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Para los conocedores, el pisco chileno no tiene punto de comparación con el peruano. El primero es más dulzón y débil que el peruano, debido a que los productores le añaden agua a fin de reducir el contenido alcohólico del ancestral aguardiente. El auténtico pisco peruano tiene un grado alcohólico más alto y es elaborado con la uva "Quebranta", que no existe en el vecino país del sur.
En general, el Perú cuenta con el suelo, clima y la tradición para hacer del pisco una bebida de un sabor especial, inigualable, que nos da el derecho de llamarlo "Pisco".
Lamentablemente, la reforma agraria de la década del 70, los problemas económicos en el agro y la hiperinflación de los 80, así como la contaminación del agua de regadío y el cultivo de otros productos más rentables que la uva, han afectado la producción de pisco en el Perú.
Actualmente sólo hay 800 productores de este licor en la provincia de Pisco, según datos obtenidos de la Comisión de Promoción a las Exportaciones (Prompex).
Esta situación ha sido aprovechada hábilmente por los chilenos para promocionar su pisco en el mercado internacional, especialmente en EE.UU., a tal punto que muchos amantes de esta bebida creen que su país de origen es Chile.
Campaña de reivindicación del Pisco
Para hacer frente a este problema, el Instituto de Defensa de la Competencia y la Propiedad Intelectual (Indecopi) del Perú ha iniciado una campaña para reivindicar internacionalmente la titularidad y la procedencia del pisco.
En su alegato se menciona que Perú cuenta con una ciudad que se llama Pisco (pájaro en quechua), en cuyas inmediaciones desde tiempos inmemoriales se cultiva la uva de la que se fabrica la bebida pisco, término peruano usado desde el siglo XVI e incluso desde la época del incario.
Por su parte, la prensa peruana no ceja en restar credibilidad a la campaña promocional chilena, tachándola de inmoral, al punto de recordarle a los consumidores que tan peruano es el pisco como Machu Picchu.


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