Enrique IV Rey de Castilla y León
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Juan II de Castilla. Libro de Estampas de los Reyes. Alcázar de Segovia

1424. Nace el 25 de enero en Valladolid, en la c/Teresa Gil (19), en la Casa de las Aldabas, del contador Diego Sánchez.

Hijo de Juan II de Castilla y de su primera mujer María de Aragón (1).

Alvaro de Luna, a la sazón válido y favorito de su padre, pone como ayo suyo a don Juan Pacheco, Marqués de Villena.

La elección no puede ser más desafortunada, porque el de Villena se presentará como un conspirador nato.

Algunos historiadores le achacan además una notoria homosexualidad, que pudo transmitir e incluso compartir con el entonces todavía príncipe Enrique.

Enrique, desde pequeño, se presenta como un niño enfermizo, poco comunicativo y dado a largos períodos de melancolía.

María de Aragón. Detalle del Libro de Comentarios a los Usatges (1448).

Según el cronista de la época, Enríquez del Castillo, el príncipe Enrique


"es alto, de piel blanca, pelirrojo, pecoso y de frente ancha.
Sus miembros son grandes y su apariencia leonina,
en su facies destaca una mandíbula prominente,
con dientes mal enfrentados
".

Según otros historiadores, nada o poco objetivos, en su pubertad se entrega

"a abusos y deleites de los que hizo habito...de donde vino la flaqueza de ánimo y disminución de su persona
... deleites que la mocedad suele demandar y la honestidad debe negar...
"

Juan II de Aragón y Navarra, por Manuel Aguirre y Monsalve (1885)

1436. El 12 de septiembre, el rey navarro Juan II anuncia un acuerdo de paz con el reino castellano -que se compromete a devolver los territorios navarros ganados en guerras anteriores, para ser incluídos en la dote de la princesa (luego todo sigue igual)-. Para sellar dicho acuerdo anuncia el compromiso matrimonial de una de sus hijas, Blanca, con el primogénito de Juan II de Castilla.

La princesa Blanca, nacida en Olite en 1424, es unos meses mayor que Enrique.

Dado que existen lazos consanguíneos, se recibe la pertinente dispensa otorgada el 18 de diciembre por el Papa Eugenio IV.

1437. En marzo, Enrique, que cuenta con 12 años recibe a su bella adolescente prometida. Tras la ceremonia religiosa, los muchachos, siguiendo la costumbre de la época, son separados hasta que alcancen la edad estipulada para consumar el matrimonio, fijada entonces en los 15 años.

1440. Enrique cumple 15 años. Se acuerda celebrar una misa de velaciones en el Monasterio de San Benito de Valladolid, a fin de ratificar el compromiso matrimonial adquirido unos años antes.

La princesa Blanca acude a dicho monasterio acompañada de su madre. Oficia el Obispo de Ávila Juan de Cervantes.

Se celebra un torneo en Valladolid para celebrar el evento. Siguiendo la costumbre castellana de la época, se celebra una abundante cena por la noche y, tras ella, los jóvenes contrayentes se retiran a su aposento.

Tras la puerta espera mucha gente, entre ellos tres notarios, esperando les sea entregada la correspondiente sábana con manchas de sangre, testimonio del desfloramiento de la princesa Blanca. La sábana no expuso resto alguno. Las crónicas no pueden ser más explícitas de lo que ocurrió despues:

"La boda se hizo quedando la princesa tal cual nació, de que todos ovieron grande enojo."

Mosén Diego de Valera es aún más claro en su dictamen:

"durmieron en una cama y la princesa quedó tan entera como venía"

Enrique IV. Grabado de la Biblioteca Nacional. Madrid.
Enrique IV. Del Libro de Estampas de los Reyes.

Por este motivo será conocido como el Impotente, apodo con el que pasará a la historia al imponerse a los otros de el Liberal ó el Franco.

A pesar de todo seguirá cohabitando durante tres años con Blanca de Navarra, después comienza a distanciarse de ella y a llevar una vida que, según la describirá Fernando el Católico estuvo

"consagrada a la liviandad"

1443. El 11 de mayo se hace público el divorcio entre el rey y la princesa Blanca. A pesar de ello Roma tardará diez años en anunciarlo de forma oficial. Los cronistas de la época escriben

"Los físicos y cirujanos vinieron a curarlo, hicieron manifestación pública de su impotencia
y por culpa de su impotencia vino en aborrecerla
y mandola salir de su reino que mucho pesó a todos de la injusticia"
(2)

1444. Es designado como Príncipe de Asturias.

Y poco después, el 10 de octubre en Príncipe de Jaén (3).

1445. Muere su madre, María de Aragón, en Villacastín (Segovia).

Al parecer envenenada por orden de don Alvaro de Luna. Dentro de la compleja política de alianzas, la reina se había alineado con sus hermanos, los Infantes de Aragón.

Más que posiblemente ésta será la causa de la orden de su muerte por el Condestable.

Por estos tiempos el príncipe Enrique es ya un

"hombre alto de cuerpo e fermoso
e bien proporcionado en la compostura de sus miembros...

Siendo Príncipe de Asturias manda construir el Monasterio de Santa María del Parral (Segovia).

1447. El viejo rey Juan II vuelve a casar esta vez con la jovencísima Isabel de Portugal -prima del rey Alfonso V- y en poco tiempo la fogosa muchacha le dá a Juan II dos hijos, el infante Alfonso y la infanta Isabel, futura reina católica.

Isabel de Portugal
Enrique se siente desplazado por su madrastra, quien es incluso más joven que él.
Decapitación de don Alvaro de Luna. Versión historicista de Rodriguez de Losada

1450. Toma partido por Carlos de Viana, quien se ha sublevado contra su padre, tras negarle éste su derecho al trono navarro.

1451. El apoyo se hace aún más explícito con el envío de tropas castellano-leonesas, que ocupan Estella. El Príncipe de Viana es derrotado y encerrado en una celda.

