EL DESMONTAJE DE LOS CÁLCULOS PARA LLEGAR A 1844
Sobre arena, un edificio sostenerse no podrá, y un cálculo tan ficticio la Historia lo arruinará.
Capítulo primero
EL FUNDAMENTO DEL MENSAJE DE GUILLERMO MILLER
1) Miller predicó el mensaje de que el día 22 de octubre de 1844 tendría lugar la segunda venida de Cristo, como ya hemos visto en la primera parte.
2) Ese mensaje estaba fundado en Daniel 8:14, que, según la versión usada por Miller, como se ve por las citas aportadas ahora por el Adventismo, decía igual que la Reina-Valera, que dice así:
"[...]: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado." (5/823).
3) En efecto, de este texto sacó Miller los dos componentes de su mensaje:
a) De la frase: "dos mil trescientas tardes y mañanas", interpretadas como 2.300 días, sacó la fecha de 1844.
b) De la expresión: "el santuario será purificado", sacó la doctrina de que el santuario que debía ser purificado en 1844 era la Tierra, lo que suponía la segunda venida de Cristo en esa fecha, como ya hemos visto en la primera parte.
4) por consiguiente, tenemos que estudiar estos dos puntos, para demostrar el error en el que incurrió Miller, que construyó todo su mensaje "sobre la arena", como probaremos en lo sucesivo; por tanto, vamos a ver cómo hizo los cálculos para llegar a 1844; después revisaremos cada fecha de esos cálculos; y, en la tercera parte, estudiaremos el tema de la "purificación del santuario".
a) Los 2.300 días (de Daniel 8:14) fueron convertidos en 2.300 años, sirviéndose de dos textos: Números 14:34 y Ezequiel 4:6, de los cuales sacan la medida de que "un día = a un año".
b) Después relacionó estos 2.300 años con la profecía de las 70 semanas de Daniel 9:24-27, y llegó a la conclusión de que estos dos períodos de tiempo empezaban en la misma fecha, siendo las 70 semanas el primer tramo de los 2.300 días; es decir, cuando se acabara el tramo de las 70 semanas, se añadiría el resto de los 2.300 días.
c) Ahora le faltaba encontrar la fecha para empezar a contar las 70 semanas de Daniel. El texto de este profeta dice que esas semanas se empezarían a contar:
"[...] desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén [...]." (Daniel 9:25).
d) Miller consideró que esa "orden" fue el decreto dado por el rey persa Artajerjes a Esdras, en el séptimo año de su reinado, según se indica en Esdras 7:6-28.
e) Después de haber hecho los cálculos que fallaron por tres veces (como ya hemos visto en la primera parte), Miller y los suyos llegaron a la conclusión que ese decreto dado por Artajerjes a Esdras (Esdras 7:12-13) "entró en vigor" o "fue promulgado" en el otoño del año 457 a. C., y, por tanto, había que empezar a contar los 2.300 años desde el otoño de ese año; así, el final coincidiría con el otoño de 1844, en cuyo año el día 10 del mes séptimo del calendario bíblico, en el cual era la purificación del santuario judío, coincidía con el 22 de octubre de dicho año; así se llegó a esta fecha para la segunda venida de Cristo:
"El simbolismo del día de la expiación, que en 1844 cayó el 22 de octubre se combinó con la profecía de los dos mil trescientos días, y los creyentes adventistas señalaron aquel día como el de la purificación del santuario.
"Se creía que el santuario era la tierra y su purificación la venida de Cristo." (1/128).
"Los dos mil trescientos días habrían terminado en la primavera [otoño meridional] (el día de año nuevo según el calendario judío) de 1844, si el decreto de Artajerjes se hubiera promulgado el primer día del año 457 AC. Pero siendo que el decreto no se había promulgado hasta el otoño [primavera meridional] de aquel año, los dos mil trescientos años no podían terminar hasta el otoño [primavera meridional] de 1844. Un estudio más detenido del santuario y su servicio, les reveló que la purificación del santuario ocurría el día décimo del mes séptimo. Esto confirmaba la idea de que los dos mil trescientos años terminarían en el otoño [primavera meridional] porque el día décimo del mes séptimo correspondía al 22 de octubre de 1844." (1/150-151).
f) La Sra. White (1827-1915), "profetisa" del Adventismo, cuenta todo esto de la siguiente manera:
"La profecía que parecía revelar con mayor claridad el tiempo del segundo advenimiento, era la de Daniel 8:14: ’Hasta dos mil y trescientas tardes y mañanas; entonces será purificado el Santuario.’ (V. M.) Siguiendo la regla que se había impuesto, de dejar que las Sagradas Escrituras se interpretasen a sí mismas, Miller llegó a saber que un día en la profecía simbólica representa un año (Números 14:34; Ezequiel 4:6); vio que el período de los 2.300 días proféticos, o años literales, se extendía mucho más allá del fin de la era judaica, y que por consiguiente no podía referirse al santuario de aquella economía. Miller aceptaba la creencia general de que durante la era cristiana la tierra es el santuario, y dedujo por consiguiente que la purificación del santuario predicha en Daniel 8:14 representaba la purificación de la tierra con fuego en el segundo advenimiento de Cristo. Llegó pues a la conclusión de que si podía encontrar el punto de partida de los 2.300 días, sería fácil fijar el tiempo del segundo advenimiento. Así quedaría revelado el tiempo de aquella gran consumación, [...]." (2/371).
g) Ella misma explica el resto de la interpretación de Miller, relacionando los 2.300 días con las 70 semanas de Daniel hasta llegar a 1844:
"Había un punto importante en la visión del capítulo octavo, que no había sido explicado, a saber, el que se refería al tiempo: el período de los 2.300 días; por consiguiente, el ángel, reanudando su explicación, se espacia en la cuestión del tiempo:
" ‘Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad. ... Sepas pues y entiendas, que desde la salida de la palabra para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; tornaráse a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y no por sí. ... Y en otra semana confirmará el pacto a muchos, y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda.’ (Daniel 9:24-27).
"El ángel había sido enviado a Daniel con el objeto expreso de que le explicara el punto que no había logrado comprender en la visión del capítulo octavo, el dato relativo al tiempo: ‘Hasta dos mil y trescientas tardes y mañanas; entonces será purificado el Santuario.’ Después de mandar a Daniel que ‘entienda’ ‘la palabra’ y que alcance inteligencia de ‘la visión’, las primeras palabras del ángel son: ‘Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad.’ La palabra traducida aquí por ‘determinadas’, significa literalmente ‘descontadas.’ El ángel declara que setenta semanas, que representan 490 años, debían ser descontadas por pertenecer especialmente a los judíos. ¿Pero de dónde fueron descontadas? Como los 2.300 días son el único período de tiempo mencionado en el capítulo octavo, deben constituir el período del que fueron descontadas las setenta semanas; las setenta semanas deben por consiguiente formar parte de los 2.300 días, y ambos períodos deben comenzar juntos. El ángel declaró que las setenta semanas datan del momento en que salió el edicto para reedificar a Jerusalén. Si se puede encontrar la fecha de aquel edicto, queda fijado el punto de partida del gran período de los 2.300 días.
