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- En contra Los movimientos antiglobalización consideran las instituciones financieras internacionales, como el FMI, la OMC y el BM, como punta de lanza de la globalización, empeñadas en derribar barreras comerciales a toda costa y estar al servicio de los intereses de las grandes empresas, sin tener en cuenta el respeto al medio ambiente, los derechos humanos y los derechos de los trabajadores. Así, les culpan de que, a causa de las deudas que contraen con ellas los países pobres, crean miseria y dependencia económica donde no la había. Muchos de estos países sobreviven a base de monocultivos destinados a la exportación, cuyo valor depende de la fluctuación de los precios de mercado, precios fijados por unas pocas empresas que controlan todo el mercado. Una sola caída de precios basta para enpobrecer a todo un Estado. Más aún, el hecho de que los países pobres, muchos herederos del colonialismo, dependan de la mano de obra barata para ser competitivos supone condiciones de trabajo muy esclavas, cuyos principales perjudicados son niños y mujeres. También les acusan de prestar demasiado dinero a los países medianos (los de Asia oriental) y casi nada a los más pobres, casi todos africanos. A esto se suma sus políticas, muy criticadas por dar prioridad a los programas de ajuste macroeconómico, en lugar de intentar luchar contra la pobreza como objetivo primordial. Aunque el medio ambiente y los derechos laborales capitalizan gran parte de las protestas, también hay grupos opuestos a la libre circulación del capital financiero, a lo que EE.UU. se opone. Por otro lado, la idea de que la emergencia de estas organizaciones supranacionales pueda acabar suplantando el poder de los gobiernos alimenta la idea del déficit de democracia en la toma de decisiones clave. El fenómeno sociológico de la globalización también es criticado por lo que pueda implicar de pérdida de la identidad de los pueblos y de su cultura. Uno de los principales objetivos de los movimientos antiglobalización es pues poner freno a una situación en la que el gran capital, las grandes empresas multinacionales, la supremacía del dinero y de la competitividad pasan por encima de los ciudadanos, los pueblos, las naciones y los gobiernos que no tienen otra opción que aceptar una filosofía política y económica que se ha convenido en considerar como la única alternativa posible. - A favor Los defensores de la globalización defienden que el libre comercio es un aliado de los trabajadores porque genera riqueza, y si cada país puede comerciar con libertad, entonces la economía mundial crecerá, se facilitará el intercambio de nuevas tecnologías y mejores serán, por ejemplo, la educación, la sanidad y el medio ambiente en todo el mundo. Una serie de países, especialmente en el continente asiático, que se encontraban en pleno subdesarrollo han accedido progresivamente a mayores niveles de bienestar material a base de unas políticas económicas que han aunado agresividad comercial, flexibilidad y productividad. Esta tendencia se ha acelerado en los últimos años y se ha extendido a otras áreas del planeta, espoleada por el descenso de las barreras comerciales y arancelarias que las sucesivas rondas del GATT -Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio- han propiciado. El Banco Mundial subraya que son los gobiernos de los países en desarrollo los últimos responsables de los programas que financia el banco y recuerda que desde 1945 la condición humana ha mejorado más que en cualquier otro momento de la historia. La globalización sería así un fenómeno beneficioso a la larga, aunque en la etapa inicial presente inconvenientes y molestias. Hay que impedir que se erijan obstáculos que corten o frenen esta tendencia, a la que se adjudica el crecimiento del paro y la inestabilidad de los mercados financieros y monetarios. Una última baza de los defensores de un mundo sin barreras es que la globalización permite acceder a la información y la cultura de todo el mundo, por muy minoritaria que sea. Además, otro de sus valores positivos sería que, con la creación de una justicia internacional, ningún dictador quedaría impune. |