TRIBUNAL.
Preocupa el genocidio humano y la sensibilidad mundial lo denuncia y
proclama al Tribunal para que se haga justicia y para que no cunda más, ¡es
como pedir una vacuna! ¿Acaso hay penicilina científica y humana para
parar ese vacilo universal? Todo se transmuta y cambia el modo de proceder. ¿Acaso
no mueren muchos de inanición, sin guerra, sin sangre? ... ¿se contaron los
muertos de la India con Gandhi sin derramamiento de sangre? ... ¿qué pasó? ...
¿cuántos fueron? ... ¿dónde está la lista de “honor” con sus nombres? ...
¿dónde sus “homenajes”? ... ¿qué indemnización recibieron sus familias por su
pérdida? ... ¿qué compensación les otorga el Tribunal de Justicia? ... ¿y el
derecho a la vida, dónde está? ... y los que quedaron ¿qué fueron? ... ¿fueron
muertos anónimos? ... ¿unos sí y otros no? ... ¿acepción de raza, de color, de
país, de civilización... de qué? ¿Qué pasó con los judíos?, todo el mundo fue
testigo y enmudecieron todos a una. ¡Ahora!, ¿ahora qué queréis?, ¿la justicia
de ayer?
La justicia no es lo que “uno”
dice que hará sino lo que uno “realmente
hace”.
Se habla, se parlamenta... se dice ... de los derechos humanos; pero
dentro del corazón endurecido del hombre hay una total indiferencia a los
derechos humanos y a la personalidad, un deterioro de la moralidad y la
justicia social; no se instruyen antes de hablar; no hay misericordia, ni tan
siquiera afán por ella. ¡Tribunal! a ti acuden a que se haga juicio de venganza, de odio, para poner precio a la
muerte. ¿Cuánto vale la vida? y... cuando la raen ¿cuánto les cuesta pagarla a
los que la tuvieron? ... ¿eso es justicia?; ese es el valor que hoy tiene la
vida, la tarifa del crimen. A Jesucristo lo vendieron en vida por
treinta monedas de plata: “Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los
principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo
entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Y desde
entonces buscaba oportunidad para entregarle.” (Mateo 26:14-16). Porque
los desnudaba, porque los ponía al descubierto, a aquellos moralistas que lo
juzgaban y que en medio lo tenían, los que convertían en ajenjo el juicio y la
justicia la echaban por tierra: “Los que convertís en ajenjo el juicio, y la
justicia la echáis por tierra.” (Amós 5:7).
Al Justo mataron y
no en las primeras tentativas, a escondidas y con teas a por Él fueron pero en
público no se atrevieron y con ellos, “todos
ellos”, Él sólo combatía: “Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes,
y buscaban cómo matarle” (Marcos 11:18); “Y enseñaba cada día en el templo;
pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo
procuraban matarle.” (Lucas 19:47); “y buscaban los principales sacerdotes y
los escribas cómo prenderle por engaño y matarle.” (Marcos 14:1);
“Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con
espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los
ancianos del pueblo.” (Mateo 26:47); “En aquella hora dijo Jesús a la
gente: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para
prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me
prendisteis.” (Mateo 26:55).
“Entonces habló
Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se
sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que
guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme
a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y
difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos
ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos
por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus
mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las
sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen:
Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen
Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre,
el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro
Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque
el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque
cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis
vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. ¡Ay de vosotros, escribas
y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como
pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación. ¡Ay de
vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para
hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno
que vosotros. ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el
templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor.
¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica
al oro? También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno
jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor. ¡Necios y ciegos! porque
¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? Pues el que
jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él; y el que jura
por el templo, jura por él, y por el que lo habita; y el que jura por el cielo,
jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él. ¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el
comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y
la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos,
que coláis el mosquito, y tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y
fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero
por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia
primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea
limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois
semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran
hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de
muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os
mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e
iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis
los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, y
decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido
sus cómplices en la sangre de los profetas. Así que dais testimonio contra
vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.
¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres! ¡Serpientes, generación
de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? Por tanto, he aquí
yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y
crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de
ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha
derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de
Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar. De
cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación. ¡Jerusalén, Jerusalén,
que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces
quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las
alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo
que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el
nombre del Señor.” (Mateo 23).
