UNA MUERTE HORRIBLE
Esta horrible muerte consiste en que el pecador
vivirá eternamente separado de Dios y de Cristo. Esto impide que la persona que
viva en el pecado vaya al cielo. Jesús les dijo a los que rehusaron dejar el
camino del error: "Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado
moriréis; a donde yo voy vosotros no podéis venir" (Juan 8:21). Estos
"sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del
Señor..." (2 Tesalonicenses 1:9). Este será el resultado final de la vida
del pecador. (Lea Romanos 6:23 y Santiago 1:15).