Jesús Herrera Peña

esta es mi pobre página personal

Esta página forma parte de LA POESÍA


 el autor, o sea, YO (JHP)Mi nombre es Jesús Herrera Peña, soy nativo de Arcicóllar y habitante de Bargas. Por lo tanto, soy toledano, manchego y español; a más detalle, soy sagreño.
Nací en el año 1945 y desde el año 2005 estoy jubilado y jubiloso. No estoy licenciado en letras ni en historia ni en nada de nada; sólo estoy licenciado de la "mili" que la hice entre Alcalá de Henares y Prado del Rey - Pozuelo de Alarcón - (Madrid).
Espero y deseo que el que tenga la necesidad de decirme algo, se comunique conmigo a través de mi correo-e:
az_poesia@yahoo.es.
Soy el  autor  de esta güeb que estás visitando, de todo lo cual te agradezco. Si quieres saber más cosas de mí entra a ver mi blog.
Te muestro algunas de mis poesías. Las he tenido que escoger de toda mi obra poética, ya que las tengo aún peores, pero no pierdo la esperanza de que alguna de ellas te guste un poquito.   QUISIERA SER... es una poesía con tres sonetos endecasílabos + dos estrofas de romance heroico; OLIVOS DE MI TIERRA se compone de 17 serventesios alejandrinos;  PAISAJE DE MI TIERRA es una poesía de 3 sonetillos; MALDIGO LA POESÍA tiene 5 sonetos endecasílabos;  GIGANTES MANCHEGOS 3 sonetos con versos alejandrinos; TOLEDO un pintoresco sonetillo trisílabo y por último, EL TREN DE LA VIDA, cuatro sonetos alejandrinos.


    QUISIERA SER...

>>>>>(aquí está recitada por el autor)<<<<<

                         P O E T A
Quisiera ser ese genial poeta
para captar la esencia de las cosas.
Con las aladas almas de las rosas
vagar mi mente en libertad completa.
 
A un olmo seco hacerle una cuarteta,
escribir de un ciprés las bellas glosas,
relatar mil historias portentosas
y verter la emoción de una saeta.
 
Volver con las oscuras golondrinas,
a cualquier hoja seca haber cantado,
evocar con nostalgia las encinas,
 
suspirar por un arpa arrinconado,
decir piropos a una triste higuera
y después de morir ser recordado.
 
 
                 P A Y A S O
Quisiera ser también un gran payaso
para reírme de las cosas serias
y tristeza sentir por las miserias
de esas gentes a quien nadie hace caso.  
 
Con unos zapatones no dar paso,
que una silla me sirva de trapecio,
pequeño de estatura, flaco, recio,
serio, mudo o de bigote...  escaso.
 
Una chaqueta a cuadros, remendada,
un sombrero de hongo, una chistera,
calva de goma y sonrisa pintada.
 
Esconder una lágrima sincera,
¡provocarles la enorme carcajada!
Llorar por dentro y reír por fuera.  
 
                   P I N T O R
¿Y pintor?   Ser pintor también quisiera
por retratar las cosas que uno siente;
esa impresión que flota en el ambiente,
una febril visión o una quimera.

Quiero ser un pintor de dentro afuera
aunque no me comprenda cierta gente;
al pintar con el alma no se miente,
se expresa siempre la intención sincera.

Tertulias de café, nobles entierros;
reyes, batallas, mujeres morenas,
cristos, bufones, palomas y perros.

Damas desnudas, sílfides, sirenas,
árboles, nubes, llanuras y cerros.
Crueles diablos y vírgenes buenas.

                     *  *  *

¿Qué más quisiera ser?  Ya me conformo   

con ser un poquitín de cada cosa:
un poco de pintor, algo payaso,
sentir en verso y escribir en prosa.
 
Lo demás de este mundo no lo anhelo
aunque sea bello lo que no se tiene.
Del pasar por la vida sólo queda
lo que se escribe, se pinta y se siente.
 

OLIVOS DE MI TIERRA

 
Olivos de Castilla,  la humilde,  la callada;
notarios inmutables del paso de los días;
discretos,  resignados,  que nunca pedís nada
ni en calurosas siestas ni en madrugadas frías.
 
Verdiazul puntillismo del lienzo castellano,
mezclado con los ocres y azules de cobalto
de la reseca tierra y el monte toledano,
remendando llanuras vistas desde lo alto.
 
