¿DE QUIÉN ES EL ORIGEN DEL HOMBRE Y SU PATERNIDAD? ... ¿DE
QUIÉN?
¡Oíd! ... ¡Escuchad! ... todo
sonido que sale de la boca de toda criatura que sale de tu vientre; tened
paciencia y escuchadle... y... ¡os sorprenderá! ... lo que sale de su
reconocimiento primario: “Abba”
(Gálatas 4:6) “Dios Creador”, el que da la vida; saliendo de su
gestación, a la luz, al exterior; nutriéndose desde fuera; alabando en espíritu
a su Dios: ¡Abba! Es Su nombre; hasta que adquiere el lenguaje imitador,
dándole a conocer que cada sonido tiene su complejo identificador.
Todo ser humano que nace,
tiene la obligación y el deber de saber lo que los padres le ocultan desde sus
comienzos; de interés es enseñarle este hermoso conocimiento de
adoración y de creación, escrito para toda criatura: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra
imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las
aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se
arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios
lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y
multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar,
en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la
tierra” (Génesis 1:26-28).
Cuando llegó la teoría de
Darwin, revolucionó a toda la faz de la tierra, confirmando que el hombre a
través de su evolución salió del mono; y no sólo se quedó ahí, sino que todo
científico iba recopilando todos los datos y características del desarrollo
evolutivo, ¡hasta hoy!
“¡Señoread!, ¡señoread! sobre
todas las bestias que se mueven sobre la tierra” ¿en qué habéis convertido este
Don Divino? ¿Este otorgamiento y mandamiento? ¿En qué?; ¡adorando a la
bestia! ¡Reconociéndola en vuestro padre de origen! Ciertamente, también el
Todopoderoso nos dio la libertad en nuestra herencia. ¡Dios no obliga!; deja al
hombre a su entera libertad de elección porque Dios se identifica, lo muestra,
lo prueba y de Él está escrito: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con
toda tu mente.” (Mateo 22:37) y “No tendrás dioses ajenos delante
de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el
cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te
inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Yahweh tu Dios, fuerte,
celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y
cuarta generación de los que me aborrecen. Y hago misericordia a millares, a
los que me aman y guardan mis mandamientos.” (Éxodo 20:4-6).
¿No es aborrecerlo y
rechazarlo como Padre de toda criatura?
¿Acaso no somos hechura Suya?
¿No estamos hechos a Su
imagen y semejanza?
La vasija de barro se reveló
contra su Alfarero... en vez de señorear... queda sorprendido de su gran
parecido, de cómo ha ido evolucionando su estado de primate hasta llegar en su
evolución a un estado superior, hasta alcanzar la más elevada inteligencia y
tecnología. A través de todos los tiempos el hombre elige a quién adorar y
quién le adore y le dé lo que quiere conseguir; su meta es la más antigua de todas...
en Génesis, este antiguo libro, dice así: “el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como
Dios, sabiendo el bien y el mal.” (Génesis 3:5).
¡¡¡Seréis como Dios!!! ¡¡Ahí está la
cuestión!! ¡Quiere ser como Dios por evolución!, ¡por
evolución de la bestia a su plena manifestación de fuerza y ¡¡poder!! Sojuzgando
no a la naturaleza
creada, sino al hombre:
oprimiéndolo, sujetándolo, manejándolo, dominándolo... Escrito está: “No con ejército, ni con fuerza,
sino con mi Espíritu” dice el Señor en Zacarías 4:6.
¡Qué pena que el hombre no busca!
¡Qué pena que el hombre no
medita!
¿Pues no es mandamiento a todo
hombre: “Escudriñad las
escrituras” (Juan 5:39)? porque en Ellas, sin
saberlo, tenéis Palabra de Vida Eterna, “¡buscad, y hallaréis!” (Mateo 7:7).
¿Quién necesita de Dios, Dios
o el hombre creado por Él? ¡Ay barro! ¡que rompes el
molde de Dios y fabricas escultura a quien adorar! ... ¡cubriéndola de
mandamientos de hombres! ... ¡fabricando religiones que no salvan sino que
condenan a toda una larga eternidad! ... ¿¿¿acaso la salvación no se siente???
... pues... ¿no está escrito que cuando la conciencia redarguye al hombre
rebelde por condición, cuando clama a Dios pidiéndole en Espíritu y Verdad en
el Salmo 51:10: “Crea en mí, oh
Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.” porque
conoció la salvación? Esta libertad tan Grande, con gozo exclamador, que la
conciencia reclama, bramando por ella; porque nunca se conoció tal Amor. Esa
Salvación tan Única y tan Grande que ilumina a todo hombre de Cristo Jesús con
el resplandor de Su Gloria ... “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo
119:11) ... pero
... la simiente de la serpiente, también prevalece en el hombre: escogiendo a
la bestia como símbolo de fuerza, reforzándolo en su poder carnal,
terrenal, animal y diabólico; pero Dios es el mismo ayer y hoy y por los siglos
y escrito está en Santiago 3:13-18: “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? muestre por la buena
conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y
contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad;
porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal,
diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda
obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura,
después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos,
sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para
aquellos que hacen la paz”
Pero... el hombre también
dispone de una lengua perversa... “hay palabras que matan y sentimientos que
destruyen”... “Y la lengua
es un fuego, un mundo de maldad” (Santiago 3:6). Como también,
por el dedo de Dios, está escrito en Isaías 29:13: “con sus labios me honra, pero su
corazón está lejos de mí”
¿Dónde está la libertad del
hombre?, llevado de aquí para allá con vanas doctrinas de “cábalas”
humanísticas; cargándoles de pesadas cargas: “Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y
las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren
moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres.” (Mateo
23:4-5).
