TRANSCRIPCIÓN
DEL TESTIMONIO DE BILL WEISE:
“23 MINUTOS EN EL INFIERNO”
Es un
honor dirigirme a ustedes y es una tremenda bendición para nosotros. Estamos en
el negocio de bienes raíces. No hacemos esto para vivir. No hacemos esto por
dinero. Sólo sabemos que Dios nos dijo que vayamos y le digamos al mundo acerca
de Su amor por los hombres y acerca del lugar que Dios no quiere que Su
creación vaya. Por eso es que estamos aquí.
Primero,
debo mencionar varias cosas; preguntas que podrían estar en sus mentes. La
primera pregunta la haría yo mismo, si fuera el oyente. Preguntaría, ¿cómo
sabes que no fue un sueño malo lo que tuviste o una pesadilla? Quiero
establecer par de puntos. Primeramente, yo salí de mi cuerpo. Cuando regresé, vi mi cuerpo tirado en el piso, y por lo tanto estoy seguro
que fue una experiencia fuera del cuerpo. Algunos Cristianos han dicho, “oh, ningún Cristiano puede salir fuera de su cuerpo.”
Pero eso
no es verdad, en 2da de Corintios 12:2, cuando Pablo fue llevado al tercer
cielo, él dijo, “Si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé.” Por lo tanto, si
él no lo sabía, significa que es posible. También él dijo en el verso 1 que fue
una visión, así que creo que esto puede clasificarse como una visión.
En Job
7:14 dice: “me asustas con sueños, y me aterras con visiones.” Y eso fue
definitivamente lo que el Señor hizo, me aterrorizó con una visión. Cuando
regresé de esta visión, me tomó un año calmarme y volver a ser una persona
normal. Yo estaba tan agitado y traumatizado de ese temor, que mi punto de
vista de como testificar y apreciar aquello de lo que Dios nos libró, cambió
totalmente.
Le he
pedido a mi esposa que comparta con ustedes, el momento en que ella me encontró
en la sala de nuestro hogar, porque yo no recuerdo esa parte.
Y quiero
que ella se lo diga en pocas palabras.
¡Gracias
querido! Eran las 3:23 de la mañana cuando desperté. Recuerdo esto porque miré
nuestro reloj digital y noté que Bill no estaba a mi
lado. Escuché gritos que venían de nuestra sala y avancé hacia allá. Al llegar
encontré a mi esposo de un estado que no lo había visto antes. Cualquiera que
conozca a Bill sabe que él, por naturaleza, es muy
conservador, un hombre muy calmado y profesional. El no es el tipo de persona
que grita o se emociona por cualquier cosa, a menos que Dios lo toque, (ríe)
claro está.
Pero el
asunto es que lo vi allí traumatizado, literalmente
traumatizado; sosteniendo su cabeza entre las manos, gritando y llorando,
desplomado en el piso de nuestra sala, y yo no sabía qué hacer. Pensé que estaba
teniendo un ataque cardiaco. Así que comencé a orar, y él me gritó diciendo:
“Ora que el Señor me quite esto de mi mente. El Señor me llevó al infierno y
siento que mi cuerpo está muriendo. No lo puedo soportar.”
Así que
comencé a orar por él, no sé, quizá por diez o veinte minutos, y él comenzó a
calmarse; pero él estaba literalmente en un estado traumatizado, como uno que
viene de Vietnam y luego tiene pesadillas recurrentes, o uno que revive un
terrible accidente. No era alguien que simplemente despertaba de un mal sueño.
Y yo necesitaba testificar esto.
Soy
bendecido de tener una gran mujer. Estoy muy agradecido a Dios por ella. Hemos
estado casados por cuatro años, nos hemos conocido por seis y han sido los
mejores seis años de mi vida.
Lo primero
que quise saber, después de haber tenido esta experiencia, fue si habría
alguien en la Biblia que hubiera tenido una experiencia en el infierno. Así que
comencé a investigar. Encontré y escuché a Chuck Missler. Él es un maestro de la Biblia que enseña a través
de la nación, un erudito, y él dice que Jonás experimentó el infierno. En Jonás
2:2 dice: “desde el seno del Seol clamé.” Y en Jonás
2:6 dice: “la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi
vida de la sepultura” Así que al menos hay alguien en la Biblia que experimentó
el infierno: Jonás.
Quería
saber esto porque fui enseñado en mis primeros días de convertido en la Capilla
del Calvario, que toda experiencia espiritual que tengamos debe estar ya
registrada en la Palabra de Dios. Así que entendía que si lo que había
experimentado era real, estaría en la Palabra.
Por eso
comencé a investigar y encontré alrededor de cuatrocientas escrituras que
describen lo que vi, oí y sentí.
Todo lo
que tiene que ver con el infierno, ya está en la Biblia, por eso lo que les
digo, ya está en la Palabra, y luego haré referencia a algunas de estas
escrituras.
Supe
también de alrededor de 14 personas que experimentaron alguna porción del
infierno. La mayoría de estas experiencias fueron de personas que estuvieron
cerca de la muerte, hospitalizadas, a punto de morir, y que pudieron regresar.