Guerreros alineados,  ejércitos estáticos;
vestidos con el caqui perenne de sus copas,
indómitos y rudos,  impasibles y apáticos,
conquistando colinas sus alineadas tropas.
 
Olivos de mi tierra, foresta de La Mancha,
templados por cien años, curtidos por mil vientos;
en la llanura inmensa que se pierde y ensancha,
moteando el paisaje de verdes cenicientos.
 
Benéficos quijotes manchegos del secano;
guardianes de doncellas;  héroes de cien campañas; 
triunfadores del duro terruño castellano
en los llanos más llanos de todas las Españas.
 
Amigos de rebaños de cabras y merinas,
de tordos y palomas,  de grajos y abubillas.
Biombo improvisado de aldonzas campesinas.
Vuestra leña es sustento de las lumbres sencillas.
 
Sois la auténtica estampa del oasis manchego,
que arrancáis de la tierra lo mejor de su entraña
para dar,  generosos,  al sufrido labriego
el bálsamo que cura las heridas de España.
 
Cómplices de perdices,  de liebres y conejos
que en cada otoño huyen de la cruel escopeta.
Refugio de topillos en los tocones viejos,
en oquedades menguas y en las hondas grietas.
 
Estáis en lo más hondo del alma campesina
y sois la herencia viva de la España judía;
llegados desde costas de tierra palestina
a Castilla,  al Levante y a toda Andalucía.
                                                                                    
¿Quién os trajo a Castilla?  ¿Quién os hizo españoles?,
¿Por qué aguantáis estoicos el cierzo y el solano?
¿No os congelan los hielos?  ¿No os abrasan los soles,
ni os ahogan las negras tormentas de verano?
 
Nunca seréis un árbol de adorno en los jardines;
nunca fuisteis cantados por insignes poetas;
por vuestros viejos troncos no treparán jazmines,
ni seréis el sustento de místicos ascetas.
 
Con vuestra flor humilde nadie formará un ramo;
ni estarán vuestros frutos de adorno en los fruteros;
no seréis para el arte objeto de reclamo,
ni serán vuestros troncos trajín de carpinteros.
 
En vuestros viejos troncos,  ni anidan ruiseñores,
ni los enamorados dibujan corazones.
Ninguna primavera os viste de colores,
ni en vuestra rala fronda se ocultarán pasiones.
 
¡Árboles bisabuelos...!  que intentan jubilaos
por dar mano de obra al pobre jornalero;
las máquinas agrícolas intentan desplazaos
fríamente guiadas por  rico caballero.
 
Plantas oleaginosas que mueren en verano;
una extraña política absurda y despiadada;
un plan de regadíos o el crecimiento urbano,
segará vuestra vida fecunda y dilatada.
                        __   __   __
 
Herencia de olivares sagrados de la historia:
de la rama de olivo y una blanca paloma
y el beso traicionero de mítica memoria.
Uno estaba en el huerto,  el otro en alta loma.
 
Pero, para el consuelo de la cristiana gente
que religiosamente confía en...   un mañana,
cada Semana Santa,  invariablemente,
no faltará un ramito de olivo en su ventana.

vista panorámica de

  PAISAJE DE MI TIERRA       

I

En la manchega llanura
—o quizás en la sagreña— 
la bella torre bargueña
contempla desde la altura

de su esbelta arquitectura
en una tarde abrileña,
el vuelo de una cigüeña
sobre la verde mixtura.

De lejos, un caminante
admirando la apostura
de esa torre dominante,

acompasa su andadura,
pero sigue hacia delante
sobre su cabalgadura.


                II

Tres cipreses centenarios
se yerguen sobre el paisaje
con su perenne follaje.
Son como tres campanarios,
 
tres guardianes necesarios
que indican el hospedaje
de todo fin de viaje.
Recinto destinatario.
 
Y a lo lejos del camino
nos parecen tres gigantes;
tres gigantes sin molinos
 
si los mira el caminante
con talante cervantino.
Y si no... sigue adelante.


                  III

La tarde da boqueadas.
A lo lejos del camino
se divisa un campesino.
Suenan siete campanadas.
 
Vuelan bajo las bandadas
de perdices. Me imagino
que este cielo vespertino
con sus nubes encarnadas,
 
de la estepa toledana,
lo está viendo un pasajero
al mirar por la ventana
 
de su caballo de acero.
¿Le invadirá la galbana...?
...pero no. Pasa ligero.
 