Pero tan sólo en Él, después de Su muerte y de Su resurrección, de Él
mismo que estaba escrito desde el principio, corrió el juicio como las aguas y
la justicia como impetuoso arroyo: “Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia
como impetuoso arroyo.” (Amós 5:24). Hablan de justicia: se pide, se
aclama, se exige,... ¿qué ley existe para el daño de la indiferencia, de la
indiferencia que a veces el músculo forma, de la amenaza que no golpea? ¿Qué
ley hay para el silencio, para la pena, para el que no llora y se consume en el
abandono? ¿Qué ley hay para el desamor? ¿Qué hay dentro de la mentira? ¿Y si
hay encubridores o soldadescas a sueldo? ... ¿no llega hasta el suicidio? ¿No
es crimen? ¡¡¡Pregunto!!! ¿Qué hay en los celos? ¿En los pensamientos? ¿En esos sonidos
internos que perforan y nunca afloran? ¿Que golpean la conciencia hasta
destrozarla?
Toda la medicina está en la mano del hombre hoy, la botánica, la
seguridad social, el psiquiatra, etc... El que quiere dormir... duerme; al
activo lo calman; al calmo lo avivan... ¿ya no hay conciencia? ¿O hay que “si
no me dan lo que yo quiero” ¡rompo! todo vehículo de relación sin importarle la
alerta que produce tal situación?...Ya no se cree; mira que escrito está: “No temas; cree
solamente” (Lucas 8:50). ¡Ni eso! ¿Para qué?... ¿ya no hay confesor? ¿O
ya te has dado cuenta que es un comercio más? ¿Una secta más?... los buenos
modales, los hábitos que infundan temor; sin imposición de fuerza y tradición
ya no rinden temor, ya que la solución jamás la dieron sino imposición de
estado y tradición que convencían con el latín, que convencen con el
castellano.
Que una vida tenemos y sólo ante Dios compadeceremos todos y que le
sirvamos aquí en la tierra en espíritu y verdad y no a los ídolos humanos y de
terracota, mármol o madera que es abominación para con Dios y ellos lo saben: “Y habló Dios
todas estas palabras, diciendo: Yo soy Yahweh tu Dios, que te saqué de la tierra
de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de
mí. No te harás imagen , ni ninguna
semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en
las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las
honrarás; porque yo soy Yahweh tu Dios , fuerte,
celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y
cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a
los que me aman y guardan mis mandamientos.” (Éxodo 20:1-6).
“Hermanos míos, no
os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor
condenación. Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en
palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. He
aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan,
y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves; aunque tan grandes, y
llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por
donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro
pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende
un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está
puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda
de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Porque toda
naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma
y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la
lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con
ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están
hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición.
Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma
abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir
aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y
dulce. ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena
conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y
contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad;
porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal,
diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda
obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura,
después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos,
sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para
aquellos que hacen la paz.” (Santiago 3).
La Escritura (La Biblia) dice... que el Espíritu que Él, Dios, ha hecho
morar en nosotros nos anhela celosamente; toda la tierra, toda la bóveda
celeste, todas las manifestaciones terrenales hablan de una sola Soberanía de
Dios como Creador absoluto: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” (Génesis 1:1).
Ni la ciencia conoce el cuerpo y la mente humana pero sí el que los
creó: “Y
creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los
creó.” (Génesis 1:27) y el espíritu vuelve a Dios, al que lo creó y lo
infundió y a Él tan sólo cuentas le ha de dar. El espíritu no muere, es siempre
vivo, consciente, almacenador, ansiador y el cuerpo su prisión consciente;
pero el hombre sólo busca lo suyo, lo propio, justificándose y sacudiéndose
todo lo que le hace reflexionar: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y
perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Yahweh, que escudriño la mente, que pruebo el
corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.”
(Jeremías 17:9,10).
A veces el corazón convence al juicio, la magnificencia lo ciega y la
admiración y la adoración persigue ignorando la humillación ante Dios; ¿acaso
en los conventos e instituciones sólo vieron soberbia y oposición? ¿Y el palo a
la humillación o el consorcio de la implantación tanto social como política o
eclesiástica? El hereje era liquidado y no sólo él. ¿Qué pasó... con las
víctimas? ... ¡por ellas no se pide imputación como a muchos generales que hoy
se juzgan! ¿Por qué está exenta? ... será porque escrito está: “No juzguéis, para
que no seáis juzgados.” (Mateo 7:1).
Él a todos nos va a juzgar.
