Pedro I el Cruel
Alfonso XI. Libro de Estampas de los Reyes

1334. Nace en Burgos el 30 de agosto.

Hijo de Alfonso XI y de María de Portugal.

1335. Se recibe una delegación de Eduardo III de Inglaterra que propone una futura boda entre el príncipe Pedro (aún no ha cumplido el año de edad) y su hija Isabel. La propuesta es rechazada por Alfonso XI por estimar que la poca edad de su vástago hace el enlace prematuro.

En el fondo subyace el deseo de Inglaterra y Francia de contar con la poderosa marina castellana, lo cual daría ventaja en el control sobre el Canal de la Mancha a cualquiera de esas dos naciones.

Su padre, más preocupado de su favorita Leonor de Guzmán, le abandona y le deja bajo la exclusiva tutela de su madre, viviendo ambos en el Alcázar de Sevilla.

María de Portugal. Estatua sita en la ciudad de Talavera la Reina (TOLEDO).

Es educado bajo la especial vigilancia del Obispo Juan Saavedra. De su educación militar se ocupará el Maestre de Santiago Vasco Rodríguez Coronado.

Su padre designa como ayo suyo a su fiel vasallo Juan Alfonso de Alburquerque.

1342. Eduardo III vuelve a ofrecer la mano de otra de sus hijas, Juana, en matrimonio.

1345. Francia y Castilla firman una alianza que lleva implícita la boda del príncipe Pedro con Blanca de Navarra. El evento no se lleva a buen término por la negativa de doña Blanca a casarse por segunda vez.

Inglaterra reacciona. Un mes más tarde, se firma el tratado mediante el cual el príncipe Pedro casará con la infanta Juana de Inglaterra.

1348. Pero tal enlace nunca llegará a ocurrir. La infanta Juana muere y lo firmado queda sin efecto válido alguno.

Eduardo III. Grabado.

Leonor de Guzmán. Unica representación conocida. Catedral de León.

1350. El 26 de marzo muere su padre, víctima de la peste, en el asedio a Gibraltar.

Inmediatamente es proclamado Rey de Castilla y León en la ciudad de Sevilla. En dichas Cortes se aprueban los siguientes puntos:

  • Se intenta frenar el aumento desmesurado de precios y salarios mediante una regulación de oficios
  • Se regula el uso del apellido para identificar y perseguir a los malhechores
  • Se intenta proteger a la comunidad judía
  • Se intenta un acercamiento a Francia, en detrimento de Inglaterra. Para ello, Juan Alfonso de Alburquerque concierta el matrimonio de su rey don Pedro con la infanta Blanca de Borbón (10).

Cuando la comitiva que trae el cadáver del finado rey se acerca a Sevilla, tanto Leonor de Guzmán como su hermanastro Enrique salen a recibirle a una cierta distancia de la ciudad y mostrarle sus respetos como nuevo rey.

Sin embargo, poco después, bien o mal aconsejado por el de Alburquerque, ordena que sus hermanastros Enrique y Fadrique sean puestos a buen recaudo, lo que origina la primera rebelión organizada por éstos.

Los citados se apoderan de la ciudad de Algeciras. Pedro I consigue sofocar dicha rebelión y se muestra magnánimo con sus hermanastros. Colma de dones a Enrique y a Fadrique le autoriza a residir en Llerena.

Se entrevista en Burgos con Carlos II de Navarra, quien ha sido recintemente proclamado como rey en el mes de junio.

En agosto contrae una enfermedad que a punto está de acabar con su vida.

Los regentes de la corona castellana, temiendo un fatal deselance se decantan por dos opciones al trono:

  • Fernando Marqués de Tortosa y sobrino de Alfonso XI
  • Juan Núñez de Lara

El 29 de agosto la flota inglesa ataca a una flota naval castellana en Winchelsea, como consecuencia de la amistad franco-castellana. Los ingleses salen vencedores en el embite.

Enrique II de Trastamara. Libro de Estampas de los Reyes. Alcáza de Segovia.
Escudo de la familia Lara.

El monarca castellano se restablece poniendo fín así a todo tipo de especulaciones sobre su sucesión.

1351. Inmediatamente ordena cese el asedio a Gibraltar.

Muerto Juan Núñez de Lara, Pedro I anhela el Señorío de Vizcaya que está en manos de su heredero, el pequeño Nuño de Lara quien cuenta con tres años de edad.

