En los músculos de los mamíferos hay diferentes tipos de
fibras y por lo menos 3 de ellos hacen parte de los músculos esqueléticos del
hombre. Con base en propiedades metabólicas y funcionales, se les ha clasificado
como:
1)Fibras glicolíticas rápidas (GR)
2) Glicolíticas-oxidativas rápidas (GOR)
3) Oxidativas lentas (OL).
Las dos primeras
son de contracción rápida y de gran actividad ATPásica del retículo
sarcoplásmico (RS) y miofibrilar. Las OL poseen baja actividad ATPásica (de RS y
miofibrilar), así como una duración prolongada de la sacudida simple (SS) y una
velocidad máxima de acortamiento baja en comparación con la de las GR y GOR.
Cada tipo de fibra
contiene una isozima específica de la proteína contráctil miosina. Con
frecuencia las fibras se identifican con base en la actividad ATPásica de la
miosina, determinada histoquímicamente como tipos I, IIa y IIb. Hace poco se
identificó en el músculo esquelético del adulto un cuarto tipo de fibra que
contiene una isozima específica de la miosina, identificada como IIx o IId2.
Otra propiedad por la que se puede caracterizar el tipo de fibra
es su contenido de enzimas mitocondriales: las GOR y las OL poseen un alto
contenido mitocondrial y son más resistentes a la fatiga que las fibras GR; así
por ejemplo, el sóleo y la región profunda del gastrocnemio contienen
principalmente fibras OL y GOR respectivamente y son más resistentes a la fatiga
que las regiones musculares que contienen sobre todo fibras tipo GR. Estas
últimas predominan en músculos rápidos, que se fatigan más pronto.
Se ha visto en seres humanos que después de ejercicios hasta el
agotamiento, donde se emplean contracciones dinámicas y estáticas, estas fibras
tipo II contenían niveles de lactato más altos (25-27 mM) que las fibras lentas
tipo I (15.8 mM)3. Además, se señaló que
independientemente de si la fatiga muscular se produce por estimulación in vitro
o in situ de un músculo aislado o por ejercicio in vivo (si este ejercicio
requiere alta tasa glicolítica), la magnitud de caída en la fuerza está muy
correlacionada con el aumento en el lactato muscular.
El músculo esquelético
produce y retira lactato al mismo tiempo. La liberación de lactato de un músculo
que se contrae se puede cambiar a captura neta, si aumenta la concentración de
lactato arterial. Además, un nivel aumentado de lactato en la sangre, causará
también una elevada captura por los músculos inactivos.
Los músculos
esqueléticos poseen en la membrana plasmática un sistema de cotransporte
lactato-H+. En el músculo esquelético la distribución de la capacidad de
transporte de lactato-protón depende del tipo de fibra, con una capacidad más
alta en las de contracción lenta que en las rápidas. Durante una actividad
muscular intensa y en el período de recuperación, el eflujo o salida de lactato
e H+ están mediados sobre todo por el transportador lactato-protón, lo que
reduce la acumulación de lactato en el músculo y la caída del pH interno.
Se ha sugerido que este proceso está comprometido en la fatiga
muscular. También se ha planteado que la capacidad del transportador
lactato-protón se puede aumentar por entrenamiento intenso y reducirse por
inactividad, es decir, que este sistema de transporte puede sufrir cambios
adaptativos.
INFLUENCIA DEL LACTATO SOBRE LA CONTRACCIÓN
MUSCULAR
Debido a su masa el
músculo esquelético tiene papel fundamental en la regulación del lactato como
principal productor y consumidor de éste en el cuerpo.
Durante el ejercicio intenso, el metabolismo se activa
rápidamente, y lleva a un aumento en la producción de fosfatos de alta energía,
necesarios en el mantenimiento de la contracción máxima.
Durante la formación de ATP en ejercicio se generan iones
lactato (Lac) e hidrogeniones (H+), lo que reduce el pH dentro de la célula
activa. Como ya se mencionó, el lactato se cita con frecuencia como un producto
metabólico que contribuye a reducciones en la fuerza desarrollada durante el
ejercicio de alta intensidad.
Su concentración se sabe tan alta como 20-25 mM en el músculo
esquelético durante ejercicios de alta intensidad en seres humanos5;
no obstante, también se conocen concentraciones de 45-50 mM4.
