LO QUE PERDURA.
Lo que perdura y siempre existe; un cuerpo sepultado durante tres días y
resucitó, ascendiendo a lo alto hasta que la visión lo perdió. Hay
un cielo, y no el que vemos, más allá hay un cielo... y es el estrado de
Sus pies... “El cielo es mi trono, y
la tierra el estrado de mis pies”. (Hechos 7:49). ¡Ahí están los
dos agujeros, donde un solo clavo los atravesó en dos!, aquellos pies que en su
día una mujer los ungió con su perfume: “Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora,
al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de
alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a
regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus
pies, y los ungía con el perfume”. (Lucas 7:37,38). Y todavía hoy
conserva su olor; hasta Su Nombre: “Tu nombre es como ungüento derramado” (Cantar de
los cantares 1:3). Hay un solo cielo que rige con cetro y dominio y sólo
lo que vemos es una sola manifestación de lo que se fragua y desciende, que es
lo que recibimos... ¿quién perturbó la sequía?, ¿por qué lo hizo? ... “Entonces Elías
tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Yahweh Dios de
Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino
por mi palabra”. (1ª Reyes 17:1); “Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y
bebe; porque una lluvia grande se oye. Acab subió a comer y a beber. Y Elías
subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre
sus rodillas. Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió,
y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. A la
séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un
hombre, que sube del mar. Y él dijo: Vé, y dí a Acab: Unce tu carro y
desciende, para que la lluvia no te ataje. Y aconteció, estando en esto, que
los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y
subiendo Acab, vino a Jezreel. Y la mano de Yahweh estuvo sobre Elías, el cual
ciñó sus lomos, y corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel”. (1ª Reyes
18:41-46). ¿Por qué se le perturbó tanto al profeta de su pueblo y
nación?, ¿pues no está escrito: “Sin profecía el pueblo se desenfrena” (Proverbios
29:18)?
“El cielo y la
tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. (Mateo 24:35)
La primavera nos visitará, pero no todo ojo la verá. Así es el hombre:
pasajero, sin retorno; ya no puede reparar; ya no puede repasar; ya no puede
rectificar; ya no puede “avisar”:
“Había un
hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete
con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a
la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que
caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.
Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de
Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos,
estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces
él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro
para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy
atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste
tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado
aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre
nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros,
no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que
le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les
testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y
Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; oíganlos. Él entonces dijo:
No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se
arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas,
tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos”. (Lucas
16:19-31)
Por mucho que el hombre quite la vida, jamás la podrá volver a
poner; por mucho que se arrepienta ya y quiera volver allá. Eso es lo que el
hombre siempre tiene que tener presente, hoy y ahora,
¡no lo olvide! “Bienaventurado el
que no se condena a sí mismo en lo que aprueba”. (Romanos 14:22). Sólo uno la dio en rescate por todos
los que le aceptan y se sienten reconocidos. Él dio Su vida y la volvió a
tomar. “Porque
el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. (Lucas
19:10). A mí me buscó y me prendió en el corazón; lo que yo no sabía es
que era Él lo que yo buscaba y sólo cuando lo encontré lo relacionaba; que esa
paz interna era sólo Él el que la daba, y con sólo Su Palabra bastaba: “cree solamente”
(Lucas 8:50) ... y mira que ya estaba escrito que así era de sencillo;
pero cierto era que perdida estaba y Él lo sabía, que mi conciencia perturbada
estaba buscando a ciegas una rivera que me llenara este corazón insatisfecho
que Su paz anhelaba. Pero allí estaba Él y Su presencia todo lo llenaba donando
esa paz que el mundo no la da: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como
el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. (Juan 14:27).
¡Y qué cierto fue lo que yo experimenté y lo declaro hoy!, que el corazón se
afirma y se apodera del testamento escrito, de lo que otros recibieron, lo
mismo ayer que hoy, que Jesucristo ¡VIVE!, y está vivo y opera cada vez
certificando las Escrituras (la Biblia) y vivenciando que no consiste en
“palabras” sino en Poder: “Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder”. (1ª
Corintios 4:20) para todos aquellos que ven Su Gloria y la describen
manifestándose para que otros la conozcan y conozcan Su Poder, Su Único Poder;
porque de Él viene, y Él lo da, para que vean y sientan que Él sigue siendo el
mismo: “Jesucristo
es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. (Hebreos 13:8). No intente
el hombre apoderarse de Su Poder porque perecerá. Al
hombre le es dado el Don
de representar lo que le es Dado
y de dónde le viene su emanación para glorificar al Gran Dios a través del
Único Mediador entre Dios y los hombres: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador
entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en
rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo”.