Vayamos
rápido al asunto. Mi esposa y yo fuimos al culto de oración del domingo en la
noche, al cual siempre asistimos con nuestros pastores, y luego regresamos a
casa como cualquier otra noche normal y nos acostamos. A eso de las tres de la
madrugada, fui tomado. No supe como llegué allí hasta que regresé, y el Señor
me explicó. Pero me encontré tirado en la celda de una prisión, como cualquier
celda que usted se pueda imaginar, con paredes de piedra, barrotes en la
puerta, pero yo no sabía en donde estaba. Yo sólo sabía que se sentía
extremadamente caliente. Estaba tan caliente que no podía creer que estuviera
vivo en esa celda. Pensé que debía haberme desintegrado con ese calor tan
intenso, pero seguía vivo.
Hubo luz
en aquel cuarto por un breve instante y creo que la presencia del Señor estaba
allí para que yo pudiera ver aquel escenario. Pero luego todo volvió a
oscurecer.
En Isaías
24:22 dice: “Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en
mazmorra, y en prisión quedarán encerrados.” Proverbios 7:27 dice: “Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte.”
Cámara significa cuarto interior, así que parte del infierno tiene celdas de
prisión en cámaras, hornos de fuego y grandes áreas de fuego. Y yo estaba en
una celda de prisión en ese momento.
Leamos
entonces la siguiente escritura en Jonás 2:6, donde dice: “La tierra echó sobre
mí sus cerrojos para siempre.” Y Job 17:16 dice: “A la profundidad del Seol descenderás.” Por eso todo lo que vi
está en la Palabra. La sepultura que menciona Isaías 14:19 es el infierno. Me vi en una celda y estas cuatro criaturas estaban allí
conmigo. En ese momento yo no sabía que ellos eran demonios, porque fui llevado
allí como una persona inconversa. Dios quitó de mi mente que yo era salvo. No
supe por qué pero Él me lo explicó en el camino de regreso.
No sabía
lo que eran estas criaturas, pero eran enormes, de 12 o 13 pies de alto. De
forma extraña, una de las personas que da su testimonio, vio el mismo demonio
que yo vi. Si ven el testimonio de Kenneth Heagan, verán una buena descripción de este demonio que
aparece en su video, donde un muchacho está siendo arrastrado por las barras
del infierno.
Todos los
demonios eran escamosos. Uno de ellos tenía escamas por todo su cuerpo y
mandíbulas gigantes que sobresalían con unos enormes dientes y ojos hundidos.
Era realmente enorme. El otro era horrible y tenía unas aletas bien afiladas
por todo su cuerpo. Tenía unos brazos largos, fuera de proporción, al igual que
sus pies, y todo en él era deforme, torcido y fuera de simetría. No había
simetría. Un brazo largo, un hombro… era una criatura horrenda, muy horrenda.
Ellos
maldecían a Dios todo el tiempo.
Yo me
preguntaba, “¿Por qué estas criaturas maldicen a Dios? ¿Por qué odian tanto a
Dios?”
Entonces
ellas volvieron su atención hacia mí. Yo sentí que me tenían el mismo odio que
le tenían a Dios. Y pensé, “¿Por qué me odian? Yo no les he hecho nada.” Pero ellos
me odiaban con un odio que yo nunca había percibido en la tierra. Mucho más
allá de toda habilidad que el hombre tenga para odiar. Ellos definitivamente me
odiaban. Y supe que habían sido asignados para
torturarme.
Hay
algunas cosas que voy a decir, que no sé cómo las supe. Es como si en el
infierno tus sentidos estuvieran más agudizados. Estás más consciente de lo que
estás en tu cuerpo físico aquí. Yo estaba más consciente de las distancias, del
tiempo y de muchas otras cosas. Una de las cosas que sabía era que ellos fueron
asignados para torturarme para siempre en ese lugar. Me di cuenta que estaba
acostado en el piso de la celda y que no tenía absolutamente ninguna fuerza en
mi cuerpo.
Y yo me
preguntaba, ¿Por qué no puedo moverme? ¿Qué me está pasando?
Yo estaba
consciente de que a mi esposa y a mí nos gusta ejercitarnos, lo sabía, pero no
tenía fuerzas, estaba indefenso allí tirado. Entonces uno de los demonios me
agarró, me levantó y me tiró contra la pared, como quien coge un vaso y lo tira
contra la pared; así de liviano era yo, o así de fuerte era él. Cada hueso de
mi cuerpo se rompió, los sentí romperse. Sentí dolor, y allí, tirado en el piso
comencé a clamar por misericordia, Pero estas criaturas no tenían ninguna
misericordia, absolutamente ninguna. Uno me levantó, y el otro con sus aletas
afiladas rasgaba mi carne en hilachas y la arrancaba de mí, sin ningún cuidado
por este cuerpo que Dios formó tan maravillosamente.
Era un
odio tan intenso contra mí y yo me preguntaba por qué estaba vivo, por qué
estaba pasándome esto. No podía entender por qué no estaba muerto. La carne
colgaba de mi cuerpo en hilachas, pero no había agua ni sangre, sólo carne
colgando, porque la vida está en la sangre y no hay vida en el infierno.
Tampoco hay agua en el infierno.
