
A partir de una posición en la cual la mujer esta sentada sobre el hombre, la mujer bascula hacia atrás echando sus piernas hacia adelante mientras el hombre toma apoyo sobre los brazos. Cada uno debe entonces mover su pelvis en un movimiento circular, uno girando en el sentido inverso del otro. La mujer puede además utilizar sus piernas para iniciar un vaivén a lo largo del pene de su pareja.
• Posición original y estética.
• El espacio entre la pareja permite mirarse y observar las reacciones mutuas.
• Gran variedad de movimientos de la pelvis.
• Posición bastante atlética que requiere un poco de practica.
• Las manos de la pareja están indisponibles.
El sexo, como cualquier actividad de nuestra vida, se encuentra condicionado tanto por lo elementos del entorno como por nuestras propias características físicas y psicológicas. En este sentido, podemos encontrar situaciones más favorables y menos favorables a la hora de tener sexo con alguien.
Como antes decía, nuestra disposición física y mental influye notoriamente cuando se trata de mantener relaciones. Por ejemplo, cuando uno está agotado después de todo un día de duro trabajo o estudio, existen altas probabilidades de que su “rendimiento sexual” sea menor. El sexo óptimo requiere energía, de ahí que suela decirse que la juventud es el colectivo más “sano” sexualmente hablando, aunque no tiene por qué ser ninguna garantía.
Por otro lado, es aconsejable estar tranquilo y relajado. Como ya he comentado en otras ocasiones, enfrentarse al acto sexual en tensión, afrontándolo como si fuera un examen, suele conducir a un irremediable fracaso. De igual modo, y aunque pueda parecer una afirmación absurda, es importante tener ganas; sin motivación, es muy probable que los resultados dejen bastante que desear.
A todo esto hay que añadir que el enfocar el acto sexual con una mentalidad flexible, amplia, dispuesta a probar cosas nuevas y experimentar otras posibilidades en la cama, da mucho más juego cuando se trata de disfrutar del sexo que un actitud rígida y cerrada, centrada en unas prácticas inamovibles.
La postura de la Mariposa