Entra a su servicio en calidad de doncel Andrés Cabrera.

1453. Se inicia un acercamiento al Reino de Portugal.

En marzo se tiene constancia de duras negociaciones para un futuro matrimonio con su prima Juana de Portugal, hermana del rey portugués.

En mayo su matrimonio es anulado por el Papa Nicolás V, tras comprobar éste que Enrique no ha tenido ninguna relación con su esposa (4).

Siendo Príncipe de Asturias, apoyado don Juan Pacheco, contribuye a la caída y posterior ejecución del valido y favorito de su padre don Álvaro de Luna (3 de junio).

El 1 de diciembre, el Papa confirma la sentencia de divorcio -y otorga la correspondiente dispensa para el nuevo enlace- (18), mientras se firman las capitulaciones matrimoniales entre el príncipe Enrique y su prima portuguesa.

1454. El 21 de julio muere Juan II, a la edad de cuarenta y nueve años.

Enrique IV es proclamado como rey en el Castillo de la Adrada (20).

1455. En febrero se firman las capitulaciones definitivas para su futuro matrimonio (5). El rey no quiere más sobresaltos y, previamente, deroga la ley de los notarios y reserva la noche de bodas para su intimidad.

En abril lleva a cabo una correría contra moros granadinos, limitándose a realizar algunas talas y a la quema de sembrados.

En mayo casa en Córdoba con doña Juana, hermana del Rey de Portugal y obtiene un permiso de tres años y medio para estar casado con ella.

Castillo de La Adrada (Avila)
Castillo de Arevalo (AVILA)

Al término de los cuales

"si no obiese hijo o hija, tornase a tomar por mujer a la Princesa Blanca"

Su primera orden es enviar a la viuda de su padre, Isabel de Portugal, al Castillo de Arévalo junto con sus dos hermanastros Alfonso e Isabel.

Su inicio de reinado no puede ser más esperanzados, basándose en cinco puntos básicos:

  • Reconciliarse con la nobleza, perdonando a unos y encumbrando a otros (Beltrán de la Cueva, Miguel Lucas de Iranzo, Diego Arias,...)
  • Consolidación económica del reino, controlar el cobro de las rentas, tanto para el beneficio del reino como para la hacienda privada del monarca.
  • Aumentar el control real sobre las Cortes, ciudades y municipios.
  • Conseguir la paz con los reinos cristianos vecinos (Francia y Aragón)
  • Combatir contra la Granada nazarí.

Su gestión parece tan acertada que incluso el cronista oficial Alonso de Palencia le considera un buen rey.

Enrique IV es un rey alto y corpulento, dotado de una cabeza grande y mirada trágica la cual

"infunde temor a quien le mira"

Con una longitud extraordinaria de las piernas, pies y manos igualmente grandes y cierto encorvamiento del cuerpo. Los huesos le suenan al caminar. Es poseedor de una voz suave.

Según un diagnóstico del doctor Marañón

"una falta de secreción sexual provoca en no pocas ocasiones una actividad de la hipófisis que se traduce en la acromegalia que podía apreciarse en Enrique y que reunía manifestaciones como la estatura elevada,
la longitud extraordinaria de las piernas, la dimensión exageradamente grande de las manos y de los pies
y el encorvamiento con el que caminaba"

Es retraído, desconfiado, juerguista, ingenioso, antojadizo, dominado por los deleites de la carne, generoso y a la vez ambicioso. A su lado reina la depravación y la inmoralidad.

Gusta de costumbres más en sintonía con cortes italianas o francesas que con la rígida y estricta castellana. Se le criticará duramente su gran afición por los "moros" de los que compone su guardia personal y que suele sentarse y vestirse como ellos, datos que nos muestran a un rey tolerante y abierto. Costumbres adquiridas por algunos de los reyes cristianos, para los cuales el mundo árabe había sido modelo de cultura superior.

Grabado que representa a Enrique IV.

Escudo de la Casa Avis (Portugal).

En cualquier caso, conviene recordar que su "guardia mora personal" no es un invento suyo, sino que es heredada de su padre, el finado Juan II.

Por lo demás sí parece que tiene algo más que una disfunción pasajera con la reina (6).

Le son enviados brebajes y remedios por parte de sus embajadores italianos, metrópoli de la ciencia erótica, y que incluso mandará a Africa emisarios en busca del cuerno del unicornio, conocido por sus propiedades afrodisíacas.

Se hace traer a un médico germano llamado Hyeronimus Munzer (llega a correrse entre el pueblo la voz de que el rey se encuentra hechizado) (7).

Convoca a Cortes en Cuéllar (Segovia) para trasmitir el nuevo programa político de la corona, además de recaudar impuestos. En esta reunión destaca como figura relevante don Juan Pacheco que aspira a ocupar el cargo de Condestable, pero que encontrará grandes recelos entre la nobleza y la Iglesia, temiendo que se erosionaran sus privilegios y prebendas.

El 2 de septiembre hace merced a Diego Fernández de Córdoba como I Conde de Cabra.

1456. En su segundo año de reinado, el rey se desplaza hasta Ubeda. Allí se hospeda en casa del Regidor Diego Fernández de la Cueva.

Agradecido a las atenciones recibidas, pide a don Diego llevar a la Corte a su hijo mayor. Éste se niega, pero ofrece a Beltrán, su segundo hijo. El rey acepta y lo hace su Paje de Lanza.

Se vuelven a realizar correrías contra las localidades moras de Lora, Antequera y Archidona.

Estas campañas militares originan un gran descontento entre la nobleza y el alto clero. Los nobles castellano-leoneses y el Primado de Toledo Alonso Carrillo, acusan al rey de malversación de los subsidios recibidos en Cuéllar.

La nobleza, los clérigos y las ciudades -esquilmados económicamente por el monarca- dirigen los ataques contra los nobles colaboradores del monarca, siempre liderados por el ambicioso Marqués de Villena.