En Isaías
14:9-10 dice: “El Seol abajo se espantó de ti;
despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte... Todos ellos darán
voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros…?” El Salmo 88:4
dice: “Soy contado entre los que descienden al sepulcro; soy como hombre sin
fuerza.” Nosotros sabemos que el diablo tiene fuerza, porque la Biblia registra
que había un endemoniado corriendo por los sepulcros y no lo podían amarrar con
cadenas porque las rompía en pedazos. El era sólo un hombre con fuerza
demoníaca.
También
entendí que ellos tienen mil veces la fuerza del hombre. Y yo, si hubiera
tenido mi fuerza natural, no hubiera podido contra ellos. Yo estaba a su merced
y ellos no tenían ninguna misericordia. El olor de estos demonios y el olor en
el infierno era tan atroz, que no puedo describirlo,
pero lo intentaré. Es como el olor de la carne quemándose, a sulfato, así era
el olor de los demonios. Era como una alcantarilla abierta, como carne podrida
o huevos podridos y leche dañada, y todo lo que usted se pueda imaginar, sólo
que mil veces peor. Era tan tóxico, que te mataría si tú estuvieras en este
cuerpo; morirías. Yo me preguntaba ‘Por qué permanezco vivo con este olor?’ Era tan horrendo, pero no puedes morir. Tienes que soportarlo.
Ellos
maldecían a Dios con profanidades. Esto se menciona en Ezequiel 22:26: “he sido
profanado en medio de ellos.” La palabra profanar significa ‘degradar con un
lenguaje vulgar y blasfemo.’ Las torturas que ellos me hacían están mencionadas
en Deuteronomio 32:22-24, donde dice “Porque fuego se ha encendido en mi ira y
arderá hasta las profundidades del Seol… Consumidos
serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente y de peste amarga; dientes de
fieras enviaré también sobre ellos, con veneno de serpientes de la tierra.” 2da
de Samuel 22:6 dice: “las ligaduras del Seol me
rodearán;” y en Miqueas 3:2 hay una escritura interesante que dice que los
Filisteos, quienes odiaban a los Israelitas, amaban el mal y odiaban el bien,
les arrancaban la piel y la carne de los huesos. Eso fue lo que les hicieron a
los Judíos; eso fue lo que ellos hicieron en lo
natural, pero ¿de dónde sacaron esa idea? La sacaron del infierno. Porque eso
es lo que los demonios hacen.
Y en
cuanto a la misericordia, sólo hay misericordia en el cielo, porque la
misericordia viene de Dios. El diablo no conoce la misericordia. El está
totalmente en contra de ella. Dice el Salmo 36:5 “Jehová, hasta los cielos
llega tu misericordia.” Definitivamente no está en el infierno. Y el Salmo 74:20
dice: “Porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones
de violencia.” Es un lugar cruel, miserable y horrible que tienes que soportar.
Otro
punto importante es que Dios hizo a la humanidad la más alta forma de Su
creación y estos demonios son la forma más baja. Como humanos nosotros
trabajamos duro para salir adelante en la vida, nos superamos y estudiamos. Y
en el infierno tu vida está regida por los demonios. Estas criaturas tienen un
consciente intelectual de cero. Son absolutamente ignorantes. Lo único que
saben es odiar a Dios y a ti, y torturarte. Eso es todo lo que ellos saben
hacer. Ellos controlan tu vida y no puedes hacer nada para evitarlo. Hay
escrituras que hablan acerca de eso. La humillación que tú tienes que soportar,
de saber que esa cosa va a controlar tu vida y no la puedes detener.
En Habacuc 2:5 dice: “ensanchó como el Seol
su alma, y es como la muerte, que no se saciará…” En Isaías 57:9 dice, “te
abatiste hasta la profundidad del Seol.” Y En
Ezequiel 32:24 dice, “Allí Elam, y toda su multitud
por los alrededores de su sepulcro; todos ellos cayeron muertos a espada, los
cuales descendieron incircuncisos a lo más profundo de la tierra, porque
sembraron su terror en la tierra de los vivientes, mas llevaron su confusión
con los que descienden al sepulcro.” Era una cosa horrible, tener que ser
manipulado por esas criaturas, que no tienen ninguna misericordia de ti.
Yo estaba
tirado en la celda y se puso oscuro, muy oscuro. Quiero decir: tinieblas cual
nunca antes yo había sentido, y yo he estado en cuevas, en profundas minas de
hierro en Arizona, y esas eran tinieblas que usted no puede imaginarse. De
alguna manera, logré arrastrarme fuera de la celda, aparentemente ellos me
dejaron hacerlo, y yo sabía donde quedaba la puerta. Así que me arrastré hacia
ella y cuando sentí que había salido fuera de la celda, miré en una dirección,
y todo era oscuridad. Todo lo que se escuchaba eran gritos. Billones de
personas gritando en este lugar. Yo supe que eran billones; era un ruido muy
fuerte. Si alguna vez has escuchado a alguien gritar, es algo molestoso, no? Pues cuando escuchas billones de personas gritando, puedes
imaginar como esto afecta tu mente; no puedes soportarlo, deseas taparte los
oídos pero es tan penetrante que no puedes evitar escucharlos. Y el miedo que
te sobrecoge es increíble, porque está dominado por el miedo, pues no hay
presencia de Dios en ese lugar. De modo que tienes que soportar el miedo, el
tormento y la total oscuridad donde no puedes ver nada, ni siquiera puedes
saber lo que viene en contra de ti, y la Escritura habla acerca de esas
tinieblas en el Salmo 88:6 donde habla de: “tinieblas en lugares profundos.”
