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En el corazón existen dos tipos de células, las contráctiles y las del sistema específico de conducción (Hoffman, 1960) (FIGURA 5). Las primeras son las responsables de la contracción del miocardio auricular y ventricular. Las segundas son las que originan (automatismo) y transmiten (capacidad de conducción) el estímulo eléctrico hasta las células contráctiles. Una célula es automática cuando puede generar un estímulo capaz de propagarse (FIGURA 6 y FIGURA 7). Las células del sistema específico de conducción con más automatismo son las del nodo sinusal.
El ECG como expresión de los cambios electroiónicos originados durante la despolarización y repolarización celular: potencial transmembrana diastólico, potencial de acción transmembrana, y dipolos y vectores de despolarización y repolarización (Hoffman, 1960; Coraboeuf, 1980)
Las células miocárdicas contráctiles están, en situación de reposo, polarizadas. Ello significa que existe un equilibrio entre las cargas positivas, por fuera, y las negativas, por dentro, lo que origina una diferencia de potencial eléctrico entre el exterior y el interior celular. La positividad por fuera de la célula se debe al predominio de iones positivos, especialmente de Na y Ca. La negatividad interior es consecuencia de que, a pesar de la presencia en el interior celular de iones positivos de K, y en menor medida de Na y Ca, dominan mucho las importantes cargas negativas de los aniones no difusibles de aspartatos, glutamatos, etc. (FIGURA 8). La diferencia de potencial que existe entre el exterior e interior celular en la fase de reposo celular constituye el potencial transmembrana diastólico (PTD) (FIGURA 9).
Las células del sistema específico de conducción tienen un PTD que presenta una despolarización diastólica espontánea (línea del PTD ascendente) hasta alcanzar el potencial umbral. En este momento, las curvas de conductancia* para el K, que es descendente, y la del CaNa, que es ascendente, se cruzan, lo cual dispara la formación del potencial de acción transmembrana (PAT) (véase después) y, en consecuencia, constituye la explicación del origen del automatismo (FIGURA 10). El nodo sinusal es la estructura del sistema específico de conducción que presenta una pendiente diastólica del PTD más rápida y, por ello, es la que tiene más automatismo y hace de marcapasos del corazón (FIGURA 6 y FIGURA 11). Las células de la unión AV y del Purkinje ventricular tienen un automatismo menor debido a que tienen una curva ascendente del PTD (fase 4) más lenta. Por este motivo, su despolarización en condiciones normales se origina a partir del estímulo recibido desde el nodo sinusal, pues en este momento la curva ascendente de su PTD no ha alcanzado todavía el potencial umbral y, en consecuencia, no ha podido generar un PAT debido a su propio automatismo. Sólo si falla el automatismo sinusal, la curva ascendente del PTD de las otras estructuras del sistema específico de conducción podrá alcanzar el potencial umbral y originar su propio automatismo a una frecuencia de descarga menor. Las células contráctiles tienen un PTD rectilíneo (curvas de conductancia para el K y CaNa paralelas) y sólo se despolarizan cuando reciben el estímulo propagado de unas células vecinas; por tanto, no son automáticas.

* A mayor conductancia, menor resistencia de una membrana al paso de un ion, y viceversa.


 

Cuando se activa una célula o estructura, se origina un PAT a partir del PTD. El PAT de una célula o estructura, en este caso de una célula del sistema específico de conducción o contráctil (o por extrapolación del ventrículo izquierdo, que puede considerarse como una enorme célula contráctil responsable en gran manera del electrocardiograma humano), es la curva que se origina durante la activación de la misma, que comprende el proceso de despolarización y repolarización. La curva del PAT se inicia a partir del PTD. Las células del sistema específico de conducción, tal como hemos afirmado, lo alcanzan más o menos tarde, según cuál sea su automatismo (la pendiente de su PTD), y las contráctiles, cuando reciben el estímulo propagado de la célula vecina. Sin embargo, en condiciones normales, las estructuras del sistema específico de conducción por debajo del nodo sinusal y el miocardio ventricular originan un PAT antes de lo que les correspondería, ya que reciben un estímulo propagado desde el nodo sinusal. La morfología del PAT es distinta en las células contráctiles (ascenso rápido del PAT)  y en las del sistema específico de conducción (ascenso más o menos lento).

