ME DICEN

 

Me dicen... ¿por qué no escribes de María?... Ciertamente, hoy, me pregunto: “¿por qué no?... ” La Palabra (La Biblia) está escrita para toda la criatura viviente: clara, y concisa, “y” sin intérpretes. Dios habla a sus creados con conciencia propia, a cada uno, que Él, “Dios”, les dio al formarlos... No necesita ningún intermediario humano, ni carnal, excepto cuando Dios los usó, y los usa, con Su Santo Espíritu, así como usó a María, la madre de Jesucristo: “El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, ANTES QUE SE JUNTASEN, se halló que había concebido del Espíritu Santo.” (Mateo 1:18); “a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.” (Lucas 1:27)

 

“En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet. Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz , y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.” (Lucas 1:39-45)

 

Examina la Palabra que sale de su corazón cuando ella (María) habla; no leas tan deprisa, quédate con el reconocimiento que tenía para con Dios y verás y conservarás a Quién reconoce cuando dice: “Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.” (Lucas 1:48-50)

 

Ciertamente lo dice claramente: “a los que le temen”, a Dios, se refiere; de Él siempre su alma le alcanza; de Él siempre hablaba porque le llenaba , le embargaba; porque le declaraba por encima de todo lo que le rodeaba; porque lo sentía dentro de su alma; y su Espíritu le sobresaltaba a Él, hacia Él, porque ella (María) reconoció lo que ella declaró, y escrito se quedó... : “Porque ha mirado la bajeza de su sierva” (Lucas 1:48)

 

¿Pues no está escrito que somos para Él como trapos de inmundicia? ... “todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia” (Isaías 64:6)

 

Porque de todas las mujeres que en su día tuvo bajo su decisión, sobre ella cayó... y así aconteció; y en sus crónicas quedó escrito sobre su futuro: “El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero NO LA CONOCIÓ hasta que dio a luz a su hijo PRIMOGÉNITO; y le puso por nombre Jesús.” (Mateo 1:18-25)

 

Ya cuando su hijo Jesús de Nazaret andaba, ya hablaban los judíos de María, sorprendidos de su sabiduría, de su primer fruto de grano puro que le vino a través del Altísimo: “Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí. Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y SUS HERMANOS, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están TODAS SUS HERMANAS con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.” (Mateo 13:53-58)

 

“No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él. Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa. Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando.” (Marcos 6:3-6)

 

“Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua; y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre. Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos; pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole. Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.” (Lucas 2:41-52)

 

No corras, no pases de largo; que no te lo tengan que explicar. ¿Acaso no está claro?: “Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” Todavía “no entendieron” sus palabras..., y sin embargo “estaba sujeto a ellos”, “y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.”

 

“Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. SU MADRE DIJO A LOS QUE SERVÍAN: HACED TODO LO QUE OS DIJERE. Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora. Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él. Después de esto descendieron a Capernaum, él, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días.” (Juan 2:1-12)

 

“Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar. Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar. Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.” (Mateo 12:46-50)

 

“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.” (Juan 19:25-30)

 

“Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.” (Hechos 1:14)

 

Dios elige quienes “son” los que tienen que revelar su representación en esta tierra, y María fue escogida, la engendrada por pura gracia del único mediador que hoy tiene todo el hombre de la tierra entre Dios y él, Jesucristo: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos” (1ª Timoteo 2:5,6)

 

Y nadie puede ir a Dios si no es a través de Él: Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6)

Porque a Dios no lo ha visto nadie: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.” (Juan 1:18)

Pero la Trinidad fue desde el principio y será hasta el fin.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

 

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12)

 

Reconcíliate hoy con Él y ¡vive!, encuéntrate la paz dentro de ti y ¡goza! No busques por fuera lo que tus adentros procuran porque no lo encontrarás; porque no existe. POR FE, POR GRACIA, POR AMOR DE DIOS POR SU CRIATURA:

¡¡¡Reconcíliate con Él!!! Porque todos pecamos, sin excepción, desde el principio, desde que salimos del vientre de nuestra madre; hasta los “genes” vienen empujándonos con su investidura, tradición, país, raza, presión, ocupación,...

¡libérate! y a nadie culpes, ya poseemos al que justifica al hombre: “el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.” (Romanos 4:25)

Al Abogado: “abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” (1ª Juan 2:1).

Al Mediador, muerto y resucitado, que tiene ojos y ve, oídos y oye, y al que le llama no le echa fuera: Jesús dijo: “al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37)

Clama a Él porque te escucha y reconcíliate con Él porque Él todo lo perdona. Pídele que te perdone de todos tus pecados, de todas tus rebeliones desde que naciste hasta ahora.

 

Dile así en este momento:

 

“SEÑOR JESÚS, RECONOZCO QUE HE PECADO CONTRA TI DESDE QUE NACÍ HASTA ESTE MISMO INSTANTE Y TE PIDO, AHORA, QUE ME PERDONES DE TODOS MIS PECADOS. ENTRA DENTRO DE MI CORAZÓN, CÚBREME CON TU SANGRE PRECIOSA TOTALMENTE; LÍBRAME, SÁLVAME JESUCRISTO DE NAZARET. TOMA MI MENTE Y MI CORAZÓN; GUÍAME Y CONDÚCEME COMO TÚ QUIERAS Y QUE TU SANTO ESPÍRITU ME ACOMPAÑE Y ME ENSEÑE TU ÚNICO CAMINO Y ANDE POR TU SENDA HASTA QUE DESPIERTE DELANTE DE TI, Y EN CRISTO HALLES EN MÍ PAZ Y PERDÓN; HAZ QUE GUARDE TU PALABRA EN MI CORAZÓN Y SEA MI ÚNICO TESORO EN MI ESCONDEDERO PARA NO PECAR CONTRA TI. ¡AYÚDAME A CONSEGUIRLO! PORQUE YO NO PUEDO; PERO SÍ A TRAVÉS TUYA... ASÍ ME APROPIO DE TUS ESTATUTOS DIVINOS Y ETERNOS; “TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE.” (FILIPENSES 4:13). QUE EL ESPÍRITU SANTO DE DIOS HAGA EN MÍ SU OBRA Y NO HALLE EN MÍ TROPEZADERO PORQUE QUIERO VIVIR HOY LO QUE ESTÁ ESCRITO. HOY ES EL DÍA DE SALVACIÓN: “HE AQUÍ AHORA EL DÍA DE SALVACIÓN.” (2ª CORINTIOS 6:2).”

 

E. D. Bruñó Ibáñez

D.L. Z-1689-07