(1ª Timoteo 2:5,6)
Tiene para demostrar Su vivencia y Su existencia con señales, con
demostraciones; siguiendo trabajando y dándose a los demás a través de sus
discípulos; reconociéndole y dándole Su total hegemonía y poder. No esperes al
turbión, a la tormenta, al terremoto, a la inundación, al accidente, a la
enfermedad, al fuego o al hospital; no experimentes tu final, no sea que sea demasiado tarde; no esperes del
muerto revelación, ni del adivino pronóstico, ni reivindicación. El milagro a
la vista lo tienes y del mismísimo Dios: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que
ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna”. (Juan 3:16)
¡¡¡Repásalo de nuevo y no corras!!! Y si es preciso: ¡para tu
reloj hoy que puedes!, no
sea al revés y él te pare a ti y sea demasiado tarde; y no lo olvides: Dios te
creó y tu prolongada estirpe existe todavía hoy. Hoy
es el día de tu salvación: “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día
de salvación”. (2ª Corintios 6:2). Si lo buscas lo hallarás: “Pedid, y se os
dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide,
recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”. (Mateo 7:7,8). Él
es el Abogado por excelencia (Jesucristo) que siempre está presente y nunca
ausente. Llama a Su puerta, a todo el mundo abre. Él no hace acepciones: “Dios no hace
acepción de personas” (Hechos 10:34); Romanos 2:11; Gálatas 2:6; Efesios 6:9;
Colosenses 3:25). Él sintió, en Su vida “aquí” en esta tierra, todo el mal que te domina y te
arrastra (y el mío); porque Él llevó todas tus abominaciones (y las
mías) y todas tus enfermedades (y las mías) en la Cruz y está escrito en
Isaías que así sería; y la Ira de Dios por nosotros sobre Él sólo fue
descargada para que nosotros fuéramos librados de ella totalmente: “Despreciado y
desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y
como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente
llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y
nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido
fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el
castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros
curados”. (Isaías 53:3-5). Y Él conocía muy bien Su
Ira y con conciencia total la asumió; sabiéndola, recibiéndola,
apropiándose de toda ella === C R É
E L O === porque ¡cierto es!, porque Él no
miente y Su Palabra (la Biblia) es verdad. Él es el libertador que ahora tienes
de ti, de esa cadena tradicional que te apresa; de esa continuidad que se
apodera y tú lo sientes dentro de ti y no te deja ni siquiera respirar. Pero Él
lo sabe, vete a Él porque no necesitas ningún lugar especial; cualquier rincón
es bueno; pídele perdón de corazón abierto; Él es el Espíritu Vivo, Santo y
Vivificador y no está sumergido en ninguna imagen ni manifestación. Él lo es todo.
“No te reprenderé
por tus sacrificios, ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de
mí. No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos. Porque
mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados.
Conozco a todas las aves de los montes, y todo lo que se mueve en los campos me
pertenece. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y
su plenitud. ¿He de comer yo carne de toros, o de beber sangre de machos
cabríos? Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al
Altísimo; e invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú
me honrarás”. (Salmo 50:8-15)
Derrama tu dolor, tu pesar, tu rebelión ante Él; tu
crimen en tu robo; tu maldad. Hay quien mata con la lengua y
pecan por el deseo de hacer lo que por su cobardía no pueden y emplean a otros,
más ligeros, para poder alcanzar sus propósitos. Dios libera a todo aquel que
se lo pide con corazón sincero, derramado, abierto y no encubriendo, ni
poniendo velo, ni disfrazándolo. Habla al Espíritu discernidor que penetra
hasta en las entrañas y tuétanos: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más
cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el
espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las
intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia;
antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a
quien tenemos que dar cuenta”. (Hebreos 4:12,13). Él te escucha y
nada le perturba. Pídele ahora, dile así: “SEÑOR JESUCRISTO: PERDÓNAME POR
HABER PECADO CONTRA TI DESDE QUE NACÍ DEL VIENTRE DE MI MADRE HASTA ESTE
MOMENTO. POR FAVOR, ENTRA DENTRO DE MI CORAZÓN Y DE MI VIDA ENTERA Y CÚBREME
CON TU SANGRE QUE VERTISTE EN LA CRUZ POR MIS PECADOS, POR MIS REBELIONES, POR
MIS ENFERMEDADES: “Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y
habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”. (Juan 19:30). “Palabra fiel
y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para
salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. (1ª
Timoteo 1:15). TE ENTREGO MI VOLUNTAD, TE PIDO TU DIRECCIÓN. ¡LÍBRAME DE
MI INCREDULIDAD, DE MI CEGUERA Y DE MÍ MISMO!, QUE TU SANTO ESPÍRITU SE FUNDA
EN MÍ Y SEA MI CONDUCTOR Y GUÍA Y ME INTRODUZCA EN LO QUE PERDURA PARA SIEMPRE.
QUE TU JUSTICIA DIVINA, TU MISERICORDIA Y TU AMOR SEAN MI TÓNICA, MI AMBICIÓN, MI CELO Y
MI CONSIGNA; PORQUE TENGO EL DERECHO DE CONOCER TODO POR LO QUE DIOS EL PADRE
ABOGÓ POR EL HOMBRE A TRAVÉS DE TI, SU HIJO AMADO EN QUIEN TIENE COMPLACENCIA,
QUE POR ÚNICO MEDIADOR TE PUSO EN ESTA TIERRA PARA TODO HOMBRE”.
E. D. Bruñó Ibáñez
D. L. Z-1075-05