Hasta allí se desplaza Pedro I con su ejército. El ejército vizcaíno se prepara para la lucha. Sin embargo consigue apoderarse de las hijas del fallecido Juan Núñez de Lara. El Señorío de Vizcaya pasa a pertenecer a la Corona.

El pequeño Nuño de Lara fallece, al parecer asesinado por orden del rey.

María de Portugal ordena el traslado de Leonor de Guzman a Talavera. En connivencia con Juan Alfonso de Alburquerque ordenan su asesinato en el alcázar poco después. Esto provoca la sublevación de Alonso Fernández Coronel y su yerno, Juan de la Cerda, en todos sus Señoríos.

Celebra Cortes en Valladolid. En la ceremonia de apertura pronuncia estas célebres palabras:

"Los reyes e los príncipes viven e regnan por la justicia,
en la cual son tenudos de mantener e gobernar los sus pueblos,
e la deben cumplir e guardar..."

En dichas Cortes se aprueban las siguientes leyes que quedarán en el Libro Becerro de las Behetrías:

  • Leyes contra el bandolerismo
  • Protección de los judíos
  • Ratifica la inviolabilidad de los Procuradores
  • Prohibe la mendicidad y condena la vagancia
  • Intenta limitar el poder de la nobleza
  • Se dictan leyes para el fomento del comercio, la agricultura y la ganadería
  • Se sanciona el Ordenamiento de Alcalá, de tiempos de Alfonso XI

En las citadas Cortes don Garcilaso de la Vega acusa al rey de estar en contra de los fueros y libertades del reino.

Estatua orante de Pedro I. Museo arqueológico nacional. Madrid.

 

Castillo de Ciudad Rodrigo (2006).

El valido del rey, Juan Alfonso de Alburquerque, le asesinará después vilmente en Burgos, así como a otros nobles implicados.

En plenas Cortes se recibe la visita de una delegación francesa. Vienen con intención de formalizar el matrimonio entre Pedro I de Castilla y Blanca, una de las hijas del Duque de Borbón.

Como dato anecdótico cabe reseñar que los nobles castellanos vuelven a solicitar en matrimonio a doña Blanca de Navarra, obteniendo un segundo no de la dama por respuesta.

1352. En marzo, Pedro I abandona las Cortes y se entrevista en Ciudad Rodrigo con su abuelo, el rey portugués Alfonso IV.

Sus tropas le toman Montalbán y Burguillos a Alonso Fernández Coronel y éste se hace fuerte en Aguilar.

Marcha con su ejército hacia Andalucía, pero tiene que levantar el sitio y dirigirse hacia Asturias donde su hermanastro Enrique protagoniza una nueva rebelión.

Allí conoce a María de Padilla, a la que las crónicas de la época describen como

"muy fermosa, e de buen entendimiento e pequeña de cuerpo..."

No tarda María en convertirse en amante del rey, relación auspiciada por el de Alburquerque -que la había criado (1)-, y confiando así, en promover sus propios intereses (2).

Encontramos al rey en el asedio a Gijón, lugar defendido por la propia esposa del Trastamara, Juana Manuel.

Tras un largo asedio, se llega a la paz mediante concesiones: numerosas tierras y réditos para Enrique de Trastámara, el Señorío de Vizcaya para su hermano don Tello, el título de Maestre de Santiago para su otro hermano, don Fadrique.

Maria Padilla.

Juan II de Francia. Retrato de 1350.

El 2 de julio se firma el contrato matrimonial que es sancionado poco después por Juan II de Francia y Pedro I de Castilla. Según dicho contrato se estipula que la novia llevará a la dote 300.000 florines de oro a pagar de la siguiente forma:

  • 25.000 florines al salir de Francia
  • 25.000 en la Navidad
  • 50.000 cada año restante hasta alcanzar la cifra total

Por su parte, el rey castellano se compromete a entregar a su futura esposa las villas de Arévalo, Sepúlveda, Coca y Mayorga.

Sin embargo, el rey francés no juega limpio. Retrasa intencionadamente la salida de doña Blanca de suelo francés, al objeto de que ésta no esté en suelo castellano durante la Navidad y así retrasar el segundo pago establecido.

Así, Blanca de Borbón parte en el mes de noviembre (11).

