Cordáfonos
son instrumentos de los cuales se obtiene el sonido por la existencia en ellos
de cuerdas, que pueden ser:
Frotadas. Con arco, como el rabel y el violín.
Con rueda: tal como la zanfona:
Punteadas. Con los dedos: la guitarra.
Con plectro: el laúd y la bandurria.
Percutidas. Con palo: el salterio
El
rabel es un instrumento de procedencia islámica (derivado del rabab
árabe) con el que se acompañaba al canto. Es de construcción simple, y con
frecuencia construido por la misma persona que lo tocaba. Se construye con
madera, debidamente tratada para que no se raje. Suele ser una rama de regular
grosor, que se vacía para formar la caja de resonancia y el mástil. El hueco
se cubre con una membrana de piel. Desde el clavijero hasta el puente, en
la caja de resonancia se tensa una o varias cuerdas (que pueden ser de tripa),
las cuales se frotan con la que, procedente de las crines de caballo, está
tensada en un arco.

En
ocasiones, el rabel se construía para la ocasión. En
estos casos, y si había cañas en el lugar donde se celebraba
la fiesta, se tomaba una de ellas que, bien sola, bien con la adición
de una vejiga de cerdo, hacía las veces del instrumento labrado en
madera. Una vez finalizado el festejo (generalmente de carácter no
multitudinario) se desechaba la caña, o se guardaba la vejiga hasta
una nueva ocasión.
En algunos casos, el rabel se construye con más de una cuerda, como
se ve en la foto de la derecha.


Zanfona
Instrumento de cuerda frotada, no por un arco, sino por una rueda que roza
continuamente unas cuerdas fijas que producen unos sonidos acompañantes y
otros que varían merced a un pequeño teclado que tiene el instrumento. Durante
la Edad Media fue instrumento culto. Es conocido también como organistrum,
zampoña, lira mendicorum, y viella de rueda. Las utilizaban los ciegos para
hacer oir música con la que llamar la atención para vender romances y canciones
para ganarse el sustento. Les acompañaba un zagal, aprendiz, generalmente
ciego también, que tocaba el triángulo como acompañamiento. El maestro le
enseñaba a tocar la zonfona en un plazo máximo de dos años.