“El Cielo se dirige a la Tierra”

 

Las mejores obras científicas son superadas después de algunos decenios, pero la Biblia no envejece.

 

Los incrédulos se encarnizaron contra ella sin poder anular ni una de sus páginas.

 

Todas las potencias del mundo se unieron para destruirla; fue discutida, ridiculizada, quemada, condenada, pero ella es como un yunque que desgasta todos los martillos.

 

La Biblia denuncia el pecado, pero indica al pecador el medio para obtener su salvación. Le revela a Dios y le muestra a Jesús. La Biblia es Dios hablando a los hombres, el cielo dirigiéndose a la tierra.

 

Lea la Biblia. En ella aprenderá a conocer al Dios que no cambia, al Todopoderoso, infinito en Conocimiento, en Sabiduría, en Bondad, en Misericordia, al Dios Santo y Justo, quien tiene dominio sobre todas las cosas y las conduce hacia la meta que se ha propuesto.

 

Comprenderá lo que es el hombre pecador a los ojos de tal Dios y se sentirá realmente espantado; pero también sabrá que Dios dio a Su Hijo Jesucristo para salvarlo.

 

La Biblia no sólo nos trae La Buena Nueva de la Salvación, sino que nos descubre todos Los Planes Divinos. Dios se revela en ella para hacernos entrar en el conocimiento de Él mismo. La lectura cotidiana de las Sagradas Escrituras es una necesidad para el creyente. Éstas le traerán muchas bendiciones espirituales.