"El decreto se encuentra en el capítulo séptimo de Esdras. (Vers. 12-26) Fue expedido en su forma más completa por Artajerjes, rey de Persia, en el año 457 ant. de J. C. [...].
" ‘Desde la salida de la palabra para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas’ – es decir sesenta y nueve semanas, o sea 483 años. El decreto de Artajerjes fue puesto en vigencia en el otoño del año 457 ant. de J. C. Partiendo de esta fecha, los 483 años alcanzan al otoño del año 27 de J. C. [...] Entonces fue cuando esta profecía se cumplió. La palabra ‘Mesías’ significa ‘ el Ungido’. En el otoño del año 27 de J. C., Cristo fue bautizado por Juan y recibió la unción del Espíritu Santo. [...].
" ‘Y en otra semana confirmará el pacto a muchos.’ La semana de la cual se habla aquí es la última de las setenta. Son los siete últimos años del período concedido especialmente a los judíos. Durante ese plazo que se extendió del año 27 al año 34 de J. C., Cristo, primero en persona y luego por intermedio de sus discípulos, presentó la invitación del Evangelio especialmente a los judíos. [...].
" ‘A la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda.’ El año 31 de J. C., tres años y medio después de su bautismo, nuestro Señor fue crucificado. [...].
"Hasta aquí cada uno de los detalles de las profecías se ha cumplido de una manera sorprendente, y el principio de las setenta semanas queda establecido irrefutablemente en el año 457 ant. de J. C. y su fin en el año 34 de J. C. Partiendo de esta fecha no es difícil encontrar el término de los 2.300 días. Las setenta semanas – 490 días – descontadas de los 2.300 días, quedan 1.810 días. Contando desde 34 de J. C., los 1.810 años alcanzan al año 1844. Por consiguiente los 2.300 días de Daniel 8:14 terminaron en 1844. Al fin de este gran período profético, según el testimonio del ángel de Dios, ‘el santuario’ debía ser ‘purificado.’ De este modo la fecha de la purificación del santuario – la cual se creía universalmente que se verificaría en el segundo advenimiento de Cristo – quedó definitivamente establecida." (2/372-376).
h) Una vez vista la interpretación de Daniel 8:14 y 9:24-27, para llegar a 1844, presentada por la persona que más autoridad tiene en el Adventismo.
i) Vemos que los 2.300 años contados desde el otoño del año 457 a. C. llegan hasta el otoño del año 1844 d. C. El Adventismo cuenta los 490 años de las 70 semanas desde la misma fecha que los 2.300 años. Cuando terminaron los 490 años (que considera que están cortados o descontados de los 2.300), los cuales llegan hasta el otoño del año 34 d. C., suman, a esta fecha, los 1.810 años restantes de los 2.300, y así llegan al otoño del año 1844.
j) Contando las 69 primeras semanas, de las 70 (Daniel 9:25), o 483 años, desde el otoño del año 457 a. C., se llega al otoño del año 27 d. C., cuando (según el Adventismo) Cristo fue bautizado. Así, a la mitad de la última semana ( = 7 años), en la primavera del año 31 d. C., Jesús fue crucificado; a esta fecha, se suman los 3 ½ años restantes de la segunda mitad de la última de las 70 semanas, y se llega al otoño del año 34 d. C., donde termina el período de las 70 semanas (o 490 años). Al otoño del año 34, se suman los 1.810 años restantes de los 2.300, y se llega al otoño del año 1844 (como se ve en el gráfico primero), que es la fecha buscada a lo largo de todos estos cálculos. Por tanto, las fechas de los años 457 a. C., 27 d. C. 31 y 34 sólo son hitos para llegar al año 1844, que es la fecha fundamental del Adventismo, hasta tal punto que esta fecha figura entre las "creencias fundamentales" de la Iglesia Adventista al mismo nivel que la creencia en Dios, en Jesucristo, etc. (6/254-255). De aquí que, si se demuestra que alguna de esas cuatro fechas (años 457, 27, 31, 34) es falsa, resultará una catástrofe para las creencias fundamentales del Adventismo, y para su razón de ser (como hemos visto en la primera parte). Por tanto, pasamos a examinar esas cuatro fechas por orden cronológico.
Capítulo II
LA FECHA DEL AÑO 457 A. C.
1) El Adventismo cuenta desde el otoño de este año 457 a. C. las 70 semanas de Daniel 9:24-27 y los 2.300 días (convertidos en años) de Daniel 8:14. En realidad, estos textos de Daniel contienen dos profecías distintas entre sí, y nada tiene que ver la una con la otra. En efecto, la de Daniel 8:14 fue dada "En el año tercero del reinado del rey Belsasar" (o Baltasar), según Daniel 8:1, que corresponde al "año 553/552 a. C.", según el mismo Adventismo (7/tomo 4, p. 828). Por lo que se refiere a la profecía de Daniel 9:24-27, ésta fue dada "En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos", según Daniel 9:1. El Adventismo no tiene ningún interés en precisar, en este lugar de su Comentario Bíblico, a qué fecha corresponde el primer año de este Darío (que es el mismo mencionado en Daniel 5:31 y 11:1); pero el Jehovismo dice lo siguiente sobre Darío el Medo (al que también llama Darío I):
"[...], por lo menos con un año y posiblemente parte de un segundo año para Darío el Medo, el primer año del rey Ciro el Persa quizás no haya comenzado sino hasta el año 538 a. de la E. C., extendiéndose hasta el siguiente año, 537 a. de la E. C." (8/87).
"El reinado de Darío I fue breve; la mención del ‘primer año’ de su reinado infiere que fue rey por lo menos por un año completo. (Dn. 9:1; 11:1) Ciro lo siguió en el trono a fines de 538 y el profeta de Jehová, Daniel, continuó en un puesto alto. ‘En cuanto a este Daniel, prosperó en el reinado de Darío y el reinado de Ciro el persa.’ (Dan. 6:2, 28) [...]." (9/13).
2) Por consiguiente, el primer año de Darío el Medo estaría en torno al año 538 a. C. Un estudio detallado sobre este año primero de Darío el Medo se halla en (54/177-200, 469).
3) Por tanto, sabemos que la profecía de Daniel 8:14 (sobre los 2.300 días) fue dada hacia el año 552 a. C., y la de Daniel 9:24-27 (sobre las 70 semanas) fue revelada hacia el año 538 a. C. Esto supone que entre Daniel 8:14 y Daniel 9:24-27 hay 14 años de diferencia; pero parece que al Adventismo le gustaría borrar esos 14 años de historia entre los capítulos 8 y 9 de Daniel, para que así fuera más fácil su teoría de que las 70 semanas están cortadas del período de los 2.300 días, y por tanto ambas profecías comienzan en la misma fecha. He aquí un intento de borrar esos 14 años, realizado por el Dr. Jean Zürcher (a quien ya nos hemos referido más arriba), y publicado en la Revista oficial del Adventismo; dice así:
"[...]. Esto es lo que pide Daniel en su oración: ‘Dios nuestro ... haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado’ (Dan. 9:17). Es verdad que el profeta pensaba en el santuario terrenal, mientras que el ángel le habla del santuario celestial. Daniel estaba pensando en los setenta años de la profecía de Jeremías, cuando Gabriel le declaró: ‘Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado’ (Dan. 8:14)." (11/11).
