ROSTRO DEL MJVC

 

MJVC, DÉMOSLE UN ROSTRO NUEVO A LA TIERRA QUE PISAMOS,

¡BUSQUEMOS CAMINOS DE ESPERANZA!

HACIA LA AND 2004

INSTRUMENTO 1

I. INTRODUCCIÓN AL INSTRUMENTO

La expresión Lectio Divina quiere decir “Lectura de Dios”, la práctica de la “Lectura orante” de la Biblia.

El primero en utilizar esa expresión fue Orígenes, quien afirmaba que para leer la Biblia, es necesario hacerlo con atención, constancia y oración. Más adelante, la Lecto Divina vendría a convertirse en la columna vertebral de la vida religiosa. La  sistematización de la Lecto Divina en cuatro peldaños, que nos propone Guido, que escribió un libro titulado, “La escalera de los Monjes”; en donde exponía la teoría de los cuatro peldaños espirituales: La lectura, la medicación, la oración y la contemplación.

La lectura es el estudio asiduo de las Escrituras, hecho con espíritu atento, la meditación es una actividad diligente de la mente que, con ayuda de la propia razón, busca el conocimiento de la verdad oculta. La oración es el impulso ferviente del corazón hacia Dios, pidiendo que aleje los males y conceda cosas buenas. La contemplación es una elevación de la mente sobre sí misma que, pendiente de Dios, saborea las alegrías de la dulzura eterna.

El santo Sínodo recomienda insistentemente a todos los fieles, la lectura asidua de la Escritura, para que adquieran la ciencia suprema de Jesucristo, “pues desconocer la Escritura, es desconocer a Cristo”.  La lectura de la Sagrada Escritura debe acompañar la oración para que se realice el dialogo de Dios con el hombre, pues “a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus palabras”.

Se va difundiendo cada vez mas en las comunidades eclesiales y esta resultando una fuente de renovación espiritual y de vivo compromiso eclesial. El objetivo nos es conducir al lector orante cristiano a una piedad intimista, individualista, encerrada celosamente en e l gozo de su Señor, sino de guiarlo a través de un itinerario espiritual que le configura con Cristo, le abre el mundo y le apremia a la misión.

Quien hace bien la Lectio Divina llega a hacer suyas las palabras y el sentir de San Pablo: “No soy yo quien vive; es Cristo quien vive en mí”. Inseparablemente unido a este sentir está el impulso apostólico nacido de la unión con Cristo: “El amor de Cristo nos apremia”.

Así pues, nosotros proponemos la Lectio Divina como un método, un camino a través del cual somos llamados a transformarnos en discípulos y apóstoles del Señor crucificado y resucitado, en los diversos contextos en los que se desenvuelve nuestra vida cotidiana.

Para llevar acabo la Lectio Divina, es necesario tener las siguientes disposiciones para llevarla acabo.

1.- Fe y apertura al Espíritu.

2.- Pureza de Corazón

3.- Desprendimiento y docilidad

4.- Espíritu de oración

5.- Conversión continua

6.- Comunión con la Iglesia.

II.- METODO DE LECTIO DIVINA

En el esquema que proponemos a continuación sugerimos diversas posibilidades para realizar en cada uno de los peldaños de la Lectio Divina.

A).- Pedimos la Luz del Espíritu, por medio de una oración de invocación.

B).- Lectura y trabajo con el texto seleccionado.

¿qué nos dice el texto?

Leer y releer atentamente hasta que se haya entendido bien todo su contenido.

Caer en la cuenta de las indicaciones de tiempo, lugar; los personajes y sus acciones; la palabra o palabras claves; las repeticiones; los campos semánticas; a que otros  textos de la Escritura hace referencia; palabras o frases bisagra - es decir, que sirven para conectar o ligar un texto con otro -; situación del texto en el conjunto del libro.

Quizá para ayudarte a prestar mas atención a todo estos elementos copiar el texto o subrayarlo.

Buscar, con la ayuda de algún comentario.

C).- La meditación

Cae en la cuenta de las diferencias y semejanzas existentes entre la situación del texto y la nuestra.

- ¿qué conflictos del pasado existen todavía hoy?

- ¿cuáles son diferentes?

- ¿qué mensaje nos transmite el texto  para nuestra situación actual?

- ¿qué cambio de comportamiento reclama hacia mi?

- ¿qué quiere hacer creer en mí, en nosotros?

Intenta resumir el mensaje en una palabra o frase. Repítela.

D).- La oración.

¿qué nos hace decir el texto a Dios?

La oración surge de modo espontáneo como suplica, acción de gracias.

E).- Contemplación.

¿cómo cambia el texto mi mirada?

¿qué compromisos concretos me hace adquirir para que se transforme mi realidad?

LECTIO DIVINA COMPARTIDA

LECTIO DIVINA COMO MÉTODO.