Aunque son varios los factores considerados responsables de la fatiga muscular,
quizá la disminución del pH durante y después de la actividad física, se ha
señalado como el más importante.
Es de anotar que, a pesar de la asociación entre disminución de
pH y fatiga muscular, no hay consenso sobre la relación de causalidad entre pH
disminuido y fatiga5. Favero et al.6
demostraron que el lactato por sí mismo modificó la función del canal liberador
de calcio del RS: en presencia de lactato 20 mM, la velocidad de liberación de
calcio se inhibió en 30% y este efecto fue consistente aun en presencia de
distintos agentes usados para estimular la liberación de calcio (peróxido de
hidrógeno, cloruro de plata y doxonrubicina, entre otros). La inhibición de la
actividad del canal de calcio del RS por el lactato se reflejó además en su
habilidad para inhibir la unión de la rianodina marcada al canal liberador.
Esta unión se inhibió por un aumento en la concentración de
lactato, tanto a pH 7.1 como a pH 6.5, lo que sugiere que el lactato per se y no
necesariamente el cambio asociado de pH, puede actuar directamente sobre el
canal liberador. La inhibición de aproximadamente 30% de la unión de rianodina
fue paralela a la reducción en la velocidad de liberación de calcio.
En este estudio los autores encontraron además una reducción
significativa en el número de sitios de unión de rianodina marcada (lo que
significa una disminución en el número de canales activos) sin alteración en la
afinidad de la unión de esta última por su receptor. En experimentos hechos en
vesículas de RS fusionadas a bicapas lipídicas se vio que el lactato disminuyó
la liberación de calcio por un efecto sobre la probabilidad de apertura del
canal sin afectar la conductancia del mismo.
Estos experimentos representan las primeras medidas directas
indicadoras de que el aumento en la concentración de lactato inhibe el proceso
liberador de calcio. Además, cuando activadores conocidos estimulan el canal, la
presencia del lactato cierra el canal liberador de calcio e inhibe también la
unión de rianodina marcada.
En otro estudio Favero
et al.7 demostraron que la inhibición por
parte del lactato (10-30 mM) de la activación producida por cafeína en el canal
de calcio, provee evidencia precisa que el efecto del lactato se producía en el
canal liberador en RS y puede ser relevante para el proceso de fatiga muscular
durante las condiciones en que están presentes concentraciones altas de lactato
en el músculo activo. Además, se sabe que el lactato inhibe la liberación de
calcio inducida por un variado grupo de activadores, esto sugiere fuertemente
que ellos interactúan en diversos sitios del canal liberador de calcio del RS y
que el sitio al que se une el lactato es crítico para la función normal.
La inhibición por lactato de la actividad del canal de calcio
activado por calcio, reduciría la cantidad de calcio liberado después de la
activación muscular normal. Aunque las alteraciones en el proceso acople E-C y
la inhibición del mecanismo liberador de calcio del RS pueden no justificar
completamente la disminución de la tensión observada durante la activación
muscular continua, los cambios consiguientes en las transitorias de calcio
pueden contribuir apreciablemente a la fatiga muscular.
Mecanismos del eflujo
de lactato. En los experimentos de Mainwood y Worsley-Brown8
se demostró que la velocidad de salida del lactato depende tanto del pH externo
como de la concentración del amortiguador externo. La velocidad de salida se
redujo cuando la concentración del amortiguador disminuyó a un pH constante o
cuando el pH se redujo a una concentración constante de amortiguador. La salida
reducida de lactato y de H+ previno la recuperación de la tensión y
adicionalmente, a bajas concentraciones del amortiguador (10 mM), la salida del
lactato y de los H+ se desacopla y provocan así un exceso en la salida del
lactato si se compara con la observada para los H+.
El pH externo puede
afectar la capacidad funcional del músculo esquelético. Se ha visto que los
músculos bañados en soluciones con bastante bicarbonato funcionan mucho mejor
que los sometidos a bajas concentraciones. Con concentraciones de bicarbonato de
aproximadamente 25 mEq/l, es menor el aumento en los tiempos de relajación
provocados por fatigas después de un tétanos y la recuperación de la fuerza es
más rápida que en los músculos que se incuban en concentraciones bajas (1 mEq/l)9,10.