Escudo de Ubeda

1457. El Marqués de Villena se hace cargo de los asuntos del reino. Como consecuencia se inicia una guerra abierta con el Arzobispo de Toledo Alonso Carrillo y el Conde de Haro, entre otros.

El Marqués de Villena para neutralizar la oposición utiliza los siguientes mecanismos:

  • Fuerza a Enrique IV a buscar una alianza aragonesa con Juan II de Navarra, hermano del monarca aragonés Alfonso V el Magnánimo.
  • Busca el respaldo papal. Tanto Calixto III como su sucesor Pío II, legalizan la acción de gobierno de Enrique IV. Con sendas bulas, le autorizan a distribuir los fondos de cruzada como quisiera, eliminando las quejas de los nobles en cuanto a la utilización de los impuestos.
  • Se rodeo de un equipo fiel a su persona que apoyarán sus decisiones, entre las que se encuentran su hermano Pedro Girón (Maestre de Calatrava) y los Condes de Plasencia y Alba.
  • Para consolidarse tanto él como el monarca en el poder, incrementa su propio patrimonio, bien apropiándose la fortuna de los nobles rebeldes, bien practicando una política matrimonial bien planificada.

Se asalta y conquista la villa musulmana de Jimena, en Jaén.

1458. Juan II es proclamado Rey de Aragón a mediados de año, rompiendo el pacto de amistad firmado con el monarca castellano.

Enrique IV decide atacar a los nobles rebeldes. El Marqués de Villena, sibilinamente, le frena mientras entabla negociaciones secretas con los cabecillas de la facción de los nobles.

Mientras tanto, los escándalos en la Corte no cesan. En palabras del Dr. Marañon

"finalmente esta, sin duda, relacionada con su inclinación homosexual, su famosa afición a los árabes de los que, como es sabido, tenia a su lado una abundante guardia, con escándalo de su reino y aun de las cristiandad. Es sabido que en esta fase de la decadencia de los árabes españoles, la homosexualidad alcanzó tanta difusión que llego a convertirse en una relación casi habitual y compatible con las relaciones normales entre sexos distintos"

El rey y la reina se sientan habitualmente a la usanza árabe, testimonio directo del escritor Tetzel, que los había visitado en palacio. Resalta también que además de sus posturas, han adoptado sus costumbres y vestimentas.

Escudo del Marqués de Villena.

Miguel Lucas de Iranzo.

El cronista Alonso de Palencia, parece haber dejado atrás definitivamente su etapa de complacencia con el monarca (8).

No así Sánchez de Arévalo, quien no tiene el meno recato en alabar las bondades y excelencias de su rey

«humanus, mansuetus ac humilis longe pluscíuam temporís malicia exigit»

1459. Se produce un ataque nazarí contra Jaén, causando numerosas bajas entre los cristianos y especialmente entre la guardia mora del rey.

Miguel Lucas de Iranzo es nombrado Condestable de Castilla por merced del rey. Alcaide, además, de las Fortalezas de Jaén, Alcalá la Real y Andújar, recibiendo el encargo real de proteger la frontera sur del reino.

Fuerzas cristianas ocupan Gibraltar, que se hallaba desguarnecida.

El rey ya es notorio que mantiene una relación con doña Guiomar de Castro, dama noble de compañía de la reina Juana, venida de Portugal en el mismo séquito

"de la qual el rey se enamoró y le mostrava grande afición..."

1461. Fuera de los asuntos políticos, la reina Juana, tras seis años de matrimonio, se encuentra en Aranda, donde

"conoce sentirse en estado"

El rey en abril intenta requisar los Castillos de La adrada y Mombeltran a doña Juana de Pimentel la Triste Condesa.

En agosto el Marqués de Villena media entre el rey y los nobles levantiscos. Pacta con ellos que algunos entren en el Consejo Real.

Finalmente, a pesar de la oposición armada de la Triste Condesa le requisa los citados castillos que son entregados a su favorito, don Beltrán de la Cueva.

1462. En febrero se recibe a una delegación comandada por el Conde de Armagnac. Se celebran grandes fastos en su honor (9).

Castillo de Mombeltrán (AVILA, 2004).

El rey es un gran aficionado a la música. Según Hernando del Pulgar es

"un grande músico e tenía buena gracía en cantar e tañer e en fablar de cosas generales..."

Enríquez del Castillo también comenta al respecto

«E! tono de su voz dulce e muy proporcionado; todo canto triste le dabadeleyte:
preciabase de tener cantores y con ellos cantaba mríehas veces.
En
los divinos oficios mucho se dcleytaba. Estaba siempre retraydo;
tañía
dulecínente latid; sentía bien la perfección de la música: los instrumentos de ella le placían.»

Don Beltrán de la Cueva.

Durante las fiestas aprovecha para nombrar a Beltrán de la Cueva como Conde de Ledesma e incluirle en el Consejo Real.

El rey, que se encuentra en Madrid, recibe a la reina entre grandes dudas de sus nobles:

"los Grandes de Castilla tuuieron por sospechosa la preñez de la Reyna,
no porque della presumiessen cosa fea, sino temiendo no fuesse ficción suya,
fingiendo que estaua preñada"
.

Ante esto, exigen del rey ciertas garantías, dándose una situación bochornosa: en el momento del alumbramiento la reina doña Juana tiene que soportar no menos de dieciocho pares de ojos, aparte de las de las matronas, médicos, etc...todo esto consentido por la evidente debilidad del rey.

1462. Nace el 28 de febrero, en el Alcázar de Madrid, la princesa Juana (10).

El monarca mantiene algún tipo de relación con una de las doncellas de la reina, de condición humilde y no perteneciente a la nobleza.

Recibe a Luis de Beaumont I Conde de Lerín, quien recaba su ayuda para la causa beamontesa que sostiene en Navarra contra el rey Juan II. El susodicho Conde muere en Castilla, con la promesa de la ayuda castellana.