El monarca se desplaza a Torrijos donde se realizan grandes fastos para celebrar el nacimiento de Beatriz, primera de sus hijas con María de Padilla. Participa personalmente en algunos de los torneos, resultando herido en la mano derecha de un espadazo

"En guisa que estaba en grande peligro que non le podían tomar la sangre..."

1353. Vuelve a Andalucía donde sus ejércitos ya han capturado a Alonso Fernández Coronel. Derrotado y cautivo, responde a los que le anuncian su próxima pena de muerte:

"Esto es Castiella,
que face omes... e los gasta".

Será degollado y quemado por orden del rey.

Este tipo de ejecuciones sumarias antes no solían existir. Cuando un noble se rebelaba y era vencido, o bien pagaba un rescate o perdía parte de sus posesiones. O ambas cosas. Pero raramente perdía la vida. Todo esto le dará a Pedro I el sobrenombre de "el Cruel", apodo que se impondrá al otro de "el Justiciero" por el que le conocerán sus partidarios.

En febrero es informado de que Blanca de Borbón está ya en Valladolid.

El rey castellano se siente engañado por el rey francés. La cuantía navideña de la dote no ha sido pagada.

Escudo de armas de Alonso Fernández Coronel.
Castillo de La Mota (Medina del Campo-VALLADOLID)

El 3 de julio casa en Valladolid con Blanca de Borbón, sobrina del Rey de Francia. Este matrimonio, decretado como razón de estado y bajo los auspicios de Juan Alfonso de Alburquerque y María de Portugal, no cuenta con los parabienes del rey.

El caso es que, a los tres días de la boda, Pedro I abandona a su flamante esposa, haciéndola trasladar a Medina del Campo, en compañía de la reina madre.

Esta reacción nunca suficientemente aclarada podría haber venido precedida por una de las siguientes razones:

  • El amor tan profundo que Pedro I siente por María de Padilla
  • El engaño del rey francés al no haber satisfecho la dote (3)
  • Se habla de una posible relación amorosa en el viaje desde Francia hasta Valladolid entre Blanca de Borbón y don Fadrique, hermano gemelo de Enrique de Trastámara, supuesta relación que habría sido conocida poco antes de la boda por el rey castellano

Lo cierto es que se reúne en el Castillo de Montalbán nuevamente con María de Padilla.

Tras el abandono de la reciente reina, Castilla queda dividida en dos bandos:

  • Los leales al rey, en el que figuran momentáneamente don Enrique de Trastámara así como sus hermanos, y los Infantes de Aragón, con la promesa de grandes prebendas
  • En el otro bando, María de Portugal junto a Juan Alfonso de Alburquerque y numerosos nobles castellanos

Se produce un levantamiento en Castilla, por lo que el monarca castellano estima más que conveniente trasladar a Blanca de Borbón a lugar más seguro. La hace llevar a Arévalo, y poco después la encierra en el Alcázar de Toledo.

Blanca de Borbón mantiene abundante correspondencia con el Papa Inocencio VI.

Castillo de Montalbán nevado, foto cortesía de Oscar Luengo (2010).

Escudo de armas del apellido Padilla.

El Pontífice hace continuos llamamientos al Rey de Castilla para que respete el sagrado vínculo que le ha unido con su prisionera francesa.

Doña Blanca llega a difundir el rumor (completamente falso), de que es maltratada y vejada por orden de su marido, lo que solivienta a la población toledana (4).

Se produce una Junta de Caballeros en Valladolid. Aunados los Trastamara, Fernando de Aragón y el de Alburquerque, es designado este último como portavoz para decirle al rey la impropia manera de tratar a la reina y el disgusto que su conducta causa entre la nobleza y sus súbditos.

Juan Alfonso de Alburquerque no tarda en caer en desgracia por esto, destituyendo Pedro I a cuantos habían sido nombrados por su favorito y reemplazándolos por miembros afines de la familia Padilla.

Así, Juan Núñez de Prado Maestre de Calatrava es confinado en una mazmorra en el Castillo de Magacela.

Es sustituído por Diego García de Padilla, hermano de María, quien inmediatamente ordena el traslado de su antecesor en el cargo y lo hace ejecutar en el Castillo de Maqueda. El que un año antes había ordenado degollar y quemar a Alonso Fernández Coronel recibe el mismo castigo.

