Características de la Demencia Senil

 

Fue Carl Wernicke recordado sólo como neuropatólogo por su descubrimiento de la localización cerebral del componente sensorial del lenguaje (área cerebral que lleva su nombre “Wernicke”), y que también fue un eminente psiquiatra, con sus ideas y las de Teodoro Meynert (con el que trabajó en Viena escasos seis meses en el comienzo de sus estudios), se convierten ambos en precursores de la investigación de las lesiones cerebrales de las enfermedades mentales, dando lugar a investigaciones que posteriormente irían definiendo cada una de ellas.

La demencia senil es una enfermedad mental que se inicia por fallos en la atención y la memoria, pérdida de habilidades matemáticas, irritabilidad, pérdida del sentido del humor y desorientación, tanto temporal como espacial. Es por ello frecuente que se le olviden las cosas, llegando incluso en ciertos momentos a no saber ni dónde vive, es como si de pronto el sujeto se encontrase en un sitio al que no sabe ni como ha llegado ni que era lo que tenía previsto hacer allí.

La demencia senil puede desembocar en la denominada enfermedad de Alzheimer, fue descrita por primera vez por el neuropatólogo Alois Alzyheimer en 1906. Es una enfermedad degenerativa progresiva pero lenta, y que se caracteriza por la desorientación, la pérdida de memoria y la capacidad cognoscitiva. Se tiene como referencia de numerosos estudios que la persona que la padece llega a la muerte en un periodo de 5 a 15 años. En la actualidad únicamente se puede determinar que el sujeto la padece mediante la autopsia. El análisis histológico del tejido cerebral de los fallecidos por Alzheimer muestra en algunas áreas, entremezcladas con las células nerviosas normales, unas fibras retorcidas características (ovillos neurofibrilares) y placas de proteínas anormales (placas neuríticas). No se conoce tratamiento para la cura de la enfermedad de Alzheimer, pero tampoco se ha demostrado que esta enfermedad sea consecuencia del envejecimiento. Si bien es verdad que la incidencia de la enfermedad, hasta ahora, ha sido mayor en las personas a partir de 65 años. Se estima que alrededor de un 10% de estas sufren un deterioro intelectual significativo. Aunque una quinta parte de los casos se debe a causas que pueden ser tratadas, como por ejemplo reacciones indeseables a fármacos, por ello es muy importante determinar mediante analíticas muy especializadas las causas de los procesos deteriorativos que el paciente presenta para su tratamiento.

Estudios posteriores han demostrado que contrariamente a lo que en un principio se pensaba que la demencia senil no tiene porque darse únicamente en el anciano, las causas pueden ser otras distintas y se ha podido encontrar que existen demencias precoces. El origen puede ser variado desde ingesta de drogas, vascularizaciones, tumores cerebrales, incluso puede deberse a trastornos tiroideos y desequilibrios dietéticos. De la misma manera puede deberse a desarrollos estructurales que genéticamente llevamos, y que se desarrollan de forma anómala. La demencia presenil se la conoce con el nombre de Pick.

En las demencias precoces se ha detectado que el paciente no es consciente de la contradicción entre sus diferentes y falsas representaciones, indica que se ha producido una discontinuidad. A esta se le llama “ruptura del estado de desmoronamiento de la individualidad”. También como consecuencia del deterioro en diferentes áreas cerebrales el sujeto tiene tendencia al aislamiento, es desconfiado, rechazaba los estímulos, desea permanecer en el sitio de internación, sólo realiza ciertas tareas, escucha voces que lo amenazan y puede despertarse en estado angustioso. La pérdida de consciencia tal como la concebimos en condiciones normalizadas desaparece.

En este tipo de enfermedad podemos decir que todo aporte que necesita el cerebro para desarrollar y mantener estructuras se desequilibra, dicho de una manera comprensible, por lo que el soporte que necesitarían estas estructuras para seguir manteniéndose no lo reciben, como consecuencia de ello se producirían procesos patológicos como la demencia o la esquizofrenia.

