PROMESAS PRECIOSAS DE JESÚS

Fondo Bíblico: Juan 14:1-31

Verdad Central: El cristiano tiene absoluta confianza en que todo lo que Jesús prometió es verdadero.

Texto Áureo: La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.Juan: 14:27.

OBJETIVOS DEL APRENDIZAJE

1. Reconocer el significado y las condiciones para recibir las promesas del Señor.

2. Disfrutar mejor el consuelo y apoyo que Jesús ofrece para los momentos de angustia.

3. Creer en las promesas de Juan 14 y vivir de acuerdo con ellas.

BOSQUEJO GENERAL

I. La promesa del cielo

A. Un lugar preparado por Jesús

B. Respuesta a los que dudan

C. Dos promesas especiales

II. La promesa del Consolador

A. Amor y obediencia

B. Descripción del Consolador

III. La promesa de la paz

A. Un contraste radical

B. Un anuncio preparatorio

INTRODUCCION

El mundo de los discípulos estaba a punto de ser sacudido. Pronto tendrían que pasar por momentos de angustia y sus sueños iban a verse frustrados. Ante esa perspectiva, Jesús se apresuró a prepararlos para que no desmayaran.

¿No nos sucede lo mismo a todos en la actualidad? ¿No es cierto que de un momento a otro nos pueden sobrevenir los más terribles desencantos de la vida? Por eso es que a nosotros también nos llegan oportunamente las promesas que Jesús da en este capítulo. Aquí el Señor nos asegura un lugar en el cielo, declarándose a sí mismo como el camino, la verdad y la vida. Dijo además que El personalmente enviaría otro Consolador. También nos designó para que lleváramos a cabo su obra, asegurando que haríamos mayores cosas, porque El iba al Padre.

De una manera persuasiva y tierna, los seguidores de Jesús aprenden aquí que deben manifestar verdadero amor a Dios, a sus semejantes y a su Salvador. Pero en este pasaje hay más que meros sentimientos. Jesús enfatizó con toda claridad que sólo una vida de obediencia puede abrir la puerta de las promesas de Dios.

Exposición bíblica

1. La promesa del cielo Juan 14: 1-14

A. Un lugar preparado por Jesús

Pregunta: ¿Qué importancia tenía el que Jesús les hablara a sus discípulos acerca del lugar que El iba a preparar para ellos en el cielo?

Hacía poco, Jesús les había hablado acerca de su muerte y su glorificación (Juan 13:31-38). Eso hizo que sintiera compasión de ellos, pues sabía muy bien que pronto se verían sumergidos en un mar de dolor y angustia. Por eso les habló de un momento en el futuro cuando todos los que creen en él se reunirán a su venida para recibir las mansiones eternas que les serán dadas.

Se nota cierto sentido de afirmación y garantía en las palabras del Señor:

"Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis." Los que oyeron estas promesas hallaron en ellas una base sólida para afianzar su fe en Cristo en medio de la persecución y las tribulaciones que les sobrevendrían.

Nota interpretativa: Han surgido muchas opiniones en relación con las mansiones o moradas en el cielo. Algunos enseñan que al cielo se llega por los méritos que se logren acumular. Estos dicen que las mejores habitaciones están reservadas para los que den pruebas de merecerlas. Otros opinan que habrá un sistema de promoción en el cielo por el cual se irá ascendiendo de un nivel a otro. Pero la única verdad aceptable es que el cielo es un lugar amplio en el cual entrarán todos los que se han acogido a la gracia de Dios por medio de Jesucristo.

Notemos cómo Jesús establece la base de credibilidad y honestidad en lo que dice: "Si así no fuera, yo os lo hubiera dicho" (y. 2). Jesús, por el hecho de ser uno con el Padre, y habiendo existido desde la eternidad, está en la capacidad de describir la casa de su Padre. El estaba enterado de la generosa y amplia morada que Dios tiene para los suyos. Les indicó que si esto no fuera así, él lo habría dicho de otra manera. Aquí comprobamos la absoluta integridad de Cristo Jesús.

En Hebreos 6:20 se nos hace saber que "Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec". Los discípulos podían consolarse con estas declaraciones. Ciertamente, su Señor les sería quitado, pero sólo por un tiempo. Durante ese período de ausencia Jesús estaría preparándoles un lugar para que moren con El por la eternidad.