4) Vemos cómo el Dr. Zürcher suprime los 14 años que separan los capítulos 8 y 9 de Daniel, pues, según él, cuando Daniel estaba orando en el año 538 a. C., vino el ángel y le dijo lo que ya le había dicho en el año 552 a. C. (es decir, 14 años antes); parece increíble que un doctor en Filosofía razone de esta manera; pero esto sólo es un amago de los intentos que harán para conseguir establecer su fundamental fecha de 1844, lo veremos.
5) Por otra parte, en Números 14:34 y Ezequiel 4:6, no hay ninguna regla, que diga que en las profecías dadas en días, éstos deban transformarse en años; pues en esos dos textos sólo se trata de dos hechos concretos, en cada uno de los cuales se dice lo contrario del otro: en Números 14:34, se afirma "un año por cada día", mientras que, en Ezequiel 4:6, se informa: "día por año". Veamos esos dos textos dentro de sus contextos:
a) Dios ordenó a Moisés que enviara doce hombres a reconocer la tierra de Canaán, donde debían entrar los israelitas; los doce espías tardaron 40 días en reconocer aquella tierra (Números 13:1-25). Diez de los doce dieron un informe negativo, que arrastró a los israelitas a rechazar la orden de Dios para entrar en Canaán; entonces, Dios dijo que todos los que tuvieran de 20 años para arriba, morirían en el desierto, excepto Caleb y Josué (Números 14:1-30); por tanto, para que los desobedientes murieran en el desierto, Dios los castigó a deambular por allí 40 años, un año por cada día que habían tardado en reconocer la tierra:
"Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo." (Nm. 14:34).
b) En Ezequiel capítulos 4 y 5, Dios anuncia, mediante una serie de acciones que ordena realizar al profeta, el sitio y destrucción de Jerusalén, lo cual se explica en 2 Reyes 25:1-10. Entre esos gestos simbólicos, Ezequiel tuvo que realizar dos, que consistían en cargar Dios, simbólicamente, la maldad de la casa de Israel, que había durado 190 años, sobre el profeta, reduciéndola a 190 días ( un día por cada año), que el profeta tenía que dormir sobre el lado izquierdo; después, como la maldad de la casa de Israel había durado 40 años, Dios ordena, al profeta, que duerma otros cuarenta días sobre el lado derecho, y dice:
"[...], y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado." (Ezequiel 4:6).
6) Como es evidente, estos dos pasajes van en sentido contrario. En el primero, los 40 días se transforman en 40 años; en el segundo, los 40 años se convierten en 40 días. Por tanto, en estos dos pasajes no hay ninguna regla profética, sino un castigo real en el primer caso, y un castigo simbólico en el segundo. Si alguien quiere coger estos dos textos (Números 14:34 y Ezequiel 4:6), para establecer una regla que mida el tiempo profético, tiene que, según el primer texto, transformar los días en años (40 días = 40 años), y, según el segundo texto, tiene que convertir los años en días (40 años = 40 días). Muchos, por no fijarse bien en lo que dicen estos dos textos bíblicos, han aplicado (cada uno como bien le ha parecido en cuanto al punto de partida) el invento de esa regla o norma, que no existe en ninguna parte, y todos sus cálculos han terminado en un rotundo fracaso; en ninguna ocasión se ha cumplido lo que han anunciado con unos cálculos hechos con esa regla (véase el Apéndice 1). Por tanto, cuando la Biblia da profecías en días, los días sólo son días (véase el Apéndice 2). Sólo, en las 70 semanas de Daniel, se cuenta un año por cada día; pero la medida no viene de esos dos textos que comentamos, sino de un hecho que simboliza lo anunciado en las 70 semanas (lo cual sí se cumplió al pie de la letra); además, en estos dos casos, la medida del tiempo no se da en días, sino en semanas, y, en uno de ellos, se dice claramente que son semanas de años.
7) Por tanto, los 2.300 días de Daniel 8:14 son días literales ; se trata de los días que se iba a tardar en reconstruir el templo de Jerusalén que, cuando se dio la profecía de Daniel 8: 14 en el año 552 a. C., estaba destruido desde el año 19 del reinado de Nabucodonosor (2 Reyes 25:8-10), que es el año 586 a. C. (54/200-228). En efecto:
a) En Jeremías 17:27, se anuncia la destrucción de Jerusalén. Esta destrucción fue realizada, como queda indicado, en el año 586 a. C., cuando el templo también fue destruido, según se explica en 2 Reyes 25:8-10.
b) Según Daniel 8:1, en el año 552 a. C., se anuncia la restauración de ese templo en Daniel 8:14, la cual fue terminada y el templo dedicado en el sexto año del reinado del rey Darío, según se dice en Esdras 6:15-18. Este rey es Darío I, y su sexto año (según el Adventismo) corresponde al año 515 a. C. (7/tomo III, p. 363).
c) En Daniel 9:26, se vuelve a anunciar la destrucción de Jerusalén y del templo, lo cual sucedió en el año 70 d. C. por medio de las legiones romanas al mando del príncipe Tito, hijo del emperador romano Vespasiano (7/tomo V, p. 484).
8) Es evidente que el hecho de convertir los 2.300 días en 2.300 años no tiene base bíblica; de ahí, los intentos del Adventismo para "cortar" las 70 semanas de los 2.300 días de Daniel 8:14, empezando los dos períodos al mismo tiempo en el año 457 a. C., como se ve en el gráfico primero de más arriba; pero ese subterfugio no le sirve para sus fines; porque no le salen las cuentas en su cálculo de las 70 semanas de Daniel 9:24-27, como vamos a demostrar a continuación.
9) En Daniel 9.25, se dice que las 70 semanas se empezarían a contar "desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén [...]".
10) En Esdras 7:12-13, el rey persa Artajerjes dice, al sacerdote judío Esdras, en su decreto:
"Artajerjes rey de reyes, a Esdras, sacerdote y escriba erudito en la ley del Dios del cielo: Paz.
"Por mí es dada orden que todo aquel en mi reino, del pueblo de Israel y de sus sacerdotes y levitas, que quiera ir contigo a Jerusalén, vaya."
