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Estaba
solo dando
un paseo
en una
playa. El
sol
acababa de
despegarse
del
horizonte,
parecía
una chispa
enorme de
fuego.
Mire hacia
el mar y
me sentí
tan
pequeño
en
comparación.
Sigo
caminando
contemplando
las
enormes
olas que
sé
rompían
haciendo
un
agradable
sonido.
Estaba
disfrutando
de lo
mejor que
una playa
me podía
ofrecer.
Me
equivoqué.
Seguí
caminando
y empecé
a fijarme
en unas
rocas que
no estaban
lejos de
la playa.
Mientras
más me
acercaba,
mas claro
se me
hacia la
silueta de
un cuerpo
de mujer.
Era ella.
La mujer
de mis
sueños.
Estaba
sentada en
rocas de
volcán.
Su cabello
sé movía
harmónicamente
con el
viento.
Sus ojos
eran tan
oscuros
como las
rocas,
pero
transmitían
el calor
que esas
rocas
tuvieron
cuando aun
eran lava.
Aunque
estaba a
una
distancia
considerable
percibí
el olor de
una
fragancia
dulce. Era
una mezcla
de fresas
y vanilla.
El
corazón
casi se
negó a
trabajar
cuando
ella
penetra su
mirada a
mis ojos.
A
pesar de
que sus
ojos
fuesen
como pozos
oscuros
puede ver
su alma
reflejada
en ellos.
Debería
estar
soñando
pensé, ya
que jamás
había
contemplado,
vivido
algo tan
maravilloso.
No pude
quitar mi
vista
sobre
ella. Esta
vez fui
mas
atrevido y
empecé a
explorar
su piel.
Era
morena y
su piel
debía de
estar tan
fina como
la arena.
El
ruido de
las olas
se estaban
haciendo
más
intenso.
Al poner r
la vista
hacia el
cielo vi
una ola
majestuosa.
Empecé a
saltar y
mover mis
brazos
desesperadamente
para
poderla
advertir
de esta
tragedia
que se iba
a apoderar
de ella.
Al
observar
mi
preocupación
ella
simplemente
me regalo
una
sonrisa
que jamás
olvidare.
Al
romperse
la ola, me
sentí con
ganas de
morir ya
que no
podía
hacer nada
para
evitar el
presente.
Después
de un
tremendo
choque
entre la
roca y
agua me
desperté
de mi
sueño.........
28
- 12- 2000
Carlos
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