Los cambios iónicos que explican la formación del PAT del miocardio contráctil ventricular (FIGURA 12) son los siguientes. Durante la despolarización (fase 0 del PAT) se produce una pérdida de cargas eléctricas positivas del exterior celular que pasan al interior, primero a través de los canales rápidos de Na y, después, de los lentos de CaNa. Durante este proceso se origina un dipolo de despolarización, o pareja de cargas (- +), que separa la zona ya despolarizada, con cargas negativas, de la todavía en reposo, con cargas positivas. Este dipolo tiene una expresión vectorial, con la cabeza del vector dirigida hacia la carga positiva (FIGURA 12 y FIGURA 13).
La despolarización (fase 0 y 1 del PAT) tanto de la célula miocárdica aislada como de todo el ventrículo izquierdo considerado como una única célula va seguida de la repolarización de las citadas estructuras (fase 2 y 3 del PAT) (salida al exterior celular de cargas positivas, en este caso K+, para compensar la negatividad extracelular). Al final de la fase 3 del PAT se ha conseguido de nuevo el equilibrio eléctrico, pero no el iónico. Para ello se necesita un mecanismo activo (bomba iónica), que se produce al inicio de la diástole (inicio fase 4) y que tiene como finalidad intercambiar iones de K (del exterior pasan al interior celular) con iones de Na (que pasan del interior al exterior celular) (FIGURA 12). La repolarización origina la formación de un dipolo de repolarización (a la mitad de la fase 2 del PAT), que tiene también una expresión vectorial (FIGURA 12 y FIGURA 13).
En la célula miocárdica aislada, un electrodo enfrentado con la cabeza del vector de despolarización o repolarización origina una deflexión positiva, y si se enfrenta con la cola, una deflexión negativa, tanto si el sentido del fenómeno se acerca como si se aleja (FIGURA 13 y FIGURA 14). Cuando un electrodo se enfrenta primero con la cabeza y después con la cola, o viceversa, graba una deflexión difásica (± o ) (FIGURA 13).
La despolarización origina, tanto en la célula miocárdica aislada (FIGURA 13 y FIGURA 14) como en el corazón humano (FIGURA 15 y FIGURA 16), un dipolo de despolarización de iguales características, lo cual no ocurre con la repolarización. Ésta, en el caso de una célula miocárdica aislada, empieza en el mismo lugar que la despolarización (parte alejada del electrodo explorador), por lo que el dipolo de repolarización tendrá las cargas opuestas al de despolarización (FIGURA 14). En consecuencia, aunque el sentido del fenómeno de repolarización se acerca al electrodo, la cabeza del vector de repolarización (expresión del dipolo), aunque se acerca al electrodo, está opuesta al mismo y, por tanto, la onda de repolarización será negativa (FIGURA 13 y FIGURA 14). En cambio, en el corazón humano la repolarización empieza en la zona menos isquémica, que es la subepicárdica, debido a que el subendocardio tiene fisiológicamente un flujo sanguíneo disminuido durante la sístole, por ser la circulación en él más distal y porque las fuerzas de compresión extravascular son mayores en el subendocardio que en el subepicardio. En consecuencia, la repolarización empieza en un lugar opuesto al inicio de la despolarización. Debido a esto, aunque el sentido del fenómeno de repolarización se aleja del electrodo, el dipolo de repolarización y la cabeza del vector del que es su expresión están colocados frente al mismo, aunque se alejen de él. Ello explica que en el ECG humano se registre una onda de repolarización positiva (FIGURA 15 y FIGURA 16).
En resumen, el ECG humano se explica por la despolarización y repolarización sucesiva del miocardio contráctil auricular (onda P) y ventricular (QRS-T) (FIGURA 6). Por tanto, la morfología de la onda P deriva del PAT auricular y la del QRS-T del PAT del miocardio ventricular (la fase 0 y 1 origina el QRS y la fase 2 y 3, el ST-T) (FIGURA 12).