Nombra a Andrés Cabrera como Mayordomo Real, Consejero y Tesorero (11).

El 9 de mayo la princesa Juana es declarada heredera al trono. El monarca castellano hace venir a sus hermanastros Isabel y Alfonso desde Arévalo para asistir al evento, siendo además la infanta la madrina de la niña.

En agosto se desplaza hasta Guadalajara para asistir a la boda de su favorito Beltrán de la Cueva con doña Mencía de Mendoza. Es tan bien agasajado que otorga a la villa la categoría de ciudad.

El 13 de noviembre mientras la ciudad de Barcelona resiste heroicamente, Enrique IV es elegido por la Generalitat como su legítimo rey. En su nombre manda a Juan de Beaumont, hijo del recientemente fallecido Conde de Lerín, quien es nombrado Lugarteniente de Cataluña. No obstante, las tropas enviadas en socorro de los sitiados son ciertamente escasas.

Escudo de armas del Conde de Lerín.
Retrato de Juan II de Aragón. Colección particular.

En los últimos meses del año realiza dos incursiones dentro del Reino de Aragón, mientras tropas ocupan muchas ciudades y castillos navarros sin aparente dificultad, pues el rey Juan II de Navarra y Aragón se halla inmerso en plena guerra civil y con innumerables problemas en el Principado de Cataluña y la propia Navarra.

Incluso su propia ex-mujer, la princesa Blanca, renuncia a sus derechos al trono de Aragón en favor de Enrique.

Como puede verse, el año 1462 ha sido un gran año para Enrique IV. Aunque como predice el cronista Diego Enríquez del Castillo

"si la deslealtad no le fuera contraria
e pudiera enclavar la rueda de la fortuna que nunca se trastornara..."

Esa buena racha se verá truncada por la actuación del Marqués de Villena y otros nobles descontentos con su nueva situación.

1463. El rey aragonés emplaza una reunión urgente entre todas las partes implicadas para buscar una solución negociada al conflicto.

El monarca castellano delega su presencia y en un imperdonable error manda dos nefastos representantes: el Marqués de Villena y el Arzobispo de Toledo.

El 23 de abril mediante la Sentencia Arbitral de Bayona, Castilla devuelve las recientes plazas navarras conquistadas. Los dos desafortunados negociadores castellanos, abandonan a su suerte a beamonteses y catalanes. Su efímero reinado en Cataluña acaba de concluir.

Los descontentos nobles ya alzan sus voces. Acusan al rey, entre otras cosas, de haber incumplido la ley de mantener relaciones íntimas con su esposa ante testigos, poniendo así en duda la legalidad de la princesa Juana. En palabras del cronista Diego Enríquez

"Él, rey que solía mandar, es venido a ser mandado.
Él, que señoreava, quedó puesto en servidumbre.
Al que todos se sojuzgavan ya ninguno lo obedese
y él obedese a todos y en tanto grado es ajeno de quien hera,
que ni se acuerda si fue rrey o si nasció para ello"

Se reconquista Gibraltar, que junto con Jimena, son cedidos a su favorito don Beltrán de la Cueva.

El rey celebra una reunión con Alfonso V de Portugal.

Escudo de Jimena de la Frontera
Queda pactado el matrimonio de la infanta Isabel con el rey portugués, amén del matrimonio del heredero portugués con la pequeña hija de Enrique IV.
Grabado que representa a Andrés Cabrera.

Concede el Señorío de Moya a Andrés Cabrera.

Se producen algaradas en la ciudad de Jáen, por parte de las huestes del obispo Lope Vázquez de Acuña, abortadas por las tropas del Condestable Lucas de Iranzo, fieles al rey.

El monarca se traslada a Madrid para agasajar al embajador del Duque de Bretaña. Entre los actos programados se celebra el del "Paso Honroso", concurso en el cual participa don Beltrán de la Cueva.

Poco después, es sitiado en el Alcázar de Madrid por los nobles descontentos, liderados por Juan Pacheco, quien obtiene el título de Maestre de Santiago.

En los momentos de desasosiego, el monarca se retira a Segovia. Conocida es su afición por la caza, los animales y las fieras. Regalar animales al monarca es un medio seguro de asegurarse su benevolencia (12).

Cuenta con dos fincas en Valsaín y El Pardo, donde abundan los animales y suele ir a cazar con frecuencia, aunque eventualmente se desplaza también a Escalona, La Adrada... Como siempre, Palencia, se desmarca del resto buscando otro tipo de connotaciones en tal actividad (13).

La Liga de Nobles se reúne en la ciudad de Burgos, donde redactan el Manifiesto de Burgos, cuyos principales puntos son los siguientes:

  • Consideran a los infantes Alfonso e Isabel como prisioneros de la monarquía y cuestionan su seguridad
  • Niegan que la princesa Juana tenga el derecho legítimo de heredar el trono, a la vez que achacan su paternidad al nuevo valido del rey, don Beltrán de la Cueva
  • Acusan al rey de favorecer a judìos y musulmanes y de causar la ruina económica del reino

Enrique IV trata de arreglar el asunto con una solución cuanto menos rocambolesca: un matrimonio entre su hija Juana y su hermanastro Alfonso, pero la Coalición no acepta.

Incluso Juan Pacheco Marqués de Villena se atreve a intentar el secuestro del monarca por dos veces: una en Madrid y otra en Segovia. Fallando las dos veces por la actuación de las milicias de ambas ciudades, amén de la propia guardia personal del rey (14).

1464. En mayo, el rey se plega a las exigencias de los conjurados.

Estatua orante del infante Alfonso.