11) No se dice en qué día dio el rey Artajerjes esta orden; pero sí se afirma en la Biblia:
"[...], este Esdras subió de Babilonia. [...] Y con él subieron a Jerusalén algunos de los hijos de Israel, y de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros y sirvientes del templo, en el séptimo año del rey Artajerjes. Y llegó a Jerusalén en el mes quinto del año séptimo del rey. Porque el día primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó a Jerusalén, [...]." (Esdras 7:6-9).
12) Vemos con claridad que, aunque no se dice en qué día se emitió esa orden del rey Artajerjes, está claramente expresado que ese viaje a Jerusalén se realizó en el año séptimo del rey Artajerjes, y que salieron de Babilonia en el día primero del primer mes, que es Nisán, equivalente al mes de abril (aproximadamente); y llegaron a Jerusalén el día primero del mes quinto, que es Av, el cual corresponde al mes de agosto (aproximadamente), (12/73, 107). Así que el viaje empezó a primeros de abril, y llegaron a Jerusalén a primeros de agosto del año séptimo del reinado del rey Artajerjes. Ahora hay que calcular dos cosas:
a) A qué año del calendario juliano corresponde el año séptimo del reinado de Artajerjes.
b) En qué momento, dentro de ese año séptimo, el rey Artajerjes emitió esa "orden", para realizar ese viaje a Jerusalén.
13) Sobre el año séptimo de Artajerjes, el Adventismo dice:
"Uno de los papiros de doble fecha descubiertos en la colonia judía de Elefantina, Egipto [...], fue escrito en el año de ascensión al trono de Artajerjes, en enero del 464 a. C. [...]. Comparándolo con otros registros, antiguos, se puede deducir que, mediante el cómputo judío, el ‘comienzo de su reinado’ o ‘año ascensional’ comenzó después del Año Nuevo judío de 465 a. C. y terminó en el siguiente Año Nuevo judío, en septiembre-octubre del 464 a. C. Entonces, su ‘primer año’ (su primer año calendario completo) habría sido desde septiembre-octubre del 464 a. C. hasta septiembre-octubre del 463 a. C. El 7º año de Artajerjes se extendería entonces, desde el otoño (septiembre-octubre) del 458 a. C. hasta el otoño del 457 a. C. [...]." (7/tomo 4, p. 879).
"Artajerjes ascendió al trono a finales del año 465 A. C. Pero el año 465-464 A. C. no fue el primero de Artajerjes. [...] Tanto judíos como persas contaban los años del reinado de los monarcas a partir de fechas fijas. Los judíos contaban los años civiles de otoño a otoño, comenzando con el 1º de Tisri (Septiembre). El período que iba desde la ascensión al trono hasta el siguiente día 1º de Tisri era denominado ‘comienzo del reinado’ [...]. Ahora se acostumbra llamarlo ‘año ascensional’. Podía durar días o meses. Recién al terminar comenzaba el primer año de reinado." (13/tomo III, p. 223).
14) Por otra parte, tenemos la siguiente información sobre el comienzo del reinado de Artajerjes, cuando sucedió a su padre Jerjes:
"JERJES. Rey de Persia, llamado Asuero en latín, hijo de Darío I, n. hacia el año 519 a. de J. C. y m. en 465. [...], siendo asesinado, junto con su hijo mayor Darío, por el jefe de la guardia, Artabán, en Diciembre de 465 ó Enero del 464, que fue muerto el mismo día. Le sucedió su hijo Artajerjes I." (14/tomo 28, pp. 2669-2670).
15) Veremos con claridad dónde queda situado el año 7º del rey Artajerjes en el calendario juliano.
16) Observamos, que los años del calendario judío, que van de otoño a otoño, comprenden el último trimestre de un año juliano más los tres primeros trimestres del año siguiente. El "año ascensional" de Artajerjes comenzó entre finales de diciembre del año 465 a. C. y primeros días de enero del año 464 a. C. y terminó por finales de septiembre del año 464 a. C. También vemos dónde empezó y terminó el viaje que hizo Esdras a Jerusalén en el año 7º del reinado de Artajerjes; se observa que este año 7º comprende el último trimestre del año 458 a. C. y los tres primeros trimestres del año 457 a. C.
17) Una vez averiguado a qué año del calendario juliano corresponde el año 7º de Artajerjes, nos queda deducir en qué momento, dentro de ese año 7º, emitió el rey Artajerjes esa "orden", para realizar ese viaje a Jerusalén, que es lo que hemos indicado más arriba, en el punto 12-b.
18) Es evidente que la "orden", para realizar ese viaje, tuvo que emitirse antes de comenzar dicho viaje. Lógica y evidentemente los hechos cronológicos sucedieron así:
a) El rey Artajerjes emite la "orden" para el viaje.
b) La "orden" dice que todo el que quiera ir "en mi reino" a Jerusalén, se reúna en Babilonia; por tanto, la "orden" debe darse a conocer por todo el reino del rey Artajerjes.
c) Cuando los judíos que vivían en el reino persa de Artajerjes, conocieron esa "orden", los que quisieron ir a Jerusalén, se concentraron en Babilonia para hacer el viaje con Esdras; en Esdras 8:1-36, se habla de los que hicieron ese viaje.
d) Ahora bien, ¿cuánto tiempo pudo pasar desde que el rey dio la "orden" hasta que estos judíos se reunieron en Babilonia? Si nos fijamos en el mapa del reino persa (en la última página), y en (52/tomo I, p. 44), vemos que los que vivían en la parte oriental de ese reino, por ejemplo, en la importante ciudad de Bactra, o en el extremo occidental, tuvieron que recorrer unas distancias mayores que el camino recorrido después para ir desde Babilonia a Jerusalén rodeando el desierto de Arabia. Además, puesto que era un viaje sin retorno, pues se trataba de ir a vivir en Jerusalén, es decir, volver a la tierra de donde habían sido deportados sus padres, estos judíos tuvieron que liquidar sus negocios y propiedades antes de ir a Babilonia para reunirse con Esdras. Por consiguiente, aunque ese viaje hasta Babilonia se hiciera más rápido que el de Babilonia a Jerusalén, porque un viaje individual es más rápido que el de una caravana, si en el viaje a Jerusalén se tardó unos cuatro meses, en el viaje hasta Babilonia, al ser la distancia, para los más alejados, casi el doble que de Babilonia a Jerusalén, no podemos calcular que tardaran menos de otros cuatro meses; a estos cuatro meses hay que sumar el tiempo que tardaron los heraldos del rey (éstos más rápidos) de llevar la noticia de la "orden" del rey hasta Bactra, por ejemplo; también hay que sumar el tiempo que estos judíos tardaran en liquidar sus posesiones. No es ninguna exageración calcular que, desde que el rey emitió la "orden" en cuestión hasta que los judíos de los lugares más alejados del reino persa se pusieran en camino hacia Babilonia, pasaron otros dos meses más. Por tanto, desde que el rey emitió la "orden" hasta que Esdras empezó el viaje desde Babilonia, se habrían pasado seis meses como mínimo; Así, pues, como Esdras salió de Babilonia el día primero del primer mes, que hemos visto que corresponde a primeros de abril del calendario juliano, resulta que seis meses antes corresponde a primeros del mes de octubre del año 458 a. C., es decir, nos situamos en el comienzo del año 7º del reinado del rey Artajerjes, que es el comienzo del otoño del año 458 a. C.