MALDIGO LA POESÍA

 
Maldigo la poesía
concebida como un lujo
cultural, por los neutrales
que lavándose las manos
se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía
de quien no toma partido,
¡partido! hasta mancharse.
GABRIEL CELAYA

 
                         I

Reniego de aspirantes de poetas
que intentan agradar a sus lectores
y cantan a lo bello de las flores
de tan sólo las que hay en sus macetas.

Me asquean los que tienen la faceta
de ocultarnos sus propios interiores
y bordan burdas telas de colores
para hacerse con ellas su careta.

En sus manos, ramplonas poesías
se convierten en necias distracciones;
juegos florales de las burguesías
  
que lucen, vanidosas, en jarrones
las secas flores de su hipocresía
con que adornan, sin gracia, sus salones.


                           II

    Maldigo de quien no toma partido
con su mediocre rima almibarada;
huecas letras que apenas dicen nada
y en ellas se trasluce lo fingido.

Escriben poesía sin sentido
a veces mal medida y mal rimada;
no acude ni una musa a su llamada
porque todas les tienen en olvido.

Siempre serán poetas de tercera,
nunca transcenderá su poesía
más allá de su pluma lisonjera.

Versos cargados de cursilería
(cientos de letras puestas en hilera)
que únicamente son palabrería.


                      III

Me espantan esos falsos eruditos
que intentan deslumbrar a cierta gente
con rara teoría incongruente
que rezuma de todos sus escritos.

A sus versos les juzgan exquisitos
aunque son de la lírica accidente,
falaz literatura inconsecuente
de asuntos y mensajes inauditos.

Rehuyo de los seudo-literatos
cuando escriben superfluos y banales
poemas sin valor, huecos y fatuos.

Reniego de evasivos y neutrales
que escriben poesía como un lujo
literal de veladas culturales.


                       IV

    Me hastían los poetas celestiales
que pasan de puntillas por la vida
con su pluma pedante y aburrida,
que ausentes de los casos terrenales

se dedican a los angelicales.
Es coba tan pueril como fingida,
mucho más cursi que comprometida.
Nunca pasan de dulces madrigales.

Lo crudo de este mundo les resbala;
su verso está de espaldas a lo impuro;
ninguna candidez se les iguala.

    No es juego de salón. «LA POESÍA
ES  UN  ARMA  CARGADA  DE  FUTURO
», 
no es amiga de la cursilería.


                             V

    La poesía como el parto, duele;
y ha de doler pues sale de la entraña
del alma humana, y a veces te araña
porque salir con fluidez no suele.

A la umbría del alma, a veces huele
y siempre con lo lógico regaña.
Por expresar ideas se enmaraña
y logra al fin que el pensamiento vuele.

Son sutilezas del cerebro humano
que con hilo de ideas van tejidas;
se elaboran con método artesano

y cuando son por fin al sol tendidas
ponemos al alcance de la mano
las palabras más hondas y queridas.

 

GIGANTES MANCHEGOS

vista panorámica de los gig..... digo...                                      molinos de viento del Cerro Calderico CONSUEGRA (Toledo)

  


    Molinos de mi tierra de cierto parecido
con míticos gigantes,  según un tal Quijano;
vigías del otero,  guardianes del secano,
por vuestra historia quedan recuerdos de un olvido
 
de las manchegas bregas,  que el tiempo no ha podido
borrar viejos ingenios donde moler su grano;
amigos entrañables del cierzo y del solano,
rivales por la fuerza de un soñador vencido.
 
Cuando pasáis deprisa por el pasar moderno
de mi visión,  comprendo que vais en mi memoria,
pues sois la fiel estampa de lo manchego eterno
 
que llevo aquí muy dentro.  De lo que ya es historia
contada por abuelos en las noches de invierno.
De lo que interpretamos nuestra pequeña gloria.
 
 
 
 
    Eólicos atlantes del Cerro Calderico,
de Mota, de Criptana...,   héroes de mil hazañas
en los llanos más llanos de todas las Españas.
¿Molinos o gigantes...?         Yo no os desmitifico.
 
Cuatro brazos abiertos en forma de abanico
que a un soñador le inspiran las formas más extrañas
cual fornidos guerreros de mágicas campañas,
lo que fuisteis y aún sois difícil me lo explico.
 
