¿PERDIDO?
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a
salvar lo que se había perdido”. (Lucas
19:10)
Deje la mente ya de
poner juicio al corazón y cimiento de compostura. ¡No te engañes tanto!... ¡no
creas tus falsos cimientos!... porque… nada perdura para siempre. Todo es
relativo, todo es vanidad y… aunque lo dices… no crees que ¡un día te irás! Lo
verás en el vecino, en las hojas al caer y en tu jardín más próximo. Piensas
que ese día te llegará y sólo la sorpresa te arrancará y se perdura tu “agonía”,
arrastras dudas y a la deriva estás. ¡Pregúntale!, ¡sé valiente!: ¿qué pasó
cuando la corriente lo llevó?, ¡lo perdido que se encontraba es lo primero que
“averiguó”!, ¡ya no podrá responderte!, el que emprendió “un viaje” preso en
quehaceres y no regresó. Ahí estaba la esposa, y los hijos, hasta que “una
llamada” le sorprendió. ¿Qué pasó con “sus planes” que tanto proyectó?... ¿lo
sabes?...
¡Cuánto se inicia!...
¡qué poco se acaba!... ¡sin terminar quedó!, aquello que con tanto empeño se
inició. Perdido quedó “ese reloj” que se paró, el que marca el tiempo de la
duración; el que no tiene seguro calendario, ni tiempo de afirmación, tan sólo
se llama “corazón”. Tiene sonido y convicción pero cuando se desmorona viene la
desolación. Sólo corre cuando es feliz… y… cuando se retrasa conmueve al
infeliz. Atesoró compañía y solo se queda en el sufrir. Perdido está en su meta
final, sin saber para qué ha vivido; esperando la tierra abierta dándole
oscuridad y olvido. Demasiado tarde se sabe que el hombre acaba de convencerse…
que… un día… se va… perdido sin saber a dónde va. El Hijo del Hombre, Jesús de
Nazaret <<vino a la Tierra>> y nos habló del Reino de Su Padre:
¡confirmándolo!, ¡asegurándolo!, ¡perfeccionándolo!, y ¡consumándolo!, de “ahí”
que le veremos ¡con las cicatrices en las manos y en los pies!, y en su pecho
¡una abertura!, donde derramó Su Sangre como una cascada. Ya lo dijo el
centurión y los que estaban con él: “El centurión, y los que estaban con él
guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas,
temieron en gran manera, y dijeron: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios”. (Mateo 27:54)
“Y uno de los malhechores que estaban colgados
le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.
Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando
en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque
recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a
Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De
cierto te digo que HOY estarás conmigo en el paraíso”. (Lucas 23:39-43)
¡Así como suena!:
“¡PARAÍSO!”… ¿o está escrito “en balde”: “Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. (Juan 3:16)?
¡No lo olvides:
¡amó!, hasta entregar y donar a su Hijo amado para descargar Su Ira Divina
contra Él, para que quedásemos libres de Su Juicio Eterno, ya que la eternidad
es extremadamente larga, sin fin, sin acabamiento, sin horizonte.
¡Cómo nos amó!,
¡hasta el extremo! No vaciló sino que continuó hasta el fin de la extenuación.
Como amaba a los que conoció y en la Cruz al que lo reconoció y lo reconoce
“HOY”: “He aquí
ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”. (2ª Corintios 6:2) A ti te ama con todo Su Corazón,
también pensó en ti cuando entregó Su Propia Vida por ti voluntariamente. Él no
se negó a morir por ti, para pagar ante Dios, el Justo, por tus pecados. ¡No
desprecies HOY todo lo que te ofrece gratuitamente!: tu Salvación, la Vida
Eterna.
Dile así, ahora:
“¡SÁLVAME,
OH JESÚS, AHORA “DE MI HORA”. YO NO SÉ CUÁNDO LLEGARÁ, SÓLO SÉ QUE AHORA EXISTO
Y QUIERO VIVIR POR UN SENDERO QUE ME LLEVE A UN LUGAR SEGURO. ¡AMPÁRAME EN ESTE
DÍA! ¡GUÍAME A UNA ESPERANZA SEGURA! ¡ACOMPÁÑAME A ESTE VIAJE Y CUANDO LLEGUE
ALCANCE MI REPOSO TRANQUILO Y SOSEGADO, A ESA PAZ QUE SIEMPRE LA ESCUCHÉ, QUE
SÉ CÓMO SUENA PERO QUE NUNCA LA COMPROBÉ! SIEMPRE VA ACOMPAÑADA DE GRANDES
CAMPAÑAS Y SÓLO LOS GRANDES DE ESTA TIERRA TIENEN EL DERECHO DE HABLAR. TAMBIÉN
LOS MORIBUNDOS LA BUSCAN PARA UN DESPUÉS, PERO… SE MUEREN SIN COMPROBARLO Y YA
NO PUEDEN ASSEGURARLO. ¡AYÚDAME! ¡TE NECESITO! ¡SI ALGO HAY, SI ALGO EXISTE
(aparte de los hombres) LÍBRAME DE ESTAS CADENAS, DE ESTAS ATADURAS! ¡DE ESTE
DESASOSIEGO! ¡DE ESTA AMARGURA! ¡YO NO VEO NADA! ¡YO NO OIGO NADA! ¡TODO ES
INÚTIL!... ¡MANIFIÉSTATE, OH DIOS MÍO, TEN PIEDAD DE MÍ Y ENTRA EN MI CORAZÓN
SEÑOR JESÚS Y LÍBRAME DE TODA ATADURA, DE TODA OPRESIÓN, DE TODA MALDICIÓN!
¡CÚBREME CON TU SANGRE PRECIOSA QUE DERRAMASTE POR MÍ EN LA CRUZ! ¡PERDÓNAME
POR TODO LO QUE CONTRA EL CIELO Y CONTRA TI YO HE PECADO DESDE EL DÍA EN QUE
NACÍ DEL VIENTRE DE MI MADRE HASTA ESTE MISMO INSTANTE! ¡SÁLVAME! ¡GUÍAME!
¡CONDÚCEME! ¡VIVE EN MÍ! ¡ENSÉÑAME! EN TU MANO QUEDO Y EN TU PENSAMIENTO
SIEMPRE ESTÉ. EN EL MISMO EN EL QUE ESTUVE EN AQUEL MOMENTO QUE EN LA CRUZ ME
RECORDASTE Y ME REDIMISTE. TODO PASA <<<MENOS TU MEMORIA>>>
VINISTE A BUSCAR LO QUE SE HABÍA PERDIDO. A TI ME ENTREGO, SEÑOR JESUCRISTO,
PORQUE PERDIDO ESTABA HASTA HOY; PORQUE QUIERO <<<VIVIR>>>
<<<HOY>>> ¡SENTIR! ¡VIBRAR! ¡LUCHAR! ¡GOZAR! QUE LA VIDA
CONTINUARÁ HASTA EL FINAL ¡¡¡POR FIN!!! EN TI”.
Ya lo dice Jesús, el
Nazareno: “No
penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz,
sino espada”. (Mateo 10:34). Y Pablo dijo: “porque el reino de
Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”. (Romanos 14:17) El Espíritu Vivificador que está en esta
Tierra <<<viviéndola>>> en el corazón de los seres que
encontraron en su desesperación, en su intranquilidad, en su dolor, en su
enfermedad, la respuesta a su grito: JESÚS DE NAZARET.
E. D. Bruñó Ibáñez
D.L. Z-935-07