19) Por tanto, como la Biblia dice que las 70 semanas se empiezan a contar "... desde la salida de la orden..." (Daniel 9:25), resulta que, si comenzamos a contar los 2.300 días al mismo tiempo, como hace el Adventismo, y la fecha de este comienzo es el principio del otoño del año 458 a. C., el final de estos 2.300 días (años para el Adventismo) se sitúa en el comienzo del otoño (primeros de octubre) del año 1843 d. C., pues al retrasar un año el comienzo (desde el 457 al 458), también se retrasa un año el final (desde el 1844 al 1843).
20) Como se ve, vamos a parar al año 1843 que es la primera fecha que dio Guillermo Miller para el fin del mundo, fecha que fue presentada en "el famoso diagrama ‘1843’.", donde estaban los cálculos que daban lugar a esa fecha por cuatro caminos distintos (véase ese diagrama en el Apéndice 1). Después, cuando esa fecha falló, dieron otras dos: "el 21 de marzo y luego el 18 de abril de 1844". Por fin, dieron la fecha del 22 de octubre de 1844, que también falló; así retrasaron la fecha del fin del mundo un año, desde 1843 a 1844, que es el año que ahora encontramos de error en esos cálculos. Dentro del año 1844, fijaron el día 22 de octubre porque dicen que, en ese año, ese día correspondía al día 10 de Tisri del calendario judío, en el cual se celebraba la fiesta de las "Expiaciones", consistente en la purificación del santuario israelita (Levítico 16:29-30):
"Un estudio más detenido del santuario y su servicio, les reveló que la purificación del santuario ocurría el día décimo del mes séptimo. Esto confirmaba la idea de que los dos mil trescientos años terminarían en el otoño [primavera meridional] porque el día décimo del mes séptimo correspondería al 22 de octubre de 1844." (1/151).
21) Ahora bien, si cuentan los 2.300 años por el calendario juliano, dichos años tienen que haber empezado en el día 22 de octubre del año 457 a. C.; y, si los cuentan por el calendario judío, esos años tienen que comenzar el día décimo del mes de Tisri del mismo año 457 a. C. En los dos casos esto da lugar a un error, que consiste en comenzar a contar las 70 semanas (pues no olvidemos que las cuentan juntas con los 2.300 años) en el año 8º del rey Artajerjes, pues este año 8º empezó el día uno de Tisri del año 457 a. C., y el día de las "expiaciones" era el día décimo de ese mes; lo mismo sucede si se cuenta por el calendario juliano, pues el 22 de octubre del año 457 a. C. cae dentro del año 8º del rey Artajerjes (véase el gráfico tercero).
22) Ahora tenemos que preguntar: ¿cómo justifica el Adventismo este desplazamiento del comienzo de las 70 semanas en un año (del 458 al 457) en contra de lo que dice la Biblia en Daniel 9:25? La profetisa del Adventismo contesta así:
"El decreto de Artajerjes fue puesto en vigencia en el otoño del año 457 ant. de J. C." (2/373).
23) Vemos que, con esta declaración tan rotunda como gratuita, se cambia el principio de las 70 semanas desde 458 a. C. a un año más tarde, al 457 a. C., para que, así, el final de los 2.300 días-años no sea en 1843, como había predicado Miller, sino que ese final sea en el otoño del año 1844. Repitamos el gráfico tercero agregando las fechas del verdadero comienzo de las 70 semanas y de esa pretendida puesta "en vigencia" de la "orden" o "decreto" de Artajerjes en el 7º año de su reinado:
24) Veamos ahora lo que implicaba la "orden" de Artajerjes para los judíos que fueron con Esdras desde Babilonia a Jerusalén en el 7º año del reinado de este rey, según lo explica la Biblia en Esdras 7:1-27 y 8:24-34:
a) Les autorizaba a concentrarse en Babilonia.
b) Marcharse a Jerusalén para residir allí.
c) Llevar consigo más de 22.000 kilos de plata y más de 3.000 kilos de oro, amén de una cantidad de valiosos objetos; parte de todo esto fue donado por el mismo rey Artajerjes y su Gobierno (como se explica en Esdras 7:15-16).
25) El Adventismo debería explicar cómo hicieron todo eso los judíos sin tener ninguna autorización para ello, puesto que se fueron al principio del mes de abril del año 457 a. C., y la "orden" para hacerlo no entró en vigencia hasta el otoño del mismo año, casi dos meses después de haber llegado a Jerusalén, según su profetisa, Sra. White. Parece increíble que personas con estudios de Derecho (en el Adventismo) puedan aceptar y apoyar esas inconsecuencias de su profetisa; pero jamás nadie podrá encontrar en la Biblia ni en la Historia ninguna prueba, para demostrar que la "orden" o "decreto" del rey "Artajerjes fue puesto en vigencia en el otoño del año 457 a. C.". Eso es lo que necesitaban para llegar con sus cálculos hasta el otoño del año 1844, y, sencillamente, se lo inventaron; después lo confirmó su profetisa, que para eso la crearon.
26) Por fin, podemos preguntar, al Adventismo, que si la fecha verdadera, para empezar a contar las 70 semanas (y los 2.300 días, según ellos) era el otoño del año 457 a. C., para llegar al otoño del año 1844 d. C., ¿por qué hicieron unos cálculos proféticos que llegaban sólo al año 1843, y los exhibieron en "el famoso diagrama ‘1843’ " desde 1842? Su profetisa contesta así, apoyándose en una de sus visiones:
"He visto que el diagrama de 1843 fue dirigido por la mano del Señor, y que no debe ser alterado; que las cifras eran como él las quería; que su mano cubrió y ocultó una equivocación en algunas de las cifras, para que nadie pudiese verla, hasta que la mano de Dios se apartase."
"[...]. La mano del Señor se apartó de las cifras, y echaron de ver el error. Advirtieron que los períodos proféticos alcanzaban hasta 1844, y que la misma prueba que habían aducido para demostrar que los períodos proféticos terminaban en 1843 demostraba que terminarían en 1844." (3/74, 236).
27) He ahí la profetisa del Adventismo: tan falsa es esa explicación de lo que hacía ese dios trafullero con su mano, como la explicación de que: "El decreto de Artajerjes fue puesto en vigencia en el otoño del año 457 ant. de J. C.". Pero una cosa es cierta: que el Adventismo tiene un error, en su fecha del año 457 a. C., que resulta ser falsa, por lo que no le permite llegar a establecer su creencia fundamental basada en la fecha de 1844; porque, para llegar a ella, le falta un año, y esto no tiene arreglo; mas sigamos con las fechas de sus cálculos y veremos más trafullas.
Capítulo III
LA FECHA DEL AÑO 27 d. C.
