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Todos sabemos
que es un ogro. Todos conocemos los temibles dragones.
Nadie ignora la maldad de un orco o una arpia. Pero...¿como
actua esa raza desconocida llamada Anurse? Espero que
este documento os ayude a entender porque son los elegidos
por la muerte. Ellos son sus verdaderos acolitos...
Autor: Khaiba
de Azriel. |
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Diario de Batalla de Lord Taltos, comandante
del pueblo libre de Rhaven.
03/08/87 Hemos recibido informaciones desde la frontera
de nuestro reino. Según indican estas, se han apreciado movimientos
sospechosos por parte de unos individuos no identificados, que en
plena noche han deambulado por las proximidades de la guardia. Ante
las llamadas de atención de nuestros soldados, dichos individuos
nunca respondieron, y según el testimonio de varios de ellos,
parecían fundirse con las sombras al ser advertidos. Tememos
que un pequeño grupo de magos este planeando algo. Un pequeño
grupo de hombres ha salido como refuerzo hacia la marca sur de Rhaven.
07/08/87 Nuestros hombres de refuerzo llegaron ayer, y
han mandado aviso conforme a que es cierto lo dicho por los soldados
fronterizos. Han puntualizado que no saben que raza es, pues nadie
los ha podido ver de cerca, pero por lo fornido de su silueta, podría
tratarse incluso de semiogros u ogros. Les hemos dado orden de detenerlos,
empleando la fuerza que crean necesaria para ello. 09/08/87
No tenemos ninguna noticia de nuestros hombres, y tampoco responden
a nuestros mensajes. He decidido partir con una dotación
de 200 hombres mañana al amanecer. Tengo un mal presentimiento...
10/08/87 Mañana llegaremos a la marca. Espero que
todo continué como hasta ahora, tranquilo y sin novedad.
10/08/87 Aunque aun no hemos llegado, al acampar esta
noche, varios de mis hombres han asegurado haber visto "cosas
extrañas". Al preguntarles por ello, se han limitado
a decir que eran sombras, posiblemente de los árboles. Todo
seria normal, si no se diese el estar acampados en un claro.
11/08/87 Dioses... Están todos muertos. Muchos de mis
hombres no han soportado la visión, y han terminado vomitando
ante los cuerpos destrozados de sus compañeros. Jamás
había visto tal saña al ejecutar a un enemigo. ¿Que
clase de ser demoníaco hace esto? Les han arrancado las vísceras
y nadie las ha podido encontrar. Sus miembros están diseminados
en metros a la redonda, sus cabezas en picas... No hemos encontrado
ningún cadáver del enemigo, tal vez se los llevasen
sus compañeros tras la lucha... Nuestro mago de combate,
ha mandado un mensaje urgente a Rhaven. En dos días tendremos
aquí mil hombres mas. Pero mientras, nosotros deberemos mantener
el puesto. El miedo brilla en los ojos de mis hombres, como jamás
lo había visto. Que los dioses nos protejan. 12/08/87
Ayer por la noche todos vimos a esos seres. Quizás no fuesen
mas de 25. Mis hombres querían salir tras ellos, a cazarlos
y hacerles pagar todas sus muertes, pero les ordene que se mantuviesen
en sus puestos e intentasen alcanzarles con arcos y ballestas. Esta
mañana comprobé lo que ayer pensaba, ninguna flecha
dio en el blanco, aunque se lanzo hasta la ultima de la que disponíamos.
Debemos aguantar un día mas... 13/08/87 Nos han
masacrado. No los vimos llegar. Surgieron del suelo, como sombras
que se arrastraban. En un instante estábamos rodeados de
cien o mas de esos engendros. Son hijos del abismo, estoy seguro.
Nos rodearon antes incluso de que viésemos al primero de
ellos. Fue un ataque rápido y silencioso. Ellos no hablan,
solo luchan. Se mueven con la agilidad de los elfos y golpean con
la fuerza de un ogro. Vi como de un solo golpe, partían a
mis hombres en dos. Manejan espadas a dos manos con una sola, y
con tal destreza que parece un parte mas de su cuerpo en lugar de
un arma. Además, nuestros golpes rebotaban en sus cuerpo,
o eso pensamos al principio. Portan armaduras metálicas,
tan modeladas a su cuerpo, que al ser tan negras como ellos, no
son visibles hasta tenerlos en frente. De cerca son realmente estremecedores.
Sus rasgos son similares a los de un humano, pero no poseen pelo
ni ojos. Nunca expresan sentimientos, ni al matar ni al morir. Su
cara es una mascara impertérrita, que parece saber donde
estas en cada instante sin mirarte. Nos destrozaron... De mis
doscientos hombres, nos han permitido vivir a cuatro; yo, mis dos
oficiales y un soldado que no recuerdo... Cuando la lucha termino,
que lo hizo muy rápido, nos arrinconaron a los cuatro y se
quedaron quietos, inmóviles como estatuas; como si la vida
los hubiese abandonado. De pronto, uno de ellos avanzo hacia nosotros
y yo pensé que seria nuestro final, que se deleitarían
en nuestra muerte. Mas al aproximarse, ese ser nos habló.
Nos habló pero no con su boca (su cara continuaba igual de
inmóvil que al principio), si no en nuestra cabeza. Le escuchaba
dentro de mi. -Vosotros estáis perdonados.-dijo una
voz sibilina en nuestro interior- Os dejaremos vivir para que llevéis
un mensaje a vuestros señores. Estas tierras son nuestras.
Si se acercan, si intentan luchar, si se atreven a desacatar nuestras
ordenes, los exterminaremos. No habrá paz, tregua ni prisioneros
para vosotros si no cumplís estas máximas. Ahora iros
y transmitid el mensaje que os he dado. Dándose la vuelta,
se perdió entre los suyos, y como si de un solo hombre se
tratase, abrieron un camino para que pasásemos entre ellos
de regreso a Rhaven. Ahora, ya no siento nada. Ya no siento
miedo ni dolor, solo siento vergüenza. Cuando mi señor
sea informado, habré perdido todo mi honor. Cada noche, al
dormir y cerrar los ojos, podré verlos, podré sentir
su indiferencia mientras asesinaban a mis hombres... Y solo sé
que se hacen llamar Anurses. Quizás la era de los hombres
y las demás razas, tenga ya un final. Diario de Batalla recojido por el cronista Sorrein
de Sinerune
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