La lectura orante de la Biblia es el instrumento privilegiado de la escucha de Dios; atenerse literalmente al texto, solo el, es ya el primer acto de una atenta escucha que ha de mantenerse hasta llegar a prestar una audiencia, incondicionalidad y sin defensas a la Palabra de Dios, que termina por cambiar la existencia. Quien haya escuchado a Dios podrá ser su testigo hablará de Él a sabiendas y no solo a oídas.

La Lectio Divina es un ejercicio sistemático de escucha personal de la Palabra; quien se ejercita en ella tiene como meta el descubrimiento de la voluntad de Dios en su propia vida y  emplea como medio la lectura de la Escritura siguiendo una precisa, aunque flexible metodología. La Lectio obliga a atenderse a la Palabra escrita, el texto sagrado (Ex 24, 4) para prestar atención a la Palabra viva de Dios, Cristo Jesús (1 Jn 1, 1).

“es al mismo tiempo, la lectura de la Biblia y lectura de la experiencia; una manera de leer que da sentido a la vida, es a la vez lectura de la Biblia y lectura de la vida” y es la lectura dialogada simples conversando con Dios.

A).- PEDIMOS LA LUZ DEL ESPIRITU.

B).- LECTURA Y TRABAJO DEL TEXTO ELEGIDO.

Proclamación del Evangelio:

            Cuando era ya muy tarde, se le acercaron sus discípulos y le dijeron: “El lugar es despoblado y se hace tarde. Despídelos para que vayan a las aldeas y a los pueblos más cercanos y compren algo de comer.” El les contesto: “Denles ustedes de comer.” Entonces dijeron: “¿Tendremos que ir nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?” Jesús le pregunto: “ustedes tienen panes ¿cuántos?  Vayan a ver”.  Una vez averiguando le dijeron: “ son cinco panes y además hay dos pescados”.

Entonces, ordeno que los hicieran sentarse en grupos sobre el pasto. Se acomodaron todos en grupos de a cien y de a cincuenta.  Y El tomo los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronuncio la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos, para que se los distribuyeran. Así mismo, repartió los dos pescados entre todos.

Comieron todos hasta saciarse, y se recogieron doce canasto llenos de pedazos de pan y las sobras de los peces. Los que habían comido los panes eran cinco mil hombres. (Mc. 6,35-44)

Momento personal:

Ÿ Lectura tranquila un par de veces. Que tu lectura sea escucha (audire) y que la escucha pase a ser obediencia (oboedire). No tengas prisas. Se necesita una “lectura  relajada”,  porque la lectura se hace por medio de la escucha.  ¡La palabra ha de ser escuchada!

Ÿ  Lectura de la exégesis: en este momento se lee alguna explicación del texto o se comparte lo que sabemos sobre los elementos literarios, históricos, sociales, etc. Que nos permitan entender mejor el texto dice.

Tras el retiro, al nordeste del lago, probablemente en Banias, en las fuentes del Jordán, alejados del poder del rey sangriento, vuelven a Cafarnaúm.

Para Jesús la necesidad del pueblo había sido siempre criterio para determinar lo que puede o no puede hacer. Ahora también cambiará sus planes de descanso ante la urgencia de ese pueblo abandonado por sus pastores. Y se puso a enseñarles con toda calma.

¿Y los Doce?. ¿Y los planes de descanso?. De verdad que no era justo. Primera ocasión que tienen de descansar, y no es posible por la gente. Ni siquiera han podido comer lo que llevan para los Doce y Jesús. Y él no parece tener prisa ni intenciones de acabar. Y se está haciendo ya muy tarde. Y tenemos hambre. Y nos vamos a retrasar en el regreso, y el lago se pone peligroso por la noche... Además, era ya imprudente retener tanto tiempo a la gente, que también tenía hambre.

‹‹Jesús -le dijeron los discípulos- ya es muy ttarde y esto está muy solo, y la gente tiene hambre; ya déjalos para que se vayan a algún rancho cercano a comprarse que comer››.

‹‹La solución al problema del hambre, -dice el mundo, dicen los discípulos- está en que cada quien se compre algo para comer››. Jesús, en cambio, les dice: ‹‹Denles ustedes de comer››.

            Las gentes no han estado quietas. Ha crecido la fama del maestro. Le buscan muchos, que vienen de todas partes. unos por su poder de curar, otros por oírle, otros por una fe incipiente. Jesús al verlos se compadeció porque "andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñar. Como avanzase la hora, se le acercaron los discípulos y le dijeron: Este sitio es desierto y ya es muy tarde: Despídelos para que vayan a los campos y aldeas vecinas y se compren algo para comer" (Mc). A Jesús y a los que le escuchan se les ha pasado el tiempo volando. Habla, enseña, cura, consuela, abre horizontes, actúa como buen pastor. Pero el tiempo pasa y hay que comer; se hace de noche y hay que ser prácticos.

