“Experiencias de toda una vida”
Cierta
vez, unos estudiantes de teología liberal preguntaron al conocido misionero
Hudson Taylor:
-¿Cómo
puede creer todo lo que dice la Biblia?
Él les
respondió conforme al sentido de la pregunta:
<<Cuando
quieren hacer un viaje en tren, se guían por el horario. Seguro que no hacen
otras investigaciones para saber si es fiable o no. Pues bien, desde hace
cincuenta años, yo he hecho exactamente lo mismo con la Biblia y sus
mandamientos. Hallé sus declaraciones fidedignas, aun cuando estuve en peligro
de muerte.
Por
ejemplo, cuando en la Escritura se dice: “Buscad primeramente el reino de Dios
y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Matero 6:33), siempre me
aferré a esta promesa y nunca fui decepcionado ni siquiera en las situaciones
más críticas de la vida.
Obren de
la misma manera y experimentarán lo mismo.>>
Esta
simple respuesta, dada por un hombre que había tenido una larga vida llena de
dificultades y peligros, impresionó vivamente a los jóvenes.
En la
vida diaria, ¿cómo se puede constatar la autenticidad de una persona?
¡Simplemente por el continuo trato con ella! Entonces podremos recomendarla o
no a otros.
Lo mismo
sucede con la confiabilidad de la Biblia y con todos aquellos que descubrieron
su autenticidad.
La lista
de esos fieles es muy larga, pues ésta abarca a los apóstoles, pero se le
pueden agregar creyentes de todos los siglos. Pregúntele a un verdadero
cristiano en quién ha depositado él su confianza. También le ayudará a confiar
en la Palabra de Dios.
“El
testimonio del Señor es fiel, que hace sabio al sencillo”. (Salmo 19:7)