En
Apocalipsis 16:10 también habla de estas tinieblas. Y En Judas verso 13 dice
“para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.” Hay
una oscuridad que se puede sentir. En Exodo 10:21
dice, “para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera
las palpe.” Tú puedes sentir las tinieblas. Y el temor, debo decirte, era tan
poderoso que te atrapaba. Es como, ¿alguna vez has visto una película de terror
donde se te paran los pelos hasta el cuello? ¡Ese segundo! Si puedes tomarlo y
multiplicarlo por mil y sostenerlo ahí, así es como estás todo el tiempo, y yo
conozco algo sobre el miedo.
Hubo un
tiempo en mi juventud cuando solía deslizarme en el acuaplano o tabla de
surfing; todavía lo hago de vez en cuando, pero cuando era un jovencito,
estábamos en Cocoa Beach,
Florida deslizándonos en el acuaplano, cuando vimos un grupo de tiburones que
venían hacia nosotros, y un tiburón tigre de unos 9 pies de largo se acercó y
mordió mi tabla partiéndola por la mitad, me agarró por la pierna y me haló
hacia abajo, así que mi pierna estaba en la boca de este tiburón gigantesco. Yo
no era cristiano entonces, esto fue antes de que fuera salvo.
Y de repente, me soltó. Yo sé que Dios permitió que el tiburón abriera la boca.
Pero por esos breves momentos, el miedo que te sobreviene es absolutamente
aplastante.
Si tú has
visto la vieja película “Tiburón,” nada se compara con lo que le sucede a uno
en ese momento. El miedo era aterrador, y al muchacho que estaba a unos pies de
mí, el tiburón le arrancó la pierna de un solo golpe y lo arrastró por la
playa. Había sangre por todos lados, gritos, y a él le faltaba una pierna. Por
tanto, yo entiendo lo que es el miedo, pero ese miedo no se compara en nada,
absolutamente nada, con el miedo que sentí en el infierno. No existe
comparación. Y yo pensaba que ese era uno de los peores miedos que pudiéramos
experimentar en la tierra, y esas son algunas de las cosas que tú tienes que
soportar en el infierno.
En Isaías
24:17-18 dice: “Terror, foso y red sobre ti, oh
morador de la tierra… voz del terror.”
Aún en
las prisiones de la tierra los presos gritan; ¿cuánto más en el infierno? En
Job 18:14 habla acerca de la suerte de los malos diciendo, “al rey de los
espantos será conducido.” El diablo es, definitivamente, el rey de los
terroristas.
Ahora yo
estaba fuera de la celda y miré en una dirección y otra, y pude ver unas llamas
de fuego. Yo estaba como a diez millas de ellas. Supe que eran 10 millas, y
este hoyo de fuego medía como 3 millas de ancho. Las llamas aclararon el
horizonte lo suficiente para ver el panorama del infierno. Las tinieblas eran
tan densas que devoraban cualquier luz, pero había suficiente luz para ver un
poco del horizonte.
Todo era
color marrón; desolado. Quiero decir, ni una hoja verde. Nada de vida de
ninguna especie. Sólo piedras, suciedad y un firmamento oscuro. Había una
niebla tóxica en el ambiente. Las llamas subían muy altas, y me permitieron ver
el lugar. Hay una escritura en Deuteronomio 29:23 que dice, “Azufre y sal,
abrazada toda su tierra; no será sembrada, ni producirá, ni crecerá en ella
hierba alguna…” No hay vida de ningún tipo en el infierno. Es tan extraño estar
en un mundo donde no hay vida como la disfrutamos aquí. Los árboles y el aire
fresco y todo lo demás. Nada de eso. Todo allí es absoluta mortandad. Y cuando
hablo del calor, este era tan intenso, que no se puede describir. Dice en
Deuteronomio 32:22, “Porque fuego se ha encendido en mi ira, y arderá hasta las
profundidades del Seol…” En Judas verso 7 dice,
“sufriendo el castigo del fuego eterno”, y el Salmo 11:6 habla de “fuego,
azufre y viento abrasador.”
Eso es lo
que está pasando en el infierno. Es tan caliente. Todas estas cosas deberían
matarte, pero no mueres, sino que tienes que continuar soportando todas esas
cosas. Yo quería paz mental para alejarme de esos gritos y salir de allí; como
cuando tú quieres regresar a casa luego de un día ruidoso y difícil. Pero allí
tienes que soportar todos esos gritos y tormentos. Y nunca jamás puedes
librarte de ellos. Nunca. En Isaías 57:21 dice “no hay paz para los impíos,
dice el Señor.”
También estás
desnudo en el infierno. Esta es otra de las cosas que tienes que soportar; algo
vergonzoso. Y hay una escritura que habla de la vergüenza y se encuentra en Job
26:6 y dice, “El Seol está descubierto delante de él,
y el Abadón no tiene cobertura.” Eso significa que
Dios puede ver dentro del infierno. Así que es observable para Él. Pero también
estás desnudo en el infierno.
No hay
agua en el infierno. No hay humedad en el aire. Es totalmente seco. Te sientes
desesperado por una gota de agua; tan sólo una.