Bien hasta aquí queda definida, pero hay algunas apreciaciones que deben considerarse y agregarse a las ya descritas anteriormente. Las manifestaciones de conducta de los sujetos que padecen esta desintegración son: torpeza, impertinencia, pobreza de impulsos; otras evaluaciones muestran que hay alteraciones del pensamiento, sensaciones intero y exteroceptivas, los impulsos o la voluntad enajenados, además el sujeto puede manifestar angustia debido al desconcierto interior que sufre el paciente en su desintegración mental, esto es consecuencia de la alternancia entre el mundo en el que vive y en que se crea a partir del avance de la enfermedad, todo se vuelve extraño para él, no llega a comprender en que mundo vive.

Las enfermedades mentales como la demencia atacan determinadas regiones del sistema asociativo, actúan a través de un proceso de separación de la continuidad del conjunto de representaciones que, en forma normal, firmemente asociadas le dan unidad al yo.

Estamos pues ante una persona de apariencia física de adulto que contrariamente se comporta como un niño caprichoso e imprevisible que vive en el presente inmediato, pero que cuando habla recuerda constantemente episodios muy lejanos de su vida.

Se ha detectado también que ciertas manías, fobias o neurosis pueden manifestarse de manera mucho más acusada en determinadas fases de la enfermedad, e incluso puede llegarse a comportamientos muy agresivos.

MANIFESTACIONES ESCRITURALES

Después de esta pequeña introducción podemos afirmar que la desestructuración cerebral progresiva se verá irremediablemente reflejada en la escritura. Perdidas de identidad gráfica, similitudes, analogía, parecidos y desemejanza con modelo caligráfico aprendido.

Desde el punto de vista escritural podemos encontrarnos con peculiaridades como desordenes en todos los niveles gráficos, incoherencia en el lenguaje escrito, rasgos completamente ilegibles, curvas incompletas, pastosidades, cegamientos, roturas en letras, espacios interlineales anómalos, así como torpeza en la cohesión de las letras en las palabras, letras mal hechas que reflejan únicamente el intento del un modelo caligráfico aprendido, vacilaciones y temblores muy marcados, inclinaciones inusuales, escrituras que pueden parecer torpes de segunda infancia, signos sin sentido debido a la pérdida de la preparación para el inicio del movimiento, es decir pérdida total de la melodía cinética debido a la desestructuración progresiva cerebral del sujeto.

Pero como en muchas ocasiones ocurre en la Demencia Senil y en concreto en la enfermedad de Alzheimer se ha podido comprobar que lo último que se llega a perder es la firma.

Sabemos que en los niños la firma no simboliza nada, pero hay veces que la diferencia del resto del texto, como para darle ese valor identificativo de es mío y también hace una especie de garabato que es la rúbrica.

Aproximadamente sobre los 10 años la firma evoluciona, es cuando el niño empieza a comprender el significado real de su firma, y por comparación con sus mayores empieza a firmar de una manera más personal.

Pero es en el paso de la pubertad a la juventud cuando la firma cobra todo su significado, se firma para autentificar el yo y de la imagen que quiere dar . En el acto de firmar hay que tener en cuenta dos elementos que juegan un papel primordial: la libertada del movimiento y la libertada del modelo. Sin embargo a lo largo de nuestra vida no mantenemos el mismo patrón, su cambio es consecuencia de múltiples factores que se presentan constantemente en la vida de una persona.

Ante esto nos encontramos que el automatismo juega un papel de vital importancia en la permanencia de los patrones de la firma, el control visomanual queda reducido a la simple adaptación del espacio dónde debe firmarse. Pero el automatismo requiere un factor de recuerdo (mnésico).