Castillo de la Mota (Medina del Campo)

En la localidad de Alcalá de Henares, termina reconociendo las exigencias de la Liga de Nobles:

  • Obtiene de su favorito, Beltrán de la Cueva, la renuncia al cargo de Maestre de Santiago, (que pasa al infante Alfonso). A cambio le aleja de La Corte y la recompensa con otros lugares (Cuéllar, Roa, Alburquerque...)
  • El infante Alfonso queda bajo la custodia del Marqués de Villena, quien además recupera todo su poder

1465. El 16 de enero se le presenta la Sentencia de Medina del Campo, claramente desfavorable para Enrique IV, pues se le intenta imponer un Consejo Real formado por 12 miembros:

  • 4 nobles
  • 4 eclesiásticos
  • 4 letrados

Y se le comunica que no puede tomar ningún tipo de decisión sin contar con dicho Concejo. Además se le conmina a disolver su guardia personal mora, achacándole el mal ejemplo que para los cristianos significa el verse rodeado constantemente por ellos. El rey castellano-leonés se niega alegando que la mayoría de sus miembros son ya "cristianos nuevos", o lo que es lo mismo, musulmanes o judíos convertidos al cristianismo y con el nombre ya cambiado.

El rey se niega a firmar dicha sentencia.

Enrique IV busca el apoyo de otros nobles. Ellos son el Condestable don Miguel Lucas de Iranzo, el Contador Mayor del reino don Diego Arias, Beltrán de la Cueva y Pedro González de Mendoza entran a formar parte del Consejo Real, neutralizando la influencia de la facción proaragonesa.

En marzo se vuelve a celebrar una reunión trascendental en el Castillo de la Mota. Reunidos el rey, don Beltrán de la Cueva y algunos nobles, el monarca reconoce a su hija Juana como su legítima hija y heredera al trono castellano-leonés. Y en previsión de lo que va a suceder, intenta colocar a hombres de confianza y nobles afines en puestos importantes.

Pedro González de Mendoza (El Cardenal Mendoza).
Nombra al mayordomo real, Andrés Cabrera, como alcaide del Alcázar de Segovia, lugar donde está confinado el tesoro real, mientras los nobles rebeldes levantan pendones por doquier en pro del infante Alfonso declarándole rey.
La Farsa de Ávila.

En junio, en la Puerta del Alcázar en Ávila, colocan un monigote con los atributos regios, en lo que será conocido como la Farsa de Ávila.

El primero en subir es el Arzobispo de Toledo, don Alonso Carrillo, quien le quita la corona de la cabeza.

El Marqués de Villena, don Juan Pacheco, le quita el cetro real de la mano. El Conde de Plasencia don Alvaro de Estúñiga, como Justicia Mayor de Castilla, le quita la espada.

Después, el Maestre de Alcántara, don Gome Solís, el IV Conde de Benavente, don Rodrigo Alonso Pimentel le quitan los otros ornamentos reales y con los pies derriban al monigote del cadalso diciéndole:

"¡¡A tierra, puto!!"

El Conde de Paredes, don Rodrigo Manrique, también se halla entre los presentes junto con su hijo Jorge Manrique.

La muchedumbre que lo ve, ríe y llora. Luego, incontinente el príncipe don Alfonso sube al estrado, donde por todos los grandes señores le será besada la mano como Rey y Señor natural de estos reinos (15).

Así pues, se produce en Castilla y León una situación cuanto menos insólita. El reino se halla regido por dos reyes. La Corte de Alfonso XII queda fijada en la ciudad de Arévalo.

La guerra civil está servida.

Previsoramente, hace trasladar a su mujer y su pequeña hija, a la que pone bajo la protección del Conde de Tendilla, en la localidad madrileña de Buitrago de Lozoya.

En Tordesillas crea la Santa Hermandad de Ciudades, para proteger éstas de los ataques de los nobles rebeldes.

Retrato imaginario de Jorge Manrique. Colección Lorenzana. Siglo XVIII.

El rey y su familia (junto con la infanta Isabel) se refugian en Salamanca donde hacen un llamamiento a los fieles leales para que se apresten a la lucha.

A los ya conocidos importantes aliados se suman la Casa de Alba y Juan Fernández Galindo.

La familia real se refugia en el Alcázar de Segovia, mientras en cualquier lugar del reino se suceden escaramuzas entre los dos bandos, con resultado incierto o favorable a cualquiera de las dos partes.

1467. El 20 de agosto se celebra la Batalla de Olmedo, donde no parece que haya un vencedor claro. La prueba más palpable es que la corte rebelde no pierde ninguno de sus feudos conseguidos hasta ahora y sigue instaurada en la villa de Arévalo sin mayores problemas.

La Liga de Nobles dá un importante golpe de efecto. Se apodera de Segovia, lugar donde reside habitualmente la corte enriqueña y donde se encuentra el tesoro real (16).

Pero el mayor mazazo es la deserción de la hasta ahora leal infanta Isabel, que se pasa al bando de los descontentos nobles rebeldes.

Enrique IV se refugia en el Alcázar de Madrid. Se encuentra moralmente hundido. El Conde de Alba y Pedro Arias Dávila el Valiente (hijo de Diego Arias) tambien le han abandonado. Piensa en tirar la toalla, pero la nobleza madrileña se lo impide y hacen huir de la ciudad a sus enemigos.

Mientras el monarca se encuentra en Fuencarral, se produce un intento de secuestro por parte de Pedro Arías Dávila. Los asaltantes entran en la cámara regia y encuentran al rey ausente, capturando en su lugar al doncel Alonso de Herrera.

El rey intenta asegurarse partidarios en otras zonas del país. Manda cartas a las principales ciudades gallegas a fin de que se agrupen en Hermandades, naciendo así la "Santa Irmandade do Regno de Galicia", que rápidamente se transformará en un movimiento revolucionario anti-feudal y anti-señorial, más comúnmente conocido como "Irmandiños".

Entabla negociaciones con los rebeldes y estos consiguen el confinamiento de la reina Juana en Alaejos, en calidad de rehén de Alonso de Fonseca, mientras duren las mismas.

