Huelma.

1474. El 20 de agosto es nombrado como I Conde de Huelma, por merced del rey Enrique IV.

El 4 de octubre fallece el turbulento Marqués de Villena.

Enrique IV fallece el 11 de diciembre en Madrid, sin haber hecho testamento. Contrariamente a lo que pudiera creerse, don Beltrán tomará partido en la siguiente guerra civil entre la infanta Isabel y su teórica "hija" Juana, por la primera, siendo uno de sus más fieles y leales servidores.

1476. El 11 de enero muere en Cuéllar su esposa, doña Mencia de Mendoza y Luna.

Grabado considerado la imagen más probable de Juana la Beltraneja.
Retrato anónimo. Convento madres agustinas. Madrigal de las Altas Torres.

Don Beltrán casa en segundas nupcias con María Enríquez, hija del I Duque de Alba, García Alvárez de Toledo. De este matrimonio nacerán dos hijos:

  • Francisco Fernández de la Cueva, primogénito
  • Antonio de la Cueva, I Marqués de La Adrada

Isabel y Fernando lo confirman poco después en la posesión de sus villas y títulos, mandando con carácter de urgencia cartas a todas las villas -Roa, Cuéllar, Torquemada, Tórtoles...-, para que sea reconocido por sus vasallos como dueño y señor de ellas.

Es tanta la fidelidad del Duque hacia los Reyes Católicos que forma parte del Consejo de Nobles y acompaña a Fernando en innumerables campañas guerreras.

Existen documentos en los cuales Isabel y Fernando piden a don Beltrán su participación en una contienda e incluso, el número de lanzas que debe aportar en ellas.

El 1 de marzo participa activamente en la Batalla de Toro.

1477. En reconomiento a sus méritos contraídos por la participación en muchas campañas guerreras, le habilitan para fundar Mayorazgo en Mombeltrán en sus futuros hijos -si los hubiera- con doña Mencía Enríquez (8).

1478. Nace en Cuéllar su primer nieto, Beltrán de la Cueva y Toledo, hijo de su primogénito y bautizado con su mismo nombre en su honor.

1480. Participa en un torneo cerca de Madrid, saliendo vencedor de cuantos rivales osan cruzar con él sus armas.

Muere su esposa, doña Mencía Enríquez.

1482. El 13 de mayo casa en Cuéllar en terceras nupcias, con María de Velasco, Marquesa de Villena -viuda de Juan Pacheco- e hija de don Pedro Fernández Velasco, Condestable de Castilla.

Castillo de Cuellar (SEGOVIA, 2009)

De este, su tercer matrimonio, nacerían dos hijos más:

  • Cristóbal de la Cueva y Velasco
  • Pedro de la Cueva y Velasco

En fecha indeterminada le nace a la mujer del Alcaide de Cuéllar -Beatriz de Santiago es el nombre de la mujer y Santiago de Palencia el alcaide- un vástago al que después se conocerá como Juan de la Cueva y Santiago, fruto de las ilícitas relaciones entre el Señor de la villa y su vasalla (9).

1491. A pesar de su edad se distingue en el cerco a Granada, al frente de sus huestes y los Concejos de sus villas y ciudades junto a Isabel y Fernando.

1492. En enero Granada capitula, apareciendo su firma en las capitulaciones de rendición de la misma.

El 19 de abril redacta en Cuéllar su segundo testamento, otorgando mayorazgo para el resto de sus hijos varones, legítimos e ilegítimos y ordenando a su primogénito, reconocer a su hijo bastardo Juan y que le entregue la cantidad anual de 200.000 maravedíes.

Don Beltrán de la Cueva, prototipo del noble de reciente creación y no de sangre, muere en Cuéllar el 2 de noviembre a la edad de 49 años.

Dedicó parte de su vida a glosar el Libro de Cetrería de Juan de Sahagún, Cetrero del rey Juan II, de las cuales se conservan hoy dia cuatro copias.

(1). Antonio Rodríguez Villa, siguiendo los testimonios de los cronistas de la época, sitúa estos hechos en los primeros días de la primavera. Otros cronistas como Alonso de Palencia no dicen nada al respecto.

(2). Los cronistas de la época enfocan de manera diferente estos murmullos y comentarios:

  • Diego Enríquez del Castillo -considerado beltranista y además como don Beltrán, miembro del Consejo del Rey- no dá pábulo a estas murmuraciones, considerándole una persona magnífica, leal, auténtico caballero tanto en la guerra como en el arte militar.
  • Alonso de Palencia y Diego de Valera son más críticos con el valido, haciéndose eco del rumor y dándolo por cierto
  • Hernando del Pulgar cree que el posible adulterio de la reina es sólo un rumor de la calle, pero añade

"La voz del pueblo es divina"

(3). Enrique IV resulta tan complacido por la actuación de su favorito, que ordena la construcción de un monasterio de la orden Jerónima, en el mismo lugar de los hechos: el actual Monasterio de los Jerónimos.

(4). Curiosamente, en el escudo de Roa, desde muy antiguo, existe una clara alusión a don Beltrán de la Cueva, que dice así:

"Quien bien quiere a su can, bien quiere a Beltrán"

(5). Según el historiador Diego Enríquez.

(6). Don Juan Pacheco, Marqués de Villena, le habría ofrecido una sospechosa trucha empanada poco antes de morir.

(7). De aquí viene el conocido dicho:

"El que se fue de Sevilla, perdió su silla"

(8). Como su único hijo habido con esta, García de la Cueva, muere joven, dicho Mayorazgo pasará al primogénito de su matrimonio anterior, Francisco Fernández de la Cueva.

(9). La genealogía portuguesa le atribuye, además, un hijo llamado Manuel Beltrán, con una desconocida portuguesa, que no es tomado en consideración por los historiadores españoles.

 
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Página actualizada el 28/02/2016