Si bien es verdad que hay una pérdida del recuerdo, se ha podido constatar por estudios contrastados que un paciente de Alzheimer es la última representación gráfica que pierde, ante este resultado se ha indagado al respecto y se ha podido comprobar que la regiones subcorticales del cerebro podrían ser más resistentes a los efectos de la edad, por lo que se opina que el sistema cognitivo podría tener estructuras mucho más profundas de lo que se habría pensado en un primer momento. La enfermedad de Alzheimer estaría respaldándolo, dado que se sabe que el proceso deteriorativo de la enfermedad quedan afectadas fundamentalmente la corteza cerebral, los núcleos grises centrales se preservan.

De todo esto se deduce que la firma sea el último acto gráfico posible en esta enfermedad, aunque esté muy avanzada, podría deberse a un mayor grado de estructuras subcorticales asociadas a la repetición del acto durante la vida.

Pero tengamos en cuenta que hasta hace poco tiempo se afirmaba que la capacidad de modificación o plasticidad del sistema nervioso es extrema en los estadios iniciales, disminuyendo rápidamente hasta el nacimiento, en cuyo momento las líneas estructurales más importantes se han establecido de forma irreversible y la regeneración anatómica es limitada. Esta capacidad continúa disminuyendo en la juventud y en la edad adulta, en la que el aprendizaje y la retención de nuevos patrones llega a ser más difícil. En lo referente a la experiencia individual, la formación básica importante tiene lugar todavía durante la infancia y la juventud. Todo esto se esta rebatiendo, ya que en los estados de edad avanzada, y según estudios contrastados, se ha descubierto que la capacidad de creación y regeneración sigue existiendo aunque es más lenta.

El concepto de plasticidad nerviosa es un concepto tomado de la física. Cuando una acción externa actúa sobre un cuerpo puede causar una deformación elástica si al dejar de ejercerse la acción desaparece la deformación, volviendo el cuerpo al estado primitivo. Si con este cese de la acción externa no tiene lugar una vuelta al estado inicial, se producirá una deformación plástica más o menos persistente. En el sistema nervioso central esta deformación plástica se produce como consecuencia de acciones tan dispares como una lesión o un cambio de intensidad variable en los estímulos fisiológicos. Pero se debe tener en cuenta lo que dice Santiago Ramón y Cajal Junquera, Catedrático de Anatomía Patológica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, en un artículo que se publica en Heraldo de Aragón el 28-11-99: Cajal, refiriéndose a esa potencialidad de cambios anatómicofuncionales dice: "La morfología de las células nerviosas no obedece a una causa inmanente y fatal, sino que depende enteramente de las circunstancias físico-químicas del ambiente". Esta potencialidad de cambios morfofuncionales en el tejido nervioso pos-natal es lo que hoy denominamos plasticidad neural, que ha adquirido un notable interés en la actualidad por su implicación en los transplantes neurales. Es decir el cerebro tiene unos recursos que utiliza cuando los necesita, tiene un potencial de versatilidad tan inmenso que no sabemos como desvía, crea, mantiene, evoluciona....No mantiene unas reglas fijas, estáticas e inamovibles por lo que se sigue investigando su funcionamiento.

En cuanto a la "Textura", se sabe que en cerebro se tiende al ahorro y a la economía, es decir optimización en general, por tanto se pone de manifiesto por parte de J.P. Changeux, el aprendizaje se relaciona con una considerable variabilidad en la organización sináptica debido a que se establecen un elevado número de conexiones pasajeras y más tarde, "escogen" las conexiones que se eliminarán y las que persistirán.

Aprender de alguna manera es "aprender a descartar", perdemos parte de la información, se simplifica y se pasa en la escritura de un sistema voluntario a un sistema automático, de alguna manera las personas con una escritura evolucionada, personalizada, me dan las pautas necesarias para saber que niveles de automatización tienen.