 ¿Cómo se le ocurre eso?. Como si fuera cosa de magia dar de comer a cientos y cientos de gentes. ¿Donde -y con qué- iban a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?. Si los había enviado a la misión si un centavo; y apenas estaban regresando. Y aunque tuvieran esa cantidad, apenas ajustaría para darles un bocado a cada uno. (El denario era el salario de un campesino por el trabajo de un día).

Nuevamente no estaban entendiendo. Ellos ven claro que el hambre se resuelve comparando; y Jesús insiste: ‹‹Yo nunca he hablado de comprar. ¿Cuántos panes tienen?. Vayan a ver››.

-‹‹Pero Jesús, es inútil; no traemos más que cinco panes y dos peces; no alcanza para nada››...

            Quiero hacer una paréntesis para que entiendan el mensaje que les quiero dar. No se imaginen a Jesús como un mago al que se le multiplican los panes en las manos; yo no hablo de multiplicar sino de dividir. El Imperio Romano hablaba de multiplicar (fiestas, impuestos, ejércitos, riquezas, todo); lo que nos enseñó Jesús fue lo otro: a dividir.

 Y para entender el mensaje fíjense en los símbolos. Los discípulos tardaron mucho en entender lo de los panes; no se extrañen de que ustedes no lo logren a la primera. Porque todos tenemos muy metido el que la solución de los problemas del pueblo (por ejemplo, el hambre) está en que cada quien se compre qué comer. Para Jesús, en cambio, la solución estaba en que los que tuvieran algo lo compartieran. Porque cuando el hombre comparte, Dios interviene, y ajusta para todos e incluso sobra. Jesús no entendía el Reino como una situación de pobreza o carencia, sino como abundancia, pero no para unos cuantos, sino para todos igualmente. Y había que ir organizando este mundo y la historia de acuerdo a eso que esperaba para el final; y el único camino era el compartir con el pueblo organizado.

 Eso es lo que está muy claro en la narración. Yo no estuve presente en aquella ocasión. Si me preguntaban qué fue lo que sucedió, no les sabría decir; ni es eso lo que pretendo. Sólo sé, -y es lo que hay detrás de la tradición que me llegó, y que les he transmitido a ustedes- que en aquella ocasión en que todos compartieron lo que traían ajustó y sobró. Y en eso descubrieron que el Reino era algo cercano para ellos.

 A alguno se le ocurrirá: ‹‹Pero ¿de veras sólo llevaban cinco panes, si iban en plan de día de campo?››. No les vaya a ocurrir esa pregunta. Sepan leer los símbolos. Y siete significa plenitud para los judíos. Y 5+2 son siete. Como también es simbólico el número 12 (el pueblo de Israel), de los canastos que sobraron: la plenitud que allí se dio es suficiente para todo un pueblo.

 Pero sí es importante que descubran que allí sucedió un milagro. Sólo que lo deben entender como lo entendemos los judíos: un milagro es un hecho -ordinario o extraordinario, comprensible o incomprensible para nosotros- en el que los hombres descubrimos que Dios está con nosotros y que nos salva. Sucedió allí un signo de que el reino ya comenzaba a hacerse un pueblo, el pueblo de hijos de Papá-Dios.

            Evidentemente, no pueden dar de comer a tanta gente; ni ellos mismos pueden alimentarse. Jesús ve que es el momento oportuno para un signo grande. Y "dijo: Haced sentar a la gente. En aquel lugar había mucha hierba. Se sentaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban sentados, e igualmente les dio de los peces cuanto quisieron. Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: Recoged los trozos que han sobrado para que nada se pierda. Entonces los recogieron, y llenaron doce cestos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido"(Jn)

            Era cinco mil hombres; contando mujeres y niños se puede multiplicar por tres o cuatro resultando el número bastante elevado. Se necesitan muchos kilos de pan para dar de comer a tantos. Jesús toma la ofrenda humilde y generosa del muchacho, y parte el pan. Al darlo, y volver a tomar el pan para partirlo, permanece la misma cantidad, así hasta los miles de panes para todos que coman hasta hartarse. Igualmente con los peces. La gente come, están saciados, se preguntan de dónde ha venido tanto pan si nada tenían. Y corre la voz del nuevo milagro. Sobran doce canastos llenos, hay pan en abundancia. El entusiasmo se hace visible. "Aquellos hombres, viendo el milagro que Jesús había hecho, decían: este es verdaderamente el Profeta que viene al mundo. Jesús, conociendo que iban a venir para llevárselo y hacerlo rey, se retiró de nuevo al monte él solo"(Jn).