Parte el monarca castellano hacia Medellín en busca de su antiguo valido. No lo encuentra sino al alcaide de la fortaleza Diego Muñoz de Silva, quien rinde la plaza, y Pedro I ordena derribar el castillo loco de furia por no haber encontrado a quien iba buscando.

Más tarde se dirige hacia Alburquerque con idéntico fin, no consiguiendo esta vez rendir ni tomar la plaza, por ser su castillo prácticamente inexpugnable.

Juan Alfonso de Alburquerque había huído buscando el amparo del rey portugués.

Castillo de Maqueda (Toledo, 2009).

Cruz de Santiago.

Hasta allí envía mensajeros para que su homólogo portugués le entregue a tan incómodo huésped.

No conseguido su propósito deja a sus hermanastros Enrique de Trastámara y don Fadrique para que vigilen la frontera de Portugal. Pero como no termina de fiarse de éstos, les hace acompañar por Juan García de Villagera, a la sazón, hermanastro de María de Padilla.

Sus temores no eran infundados.

Al poco tiempo, el citado Juan García se presenta ante Pedro I y le comunica que sus hermanastros andan en tratos con el de Alburquerque y el Rey de Portugal, habiéndole además hecho prisionero y consiguiendo escapar de puro milagro.

Pedro I destituye a don Fadrique como Maestre de Santiago y nombra en su lugar al propio Juan García de Villagera, a pesar de que tal nombramiento no es bien acogido por los caballeros de la Orden.

1354. Entra secretamente en tratos matrimoniales con Juana de Castro, viuda de Diego de Haro.

Con la complicidad de los Obispos de Avila y Salamanca consigue convencer a la inocente Juana de que su matrimonio con doña Blanca no es legal y ésta se plega a sus deseos.

María de Padilla, enterada de estos avatares, solicita y obtiene licencia para fundar un Monasterio en su localidad natal de Astudillo, al objeto de purgar sus pecados y hacer vida monacal en él. El Papa así lo autoriza:

"Concedido a la ilustre dama y dilecta hija nuestra doña María,
como expiación de sus pecados y donde ella me ha comunicado
que deseaba pasar el resto de sus días en compañía de religiosas escogidas..."

En abril se celebra el enlace en el Palacio de Cuéllar. Al día siguiente, abandona a su reciente esposa.

Se dirige a Castrojeriz, donde acaba de nacer Constanza, segunda de sus hijas, fruto de sus amores con María de Padilla, quien abandona sus proyectos de enclaustramiento.

Castillo de Cuéllar, 2004.
Escudo de armas del apellido Castro.

A consecuencia de este acto, Fernando de Castro, hermano de Juana, se suma a los rebeldes. Reúne un ejército de casi 800 jinetes y 1400 peones, con el cual hostiga a los partidarios de Pedro desde su base de operaciones en El Bierzo.

Se hace efectiva la amenaza de excomunión que pesaba sobre él por parte de Inocencio VI.

En octubre, fallece en Medina del Campo Juan Alfonso de Alburquerque, cabeza visible de la rebelión, con síntomas claros de haber sido envenenado. Antes, ya había sido envenenado su propio hijo, de igual nombre, presumiblemente por orden real.

Poco después, se celebran cerca de Toro, villa perteneciente a María de Portugal, las Vistas del Tejadillo, entre sus partidarios y los de Blanca de Borbón, llevando cada bando un séquito de cincuenta caballeros armados.

Pedro I se percata de que está en inferioridad de fuerzas y de que ha sido engañado. Finge aceptar cuantas demandas le ofrecen, mientras ofrece tierras y prebendas a algunos de los conjurados.

A don Tello, hermano de Enrique de Trastamara le ofrece el Señorío de Vizcaya. A los Infantes de Aragón, tierras y dineros.

En diciembre, con la complicidad de los anteriores, consigue huir a Segovia.

1355. Celebra Cortes en Burgos donde consigue los dineros necesarios para someter las ciudades de Toro y Toledo, ambas en poder de los conjurados.

María de Padilla le dá su tercer vástago, Isabel.

Nace Juan de Castilla y Castro, fruto de su breve pero intenso matrimonio con Juana de Castro.

Deja parte de su ejército sitiando Toro y parte hacia Toledo.