¿¿A quién quieren engañar?? ¿A
la Escritura? ... ¿que... tan clara, Dios con Su Dedo, con Su Espíritu, puso a
quién dirigir su contexto? ¿No va Dios a conocer al hombre, al que formó? ¿Cómo
dirigirse a él para su gozo y bendición? ¿No es que el hombre quiere pasar de su Dios y ser
igual a Él?: ¡La historia se repite!; ¡es antigua, clara y sagaz!: el hombre
cambió el versículo poniéndose en capítulo como su principal autor; arrastrar a
las masas, su clara intención; dándole al hombre el premio de su
interpretación.
¡¡Ay necios!!
¡¡Ay, que no sabéis!! ... “No os engañéis; Dios no puede ser
burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas
6:7).
La cosecha de Dios permanece
para siempre... y... la del hombre carnal, animal y diabólico perecerá...
¡repasad!, ¡buscad y hallaréis! ... ¿no es el hombre el que necesita de su
Creador? ¿De su Dios? ¿De su Salvador? ¿De su Abogado? ¿De su Defensor? ¿De su
Médico? ¿De su Consolador? ... y... ¿no vino Dios encarnado en Su Hijo, a
través del Espíritu Santo de Dios, hecho hombre, a esta tierra? ¿Demostrándolo con palabra y obra?:
“Porque el Hijo del Hombre
vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas
19:10).
¡¡¡OH, CUÁN
GRANDE ES SU AMOR!!!
¡Hasta dónde llegó en
obediencia y sumisión al todo Creador, como Mediador entre Dios y los hombres!:
“Porque hay un solo Dios,
y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.” (1ª
Timoteo 2:5).
Y no sólo se derramó
consumiéndose en Amor, sino que resucitó
y todo ojo lo vio, enviando Su Santo Espíritu a todo ser que lo necesita, que lo busca, que lo encuentra; en
una <<fusión>> auténtica, real, vital, en esa unión entre el hombre y Dios, en
toda una unidad que
abarca el corazón, el alma, el espíritu; en una sola fusión única, global, universal...
¿así existe hoy! ¡en un
1.996!, ¡así como suena! ¡así
como silencia! ¡¡Así como sientes dentro de ti que la Gloria de Dios
y Su Justicia se convierten en ti en una realidad viva, íntima, personal,
auténtica y real!!
¡ESTO PASA HOY!
Porque “he aquí ahora el día de
Salvación.” (2ª Corintios 6:2) como dijo Él; ¿acaso no
es el mismo que hoy te habla? ... y... que... ¿ahora lo tienes ahí?
¿Junto a ti? ¡Él no obliga! Tú eres la que tienes que dirigirte y mostrarle tu
interior, en tu mayor intimidad, ese desnudamiento de tu corazón y sentir tan
mutilado porque “hoy”,
aunque te parezca extraño, te escucha, te siente, te sientes volcada a verterte
sólo a Él,
¡háblale!¡llora!¡clama!¡solloza! ... ¡viértete! ¡Libérate! y sin que te des cuenta,
sentirás Su Presencia, envolviéndote, ¡aprovecha!¡esta
es tu ocasión!¡este es tu momento!¡este es el lugar!¡tu hora!¡tu segundo!¡ahí
estás en Su Presencia!, dile:
“¡Oh, Señor Jesús, reconozco que soy una pecadora y aunque sé
que hago mal no puedo hacer el bien que yo quiero porque hay algo que se
apodera de mí y no puedo librarme de ello, ¡ayúdame! ¡Líbrame de este mal que
me posee! ¡Entra en mi corazón! ¡Límpiame con tu Sangre vertida en la Cruz!
porque no sabían lo que hacían, ni yo sé lo que yo hago, ¡sálvame! ¡Guíame por
la senda de la justicia! ¡Enséñame! ¡Condúceme en Espíritu y Verdad! ¡Hazme
entender Tu Palabra en mi caminar! Gracias Señor Jesús porque existes, porque
eres hoy vida nueva, quiero tener la paz interior, conseguir vivir contigo
ahora en paz y para siempre. Un testamento quiero conseguir; ¡tenerte
hoy y para siempre! en una Gran Eternidad ¡Sosténme en Tu Amor para no
desfallecer, y él me aliente y siempre sostenga fielmente, hasta que un día me
llegue hasta Ti para siempre. Amén.”
E. D. Bruñó Ibáñez
D.L. Z-3883-06