Ni los siglos os vencen,  ni os rinde el aguacero,
ni os asfixian los soles que imperan en La Mancha,
ni os hirió con su lanza hidalgo caballero
 
que al sentirse ofendido se tomó la revancha
desoyendo consejos de su fiel escudero.
Cuando os miro triunfantes, el alma se me ensancha.




    Molinos de leyenda, herencias del pasado,
famosos por ser cómplices de la mejor novela
de cuya fina crítica aun refulge la estela
del genio de Cervantes, escritor y soldado.

Del genio de Cervantes la musa se ha quedado
enganchada en el aspa, colgada en una vela
de un molino manchego como fiel centinela.
¿Nada fue lo vivido? ¿Todo fue imaginado?

Ahora que todos buscan emblemas y banderas
para diferenciarse de otra autonomía
en Castilla-La Mancha la efigie más certera,

la que mejor que nada yo siempre escogería
para llevar muy dentro, detrás de la cartera,
¡un molino de viento de esta gran tierra mía!

..
silueta parcial de la imperial  ciudad de Toledo  (España)   (jhp)
 
  TOLEDO
 
Portada
romana;
sultana.
Espada

 
forjada;
sotana.
Campana
rajada.
 
Olivo,
barbecho,
viñedo;

 
escribo
derecho:

TOLEDO
. 
 

EL TREN DE LA VIDA

  

  
       Infancia. Primavera. Retoño de la vida,
las verdes esperanzas, los más azules cielos,
los cuidos maternales de mimos y desvelos,
el cálido regazo, la patria más querida.
 
—¡Yo quiero ser cigarra! ¡No quiero ser hormiga!
Los juegos y la escuela, cromos y caramelos.
Las flores que se abren, esos primeros vuelos...
torpes primeros pasos; la primera salida.
 
Amigos para siempre, perfumes imborrables.
¿Dónde estarán mis libros, mi pluma, mi pelota?
¿Y mis primeros versos al dorso de un cuaderno?
 
Mañanas soleadas, doradas, memorables,
una abeja que liba, un manantial que brota
y un recuerdo florido con vocación de eterno.

   
 
 
       Verano. Vacaciones. Maduran los frutales;
despiertan los sentidos al sol del mediodía
y la cigüeña vuela al nido que solía.
De verdes a dorados se tiñen los trigales,
 
las ninfas de las fuentes juegan con los cristales
del agua y sus destellos son soles de alegría.
Las bochornosas noches, los prolongados días,
los estrellados cielos, efluvios de jarales...
 
Los cantos de cigarra en calurosas siestas,
los juegos de los niños detrás de una cancela;
florecen las muchachas, despiertan los amores
 
que surgen de las bodas, los juegos y las fiestas.
En un baúl perdidas las fotos de la abuela
de cuando en otros tiempos derramaba fulgores.

   
 
 
      Amarillos de otoño. El cielo ceniciento
pregona una llovizna. Una tardía rosa
en el rosal se mece y una hormiga afanosa
regresa con la carga a su oscuro aposento.

 El olmo de mi calle se ha puesto amarillento
y vuelve a desnudarse en la tarde ventosa;
en un rincón se ha muerto la bella mariposa
y al amor de la lumbre se cuenta un viejo cuento.
 
Regresan los pastores con sus grandes rebaños;
de la bodega salen aromas de los mostos;
ocres, pardos, se han vuelto los recuerdos de antaño; 
   
bajan los aguaceros por senderos angostos
y Ceres se ha dormido igual que cada año
y sueña dulcemente con lejanos agostos.

   
 
 
      Ha llegado el invierno, la nieve lo pregona;
blanco pañuelo cubre la cúspide morada
de la lejana sierra. Se escucha la balada
que el hambriento rebaño triste lamento entona.
 
Aves invernadoras sus nidos abandonan
y engrosan armoniosas la innúmera bandada,
su flecha al sur apunta al fin de la jornada;
y un gris a mi cabeza le pinta una corona.
 
A lo lejos se escucha que un tren silbando viene,
yo estoy aquí esperando en un banco sentado
de la cuarta estación. Dispuesto, preparado,
 
ligero de equipaje ya nada me retiene,
ya nada obstaculiza mi último viaje
en el último tren.   Es todo mi bagaje. -

por la izquierda; siempre por la izquierda VOLVER
Esta página forma parte de LA POESÍA