TRES MANERAS DE RAZONAR
LA EXISTENCIA DE DIOS

1. La Causa Primera o Causa no-causada:

Existe un principio comprobable fácilmente por el que nos damos cuenta que para toda cosa que existe hay otra que la ha causado: no existe nada que no haya sido causado por otra causa.
Si vemos un huevo sabemos que fue causado por una gallina. Si vemos una computadora sabemos que ha sido causada por un ser inteligente que la diseñó.
Este principio filosófico es muy sencillo: no existe nada que se haya causado a sí mismo. Cualquier cosa que hay en el mundo fue causado por algo o alguien.
Hay cadenas de causas. Por ejemplo, un libro está hecho de hojas de papel. Ese libro no se originó por casualidad ni por sí mismo. El papel que lo compone viene de la pulpa de madera. La madera viene de los árboles o de un árbol. El árbol creció, entre otras cosas, por la influencia de los rayos solares. El sol ¿de dónde viene? Y así podemos llegar al comienzo de la cadena.


Podemos seguir viendo ejemplos y siempre observaremos que cada cosa tiene su causa. Y podemos establecer una grandísima serie de causas que nos llevan a una Causa Primera o Causa no-causada que está al comienzo de la cadena.
Esa Causa existe por sí misma, es independiente de todas las demás causas, no fue causada por ninguna otra causa. Esa Causa Primera es lo que nosotros llamamos "Dios".
No puede despacharse fácilmente este principio de la causalidad, aduciendo -por ejemplo- que el primer ser viviente vino de seres inferiores. Pero ... ¿de dónde vinieron los seres inferiores?
Algunos pueden sostener que la vida proviene del sol. Pero ... ¿de dónde sale el sol? ¿De dónde obtiene su poder de mantener la vida?
La generación espontánea ya fue demostrada como una falsedad por Pasteur. Ya hemos descartado la casualidad. Así que la vida tiene que provenir originalmente de una Causa Viva, palabras que de alguna manera describen a Dios.
Es así como, por más que sigamos y sigamos en esa cadena de causas causadas a lo largo del tiempo hacia atrás, en algún momento nos topamos con ese Ser no-causado que es Dios.

2. Dios: el Diseñador Inteligente:

Observemos un reloj mecánico. La forma como la aguja de los segundos se mueve sesenta veces más rápido que la de las minutos, y l ésta sesenta veces más rápido que la de las horas. ¿Puede ocurrírsele a alguien decir que esta maravilla de precisión y de diseño existe por casualidad? No. Hasta un niño pequeño puede darse cuenta de lo absurdo de esta proposición.
¿Otros ejemplos de diseño?

Observemos una computadora, la televisión, internet o los faxes. Imposible que se originen por casualidad o por sí mismos. Sencillo argumento ¿no?
Sin embargo, hay algunos que piensan que el universo -cuyo funcionamiento sobrepasa de sobra en complejidad y en tamaño a un simple reloj, o a una computadora o a la televisión, internet o los faxes- existe y funciona ¡por casualidad!
Otro ejemplo: unas palabras escritas en la arena. ¿Puede ocurrírsele a alguien que simplemente aparecieron allí? Una escultura, una pintura ... cualquier cosa en la que observemos diseño y orden, inmediatamente nos lleva a un diseñador con inteligencia.
Las plantas hidroeléctricas para generar electricidad son una obras de ingeniería civil y eléctrica impresionantes en su tamaño y en su diseño. Cualquiera que las observa puede darse cuenta de que detrás de esas obras de ingeniería hay diseño e inteligencia para construirlas y ponerlas a funcionar.
Ahora bien, el cuerpo humano es una obra mucho más complicada que los relojes, computadoras, plantas hidroeléctricas, etc. Observemos solamente el funcionamiento del ojo y del oído humano.
El acto de la visión requiere -según los científicos- de trece condiciones diferentes que se den de manera simultánea.
El acto de la audición es una maravilla, también. Las ondas sonoras hacen vibrar al tímpano y éstas ondas se transmiten a través de los huesecillos del oído hasta el caracol y de allí al nervio auditivo y luego al cerebro.
La formación del un bebé en el útero de su madre. Las diferentes etapas para irse formando y madurando hasta llegar a uno de los detalles más impresionantes.
La circulación de la sangre antes del nacimiento y en el momento mismo del nacimiento o inmediatamente después: dentro de la madre la sangre pura e impura pasa de un lado a otro del corazón del bebé, pero en el momento del nacimiento, el tejido que comunica a las dos aurículas se cierra y ya comienza la separación de la sangre pura e impura. ¿Casualidad?
El funcionamiento del universo. La visita a un Planetario nos da la idea de la complejidad del funcionamiento del universo. ¿Podría alguien decir que lo que es ese Planetario es obra de la casualidad? ¡Mucho menos el universo mismo!
Volvamos al reloj. Si algo simple como un reloj en comparación con el universo no puede sucederse por casualidad ¿cómo no creer en Dios?
"Muéstreme un reloj sin relojero y no insisto, entonces, en el universo sin un creador del universo", decía Chesterton.
Cada vez más los científicos van llegando a la idea de un Dios Creador. Los astronautas quedan maravillados del funcionamiento del espacio. A medida que más se avanza en la ciencia, más se llega a esa Causa Primera Diseñador inteligente, que es Dios.

3. Evidencia histórica:

Es un hecho que todas las personas, de todos los tiempos, de todas partes de la tierra han creído en la existencia de Dios. Es cierto, también que algunos la han negado, pero son las excepciones que confirman la regla.
Toda raza y tribu, civilizada o no, haya estado en conexión con el resto del mundo o hay estado aislada, profesa la creencia en alguna forma de divinidad.
Los griegos llamaban al dios supremo Zeus, los romanos, Júpiter, etc. No se ha conseguido una raza que no crea en alguna forma de ser supremo, una entidad superior a ellos mismos.
Nuestros indios makiritares en Guayana, le llaman "Uanadi". Apenas en 1971 se descubrió una tribu primitiva en Filipinas que cree en un Dios al que llaman "Diwata", que sus antepasados les habían dicho que algún día vendría a la tribu para ayudarla.
Esta creencia y necesidad de un dios no es pura casualidad. Si todo el mundo o casi todo el mundo -pueblos enteros, la gran mayoría- cree en un dios, esto nos muestra que existe Dios.
De hecho esta necesidad de Dios la ha inscrito el mismo Dios en en corazón de los seres humanos.