Enseñanza práctica

Pregunta: ¿En qué circunstancias pueden infundir consuelo las palabras de Jesús:

"No se turbe vuestro corazón... voy, pues, a preparar lugar para vosotros" (Juan: 14:1,2)

Son muchos los momentos en la vida en que sentimos que nuestro corazón se turba. Puede tratarse de disgustos en el trabajo, problemas económicos, choques personales, dificultades familiares, la ruina de algún ser querido y muchas circunstancias más. Hay momentos en que uno se siente desamparado y hasta despreciado. Pero Jesús les garantizó a sus seguidores que no los dejaría solos en el mundo. Hay un lugar preparado en el cielo para los que creemos en El. Así nos demuestra su amor y su cuidado fiel.

B. Respuesta a los que dudan

Tomás no estaba muy seguro de lo que oía: "Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?" Su pregunta tenía razón. Jesús había estado hablando de cosas eternas y de un mundo diferente.

Pregunta: ¿Es malo tener dudas?

Un predicador famoso dijo en cierta ocasión que cuando un cristiano cesa de hacer preguntas cesa también de ser cristiano. ¿Es cierto esto? Quizá sea cierto, pero depende de las preguntas que haga. Algunos preguntan con la intención de negar y contradecir las cosas de Dios. En cambio, hay personas que preguntan con el deseo de descubrir cosas nuevas de Dios y crecer espiritualmente. Viéndolo bien, todo aprendizaje se da en una atmósfera de interrogatorio e investigación. Los niños aprenden a base de preguntas; los padres enseñan a base de respuestas. Tomás demostró sinceridad y honestidad en sus dudas.

La respuesta de Jesús a Tomás es la declaración más fuerte que jamás haya hecho de sí mismo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida." Este es el evangelio en síntesis. En esta oración breve, sencilla y a la vez profunda reunió Jesús toda la sabiduría y la verdad eterna.

Nota interpretativa: Jesús se identifica aquí con tres conceptos básicos del pensamiento judío. 1) El camino: "Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien" (Deuteronomio 6:33). 2) La verdad: "Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad" (Salmo 86:11) o "Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí (Salmo 119:30). 3) La vida: "Camino a la vida es guardar la instrucción; pero quien desecha la represión yerra" (Proverbios 10:17). Jesús no pronunció estas palabras al vacío. Los discípulos entendieron bien lo que dijo. Veían en El el cumplimiento de la esencia del pensamiento judío.

Pregunta: ¿Cómo puede el ser humano acercarse al Padre?

Jesús es la puerta. "Nadie viene al Padre, sino por mí." El profundiza aun más al decir: "Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais." Lo que les dio a entender fue que sólo por medio de El podían tener acceso a Dios. También establece que a través de su ejemplo en esta tierra podrían captar una idea más clara del carácter y la personalidad del Padre.

Enseñanza práctica

Jesús es el camino a Dios. En su primera epístola, Juan explica: "Este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida" (1 Juan 5:11,12).

El hombre necesita un camino para acercarse a Dios, porque es pecador y está separado de El. Compare al hombre sin Dios a un niño que se ha extraviado en un centro comercial. Por estar entretenido viendo los juguetes perdió de vista a su madre y en su angustia no sabe qué camino tomar. Para volver a estar con su madre es necesario dar uno de los tres pasos siguientes:

1. Que él la busque por sí solo;

2. Que otra persona acuda a ayudarlo;

3. Que la madre lo encuentre.

En el mundo espiritual hay algunos paralelos a esta situación. El hombre se ha extraviado de Dios por su pecado, su orgullo y sus caprichos personales. Muchos hombres y mujeres se esfuerzan por caminar solos por la vida. Otros van siguiendo bis enseñanzas e ideas de los demás, como pasa con los que buscan otras religiones. Pero Jesús nos da un mensaje muy claro cuando dice: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6).