¿Será que los crímenes de la inquisición o de herejías eran de “manos
limpias”, “blancas”, “sin contaminación”? Los verdugos también llevan “hábitos”
y hoy toda la humanidad a una rechaza al único mediador: “Porque hay un
solo Dios , y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo
hombre , el cual se dio a sí mismo en rescate por todos” (1ª Timoteo
2:5,6).
Toda la tierra tiene el hombre para tener comunión con su Hacedor y
Señor de señores. Jesucristo oraba en el monte y predicaba en las riberas y
declaró: “Amarás
al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu
prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los
profetas.” (Mateo 22:37-40).
“Sin profecía el
pueblo se desenfrena;” (Proverbios 29:18).
“Y cuanto más sabio
fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e
hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios. Procuró el Predicador hallar
palabras agradables, y escribir rectamente palabras de verdad. Las palabras de
los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros
en las congregaciones, dadas por un Pastor. Ahora, hijo mío, a más de esto, sé
amonestado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de
la carne. El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus
mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a
juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.”
(Eclesiastés 12:9-14).
Escrito está: “no desechéis al que habla” (Hebreos 12:25). “El cielo y la tierra
pasarán, pero mis palabras no pasarán.” (Mateo 24:35).
El que formó el oído ¿no oirá?; el ojo que escudriña el corazón ¿no
sentirá?; prueba y clama a Dios en tu soledad con todo tu corazón y ábrete a Él
porque existe, porque es el que todo lo sustenta; siempre está atento a los que
a Él acuden; Él no se asusta ni se escandaliza: “Porque no envió Dios a su Hijo al
mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo
por él.” (Juan 3:17). Porque Él es el Señor de la Misericordia, de una
Gracia mundial sin excepción. Él vino a esta tierra para que a través de Él
tengamos el conocimiento del Altísimo, siendo Holocausto, nuestra Víctima
(víctima expiatoria de toda una falsedad hipócrita vestida externamente) pura e
inmaculada, sin mácula, que ilumina nuestra decisión determinándonos en Él.
Pero nada encubierto había para Él y escrito estaba ya que como Cordero
Inmolado iba a ser atravesado para que nosotros tengamos la dicha de comunicarnos
con Él: “Porque
hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo
hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos” (1ª Timoteo
2:5,6). Jesucristo resucitó y está vivo e intercede por nosotros, por
todo aquel que a Él clama con su corazón, con su conciencia vertida, inclinada,
deseada, sin tapujos, sin encubrimientos, desnudo, a veces inseguro, pero
cierto en su desembocar; no lo demores, sé valiente, tan sólo Uno es.
Dile así ahora:
“SEÑOR JESÚS, RECONOZCO QUE SOY UN PECADOR ANTE TI, PERDÓNAME,
TEN PIEDAD DE MÍ; ENTRA DENTRO DE MI CORAZÓN, DE MI MENTE, DE MI ALMA Y MI
CONCIENCIA; LÍMPIAME; CÚBREME CON TU SANGRE PRECIOSA QUE DERRAMASTE POR
MÍ DEJÁNDOME LIBRE DE JUICIO ANTE DIOS; TÚ QUE TE LLEVASTE AYER TODAS MIS
REBELIONES Y JUSTIFICADO POR TI SOY ANTE DIOS; ÓYEME; ESCÚCHAME;
SÁLVAME; LÍBRAME DE MÍ; ¡ALFARERO MÍO! FÓRMAME COMO TU QUIERES; TÚ ERES EL
MISMO AYER, HOY Y POR LOS SIGLOS: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los
siglos.” (Hebreos 13:8). ENSÉÑAME EN ESPÍRITU Y VERDAD; CONDUCE
MIS PASOS: “Pero
corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.” (Amós
5:24). PORQUE TÚ NO QUIERES SACRIFICIO QUE YO LO DARÍA, SINO EL CORAZÓN
CONTRITO Y HUMILLADO: “Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto.
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y
humillado no despreciarás tú, oh Dios.” (Salmo 51:16,17). ENTRA
DENTRO DE MÍ Y QUE TU SANTO ESPÍRITU ME GUÍE Y ME INFUNDA ALIENTO Y SUSTENTE Y
NUTRA TODO MI SER: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y SU JUSTICIA ,
y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33). GRACIAS POR
HABERME ESCUCHADO, GRACIAS POR HABERME PERDONADO. AMÉN.”
E. D. Bruñó Ibáñez
D. L. Z-2732-05