Una recuperación más rápida de la fuerza con bicarbonato alto se
asoció con una salida más rápida de lactato, lo que no afectó la disminución de
la fuerza durante la fatiga; la disminución de la fuerza a bajas concentraciones
de bicarbonato depende de la duración e intensidad del ejercicio. Si el
ejercicio es corto y de alta intensidad, un amortiguador extracelular reducido
no tiene ningún efecto; no obstante, en ejercicios de alta resistencia en seres
humanos, se observa un aumento en la fatigabilidad. Durante la recuperación, la
velocidad de salida de lactato en músculos sometidos a soluciones de baja
concentración de bicarbonato (1 mM) fue menor que la de los incubados en alto
bicarbonato (25 mM). Como el pK del sistema lactato-ácido láctico es alrededor
de 3.7, sólo 0.05% del lactato intracelular puede estar en la forma no disociada
en el estado de reposo9.
Lo anterior sugiere que el lactato no
sale sólo como ácido no disociado; según Mainwood et al.11
la salida de lactato ocurre principalmente por 3 mecanismos:
1. Difusión como ácido no disociado (aunque se debe tener presente que a pH
fisiológico el ácido
producido se disocia en lactato e H+).
2. Difusión de ion lactato.
3. Vía un cotransporte acoplado lactato-H+.
El hallazgo de mayores
niveles de lactato asociado con reducciones asociadas de ATP y CP en músculos de
animales de control que en los de animales entrenados, sugiere que los primeros
dependen más de la glicólisis y menos del metabolismo oxidativo12.
Los niveles menores de lactato en músculos entrenados además se
podrían deber en parte a un aumento en la remoción por difusión o intercambio
y/o por metabolismo oxidativo. A pH fisiológico, los iones H+ se forman en
cantidades equimolares a las de lactato, y entonces no es de sorprender la
observación de Troup et al. de una elevada relación
inversa entre lactato tisular y pH intracelular (pHi).
Relación entre lactato
muscular y pH celular. Un aumento en el ion H+ intracelular se ha vinculado a la
fatiga vía diversos mecanismos, que incluyen inhibición competitiva de unión del
Ca++ a la troponina (Tn), lo que produce tensión reducida, inhibición de la
glicólisis, disturbio en el proceso de captación de Ca++ del RS y una inhibición
directa del puente cruzado y la ATPasa mio-fibrilar1,13-15.
Asimismo, se ha sugerido que el bajo pHi daría cuenta del
aumento en los tiempos de relajación vistos durante la fatiga al provocar una
reducción de la velocidad de desunión de los puentes cruzados.
Con la fatiga la osmolaridad del músculo tiende a aumentar y a causar aumento
del agua intracelular y edema celular (Borrero LM, González-Serratos,
comunicación personal).
El aumento en el lactato durante el ejercicio podría dar cuenta
de parte del efecto osmótico que lleva a hinchamiento celular y, por tanto, a
aumentar el espaciamiento lateral del enmallado muscular, lo que podría llevar a
disminuciones de la fuerza; este efecto probablemente sea pequeño. No obstante,
en estudios donde se provocó una disminución del diámetro de la célula mediante
el uso de dextrán, que disminuye la sección transversal de la fibra, sólo se
observó un pequeño aumento en la tensión con respecto al control.
El alto lactato
muscular podría aumentar la fuerza iónica significativamente, lo que a su vez
podría disminuir la fuerza pico. Sin embargo, las observaciones de Chase y
Kushmerick de que el lactato 50 mM no tuvo ningún efecto
sobre la tensión control de fibras aisladas del psoas de conejo, provee una
evidencia directa que los iones lactato no inducen directamente fatiga. Sahlin
et al. encontraron alta correlación entre la caída del pH
muscular y el aumento del contenido de lactato y piruvato después de ejercicio
dinámico en seres humanos.
Se conoce en la actualidad una correlación inversa entre lactato
y fuerza, que es en gran parte dependiente de la alta correlación entre lactato
e H+ libres; además y aunque en 1994 Fitts mencionó que el agente depresor de la
fuerza es el H+ y no el lactato, los experimentos de Favero et al.dejan abierta
la posibilidad para una participación del lactato como uno de los posibles
factores implicados en el mecanismo de fatiga, si se tiene en cuenta que el
lactato reduce la liberación de Ca++ del RS.