1468. En abril ingresa en el Consejo de Estado don Álvaro de Zúñiga y Guzmán.

Parece ser que durante su confinamiento la reina es galanteada por el libertino arzobispo. Se ignora si Alonso de Fonseca consigue sus objetivos o tiene mayor fortuna su sobrino Pedro de Castilla el Mozo. El caso es que cuando la reina, una vez acabadas las negociaciones, es reclamada en La Corte, se halla encinta de siete meses.

El monarca no quiere o no sabe buscar al culpable de su afrenta, quedando ésta sin castigo.

Lo que no habían conseguido las amenazas de los nobles rebeldes lo consigue la falta de dinero: la guardia mora personal del rey es disuelta por impago de sus honorarios.

El 5 de julio se produce un hecho definitivo en el transcurso de la contienda. El infante Alfonso que se encuentra refugiado en la provincia de Avila (leal a su causa), muere envenenado en la ciudad de Cardeñosa, a los 14 años de edad. En principio se quiere achacar su muerte a la peste, pero el físico que estudia el cadáver deja escrito:

Escudo de armas de Pedro Girón.

"ninguna señal de pestilencia en él apareció"

Según algunas versiones, la causa de su muerte podría haber estado en la ambición al trono de Castilla del Marqués de Villena, quien podría haber planeado la eliminación física del infante y una subsiguiente boda entre su hermano Pedro Girón, Maestre de Calatrava y la infanta Isabel (siguiente candidato en la línea de sucesión).

Pero bien el destino o las innumerables plegarias de la infanta hacia una pronta boda no deseada, el caso es que el Maestre de Calatrava muere, presumiblemente de un ataque de apendicitis, en la localidad de Villarrubia de los Ojos, cuando con un ejército de 3.000 hombres viene para formalizar la pedida de mano.

La reina Juana se reencuentra con su hija, que se halla en la localidad madrileña de Buitrago de Lozoya, bajo la protección de la familia Mendoza. Dos meses después, dará a luz a mellizos.

Tras la muerte del desdichado Alfonso, los descontentos nobles vuelven sus ojos entonces hacia su hermana Isabel, pero ésta no quiere guerras con su hermano... "mientras viva".

En agosto se celebra una Conferencia en Castronuño.

El 18 de septiembre se reúnen el rey y la infanta en los Toros de Guisando, donde acuerdan un tratado, ampliación del anterior. Mediante dicho tratado el rey nombra a Isabel como sucesora al trono, reservándose el elegir él mismo a su pretendiente para marido. La paz parece haber llegado al reino castellano-leonés.

1469. Seguidamente se celebran Cortes en Ocaña donde se ratifica dicho tratado. Asímismo, se producen quejas por las prácticas usureras de los judíos.

Se envían tres cuerpos de ejército a Galicia

  • Pedro Álvarez Osorio (Conde de Lemos), desde León
  • El arzobispo Fonseca, desde Castilla
  • Pedro Madruga, desde Portugal
Toros de Guisando (2009).

Supuesto retrato de Isabel la Católica.

Para acabar con el problema de los irmandiños. Estos son derrotados en campo abierto por las tropas leales al rey, pero resisten dentro de las ciudades amuralladas.

Y mientras tanto sus tropas asedian el Castillo de Trujillo, por no aceptar como Señor impuesto a don Álvaro de Zúñiga y Guzmán.

En octubre se encuentra en Sevilla, donde ayuda al Obispo Alonso de Fonseca y Ulloa a recuperar el solio que había dejado a su sobrino -de igual nombre- y después se resistía a abandonar. De aquí viene el conocido dicho

"El que se fué de Sevilla perdió su silla"

El 19 de octubre, Isabel casa en Valladolid, con Fernando (heredero aragonés) sin la aprobación de Enrique IV, renaciendo así el problema sucesorio. El monarca monta en cólera al enterarse. Anula inmediatamente el Pacto de los Toros de Guisando y vuelve a proclamar a su hija Juana como heredera al trono, excluyendo del mismo a la infanta Isabel.

Las Cortes castellano-leonesas confirman a la princesa Juana como legítima heredera al trono.

El 2 de noviembre otorga a Álvaro de Zúñiga y Guzmán la villa y tierras de Arévalo -para compensarle por la rebeldía imposible de doblegar de los trujillanos-.

El 20 de diciembre le otorga al mismo personaje el título de I Duque de Arévalo

"por la fidelidad demostrada hacia su padre"

1470. Hace trasladar a su hija Juana al Castillo de Escalona, bajo la protección -ahora- de Juan Pacheco, Marqués de Villena.

Se firman en Medina del Campo las capitulaciones matrimoniales entre el Conde de Boulogne, representante del Duque de Guyena, hermano del Rey de Francia y su hija Juana.

Concede la Tenencia del Alcázar de Segovia, y más tarde la Alcaldía, por juro de heredad a Andrés Cabrera.

Miniatura de Enrique IV.

Luis XI de Francia.

El 26 de octubre -como consecuencia de las presiones diplomáticas francesas- se realiza una singular ceremonia en Valdelozoya -paraje próximo a Buitrago de Lozoya- donde los nobles castellanos juran a la princesa Juana como legítima heredera al trono. Oficia la ceremonia el Cardenal Albi y se celebra el desposorio por poderes -representando el Conde de Boulogne al Duque de Guyena-.

Recibe nuevamente en Madrid al Conde de Armagnac, ahora caído en desgracia y que huye del Rey de Francia.

Tras algunas gestiones diplomáticas, consigue de Luis XI de Francia la promesa de respetar la vida del citado Conde. Juan IV de Armagnac se marcha agradecido camino de su país, pero nada más salir de Madrid

"... en el camino le mataron cruelmente a puñaladas..."

1472. Desembarca en la Península Rodrigo Borgia, legado del Papa Sixto IV, que viene con la ardua misión de traer la paz al reino castellano-leonés. Tras recorrer la castilla enriquista se propone hacer lo propio con la de sus rivales, con gran disgusto del rey.