1) La fecha del año 27 d. C. es el segundo hito, en los cálculos del Adventismo, para llegar a 1844. Deducen esta fecha contando las 69 primeras semanas (ó 483 años) de las 70 semanas de Daniel desde el otoño del año 457 a. C., cuando dice su profetisa que entró en vigencia el decreto del rey Artajerjes; el mismo Adventismo lo explica así, apoyándose en la autoridad de ella:
"Comenzando en el otoño [...] del 457 a. C., cuando entró en vigencia el decreto, las 69 semanas proféticas, o 483 años, llegan hasta el bautismo de Jesús en el año 27 d. C." (7/tomo 4, p. 879).
2) Los comentaristas del Adventismo no tienen más remedio que escribir esto para dar la razón a su profetisa, la cual también dejó establecida la fecha del bautismo de Cristo con la siguiente afirmación rotunda (para que lo demuestren sus seguidores):
"En el otoño del año 27 de J. C., Cristo fue bautizado por Juan [...]." (2/373).
3) La Biblia que usa el Adventismo, en su Comentario Bíblico, dice que Jesús fue bautizado:
"En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, [...]." (Lucas 3:1), (5/939).
4) Ahora, estos comentaristas no pueden demostrar que Cristo fuera bautizado en el año 27; pero, como no pueden dejar de dar la razón a su profetisa, recurren a una trafulla para demostrar que el bautismo de Jesús tuvo lugar en ese año indicado; he aquí sus palabras:
"Augusto murió [...] el 19 de agosto, [...] el año 14 d. C. [...].
"[...] los judíos computaban el reinado de los reyes extranjeros según el año que comenzaba el 1 de Tisri. Si así fue, es de esperar que Lucas contara los años de Tiberio, gobernante romano, a partir de 1º de Tisri, y que su 2º año comenzara el primer día de año nuevo de su reinado, es decir, el 1º de Tisri del año 14 d. C." (7/tomo 5, pp. 235, 237).
5) Por una parte, vemos que esperan que Lucas contara los años de Tiberio por el calendario judío, "según el año que comenzaba el 1 de Tisri"; pero, por otra parte, contara de forma que el 2º año de Tiberio empezara en el 1º de Tisri de su reinado; es decir, que el año 2º comenzara donde, en el calendario judío, empezaba el año 1º completo; de esta forma, esperan que Lucas convirtiera lo que era el "año ascensional" en el año 1º.
6) Desde la muerte de Augusto en el día 19 de agosto del año 14, hasta el día 1º de Tisri siguiente hay un mes y medio (aproximadamente). Puesto que esperan que Lucas contara los años de Tiberio por el calendario judío, según el año que comienza en el 1º de Tisri, resulta que esa fracción de un mes y medio debe ser el "año ascensional" de Tiberio y, a continuación, comenzar el año 1º de su reinado, como en el caso del rey Artajerjes (véase el Gráfico cuarto); pero, como esto no les interesa, han transformado el "año ascensional" en el primer año; de esta forma, donde debía empezar el año 1º, comienza el año 2º; por consiguiente, con este subterfugio, han escamoteado un año al reinado de Tiberio, para que el año 15º de éste coincida con el año 27. Mediante esta trafulla consiguen adaptar lo que dice Lucas 3:1, 21 a la fecha del año 27 para el bautismo de Jesús, como afirma su profetisa.
7) Ahora bien, nadie podrá demostrar jamás que alguien haya contado alguna vez de esa manera por el calendario judío. Como es evidente, por el calendario judío se contaban los años completos a partir del 1º de Tisri, y la fracción de año, que había hasta llegar al 1º de Tisri, era el "año ascensional", tal como está contado en el caso del rey Artajerjes (véase el gráfico cuarto). Por tanto, si se aplica el sistema judío a los años del imperio de Tiberio, hay que contar los años de la siguiente forma:
8) Observamos que, contando los años del imperio de Tiberio, según se contaban por el calendario judío, el año 15º de Tiberio ya no coincide con el año 27, sino que coincide con el 28 y con el 29. De esta forma, la fecha que da la profetisa, para el bautismo de Jesús en el año 27, es totalmente falsa. No obstante, veamos lo que sucede si contamos los años de Tiberio según el sistema romano; los romanos no tenían "año ascensional", ni contaban los años de reinado a partir de año nuevo, sino que contaban el primer año de reinado desde la fecha que un emperador empezaba a reinar hasta la misma fecha del año siguiente; por consiguiente, los años del imperio de Tiberio se cuentan así, según los romanos:
"Augusto, inmediato predecesor de Tiberio, murió el 19 de agosto del 767 a U. C. = 14 d. C. El año 15 de Tiberio empezaba el 19 de agosto del 781.) (15/NT, tomo I-2º, p. 102).
"Las monedas prueban que Tiberio sólo tomó el título de emperador a la muerte de Augusto; y desde este año comenzaba su cómputo imperial. El año 15 de Tiberio va del 19 de agosto de 781 a 19 de agosto de 782 de Roma." (16/tomo V, p. 785).
9) Lo que dicen estas dos últimas citas:
10) Es evidente que, contando los años del imperio de Tiberio según los romanos, su año 15º comprende parte del año 28 y parte del año 29. Por tanto, para poner la fecha del bautismo de Jesús en el otoño del año 15º del imperio de Tiberio, no hay más remedio que colocar el bautismo de Jesús en el otoño del año 28. Por tanto, la fecha del otoño del año 27 (para el bautismo de Cristo), dada por la profetisa del Adventismo, es una fecha absolutamente falsa. Esto hace que el segundo hito, que es este año 27, dentro de los cálculos del Adventismo para llegar al año 1844, tenga que ser removido un año hacia delante; es decir, desde el año 27 al año 28. Por esto, los comentaristas del Adventismo hacen la trafulla de escamotear un año en el reinado de Tiberio (como queda demostrado en el gráfico quinto); pero prosigamos con el hito siguiente dentro de los cálculos del Adventismo, que corresponde a la fecha de la muerte de Jesús.
Capítulo IV
LAS FECHAS DE LOS AÑOS 31 Y 34
1) Para saltar desde el hito del año 27 a los hitos de los años 31 y 34, la profetisa afirma rotundamente:
"En el año 31 de J. C., tres años y medio después de su bautismo, nuestro Señor fue crucificado. [...]
"Las setenta semanas, o 490 años concedidos a los judíos, terminaron [...] en el año 34 de J. C." (2/375).
2) Ahora, los comentaristas del Adventismo tienen que intentar probar que Jesús murió en la fecha que afirma su profetisa, así como la fecha del año 34; éstos, tras recurrir a una serie de embrollos para establecer la fecha del bautismo de Jesús en el año 27, concluyen escamoteando un año del reinado de Tiberio (como ya hemos visto); pero, siguiendo con su Comentario, pretenden probar que la fecha de la crucifixión de Jesús fue en el año 31, y que 3 ½ años después concluyeron las 70 semanas de Daniel; ellos lo afirman así:
"Esta semana, la septuagésima, comenzó en 27 d. C. al iniciarse el ministerio público de Cristo en ocasión de su bautismo. Se extendió más allá de la crucifixión en ‘la mitad de la semana’, ocurrida en la primavera (marzo-abril) del 31 d. C. hasta el rechazo de los judíos como pueblo del pacto, en el otoño del 34 d. C. [...]." (7/tomo 4, p. 880).
