LIBRE COMO EL VIENTO.
¡Qué hermoso es el rizo del agua y su trenzado manifiesto! ¡Viendo
transparente su superficie y su profundidad proyectada a nuestra vista! ¡Viendo
su trayectoria desnuda, al descubierto, con sus entrañas a la luz; observando
el ojo su transcurrir!: ¡¡¡Así es el corazón del ser humano de transparente
<<tan sólo>> para Aquel que lo formó desde las entrañas de su
madre!!!: “el
que te formó desde el vientre” (Isaías 44:2)
¡¡¡Él conoce su latir desde el primer grito de su Alba... hasta
hoy!!!
Escrito está: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo
conocerá? Yo Yahweh, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a
cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.” (Jeremías 17:9 y 10).
“YO SOY EL QUE SOY”, dice el Señor en Éxodo 3:14, el Creador; ¿qué
barro conoció al alfarero, quién le impuso forma?: “Ahora pues, Yahweh, tú eres nuestro padre;
nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos
nosotros.” (Isaías 64:8)
Quien sostuvo la vasija, quien la roció de agua y le dio forma,
longitud, anchura; dándole el sello de Su Molde, Soplo y Vida, Alma y Espíritu
de Reconocimiento, le dio como herencia viva de determinación. ¡Qué pronto se
manifiesta la “queja” culpando a la herencia, a la forma, al diseño, a la
influencia, al entorno!... y a solas a su propio corazón insatisfecho proyectando para afuera su
problema, para que otros lo defiendan con ahínco y fortaleza. ¡Ahí, depositan
su lucha, sus armas! ... y... quedan a su espera para que limpien otros sus impurezas internas. A quien
pusiste por intercesor e intermediario; quien quisiste que interviniera, que
luego lo llamaste: ¡traidor! ¿Quién estafó a tu corazón? ¿No fuiste tú? Todo
ser humano tiene Una sola Verdad en
su mano.
“Porque hay un solo
Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1ª
Timoteo 2:5); Un solo Espíritu Santo, Consolador: “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo
os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará
testimonio acerca de mí.” (Juan 15:26) y Redargüidor y Santo; Una sola
Trinidad, Un Solo Testimonio: La
Biblia desde el principio, “”hoy”“, y hasta el fin. Lo que ya se cumplió y
existió, lo que se está cumpliendo y lo que se cumplirá, paso a paso. ¿¿¿Acaso no está escrito: “al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan
6:37)... y... “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32)???
¡¡¡PÁRATE en el camino y métete en tu
habitación!!!
“Paraos en los
caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino,
y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma.” (Jeremías 6:16); o allí, donde nadie te ve y vierte tu corazón, tu contenido, como
afluente fluya tu dolor y desesperación; porque aunque crees que nadie
te ve, allí está Él, en el
máximo dolor; ¿Acaso no está escrito: “varón de dolores, experimentado en quebranto”
(Isaías 53:3) que Él
es? ¿Quién te entenderá más que sólo Él?
¿Acaso no vivió en la Tierra y padeció lo indecible, tan sólo por obediencia a Dios?: “y estando en la
condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la
muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:8); siendo manso y humilde: “Llevad mi yugo
sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y
hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29); Él defendió los
derechos humanos cargando Él
sobre el madero (la Cruz) nuestras rebeliones y traiciones hacia el Señor “Ciertamente llevó
él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por
azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras
rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre
él, y por su llaga fuimos nosotros curados.” (Isaías 53: 4 y 5).
Haciéndolas Él Suyas para
que la Justicia y la Ira del Señor cayeran sobre Él, para que fuéramos ¡ ¡ ¡ LIBRES ! ! ! y no esclavos de nosotros mismos: “Todos nosotros
nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Dios cargó
en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca;
como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus
trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.” (Isaías 53: 6 y 7).
“Porque el Hijo del
Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lucas 19:10), porque sabía lo
que es el corazón: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso” (Jeremías
17:9) y su crueldad no tiene parangón alguno.
“No lo que entra en
la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al
hombre.” y “Pero lo que sale de la boca,
del corazón sale; y esto contamina al hombre.” (Mateo 15: 11 y 18); que como cascada
inunda y desborda a todo lo que sale por su paso culpabilizando a otros
su derrota.
Él vino a buscar lo que se había perdido (Lucas 19:10); ¿acaso te
perdieron?
“Yo soy la vid,
vosotros los pámpanos”… “separados de mí nada podéis hacer.” (Juan
15:5).
En Él sólo somos
justificados y salvos y libres: “Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio
de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley
de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que
cree.” (Hechos 13: 38 y 39)
Él es nuestro Único Derecho que al corazón le da
la absolución de libertad.
La libertad es la esencia misma de la fe. No somos nosotros los que
tenemos que obrar sino Su Palabra. Tenemos derecho a hablar pero no tenemos
derecho a obligar a nadie. Dios sujeta el corazón... y todo está ganado. La
Palabra sola lo hace
todo, a lo largo y a lo ancho de la Tierra.
En Cristo tenemos un abogado: “abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el
justo.” (1ª Juan 2:1). Él
nunca está ocupado, siempre te atiende; Él siempre está y nunca te hace esperar porque Él sabe tu necesidad. Su oído
siempre presto está en escuchar: “Cercano está Yahweh a todos los que le invocan, a
todos los que le invocan de veras.” (Salmo 145:18); porque sabe lo mucho
que has de llorar. Él lo sabe, y experiencia cubierta tiene ya. Conoce el
sufrimiento del hombre y a su vera
siempre está: ¿Qué quieres que yo te haga?
¡¡¡Derrámate!!!
¡Viértete!,
¡sacude tu ímpetu!, ¡tu impotencia!, ¡tu quebranto!
¡¡¡Llámale!!!
¡Aunque no lo escuches hoy, pero Él sí te
escucha! En eso te aventaja porque Él
existe hoy. En tu ahora,
entrégate a Jesús, el Consumador del Eterno Amor. Pídele que entre en tu
corazón, que te libre de “”toda atadura”“, de toda influencia y te de la libertad de librarte de ti.
Dile así, ahora: “Señor Jesús, te pido
que me perdones por todo lo que te he ofendido y pecado contra ti desde que
nací del vientre de mi madre hasta este mismo momento; por favor, entra dentro
de mi corazón y cúbreme con tu Sangre Preciosa que derramaste en la Cruz por
mí; sálvame, guíame por la Única senda de Tu Justicia y de Tu Amor Divino en ti
Jesús. Gracias Dios mío. Amén.”
E. D. Bruñó Ibáñez
D. L. Z-3038-07