Asimismo, Boska et al. hacen referencia a
estudios que sugieren que la reducción del pHi no es suficiente para explicar el
grado de reducción de la fuerza durante la fatiga. Los efectos per se del
lactato sobre el desarrollo de fuerza parecen difíciles de evaluar, pues la
incubación con éste podría influir los niveles de Ca++ y pHi. No obstante, se
pueden hacer algunas inferencias si se tiene en cuenta que los iones lactato per
se pueden inhibir el canal de Ca++ del RS.
Al apoyarse en informes de la existencia de canales de K+
sensibles a ATP en el músculo esquelético, Juel4
sugiere que como estos canales se pueden abrir en presencia de lactato y a bajos
valores de pH, podrían jugar algún papel en la fatiga muscular, pues durante
ésta se aumentan las concentraciones de lactato y de H+; además, menciona que se
podría especular que la apertura de estos canales se puede considerar como un
mecanismo protector, pues la acumulación de K+ extracelular despolarizaría las
células musculares, de tal manera que se deprimiría el desarrollo de fuerza y el
daño posterior por disminución de ATP, sería prevenible. Sin embargo, señala que
se requieren más experimentos para dilucidar la importancia fisiológica de tal
mecanismo.
Según Renaud
el lactato aumenta la fuerza tetánica durante la fase temprana de la
recuperación de músculos sartorios de rana, después de fatiga por tétanos. Este
efecto fue especialmente marcado a pH 6.4. Asimismo, a bajo pH el lactato
presenta un efecto benéfico con respecto a la recuperación de la capacidad de
mantener la fase de meseta durante el tétanos, que se reduce por efecto de la
fatiga. Sin embargo, se debe tener presente que Renaud considera que una
dependencia de la recuperación de la fuerza tetánica con respecto del pHi no se
puede excluir completamente debido a un posible efecto del lactato que
contrarreste el bajo pHi.
Es importante
considerar el efecto del pHi sobre la actividad de la fosfofructoquinasa; un
bajo pH disminuye la actividad de la enzima y según el grado de acidez, podría
llegar a bloquear la actividad glicolítica.
Lactato en sangre y
músculo: capacidad de trabajo. Después de un ejercicio máximo de corta duración
y con cargas de trabajo de 50% a 60% del VO2
máximo, el lactato en la sangre aumenta y en general promedia los 10-20 mM.
Después de un ejercicio máximo intermitente se observan mayores niveles
sanguíneos de lactato que con ejercicio continuo, y los valores más altos de
lactacidemia se asocian con protocolos de ejercicio que comprometen una gran
masa muscular. Osnes y Hermansen24
han observado niveles de lactato de hasta 32 mM después de ciclos intermitentes
de ejercicio máximo de 40-60 seg. La concentración máxima de lactato muscular es
aproximadamente 10 mM mayor que la de lactato en sangre y pueden ocurrir
aumentos significativos dentro de los 10 seg de la iniciación del ejercicio "supramáximo."
Al aumentar los niveles
de lactato en la sangre, los músculos inactivos aumentan su captura y el lactato
capturado se puede usar en la gluconeogénesis sobre todo en fibras rápidas, que
son capaces de convertir lactato a glucógeno 3 a 4 veces más rápido que las
fibras lentas. Además, pequeñas cantidades de lactato se pueden convertir a
maleato o alanina, o el lactato se puede oxidar.
Una fracción variable del carbohidrato que se utiliza durante
ejercicio moderado, entra al lactato disponible circulante antes de completa
oxidación y en un músculo dado, el lactato que se forma en las células
glucolíticas, se puede usar como una fuente de energía para fibras más
oxidativas. Los sitios de oxidación incluyen no sólo las fibras vecinas, sino
también fibras anatómicamente remotas, como también el corazón, el hígado, y
otros tejidos.
En el hígado el lactato se puede convertir en glucosa. Esta
glucosa puede retornar al músculo y ser utilizada por éste como fuente de
energía que prolonga la glucólisis muscular (ciclo de Cori). El lactato entonces
funciona como un inter-mediario metabólico importante que puede rápidamente
intercambiarse entre compartimentos musculares y entre diferentes tejidos4.