"En resumen: no hay una prueba decisiva, ni histórica ni cronológica – como tampoco hay pruebas contrarias -, de que Jesús comenzara su ministerio a fines del año 27 d. C., o sea, al final de las 69 semanas de años, contadas a partir del año 457 a. C., o que puso fin al simbolismo de los sacrificios y las ofrendas en la cruz exactamente 3 ½ años más tarde, en la primavera del año 31 d. C., quedando aún 3 ½ años de la 70ª semana para completar el período de 490 años desde su punto de partida. Sin embargo, aunque uno no pueda afirmar que estas fechas están comprobadas con fuentes documentales históricas directas, se las puede aceptar como deducciones muy razonables, teniendo en cuenta las profecías." (7/tomo 5, p. 239).
3) Vemos que los comentaristas adventistas dicen que "no hay una prueba decisiva, ni histórica ni cronológica [...], de que Jesús comenzara su ministerio a fines del año 27 d. C." Esto es precisamente lo que venimos demostrando al revisar las fechas de sus cálculos cronológicos en la interpretación de las 70 semanas de Daniel hecha por su profetisa. Exactamente por esto, porque no hay una prueba decisiva para establecer la fecha del año 27 d. C., intentan fabricarla ellos, escamoteando un año en el reinado del emperador romano Tiberio; pero, por otra parte, afirman que "tampoco hay pruebas contrarias", para establecer esa fecha del año 27; esto es una afirmación gratuita, porque sí hay pruebas que tiran por tierra esa fecha; pero ellos silencian unas y desprestigian otras con un cúmulo de embrollos hasta extremos inauditos, como puede comprobarse en su Comentario (7/tomo 5, pp. 225-259). No obstante, además de todas las pruebas que les venimos mostrando aquí, que desenmascaran lo erróneas que son las fechas-hitos de su cronología, hay muchas más pruebas bíblicas, históricas y astronómicas, que sitúan, en otras fechas correctas y distintas de las de ellos, las fechas del bautismo y crucifixión de Cristo (17/39-138).
4) En las dos últimas citas, también nos dicen que, sumando 3 ½ años a la fecha del año 27, se llega a la fecha de la muerte de Jesús en la primavera del año 31; y, sumando otros 3 ½ años a esta última fecha, se consigue la fecha del otoño del año 34, que, según ellos, este año 34 es el final de las 70 semanas de Daniel. Veamos esto:
a) Una vez restaurado (en el reinado de Tiberio) el año que ellos habían escamoteado, el otoño del año 15º del imperio de Tiberio ya no coincide con el otoño de año 27, como quieren ellos, sino con el otoño del año 28. Por tanto, es en el otoño de este año 28 donde se sitúa el bautismo de Cristo, siempre que, en Lucas 3:1, se lea la palabra IMPERIO.
b) Por consiguiente, sumando los 3 ½ años del ministerio de Jesús al otoño del año 28, la crucifixión de Cristo se sitúa en la primavera del año 32; con esto, queda claro que la fecha del año 31 es totalmente falsa, a pesar de todo lo que digan la profetisa y los dirigentes del Adventismo.
c) Si, a la fecha de la crucifixión, sumamos otros 3 ½ años, como quiere el Adventismo, vamos a parar al otoño del año 35, y no al del año 34, aunque la susodicha profetisa diga lo contrario.
5) En consecuencia, si, como quiere el Adventismo, la fecha del bautismo de Jesús tiene que ser en el otoño del año 15º del imperio de Tiberio y, 3 ½ años después, tuvo lugar la crucifixión, ésta forzosamente se sitúa en la primavera del año 32, y no del 31 donde la sitúa su profetisa; y, si a la fecha de la crucifixión se suman otros 3 ½ años, para llegar al final de las 70 semanas de Daniel, el resultado es que las 70 semanas terminan en el otoño del año 35, como vemos en el gráfico octavo. Esto supone que la fecha del año 34 también es falsa, a pesar de tantas trafullas y de tanta profetisa.
Capítulo V
LA FECHA DEL AÑO 1844
1) La profetisa del Adventismo dice rotundamente cómo se llega a establecer la fecha del año 1844, en el cual, según ella, empezó "la purificación del santuario"; éstas son sus palabras:
"[...] el principio de las setenta semanas queda establecido irrefutablemente en el año 457 ant. de J. C. y su fin en el año 34 de J. C. Partiendo de esta fecha no es difícil encontrar el término de los 2.300 días. Las setenta semanas – 490 días – descontadas de los 2.300 días, quedan 1.810 días. Concluidos los 490 días, quedan aún por cumplirse los 1.810 días. Contando desde 34 de J. C., los 1.810 años alcanzan al año 1844. Por consiguiente los 2.300 días de Daniel 8:14 terminaron en 1844. Al fin de este gran período profético, según el testimonio del ángel de Dios, ‘el santuario’ debía ser ‘purificado’. De este modo la fecha de la purificación del santuario [...] quedó definitivamente establecida." (2/376).
2) Los comentaristas del Adventismo, fieles defensores y apoyadores de la doctrina de su profetisa hasta el día de hoy, confirmando dócilmente lo dicho por ella, afirman lo siguiente:
"Puesto que las 70 semanas, o 490 años, son parte del período más largo de 2.300 años y puesto que los primeros 490 años de ese período se extienden hasta el otoño del 34 d. C., es posible calcular la fecha de la terminación de los 2.300 años. Sumando a 34 d. C. los 1.810 años restantes de los 2.300 años se llega hasta el otoño de 1844 cuando el santuario debía ser ‘purificado’ [...]." (7/tomo 4, pp. 880-881).
3) Antes de continuar con lo relativo a la fecha de 1844, debemos hacer aquí la siguiente observación: esta última cita está tomada del comentario al capítulo 9 de Daniel; para el comentario a este capítulo 9 de Daniel se emplean sólo siete páginas; pero, al final de las cuales, se dice: "COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE", y, debajo de este título, se coloca una lista de sus obras indicando la página (o páginas) que hay que leer de cada una de esas obras, donde ella comenta el capítulo 9 de Daniel; en total hay que leer 36 páginas de esas obras (7/tomo 4, p. 881). Si nos fijamos, por ejemplo, en un lugar de la Biblia ajeno a este tema, como es el capítulo 10 del evangelio de Marcos, hallamos que estos comentaristas adventistas escriben poco más de dos páginas para comentar ese capítulo 10; pero indican para leer 89 páginas de los libros de su profetisa, donde ella comenta el capítulo 10 de Marcos (7/tomo 5, p. 627). Por tanto, podemos afirmar que, como lo muestra la evidencia, el Comentario Bíblico Adventista está hecho en favor de y por su profetisa, y sirve al Adventismo:
a) Para paliar los errores de ella hasta donde les es posible.
b) Como una guía para leer los libros de su profetisa.
c) Para mostrar que los comentaristas del Adventismo están amordazados y maniatados por un servilismo ciego a su profetisa, cuya inspiración fue fabricada por la misma Iglesia Adventista en sus primeros tiempos.