Como
dicen las Escrituras en Lucas 16:23-24, “Y en el Hades alzó sus ojos, estando
en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él,
dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para
que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy
atormentado en esta llama.”
Quisiera
mencionar algunos puntos de esta escritura. Él sólo quería mojar la punta de su
dedo en agua; solo una gota hubiera sido preciosa. Una gota; pero ni siquiera
tienes eso. Es difícil imaginar cuán seca tu boca está. Si puedes imaginarte
corriendo en un maratón a través de valle de la muerte con algodón en tu boca y
permanecer así por siempre. Seco; absolutamente desesperado por una gota de
agua… Otra cosa que me fue revelada en las Escrituras es que, sabemos que había
un abismo entre ellos, en el infierno, entre el paraíso y el hades. Y el hombre
rico vio a Abraham a una gran distancia. En lo natural, ¿cómo podía él
reconocer a Lázaro y a Abraham? Primeramente, él nunca conoció a Abraham, y
segundo, para ver a alguien a esa distancia, no sabrías distinguir quienes son.
Pero, como había mencionado antes, en el infierno tú conoces la distancia y lo
profundo de las cosas.
Uno de
los demonios me agarró, me arrastró de regreso a la celda y comenzó a
atormentarme otra vez. Realmente odio hablar sobre esto, porque no deseo
recordar el tormento. Pero ellos comenzaron a apretar mi cráneo y un demonio me
agarró y trató de aplastar mi cabeza. Yo gritaba y rogaba por misericordia;
pero no había misericordia.
Para
entonces, uno de ellos agarró mi brazo y el otro mi pierna. Estaban a punto de
arrancar mis piernas y brazos. Entonces pensé, “no puedo soportar esto, no
puedo soportar esto,” y de repente algo me agarró y me empujó fuera de esta
celda. Yo sé que fue el Señor, pero entonces no lo sabía. Yo estaba allí como
un inconverso. Así que no sabía estas cosas. Yo fui allí como si nunca hubiera
aceptado al Señor. Luego fui puesto cerca del fuego que había visto. Estaba
parado a la orilla del hoyo, y debajo de la caverna. Era como una cueva
gigante, como un túnel hacia arriba. Y junto al fuego podía ver a través de las
llamas lo suficiente para ver los cuerpos, personas en el fuego, gritando,
gritando por misericordia, quemándose en este lugar, y yo sabía que no quería
estar allí. El dolor que había soportado era más que suficiente. Pero el calor
y las llamas eran peor. Y estas personas estaban implorando salir de allí.
Había una enorme criatura vigilando al borde del hoyo. Las personas se trepaban
tratando de salirse, pero eran empujadas de nuevo al fuego. A ninguno se le
permitía salir.
Y yo
pensé, “oh, este lugar es tan horrible y espantoso.”
Todas estas cosas sucedían a la misma vez. Tienes sed, hambre, estás exhausto y
tampoco puedes dormir en el infierno. Necesitas dormir, tal como lo necesitamos
ahora; nuestro cuerpo necesita reposar.
En
Apocalipsis 14:11 dice: “Y el humo de su tormento sube por los siglos de los
siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche…,” no puedes dormir. ¿Puedes
imaginarte como será eso?
Y en
Zacarías 9:11 dice: “…yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay
agua.” No hay absolutamente ninguna agua en el infierno. Yo sabía que la
ubicación del infierno era en el centro de la tierra. Allí es donde está. En el
centro de la tierra. Yo sabía que estaba a 3,700 millas de profundidad en la
tierra. El diámetro de la tierra es de 8,000 millas y la mitad de eso serían
4,000 millas. Yo estaba a 3,700 millas de profundidad.
En
Efesios 4:9 habla de que Jesús descendió a las partes más bajas de la tierra.
En
Números 16:32-33 dice, “Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus
casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus
bienes. Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra…” Allí es donde está el
infierno ahora mismo.
Más tarde
la muerte y el Hades serán lanzados al lago de fuego. Esto será después del
juicio, pero ahora mismo el infierno está en la tierra. Yo estaba en la orilla
de este hoyo de fuego, y vi todos estos demonios
alineados a lo largo de los pasillos, de todo tamaño y forma; cada clase de
horribles y deformes criaturas que usted pueda imaginar. Todas estas criaturas
estaban torcidas y deformes. Enormes, pequeños, habían gigantes, arañas enormes,
ratas, serpientes y gusanos; y la Biblia habla acerca de los gusanos en Isaías
14:11.
Allí hay
toda clase de criaturas abominables. Por todos lados. Y parecían estar
encadenadas a las paredes. Me pregunté por qué estas cosas estaban encadenadas
a las paredes. No lo comprendía. Hay una escritura que se encuentra en Judas
verso 6, que dice: “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que
abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones
eternas, para el juicio del gran día.” Así que quizá fue eso lo que vi. No sé
pero eso fue lo que pareció ser. Yo me alegré porque no quería que ellos me
alcanzaran. Todos ellos me odiaban con pasión. Otra cosa que yo no podía
entender era que ellos no eran simples criaturas. Sentían odio hacia la
humanidad. Por tanto me alegré de que estuvieran encadenados a la pared.
Comencé a
ascender de esta caverna, este túnel, y dejar las llamas, así que se hizo más
oscuro pero podía ver todos los demonios a lo largo de las paredes; ellos
tenían un poder asombroso. Yo me pregunté quién podría pelear contra estas
criaturas. Nadie puede pelear contra ellos.