Lo que Jesús hizo, pues, fue mandarles a los discípulos que organizaran a la gente en grupos de cien y de cincuenta, y que se sentaran en la hierba verde (era tiempo en que comenzaba a revivir el campo, con las lluvias tempranas). Y tomando los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo bendijo a Dios y partió los panes y los daba a los discípulos para que los repartieran a la gente, y dividió también los dos peces para todos. Y todos comieron y se saciaron. Y recogieron las sobras de aquellos panes partidos, y las sobras de los peces divididos, y se juntaron doce grandes cestos. Los que comieron eran como cinco mil.

Allí había sucedido un milagro: cuando el hombre comparte lo que tiene. Dios interviene y ajusta para todos y aún sobra; se había alimentado todo un pueblo.

Y se armó un revuelo. Aquel grupo de gentes que inicialmente eran como ovejas sin pastor, sin cohesión, ahora eran un pueblo con columna vertebral, con un pastor que se preocupaba por su vida. No es difícil suponer que quisieran hacerlo rey. Y que a los discípulos aquello les pareciera muy bien. Y que estuvieran dispuestos a alentarlo.

           No quiere Jesús el éxito engañoso de ser elevado a la categoría de rey temporal. Él lo podría hacer mejor que cualquiera de los gobernantes de los pueblos de cualquier tiempo, pero su reino es espiritual: viene a liberar de la esclavitud del pecado y del diablo, bastante más difícil que conseguir un buen abastecimiento de pan. No va a ser fácil convencer a los que están exaltados. Y se va, diciendo a los suyos que se marchen a la otra orilla del lago, a Betsaida Julia, y despide a la gente.

 C).- MEDITACION.

 Escuahar a Dios que habla desde los acontecimientos que vivimos, sufrimos, vislumbrados como semillas de esperanzas. ¿Esta Palabra de Dios, como se relaciona con todo lo que vivimos?, ¿cuál es su mensaje para nosotros, hoy, en nuestra realidad actual? Así damos respuesta a la pregunta ?Que nos dice el Texto?

 D).- ORACIÓN.

 Todo lo compartido se presenta al Señor a través de petición, acciones de gracias, ofrecimiento, súplicas de perdón, lecturas de salmos o cantos, ... Expresar en común el compromiso que nace de la lectura y meditaciones de esta Palabra.

Respondemos así la pregunta: ¿qué le decimos a Dios?

 E).- CONTEMPLACIÓN.

Contemplar a Dios es volver la mirada al mundo de todos los días con sus problemas, desafíos e intentar describirlo precisamente ahí y corresponder a su presencia.

Sistematizamos lo compartido en una frase del texto o en una frase compromiso, que nos acompañará en cuanto hacemos y tendremos presente en los momentos de oración.

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INSTRUMENTO 2

“Recogiendo mi experiencia pastoral

OBJETIVO: Hacer consciente nuestra práctica pedagógica y metodológica de nuestra acción pastoral.

 INDICACIONES: Contesta las siguientes preguntas lo más fiel posible a tu acción pastoral y a tus destinatarios. Este Instrumento te invitamos lo contestes desde la  experiencia personal.    

1.Aspecto personal

1.1. MOTIVOS: ¿Estoy impulsando la Pastoral juvenil?, ¿Qué me movió a hacerlo?, ¿Qué me hizo ser agente de la pastoral juvenil?

1.2. La pastoral Juvenil es para mí: trabajo-opción-servicio-carga... ¿Cómo vivo o actúo en ella?

2. Practica Pastoral

2.1 Hacer una lista lo más completa posible de lo que realizo en mi acción pastoral. Y que tenga relación directa o indirecta en la formación de los jóvenes que atiendo.

3. Formación y Marcos Teóricos

3.1 Para mi formar es:

3.1.1 ¿Cuáles son las etapas que viven los jóvenes en el proceso evangelizador que ofreces en tu escuela? Describe brevemente lo que se hace en cada una de estas etapas

3.1.2 ¿Tu escuela a que etapa le da mayor prioridad (se le invierte mayor tiempo, recursos... )?

3.1.3 ¿Qué consecuencias (negativas y positivas) tiene el hacer énfasis en esas etapas?

3.2 Cual es el Jesús en el que yo creo

3.3 ¿Quiénes son los pastoralistas, textos, autores, Instituciones en los cuales me inspiro y capacito en la acción Pastoral?

3.4 Los valores, ideas fuerzas, que insisto más en la formación del joven son:

4.Desde los destinatarios

4.1 ¿Cuáles son las principales necesidades que me hacen conocer los jóvenes con los que trabajo? En los siguientes aspectos.

DIMENSIONES

NECESIDADES

FÍSICO

 

 

LABORAL

 

 

INTELECTUAL

 

 

AFECTIVO

 

 

ECONÓMICO

 

 

FAMILIAR

 

 

RELIGIOSO

 

 

POLÍTICO

 

 

ECOLÓGICO