En Alcalá de Henares se encuentra con Isabel y Fernando.

Se entrevista en algún lugar cercano a Badajoz con Alfonso V de Portugal. El encuentro acaba sin acuerdo importante alguno.

El 17 de diciembre dispone dos importantes nombramientos entre sus nobles aliados:

  • Juan Pacheco es nombrado como I Duque de Escalona
  • García Alvárez de Toledo y Carrillo es nombrado como I Duque de Alba

1473. El 28 de enero crea el Ducado de Benavente en la persona del IV Conde de Benavente, Rodrigo Alonso Pimentel.

El 21 de marzo es asesinado en Jaén Miguel Lucas de Iranzo, uno de sus más firmes defensores, de un mazazo en la cabeza, mientras se halla rezando arrodillado en uno de los altares de la Catedral de Jaén.

Alfonso V de Portugal, por Nuno Gonçalves.

Pedro Fernández de Velasco. Condestable de Castilla. Biblioteca Nacional. Madrid

El populacho asalta y masacra a decenas de judíos, culpándolos del crimen, a pesar de que el Condestable era un reconocido protector de los judíos. Seguramente habría que haber buscado a sus asesinos por otros parajes.

Se produce una quema de judíos en Valladolid.

Enrique IV nombra a Pedro Fernández de Velasco como VI Condestable de Castilla, en sustitución del asesinado Miguel Lucas de Iranzo. Además, convierte dicho título en hereditario a partir de ahora.

Tras deambular por todos lados y no encontrar acomodo en ninguno, llegan a Madrid la reina doña Juana y su hija, siendo acogidas en el Alcázar, estrechamente vigiladas por el insidioso Marqués de Villena.

El 28 de octubre se celebran Cortes en Santa María la Real de Nieva (Segovia). En ellas se aprueba una ley que impide a los maridos vender los bienes de sus mujeres.

A últimos de año, encontrándose aún en esta ciudad, se entrevista con Fernando de Aragón.

1474. La reina ingresa en el Convento de San Francisco y purga de esta forma sus muchos pecados cometidos.

En cuanto a su pequeña hija de doce años es llevada a la localidad de Escalona, siempre estrechamente vigilada por el intrigante Juan Pacheco.

El 1 de octubre muere el citado noble -Maestre de la Orden de Santiago, además-, desencadenándose una dura pugna por la obtención del preciado título.

Gabriel Manrique, Conde de Osorno y Comendador Mayor de Castilla, atrae a la localidad de Vaciamadrid al hijo del Marqués de Villena, don Diego López Pacheco, al objeto de debatir sobre la candidatura de ambos al citado Maestrazgo.

Castillo de Escalona (TOLEDO, 2009)
Castillo de Fuentidueña de Tajo (MADRID)

En esta localidad el II Marqués de Villena resulta preso, siendo confinado en el Castillo de Fuentidueña de Tajo.

Enrique IV monta en cólera al tener noticias de ello, y, apresuradamente, arma un ejército que se dirige hacia Fuentidueña para liberar a Diego López.

No hará falta conflicto armado alguno. Adelantándose dos nobles, so pretexto de parlamentar, hacen presa a la Condesa de Osorno, manteniéndola recluída y forzando el intercambio con el II Marqués de Villena, como así se hace.

Diciembre. Hallándose el rey en el Alcázar de Madrid

"le sobreuino vn accidente de cámaras y vómitos con ocasión
de las grandes frialdades que auía cobrado andando
por el campo los meses de Otubre y Nouiembre;
apretóle tanto, que se juzgó ser mortal
(21)"

La reina doña Juana.

Con gran serenidad confiesa, nombra albaceas testamentarios, fija lugar para su entierro y tiene un breve y emotivo recuerdo para su mujer e hija -tan cercanas como lejanas-, reafirmando a Juana como heredera al trono (17).

Enrique IV muere el 11 de diciembre, siendo enterrado en el Mº de Guadalupe.

Su muerte nunca ha sido del todo aclarada, aunque, según el historiador Marañón, los trastornos descritos se asemejan más que a úlcera gástrica, a síntomas de envenenamiento, tal vez arsénico, el más usado en aquellos días.

1475. El 13 de junio muere en la soledad del convento y la habitación donde se halla recluída, la reina doña Juana. Redacta un largo testamento que finaliza con la rúbrica La Triste Reyna.

Grabado considerado la imagen más probable de Juana la Beltraneja.
 

(1). El historiador Alonso de Palencia llega a insinuar que Enrique IV era hijo adulterino, pero el parecido con su padre comenzando por los rasgos físicos era tan acentuado que hay que tomar la declaración del clérigo por una mentira destinada a denigrar a un personaje odiado.

(2). Fueron enviados incluso sacerdotes a indagar entre las meretrices segovianas si eran ciertos los rumores que apuntaban a una posible impotencia real. Las prostitutas declararon en contra de este rumor.

(3). Este título desaparece y nadie más lo ostentará.

(4). La Iglesia exigía un mínimo de tres años de intentar consumar el matrimonio para anularlo. Prostitutas segovianas declararon haber mantenido relaciones con el Rey sin problemas, y éste, no tuvo inconveniente en jurar que podría estar siendo víctima de algún tipo de hechizo.

(5). Aquí queda patente la extrema debilidad del nuevo rey. A saber:

  • La novia no aporta dote alguna a la boda
  • Se exige la entrega de 100.000 florines de oro, como depósito
  • Si "por cualquier causa o razón" la ceremonia no se llegase a realizar, la novia no estaría obligada a devolver la dote

(6). (Hoy, sin embargo, tendemos más bien a creer que lo que padecía entonces Enrique era una impotencia psíquica que estaba limitada por esa época a su esposa -quizá porque concebía las relaciones con ella como una obligación y no como un placer- y que no afectaba, por lo menos no siempre, a su trato con otras mujeres).