Pero ese
terror era tan aplastante que ni siquiera podía soportar tolerar el miedo. Pero
lo peor de todo en el infierno, peor que los tormentos y demás, era que yo
entendía, que la vida seguía su curso aquí en la tierra, y que las personas
aquí –la mayoría de ellos- no tenían idea de que ese mundo existe aquí abajo.
Ellos ni siquiera saben que hay un mundo real aquí abajo y que hay billones de personas
sufriendo e implorando por una oportunidad para salir de allí, pero ellos nunca
tienen oportunidad de salir. Ellos están molestos con ellos mismos por no haber
tomado la oportunidad de recibir a Jesús. Están atascados allí para siempre.
Esto es lo peor del infierno, no hay absolutamente ninguna esperanza de salir
alguna vez. Yo entendía eso. Yo podía entender y comprender lo que es la
eternidad. Nosotros aquí no podemos comprenderlo a cabalidad. Pero yo lo
entendía, y sabía que estaría allí para siempre y siempre y siempre y que no
tenía esperanza de salir.
Yo
pensaba en mi esposa, que nunca podría regresar a donde ella. Yo siempre le
decía que si alguna vez nos separábamos por un terremoto o alguna catástrofe,
yo la encontraría a ella. Y yo no podía llegar a donde ella estaba; nunca la
volvería a ver, y ella no tendría idea de donde estaba yo, nunca más podría
volver a hablar con ella. Ese pensamiento me molestaba terriblemente. No había
esperanza en este lugar, nunca sales de allí, ¿entiendes? Nunca puedes salir de
allí, ¡jamás!!
¿Sabes?
Aquí en la tierra siempre hay esperanza. Aún las personas en los campos de
concentración tenían una esperanza de salir o de al menos morir para escapar
sus circunstancias. Pero en la tierra nunca hemos experimentado una situación
totalmente ausente de esperanza.
En Isaías
38:18 dice: “Porque el Seol no te exaltará, ni te
alabará la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad.” No
hay esperanza, y la verdad es Jesús. Él es la verdad.
Para
entonces, iba subiendo por el túnel, aterrorizado y totalmente perdido, con
miedo a estos demonios, cuando de repente, Jesús apareció. ¡Alabado sea el
Señor! ¡Jesús apareció! Una luz brillante alumbró todo el lugar, yo sólo veía
su silueta, una silueta de hombre, pero no podía ver Su rostro porque era muy
brillante, y yo caí de rodillas y me derrumbé; no podía hacer nada, sino
adorarlo… adorarlo…
Estaba
tan agradecido… Sólo un segundo atrás estaba perdido para siempre, y ahora de
repente, estaba fuera de aquél lugar, porque ya yo conocía a Jesús. Aquellas
personas no pueden salir porque no eran salvas. Yo sabía y entendía que no
había salida de aquel lugar. Sólo por medio de Jesús puedes evitar ir a ese
lugar; Él es el único camino.
En
Apocalipsis 1:16 y 17 dice que cuando Juan fue al cielo, él vio a Jesús y su
rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza, y cuando lo vio cayó
como muerto a sus pies.
Ahora tú
piensas que le harás millones de preguntas, pero cuando estás frente a Él… lo
único que puedes hacer es adorar Su santo nombre y darle gracias por haberte
salvado. Cuando recobré mi compostura lo suficiente como para formular un
pensamiento, le dije al Señor (no creo que verbalicé la pregunta, simplemente
lo pensé y el Señor me contestó):
“¿Por qué
me enviaste a este lugar?”
Y Él me
dijo, “Porque la gente no creen que este lugar existe, aún algunos de mis hijos
no creen que este lugar es real.”
Yo estaba
asombrado por sus palabras. Pensaba que todo Cristiano
creía en el infierno. Pero no todos creen en un infierno literal.
Entonces
le dije: “Señor, ¿por qué me escogiste a mí?”
Pero Él
no me respondió a esta pregunta. No tengo idea de por qué Él me escogió a mí
para ir allí. Yo soy la persona menos indicada para ir a ese lugar. Mi esposa y
yo detestamos las películas maléficas, odiamos todo lo malo, no me gusta el
verano, mucho menos el calor. Ese lugar es mugriento, no hay orden, existe caos
total, desorden y repugnancia; y a mí me gustan todas las cosas ordenadas, la
excelencia, y no sé por qué, pero Él no me contestó esa pregunta.
Él me
dijo, “Ve y diles que yo odio este lugar, que no es mi deseo que uno de mi
creación vaya a este lugar, ninguno. No hice esto para el hombre. Esto fue
hecho para el diablo y sus ángeles. Tienes que ir y decirles. Te he dado boca
para hablar; tú ve y diles.”
Y yo
pensé para mis adentros, “Pero Señor, ellos no me van a creer; ellos van a
pensar que estoy loco o que tuve un sueño malo.”
¿No
pensarían ustedes eso?
Entonces
el Señor me respondió y me dijo, “No es responsabilidad tuya convencerlos, sino
del Espíritu Santo. Tú ve y diles.”
Para mis
adentros, dije: “Sí, Señor, absolutamente; tengo que ir y decirles.”
