Bang, reina

Seguramente sea una oración. Siempre es una oración aquello
que brota de la fuente en miniatura de la radio, cuya lucecita
roja resume de qué se trata: el semáforo inútil, parpadeando en ámbar, tan
jodidamente inútil para la calle vacía, mareada en el columpio del vendaval.

El carrusel vacío espera por nosotros, reina

Emmylou Harris se peina como tú, tiene tu mandíbula. Emmylou,
ese sería un buen nombre para una hija: huele a trigo, a moneda
en el pozo de los deseos, a pastel de madre para la fiesta
del colegio. Emmylou canta ahora en la radio: I ain't living long like this.

No puedo conducir con las ventanas cerradas, reina

De manera que Emmylou canta y yo estoy pensando
en las escasas ocasiones en que me he sentido completamente
vivo, no simplemente a medias, no simplemente a miguitas...
Vivo. Por entero. Sin reparar en las reacciones del auditorio.

El retrovisor también es una manera de vivir, reina

Cuando despierto, con sabor a lobo en las encías y esta
gran noche entre ojo y ojo, en el punto exacto en que duele cuando
vuelves, reparo en el color del día y trato de respirar. Ánimo,
me digo. Otra mañana, otra tarde, digo. Ánimo.

Compremos un carrete de fotos y colguemos este momento de las paredes, reina

A veces me cuentan sueños que no entiendo. Hace años que no sueño.
Me visto conscientemente desde que te conozco, pero no puedo
recordar los sueños. Tienes razón: no abro la boca para evitar que las palabras
escapen como serpentinas. Tienes razón.

Pase lo que pase, no hagas daño a tu corazón, reina

A veces no es una oración, ya lo sé. A veces tiendo a exagerar
los síntomas. No soy nada adulto, ni vivo ni avanzo, ya lo sé.
No aprendo. Parezco una Caterpillar, repitiendo una y otra vez
la misma dentellada de tierra. Una Caterpillar. Ya lo sé.

Los botones metálicos de la camisa son balas en mi pecho, reina

Y entonces la mirada tiembla como la superfice del agua de una
charca. No se trata de los ojos. No me pasa nada en los ojos. Tiene que ver
con el modo en que la información va hacia dentro, circulando como
un disparo por el nervio y llegando, bang, al cerebro. Algo pasa entonces. Bang.

Ponte el vestido amarillo sin hombreras, reina

Y en ese instante, sin duda, no es una oración, sino pura física, óptica,
fisiología..., una cualquiera de esas ciencias capaces de representar
el mundo en un papel. Nada que hacer con el lenguaje, nada
¿Me enseñarías a pintar el arrobamiento, a tenderme y esperar?

Hay una estrella sin nombre esperando bautizo, reina

Quiero decir: cuando aprecio el significado de la luz roja, cuando, otra vez
Caterpillar, entiendo que Emmylou Harris canta solamente
para nosotros, cuando la imagen choca contra alguna pared interna,
diseñada para interpretar esas cosas... Cuando eso sucede, te veo a ti. Solamente a ti.

Bang. En el cerebro. Bang, reina

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