Pedro I recibirá la ayuda de la pequeña nobleza, la burguesía urbana y la comunidad judía. Enrique de Trastamara, nueva cabeza visible de la rebelión, contará con el apoyo incondicional de la alta nobleza, del rey aragonés y del pueblo llano -en un claro sentimiento antisemita-.

Vista parcial de la Fortaleza de Toro.  2003.

El 8 de mayo entran las primeras tropas reales en Toledo. Después el rey castellano que impondrá su particular manera de impartir justicia decapitando algunos de los que le eran contrarios.

Aspecto de las antigua puerta de entrada del Castillo de Sigüenza.

Inmediatamente, hace trasladar a Blanca de Borbón a Sigüenza, y marcha sobre Toro, tomando cuantas ciudades rebeldes encuentra en su camino.

No sin dificultad, toma la ciudad zamorana, y hace ejecutar algunos de sus enemigos. Sólo se salvan los que alcanzan la seguridad de los reinos aragonés y francés.

El 7 de noviembre en Tarancón (aldea de Uclés), caballeros de la Orden de Santiago, al mando del Comendador Mayor Gonzalo Mexía, se enfrentan y derrotan a los partidarios del Maestre Juan García de Villagera, quien muere en el combate. Seguidamente eligen nuevamente a don Fadrique como Maestre.

1356. A causa de un incidente con 9 galeras aragonesas en el puerto de Sanlúcar de Barrameda se embarca en una guerra contra el Reino de Aragón.

La cual se conocerá después como la Guerra de Los Dos Pedros.

1357. El 9 de marzo sus tropas conquistan Tarazona, sin aparente dificultad.

La facilidad de la conquista habilita a Pedro IV el Ceremenioso para acusar de alta traición al encargado de su defensa, el capitán aragonés Miguel de Gurrea, quien ha de refugiarse en el Reino de Navarra.

El Papa impone una tregua a castellanos y aragoneses.

El 10 de mayo se produce una reunión entre 3 nobles de ambos reinos en Tudela. Por parte castellana acuden:

  • Juan Fernández de Hinestrosa
  • Juan Alfonso de Benavides
  • Iñigo López de Orozco

Por parte aragonesa los siguientes nobles

  • Pedro de Ejerica
  • Bernardo de Cabrera
  • Alvar García de Albornoz
Pedro IV de Aragón, por Manuel Aguirre y Monsalbe (1885).
Todos ellos se comprometen a devolver los castillos y territorios ganados desde el inicio de la contienda.

Retrato imaginario de María Coronel.

El 22 de mayo se celebra una reunión en Buar (aldea cercana a Corella) a la que acuden los mismos nobles. Los nobles castellanos, seguramente obedeciendo indicaciones de su rey, se niegan a devolver Tarazona. Y por si quedaba alguna duda al respecto, Juan Fernández de Hinestrosa, favorito del rey castellano, confía la Tenencia de la ciudad a su familiar directo, Gonzalo González de Lucio.

El 26 de junio Pedro I el Cruel es excomulgado por todos estos hechos.

Sus huestes conquistan Orihuela.

Estando Pedro I en Sevilla seduce a Aldonza Coronel, mujer del huído Álvar Pérez de Guzmán. El cuñado de ésta, Juan Alfonso de la Cerda, se enfrenta al rey, siendo derrotado por Juan Ponce de León, Señor de Marchena. El de la Cerda es encerrado.

Su mujer, María Coronel, hermana de Aldonza, se presenta en Tarazona ante el Rey de Castilla consiguiendo una carta para poder liberar a su marido. Pero Pedro I ya ha dado la orden de ejecutarlo.

Cuando la citada llega a Sevilla, su marido lleva ya ocho días decapitado.

Pedro I, que se ha encaprichado de la hermosura de María, la persigue y acosa en el mismo Sevilla hasta que ésta, se hace derramar aceite hirviendo, desfigurando así su rostro y cuerpo.

El rey castellano, aterrado, la restituye todas sus posesiones.

1358. Mal aconsejado hace llamar a su hermanastro don Fadrique (el cual acaba de tomar Jumilla), y lo cita en Sevilla.

El 29 de mayo lo manda asesinar (12).

Se desplaza hasta Bilbao donde se encuentra el infante Juan (hijo de Leonor de Castilla y hermanastro de Pedro IV el Ceremonioso). Lo hace ejecutar a golpe de maza y terminan arrojándolo por una ventana.