Tú podrás
preocuparte y temer lo que los hombres van a pensar de ti; pero tú sólo tienes
que ir y hacerlo, y dejar a Dios el resto. ¿Amén?
Y le
dije, “Señor, ¿por qué esas criaturas me odian tanto?”
Y Él me
dijo, “Porque tú estás hecho a mi imagen, y ellos me odian a mí.” ¿Sabes? El
diablo no puede hacer nada contra Dios, él no puede herir a Dios como tal. Pero
él puede dañar a Su creación. Y es por eso que el diablo odia la humanidad, los
engaña, los lleva al infierno, les inflige enfermedades, todo lo que pueda
hacer para dañar la creación de Dios.
Dios
fluía en mis pensamientos. Yo estaba inundado de pensamientos. Él me permitió
tocar un pedazo de Su corazón y sentir cuánto Él ama a la humanidad. ¡Fue
increíble! Yo no podía sobrellevarlo. Era tan absoluto, el amor que Él tiene
por la humanidad, que tú no puedes soportarlo en tu cuerpo. Nosotros amamos a
nuestras esposas, nuestros hijos. ¿Los amas mucho, verdad? Pues ese amor no
puede compararse con el amor que Dios tiene para nosotros.
Su amor
es infinitamente mayor que nuestro amor, y nuestra habilidad para amar. Es como
dice en Efesios 3:19, Su amor excede todo conocimiento, va más allá, no puedes
asimilarlo. No podía creer cuánto Él ama a la humanidad, Él moriría por que tan
solo una persona no vaya a este lugar. Y a Él le ha dolido sobremanera, ver a
uno de Su creación ir a este lugar.
Al Señor
le duele, Él llora al ver que una persona vaya allí. Él me permitió tocar un
pedazo de Su corazón, y pude sentir tanta tristeza de que Su creación vaya
allí…
Yo pensé,
“tengo que ir y testificar, hasta mi último suspiro, para decirle al mundo
acerca de Jesús, cuán bueno es Él. ¡Nosotros tenemos las buenas nuevas del
evangelio, y el mundo no las conoce! Ellos tienen que saber. Tenemos que
compartir el conocimiento, las personas no tienen conocimiento en esta área.
Dios quiere que compartamos con ellos cuán bueno Él es y cuánto Él odia este
lugar.
Él
también me dijo, “Diles que vengo muy, muy pronto.”
Y otra
vez me repitió: “Diles que vengo muy, muy pronto.”
Ahora yo
pienso, por qué no le pregunté, “¿Qué quieres decir, Señor, cuán pronto…? Así
pensamos nosotros, ¿no? ¿Cuán pronto? Pero no le pregunté. Cuando estás ahí tú
no piensas en hacer preguntas, sólo deseas adorarlo. No puedes creer la paz de
Dios que viene sobre ti al estar cerca de Él --es inexplicable.
Yo, como
todos ustedes, he estado en servicios ungidos. Pero no hay comparación al amor
y la paz de Dios que sientes al estar cerca de Él. Entonces miré y vi aquellos demonios en la pared que primero se veían
feroces, ¡ahora parecían hormigas! Eran enormes, pero en comparación con el
poder de Dios, todo el poder creador de Dios, parecían como hormigas en la
pared. Estaba maravillado. Y pensé, “Oh, Señor, ¡son
simples hormigas!”
Y Él me
dijo, “Sólo tienes que atarlos y echarlos fuera en mi nombre.”
Y pensé,
“¡Wow, qué gran poder el que Él le ha dado a la
Iglesia!”
¿Sabes?
La crueldad de esas cosas tan fieras no tenía comparación, no hay quien las
venza sin Jesús. Pero con Jesús, ellas no son nada. Y yo sentí una valentía que
se levantó en mí allí cuando vi esas criaturas. Era
como decir, “¿Son ustedes las criaturas que me estaban torturando y querían
despedazarme? ¡Vengan ahora!” Quizá ese pensamiento fugaz estuvo allí, ¿quién
sabe? “¡Jesús, ve contra ellos!”
Subimos a
la superficie de la tierra. Tuvimos que continuar subiendo porque todavía
estábamos en el túnel. No podía verlo más pero estábamos como en un torbellino
gigante. Y aparentemente, teníamos que continuar subiendo para poder salir.
Cuando llegamos al final, miré hacia abajo a la tierra, y estábamos muy arriba.
¡Ver el globo terráqueo fue algo asombroso! Yo sé que Dios me permitió ver eso.
Él pudo haber salido del túnel de cualquier manera que Él quisiera. Pero pienso
que Él conocía que desde niño yo quería ver como la tierra se vería desde el
espacio, colgando de la nada. Como dice la Biblia en Job 26:7, “Cuelga la
tierra sobre nada.”
Yo miraba
y pensaba, “¿Qué sostiene esto? ¿Qué hace su término tan perfecto?” ¡Dios está
en total control! ¡El poder de Dios fluyó en mí porque Él es asombroso! ¡Él es
Todopoderoso! Cada pequeña cosa está bajo Su control. Ni un solo cabello de
nuestra cabeza cae sin que Él lo sepa. Ni un ave cae al suelo sin que Él lo
conozca. Yo estaba deleitado con estos pensamientos, ¡Dios tiene tanto poder!