Discusión doctrinal: La pregunta básica en cuestiones de religión es:"Cómo puede una persona llegar a Dios?" Hay personas que aseguran que hay muchas maneras de obtener la salvación, o que al fin de todo, todos los caminos van a dar al cielo. Para los que dicen eso, todas las religiones son buenas y no importa cuál escojan. Sin embargo, la Palabra de Dios enseña que Cristo es el único camino por el cual el hombre puede hallar a Dios y aprender de El. Cualquier sistema religioso que ignora este hecho fundamental está en pleno error.

Otro discípulo, Felipe, aprovechó el momento para hacerle una pregunta a su Maestro: "Señor, muéstranos al Padre, y nos basta" (y. 8). Esa inquietud surgió del trasfondo judío-griego del cual venía Felipe. Tanto judíos como griegos decían que Dios es invisible. Jehová le dijo a Moisés: "No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre y vivirá" (Exodo 33:20). Para los griegos Dios era el logos invisible e impersonal del universo. Pero aquí oímos de Jesús una de las declaraciones más asombrosas al respecto: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. . .yo soy en el Padre y el Padre en mí."

Discusión doctrinal: ¿Quién es Jesús? La respuesta que el individuo dé a esta pregunta determinará si es cristiano o no. Muchos religiosos creen que Jesús fue un gran profeta o un buen maestro. Creen en Jesús; incluso pueden admitir que Cristo es un Hijo de Dios. Pero en este pasaje el Señor no deja ninguna duda en cuanto a su relación con el Padre. El explicó que el Padre y El son uno solo. Eso significa que conocer a Jesús es igual a conocer al Padre.

C. Dos promesas especiales

La primera se encuentra en el versículo 12: "El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre."

¡Qué promesa más maravillosa! Sin embargo, aparenta ser confusa e irreal. ¿Cómo puede el creyente llegar a hacer obras mayores que las que hizo Jesús?

Pregunta: ¿Cuáles son las "obras" a las que Jesús se refiere?

Cuando hablamos de las obras de Jesús casi siempre pensamos en milagros y hechos espectaculares: resurrecciones, milagros de sanidad o liberaciones de demonios. Pero no podemos limitar sus obras a estas cosas solamente. Jesús transformó corazones, dio esperanzas a los frustrados, habló palabras de vida eterna a los moribundos y brindó amor a los que eran aborrecidos por todos.

Cuando pensamos en las obras de Jesús en este sentido más amplio podemos entender a qué se refería al hablar de "mayores obras". Su promesa consistía en que sus seguidores, en el poder del Espíritu Santo, serían la encarnación de su amor en todo el mundo. Millones verían la gloria de Dios a través del testimonio de sus fieles seguidores.

Pregunta: ¿Qué obras de Jesús se están realizando en usted? ¿Qué obras nuevas cree usted que Cristo quiere empezar a hacer por medio de su vida?

La segunda promesa del Señor es "todo lo que pidieres al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo".

Pregunta: ¿Contesta Dios todas las oraciones de su pueblo?

Nota interpretativa: El tema de las oraciones no contestadas sigue siendo un asunto de gran interés. Lo que vemos como "oraciones no contestadas" no es sino la expresión de la sabiduría de Dios hacia las condiciones de los que lo invocan. El secreto del éxito en esta promesa se halla en la expresión "en mi nombre". Las peticiones que se hacen en su nombre tienen que estar de acuerdo con su voluntad.

II. La promesa del Consolador Juan 14: 15-26

A. Amor y obediencia

Jesús pasó inmediatamente a tratar el tema del Espíritu Santo. Ya había dicho algo sobre la relación que hay entre el Padre y el Hijo. Pero agrega:

"Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador."

Pregunta: ¿En qué contexto se hace la promesa del "otro Consolador"?

En repetidas ocasiones se refirió Jesús a la importancia del amor y la obediencia. "Si me amáis, guardad mis mandamientos." Esto significa: "Los que me aman son los que conocen mis mandamientos y los ponen en práctica. Los que me aman son amados por mi Padre y yo los amo a ellos." De modo que el amor y la obediencia proveen la atmósfera apropiada para que obre el Espíritu Santo. "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" (Juan 13:35). Las virtudes del amor y la obediencia preparan el terreno para el derramamiento del Espíritu Santo.

