TAN SÓLO EN TI.
La batalla es Tuya, antes que yo la vi.
Tu victoria es Única, antes que me moví.
Tú, ya comandabas lo que nunca percibí.
Entraba yo en Tu triunfo, apenas sin combatir.
Tú ya estabas en esa batalla que la forjaste ante mí.
Mandado fui... y confiando en Ti me permití el derecho de
andar detrás de Ti.
Allí estaba yo, contemplando Tu plan; viéndote en la forja que perfiló
Tu espada soberana triunfándote ya. Y aunque a mí me aclamaban, siempre estaba
glorificándote a Ti, Mi Soberano Señor, que contigo yo estaba, y en Ti,
confiando en Tu estrategia, que Tus ojos ya lo vieron y lo confiaste en mí, al
ver mi corazón tan presto y toda mi confianza en Ti; porque mi corazón ya lo
probaste y supiste que no hay nada en esta Tierra que no se doblegue a Ti como
Único Soberano que triunfando siempre estás hasta que todo ojo lo vea y crea
que todo lo que está escrito en Ti pasa y pasará por los siglos
... amén ¡porque la Gloria Tuya es!
E. D. Bruñó Ibáñez
D. L. Z-635-05