Yo estaba sobrecogido por esto. Y hay una escritura en Isaías 40:22 que dice,
“Él está sentado sobre el círculo de la tierra.” Y allí estaba el círculo de la
tierra. Y aún me atreví a pensar, “Señor, si Cristóbal Colón hubiera leído las
escrituras hubiera sabido que la tierra es redonda.” Ellos creían que la tierra
era plana entonces.
Cuando
bajamos, atravesamos la capa de calor que está alrededor de la tierra. Sabía
que la habíamos atravesado.
Cuando vi mi cuerpo tirado en el piso quedé estupefacto. Ese no
podía ser yo, ¡yo estoy aquí! ¡Este soy yo! Usted nunca se ha visto a sí mismo
dos veces? Y ahí estaba yo tirado, pero ese no era yo
realmente. Hay una escritura donde Pablo dice que nuestro cuerpo es sólo una
morada. Eso me golpeó fuerte. Yo pensé, “Eso es sólo una morada. ¡Eso es nada!
¡Es temporal! ¡Este soy yo realmente! ¡De esto se trata la eternidad, no esta
vida de la que tanto nos preocupamos!” También me golpeó el pensamiento de que
nuestra vida es como neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se
desvanece, como dice Santiago 4:14. ¡Cuán corta es esta vida! ¡Es muy corta!
¡Cien años, si es que los vivieras, no son nada! ¡Se van como la neblina!
Y pensé,
“¡Tenemos que vivir para Dios! ¡Lo que hagamos aquí, ahora, contará para la
eternidad! ¡Tenemos que ser testigos de Jesucristo, tenemos que ir y salvar a
los perdidos!”
¿Sabes?
Nosotros no debemos preocuparnos por cada pequeña cosa que nos hace sentir
cansados y derribados. ¡Tenemos que salir y predicar el evangelio y las buenas
nuevas de salvación! Porque esto va a terminar pronto.
Yo vi mi cuerpo tirado allí y pensé que era algo así como
cuando tú te sales de tu carro y lo miras. Ese no eres tú; es el carro que te
lleva de un lugar a otro. Así me pareció mi cuerpo. Y pensé, ¡Señor, no me
dejes, no me dejes, quiero continuar contigo por un poco más de tiempo! Pero Él
se fue y yo me acerqué a mi cuerpo, y algo me haló hacia mi cuerpo. Como si
hubiera sido aspirado por la nariz o la boca.
Y en esos
momentos, cuando Él se fue, fue cuando todo el temor, tortura y tormento
regresaron a mi mente. Porque la Biblia dice que “el perfecto amor echa fuera
el temor.” Así que yo estuve cerca del perfecto amor, y Él se había ido. Y de
súbito todo el terror y horror del infierno entraron a mi mente, y no lo podía
soportar. Estaba gritando en total agonía. Yo sabía que este cuerpo no es capaz
de soportar esa clase de terror. No puedes resistir esa clase de presión. Tu
cuerpo no es lo suficiente fuerte. Así que finalmente, pude comenzar a orar, y
a sacar eso de mi mente. En lo natural, tendrías que ir a toda clase de consejería
para salir de este trauma; pero Dios lo sacó, Él quitó el trauma
instantáneamente. Él dejó la memoria, pero sacó el trauma y el terror de mí.
¡Yo estaba tan agradecido!
Después
de esto sucedieron muchas cosas. Quisiera tener tiempo para ir sobre ellas.
Pero Dios me confirmó lo que había sucedido.
De: Comcristiana@aol.com
Asunto: 23 Minutos en el infierno
Si amas a tu familia enviales una copia
de esta carta y si amas a tus amigos no puedes dejar de enviarles una copia y
finalmente si te preocupa que las almas se pierdas no puedes dejar de mandar
este e-mail a todos tus contactos y hasta lo ultimo de la tierra...........oracion...................
Dios te pido por las almas, ten misericorda
de ellas no permitas que ninguno se pierda que tomemos las cosas mas en serio y
nos demos cuenta que no venimos a este mundo de paseo sino mas bien a predicar
de tu amor y de tu bondad.........
Que hago para no ir al infierno?
Como tengo la seguridad de no ir a este lugar de tormento?
Quisiera que alguin me ayudara a saber
mas de Dios?
Si no tienes la seguridad de ser nacido de nuevo y de tener la vida
eterna, es necesario que hagas esta oracion.....
Jesucristo (repite junto conmigo a la vez que lo lees) Jesucristo
te pido perdon por mis pecados, resivo
tu salvacion, tu paz y la vida eterna, yo se que
moriste para que yo no sufra en este lugar tan terrible, ahora resivo tu regalo que es la vida eterna, escrive
mi nombre en el libro de la vida, gurdame en tus
caminos y llename de tu Espiritu
Santo, para compartir de tu amor y de tu bondad, Dios gracias por usar esta
carta para salvar mi alma y gracias por la oportunidad que me das de poder
enviarla a otros para que se salven y obtengan la vida eterna........
Si te gustaria resivir
mas informacion de esta carta puedes escrivirnos a este e-mail comcristiana@aol.com
y con mucho gusto te enviaremos el libro de 23 minutos en el
infierno, completamente gratis, que Dios te bendiga y gracias por tu tiempo.
Cesar Guel
HCCN
www.hccninc.com