(7). El citado doctor dará el siguiente diagnóstico: "El órgano copulatorio es débil y escuálido en su base, con frágiles tejidos ahí, pero luego se ensancha hacia una longitud considerable y una desproporcionada cabeza. Esto último impide que la erección se complete pues el resto del órgano no puede sostener tamaño peso."

(8). El citado historiador, considerado poco o nada objetivo escribe:

  • Como los moros de la guardia real "corrompían torpísimamente a mancebos y doncellas"
  • En cuanto a los supuestos amoríos homosexuales del monarca, cita a alguno de sus favoritos (como el mencionado Pacheco).
  • Gómez de Cáceres "joven de arrogante figura, belleza física y afable trato" escalará puestos por este medio en la Corte a pesar de su carencia total de méritos.
  • Francisco Valdés huirá de la Corte ya que no desea entregarse a los apetitos del monarca. Pagará Valdés cara su resistencia porque por orden regia es recluido en una prisión a donde irá a visitarle el rey con cierta frecuencia para reprocharle, -según el historiador Palencia-, su "dureza de corazón y su ingrata esquivez".
  • Al mismísimo Beltrán de la Cueva no le deja libre de alguna insinuación.
  • Miguel Lucas de Iranzo (siguiendo a Palencia) tampoco se somete a los deseos del rey por sus creencias religiosas y se ve obligado a huir al Reino de Valencia.
  • Más fortuna tiene Enrique IV con Alonso de Herrera -al que capturan una noche pensando que es el rey, por yacer en su cama- y, seguramente con algunos de los moros que pululan por la corte castellana.

Como se ve, cualquier noble que pululaba por La Corte castellana dudosamente quedaba libre de la pluma de este historiador-inquisidor.

(9). Enrique IV era un rey que gustaba de agasajar a sus invitados, a quienes solía realizar grandes regalos. En palabras del historiador Hernando del Pulgar

"usaba..de magnificencia en los recibimientos de grandes omes, e de los embaxadores de reyes
que venían a él, haziéndoles grandes e suntuosas fiestas e dándoles grandes dones..."

(10). Se tiene constancia de un segundo embarazo de la reina, que pierde un hijo varón estando embarazada de seis meses, en fecha indeterminada.

(11). Al mismo tiempo se preocupa de hacer reformas en el Alcázar de Segovia. Diego de Valera relata como manda alzar la torre principal y el "corredor de los cordones", que manda llenar con estatuas de los reyes castellanos "labradas muy sutilmente de maderas, cubiertas de oro y plata", y añadiendo las del Conde Fernán González y el Cid Campeador.

(12). Se sabe que unos labradores de Majadahonda le regalan el cuero de una osa, recibido con gran entusiasmo y siendo generosamente correspondidos. También el embajador de Túnez se presenta en una ocasión con un leopardo. Sus fincas estaban siempre llenas de ciervos y venados y el rey disponía de cantidades para que estuvieran perfectamente guardadas por monteros sus fincas.

(13). El parcial historiador escribe:

«recorría —escribe en otro lugar, refiriéndose a su juventud-- escondidos bosques e intrincadas selvas persiguiendo fieras, y huia del trato de las gentes...», por «el salvaje placer que en la contemplación de las fieras encontraba»

Y añade que Enrique IV "gustaba de hacer fornicio con otros hombres de mal vivir" Cuando salía de caza.

(14). La guardia personal de Enrique IV, a saber, se hallaba compuesta de:

  • Un grupo de 4 ó 5 monteros de guarda "que duermen directamente en la puerta de mi cámara".
  • 30 monteros más de caballo o de pie
  • 45 ballesteros de "a caballo", siendo alguno de ellos "de maza"
  • 80 lanzas, mandadas por Ferrand Carrillo
  • Una guardia mora, de unas 25 lanzas, mandadas por García de Jaén, y formada exclusivamente por moros o conversos

(15). Diego de Valera. Crónicas de los Reyes de Castilla; "Memorial de Diversas Hazañas". Edición C. ROSELL. Madrid, 1953. Tomo III, capítulo XXVIII, página 33.

(16) . Cuenta Alonso de Palencia que, nada más conquistar Segovia, entran los rebeldes con el infante Alfonso a la cabeza en la finca que había sido propiedad de Enrique IV. Sabedores de sus gustos por los animales se recrean dando muerte a cuantos hallan en su camino. El historiador escribe:

«Mayor pesar había recibido Enrique cuando supo el estrago que en los ciervos del monte había hecho Don Alfonso matando muchos con su venablo y permitiendo a su comitiva que hiciese lo mismo. Más de cuarenta se cazaron aquel día, y hubieran pasado de este número, a no intervenir con sus súplicas los maestres de Santiago y de Alcántara para que no siguiera adelante la matanza. En aquel recinto había seguramente cerca de tres mil ciervos de diferentes edades; muchos gamos y cabras montesas, y un toro muy bravo que no fue posible encontrar. A éste y a un jabalí deseaba Don Alfonso dar muerte...»

(17). Según algunos historiadores, sí que existió un documento redactado ante notario en su lecho de muerte, donde confirmaba a su hija Juana como su legítima heredera. Este documento habría sido destruído por Fernando el Católico tras la muerte de Isabel.

(18). El pergamino de la Bula original se encuentra en la Real Academia de Historia de Madrid.

(19). Llamada así por haber vivido en ella, a principios del siglo XIV, doña Teresa Gil, Infanta de Portugal y rica hembra de Castilla.

(20). Datos tomados de la página: http://www.gavilanes.es/historia/cap11.htm

(21). Bécquer sitúa el escenario en la misma Segovia, y lo cuenta de la siguiente forma:

"...se sintió acometido repentinamente de un agudo dolor en el costado,
por lo que desbaratándose la fiesta se tomó ocasión entre el vulgo y los señores descontentos,
para atribuir aquella indisposición a un veneno o yerbas
que decían haber suministrado al Rey los que deseaban sucederle..."

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Última actualización 26/01/2013