4) Volviendo a la fecha de 1844, vemos que, tanto la profetisa como sus comentaristas, dicen que, descontando de los 2.300 años los 490 años de las 70 semanas, restan otros 1.810 años, los cuales se agregan al año en el cual terminan las 70 semanas. Como el fin de esas semanas es, para ellos, el año 34, suman, a este año, los otros 1.810, y así llegan a establecer la fecha del año 1844; pero, como, según ya hemos visto, la fecha del año 34 es falsa, y la fecha verdadera (de acuerdo con el año 15º del imperio de Tiberio) es el año 35 (véase el gráfico octavo), resulta que esos 1.810 años hay que sumarlos al año 35; siendo esto así, tenemos como resultado de esta suma que la fecha del año 1844 también es falsa; porque, sumando 1.810 años al otoño del año 35, vamos a parar al otoño del año 1845. Esto nos muestra que hay una laguna de dos años en los cálculos del Adventismo, para poder llegar al año 1844, en el cual afirma que empezó "la purificación del santuario" o "juicio investigador". Esta laguna de dos años se produce de la manera siguiente:
a) El Adventismo empieza a contar el período de los 2.300 años junto con las 70 semanas en el otoño del año 457 a. C. (véase el gráfico primero); pero, como ya queda demostrado, esa fecha del año 457 es falsa, siendo la fecha verdadera el año 458 a. C., con lo cual el comienzo de los cálculos, para llegar a 1844, retrocede un año.
b) El Adventismo, confirmando lo dicho por su profetisa, pone el final de las 70 semanas (o 490 años) en el año 34 d. C.; pero, como queda demostrado, esta fecha del año 34 también es falsa, siendo la verdadera, de acuerdo – como el Adventismo quiere – con el año 15º del imperio de Tiberio (Lucas 3:1) el año 35 (como se ve en el gráfico octavo); con lo cual el final de los 490 años avanza un año, pasando del 34 al 35.
c) Por consiguiente, vemos que el Adventismo tiene una laguna de un año al comienzo de las setenta semanas; por lo que, contando desde la verdadera fecha, que es el año 458 a. C., los 2.300 días de Daniel 8:14, sólo puede llegar al otoño del año 1843, con lo cual su fecha de 1844 resulta ser falsa.
d) Ahora bien, como el Adventismo, según ya hemos visto, "corta" los 490 años (de las 70 semanas) de los 2.300 años, y los 1.810 años restantes los suma al año 34 (que considera el final de los 490), para llegar a 1844, y la fecha del año 34 es falsa, siendo la verdadera el año 35, hay que sumar a este año los 1.810 años, con lo cual llegamos al año 1845; esto nos demuestra que la fecha de 1844 no sólo es falsa, sino que, además, es imposible llegar a ella; porque, según lo dicho en Daniel 9:25 : "desde la salida de la orden", se produce una laguna de un año hacia atrás en el comienzo de las 70 semanas; y según lo dicho en Lucas 3:1 : "En el año decimoquinto del imperio ..." (como ellos interpretan) se produce una laguna de otro año hacia delante en el final de las 70 semanas.
5) Podemos apreciar el dilema en que se halla el Adventismo a la hora de demostrar que los 2.300 "años" terminan en el otoño de 1844. Veamos:
a) Si se cuentan esos 2.300 años desde la verdadera fecha del comienzo de las 70 semanas, que, de acuerdo con la Biblia (Daniel 9:25), es el otoño del año 458 a. C., sin considerar las fechas del bautismo y muerte de Jesús, dichos años terminan en el otoño del año 1843 d. C. (pues 457,25 años de antes de Cristo más 1842,75 de después de Cristo nos llevan a este año); pero esto no interesa al Adventismo; porque esta fecha es a la que llegó Guillermo Miller por cuatro caminos distintos; pero el Adventismo la cambió a 1844, como ya hemos visto.
b) Si se cuentan desde la misma fecha del otoño del año 458 a. C. las 70 semanas, teniendo en cuenta la fecha del bautismo de Jesús (según Lucas 3:1), estas semanas (ó 490 años) terminan en el otoño del año 33 d. C., pues 457,25 años de antes de C. más 32,75 de después de C. suman los 490 años. Ahora bien, como los 1.810 años restantes (de los 2.300) hay que sumarlos a la fecha en la cual termina la última de las 70 semanas, que, como se ve en el gráfico octavo, es el otoño del año 35, sumados aquí estos 1.810 años nos llevan al otoño del año 1845. Así, el año 1844 no aparece por ninguna parte; porque se produce una laguna de dos años, que son los que hay entre el otoño del año 33 (donde concluyen los 490 años) y el otoño del año 35 (donde deben empezar a contarse los 1.810 años).
6) El Adventismo, con su profetisa a la cabeza, solucionan este dilema tapando esa laguna de dos años, mediante las dos artimañas siguientes:
a) Primera artimaña: contradiciendo lo que dice la Biblia, afirman gratuitamente que las 70 semanas no se cuentan desde que salió la "orden" de Artajerjes (como dice Daniel 9:25), sino desde que esa "orden" entró en "vigencia", y el momento de esa entrada en vigencia fue en el otoño del año 457 a. C. De esta forma hacen avanzar un año el principio de los 490 años (como se ve en la tercera línea gruesa de ese gráfico noveno), con lo cual el final, en vez de terminar en el otoño del año 33, termina en el otoño del año 34; de esta forma cubren la laguna de un año, que es el que hay desde el otoño del año 458 al otoño del 457 a. C.
b) Segunda artimaña: ésta consiste en que, mediante la argucia de un galimatías, escamotean un año en los años de reinado del emperador Tiberio, como ya hemos visto en el gráfico quinto. Con este escamoteo de un año consiguen que la última semana de las 70 termine en el otoño del año 34, en lugar del año 35; de esta forma cubren la laguna de otro año, que es el que va desde el otoño del año 34 al otoño del año 35. De esta manera, haciendo retroceder un año el final de los 490 años, se sitúan en el otoño del año 34 y, contando desde aquí los 1.810 años, llegan al otoño de 1844 (pues 456,25 años de antes de Cristo más 1843,75 años de después de Cristo son 2.300 años), una fecha falsa conseguida mediante dos artimañas trafullescas (véase Efesios 4:14); pero que, para el Adventismo, es una creencia fundamental (6/41-42) y (142/360-382); pero veamos lo que depende de esa fecha de 1844.