Después de todas estas conclusiones y en las diferentes fuentes que he consultado, me queda la duda si esta última afirmación es del todo cierta, es decir, podemos simplificar, ¿pero es cierto que estructuras que se generaron en un principio se eliminan o por el contrario permanecen intactas?. Opino que en realidad lo que hace el cerebro cuando tiene degeneraciones es pasar a estructuras más antiguas para poder seguir recordando lo que el sujeto necesita, hasta que esas primeras estructuras no son destruidas y dependiendo de los niveles utilizados la información automatizada no se pierde y la degeneración gráfica no se destruye totalmente, así es posible que sea como consigue recordar el enfermo de Alzheimer su último acto gráfico, en el momento que esto desaparece es muy probable que esté en el última fase degenerativa.

 

RASGOS GENERALES GRAFICOS

1.     Ocupación espacial del texto desordenada.

2.     Líneas con precariedad de la horizontalidad.

3.     Invasiones espaciales de línea a línea por precariedad en el espacio interlineal.

4.     Rasgos ilegibles.

5.     Roturas en las letras, se realizan en varias veces con reenganches tortuosos, las cohesiones entre las letras se realizan añadiendo un gramma a otro, pérdida de la elasticidad cohesiva.

6.     Óvalos abollados con arranque muy tensionado.

7.     Pastosidades por la falta de continuidad en el movimiento cinético.

8.     Ondulaciones anómalas en pies y crestas con abolladuras muy pronunciadas.

9.     Vacilaciones al realizar el modelo gráfico cursivo aprendido.

10. Temblores en cualquier parte del texto.

11. Desintegración paulatina en todo el trazado gráfico, y se hace una análisis cronológico pérdida del control de la presión, tanto en trazados horizontales como verticales.

12. La presión en algunos grammas es muy pesada.

13. Puntos o trazos innecesarios a lo largo del texto.

14. Arranques y puntos de ataque vacilantes, con temblores involuntarios que hacen que aparezcan ganchos o roturas dando idea de la destrucción cerebral que se está generando en múltiples áreas.

15. Precariedad tanto en la forma como en ejecución de la curva y en ángulo.

16. En general el palote separado de las letras a, q, p, g.

17. Acentos o muy altos o muy bajos, fuera de su espacio, y por supuesto sus formas son irregulares manteniendo la precariedad de su trazado.

18. Por lo general, firma más legible que el texto, pero se mantiene la desestructuración en todas sus letras.

19. La rúbrica por lo general es de evolución más rápida que el resto del texto, con menos roturas y vacilaciones que el resto del trazado.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

·         Escritura y Cerebro de G. Serratrice y M. Habib.

·         Elvia Cecilia Moyano, artículo de la revista Argentina de Clínica Neuropsiquiatría, titulado “Anatomía patológica de la demencia precoz”. 

·         M.R.E. Artículo publicado en el periódico “El País” del 16-02-99, titulado “ El cerebro se forma sin comunicación entre neuronas”.

·         Sandra Blakeslee, artículo publicado en periódico “El País” del 12-01-99, titulado “Sorpresas de la década del cerebro”.

·         Javier San Pedro, artículo publicado en el periódico “El País” del 15-12-99, titulado ¿Qué es la vida?, 350 genes y poco más” 

·         James E. Behrendt, enero 84, del periódico de Ciencias Forenses, titulado “La Enfermedad de Alzheimer y su efecto en la escritura”.

·         Gladys Ruiz Díaz de Donoso, artículo de la ASQDE, 1995, titulado “Alteraciones en la escritura causada por la enfermedad de Alzheimer”.

·         Grafología y grafopatología de A. Posada Angel.

·         Varias citas de D. Santiago Ramón y Cajal, con motivo de su centenario.

·         Ensayos sobre “Cerebro, Erotismo y Amor y otro sobre Cerebro, Personalidad y Cultura, pertenecientes a D. Vicente Calatayud Maldonado, Académico numerario en la especialidad de Neurología, profesor de la Universidad de Zaragoza.

·         Experiencias personales vividas con enfermos de Demencia Senil y Alzheimer.

 

María Jesús Villamón

Zaragoza, a 2 de Marzo del 2000