B. Descripción del Consolador

Pregunta: ¿Por qué fue necesario que Jesús se fuera para que pudiera venir el Consolador a los creyentes?

Juan anota las palabras de Jesús de la siguiente manera: "Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador." La ida de Jesús y el envío del Espíritu Santo marcaron un cambio en la forma en que Dios trataría con su pueblo. El Hijo debía regresar a ocupar su lugar a la diestra del Padre para interceder por los suyos. Ahora sería el Espíritu Santo quien estaría en el mundo para convencer al ser humano de pecado y dar a la Iglesia dirección y energía plena como el cuerpo de Cristo.

La misión del Espíritu Santo queda explicada en el título que Jesús le da:"otro Consolador". El término que se usa en el griego original (paracleto) era el que se usaba para referirse a un abogado o consejero que estaba al lado de su defendido en un juicio. Esto es precisamente lo que hace el Espíritu Santo: acompañar, orientar y sostener al creyente. Jesús prometió "que esté con vosotros para siempre". El creyente no tiene que estar solo en este mundo hostil.

En el versículo 17 también se le da el nombre de "Espíritu de verdad". Esto tiene que ver con el hecho de que el Espíritu Santo mora con el creyente y está dentro de su corazón. El mundo se caracteriza por el engaño, el error y la mentira. Pero los seguidores de Cristo tienen al Espíritu de verdad en su corazón. La oración del cristiano debe ser: "Señor, que more en mí el Espíritu de verdad."

Enseñanza práctica

Pregunta: ¿Qué beneficios ha recibido usted de la promesa de Jesús de que enviaría al Espíritu Santo?

III. La promesa de la paz Juan 14:27-31

A. Un contraste radical

Este capítulo de las grandes promesas de Jesús concluye con el ofrecimiento de paz que hace a sus discípulos. Ellos iban a necesitar esta paz para poder hacer frente a las persecuciones que se aproximaban.

Pero al prometerles paz, Jesús hace una marcada distinción. Hay una paz que proviene del mundo, la cual es pasajera y no satisface el alma. En cambio, la paz que da el Señor es eterna, profunda y transformadora.

Pregunta: ¿Cómo puede la gente dejarse engañar en eso de buscar la paz que da el mundo, la cual es una mera ilusión?

B. Un anuncio preparatorio

Jesús les hizo ver a sus discípulos que cuando El se fuera ellos echarían una mirada retrospectiva y recordarían todas las cosas que les había dicho: "Os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis." De esta manera les anunciaba el cumplimiento de las promesas que les había hecho.

Ya estaba llegando al final de su conversación con los discípulos. Ahora quería enfatizar la naturaleza de los conflictos que le sobrevendrían, y se refiere a Satanás como "el príncipe de este mundo", pero indica inmediatamente que "él nada tiene en mí". Es decir que el diablo no tenía poder sobre El. En el versículo 31 explica Jesús que en cada uno de sus actos seguía fielmente las órdenes que había recibido del Padre. Esto lo dijo para que ellos se tranquilizaran y entendieran que su ida no era nada sorpresivo o accidental.

Practicar la verdad

Al dejar estas magníficas promesas antes de su muerte, Jesús estaba dando pruebas de su amor y cuidado por su Iglesia. Prometió un lugar en el cielo y también indicó cuál es el camino para llegar allí. Prometió al Espíritu Santo para consolar, sostener y enseñar a los creyentes. Prometió también una paz profunda y duradera. En momentos de dolor, frustración, desaliento y luchas de toda clase, Jesús nos imparte una paz perfecta; no como la que da el mundo. Podemos confiar en sus promesas:

1. Un lugar para nosotros

2. Que El es el camino al Padre

3. Que haremos obras mayores que las que El realizó en la tierra

4. Que El hará todo lo que pidamos al Padre en su nombre

5. Que enviaría otro Consolador

6. Que nos daría su paz profunda y eterna.

Énfasis evangelístico: La gente necesita urgentemente estas promesas de Jesús. Todo ser humano quiere tener un lugar seguro para su alma en la eternidad y una paz profunda y permanente en esta vida. Explique que para recibir estas promesas de Jesús todo lo que se necesita es fe, amor y obediencia. Invite a los no salvos a rendir su corazón al Señor.