 

 El ECG como resultado de la suma de los PAT del subendocardio y subepicardio

Teniendo en cuenta que el QRS-T del electrocardiograma se forma fundamentalmente por la despolarización y repolarización del ventrículo izquierdo, y considerando que éste es una enorme célula con dos partes, una subendocárdica alejada del electrodo explorador y otra subepicárdica próxima al mismo, podemos inferir que el PAT del ventrículo izquierdo es igual a la suma de las curvas del PAT del subepicardio y del subendocardio (Cabrera, 1958). De aquí se puede deducir que el ECG es el resultado de la suma de los potenciales de acción del subepicardio y subendocardio del ventrículo izquierdo. En las FIGURA 17 y FIGURA 18 observamos cómo se origina el ECG celular y humano, partiendo de la base de que el PAT de una célula o del ventrículo izquierdo (corazón humano) es igual a la suma del PAT de la parte alejada más el de la parte próxima de la célula o el ventrículo al electrodo explorador.

En el ECG humano (FIGURA 18) se aprecia cómo el PAT del subendocardio corresponde al PAT de la parte del ventrículo izquierdo alejada del electrodo. Al final de la despolarización, este electrodo se enfrenta con la positividad interior de la parte alejada, ya que esta parte se encuentra despolarizada y es negativa por fuera y positiva por dentro, y origina una fase 0 del PAT hacia arriba (FIGURA 18). Al final de la repolarización, este electrodo se enfrenta con la negatividad interior, puesto que el exterior repolarizado ya es positivo y, en consecuencia, la curva del PAT del subendocardio vuelve a la línea isoeléctrica. En el caso del PAT del subepicardio sucede lo contrario. Este PAT corresponde al PAT de la parte del ventrículo izquierdo próxima al electrodo, y cuando ya ha finalizado la despolarización, lo cual ocurre más tarde que en la zona subendocárdica (FIGURA 18), esta zona presenta negatividad por fuera y, en consecuencia, el electrodo se enfrenta con la negatividad y se inscribe la fase 0 como negativa. Cuando se ha repolarizado esta zona, lo cual sucede antes que en la zona subendocárdica debido a que en el corazón humano la repolarización empieza antes en el subepicardio (FIGURA 15), el electrodo se enfrenta con cargas positivas por fuera, como consecuencia de que la repolarización ya está completada, y la curva del PAT del subepicardio vuelve a la línea isoeléctrica antes que la curva del PAT del subendocardio (FIGURA 18). Sumando los dos PAT (derecha) se puede entender cómo la suma del PAT del subendocardio, que empieza antes y acaba después que la del subepicardio, explica que en el ECG humano la onda de repolarización sea positiva.

En cambio, en la FIGURA 15 se ve cómo, en una célula miocárdica, la suma del PAT de la parte alejada celular y de la parte próxima celular explican el electrograma celular que presenta la despolarización positiva y la onda de repolarización negativa. Esto se debe a que el PAT de la parte alejada empieza antes y termina también antes que el PAT de la parte próxima porque este último, al iniciarse en la célula aislada la repolarización en el mismo sitio que la despolarización, empieza más tarde, pero termina también más tarde (FIGURA 17).


 

Conclusión

El ECG se puede explicar por dos teorías: la primera, que acabamos de exponer, indica que el ECG es el resultado de las curvas originadas por la suma de los PAT del subendocardio y subepicardio (FIGURA 17 y FIGURA 18), y la segunda, la expuesta previamente, afirma que el ECG es el resultado de los cambios electroiónicos originados durante la despolarización y repolarización (teoría del dipolo-vector-asa). De acuerdo con ambas teorías, el QRS-T del ECG (sístole) se corresponde con el PAT y la línea isoeléctrica del ECG (diástole), con la línea del PTD (FIGURA 12).

 

 

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