Hace detener a la esposa del asesinado y a su madre, la reina Leonor, y confisca sus bienes en Castilla.

Don Tello, hermano de don Fadrique y de Enrique de Trastámara, sobrevive a su intento de asesinato.

Grabado de Pedro I. Biblioteca Nacional. Madrid.

Estando el rey en Burgos recibe un macabro presente: las cabezas de seis caballeros a los que había mandado asesinar poco antes de salir de Sevilla.

Portada de un Libro Medieval que representa a Pedro I.

El infante Fernando, Marqués de Tortosa (hermano del asesinado infante don Juan), invade el Reino de Murcia. Pedro I responde con un ataque naval a Valencia, el cual se ve obligado a abandonar a causa de una tempestad.

1359. En represalia, hace ejecutar a doña Leonor (madre del infante Fernando y tía de Pedro I, por ser hermana de su padre, Alfonso XI).

No contento con esto, hace ejecutar en Sevilla a Juana de Lara, esposa de don Tello, hermano de Enrique de Trastámara. Y envenenar a una hermana de aquella, Isabel de Lara, viuda del recientemente asesinado en Bilbao, el infante don Juan.

En su guerra contra el Reino de Aragón, la iniciativa es claramente castellana.

Desde Sevilla parte un importante dispositivo naval, el cual realiza un ataque marítimo a la ciudad de Barcelona que no tiene consecuencias. En dicha expedición figura, como capitán de la armada castellana, el cronista Pero López de Ayala.

Se traslada seguidamente a Ibiza, pero, siendo informado de que el rey aragonés viene con un importante contingente naval, desiste de tal conquista y se vuelve para Almería.

Nace en Tordesillas, Alonso de Castilla, último de sus hijos con María de Padilla.

Se produce una invasión de Castilla por parte de su hermanastro Enrique que logra una primera victoria en Araviana. En dicha batalla muere Juan Fernández de Hinestrosa, incondicional de Pedro I y tío de María de Padilla.

Loco de furia por la muerte de su favorito, hace ejecutar en Carmona, a los infantes Juan y Pedro, de diecinueve y catorce años, respectivamente, ambos hermanos de Enrique de Trastámara.

Irritado por las continuas y severas reprimedas del Papa ordena la suspensión de cualquier tipo de pago o diezmo al mismo, incluyendo los obligatorios de las Ordenes Militares.

Por este tiempo mantiene relaciones con María de Hinestrosa, hija del citado Juan Fernández y prima de Maria de Padilla. De dicha relación nacerá un hijo, de nombre Fernando.

Ante la proximidad del frente de guerra ordena el traslado de Blanca de Borbón a Jerez de la Frontera.

Pedro I el cruel.
Pedro I. Libro de estampas de los reyes.

1360. En enero se produce una traición del jefe de la guarnición castellana de Tarazona, Gonzalo González de Lucio, pasando esta ciudad a manos del rey aragonés.

Envía una delegación comandada por Gutier Fernández de Toledo a Tudela para tratar de la paz con el reino aragonés. Sin embargo, ésta vuelve apresuradamente al saberse que su hermanastro Enrique se dirige con un nutrido contingente de tropas hacia la ciudad de Nájera.

Desde Valladolid, al frente de un nutrido contingente de tropas, parte al encuentro con su hermanastro, no sin antes haber hecho asesinar al noble Pedro Álvarez de Osorio y algún otro más.

El 24 de abril consigue reponerse del golpe inicial. Sus tropas derrotan en Nájera y cercan entre sus muros a Enrique de Trastámara (5). Incomprensiblemente, manda levantar el cerco y regresa a Sevilla. El Trastámara busca refugio en Francia.

En la capital andaluza hace asesinar al capitán y a las tripulaciones de cuatro galeras aragonesas apresadas.

Fima con el Rey de Portugal un tratado para la entrega de personas refugiadas en sus respectivos reinos. De esta forma, consigue la entrega de Pedro Núñez de Guzmán, quien es inmediatamente ejecutado.

No es la única muerte que se produce en Sevilla en esos días. Después le siguen las de Gutiérrez Fernández (hemano del Arzobispo de Toledo), Gómez Carrillo (hermano de Garcilaso) y su propio Tesorero Mayor, el judío Samuel Leví.

Envía una nueva delegación de paz comandada por Juan Alfonso de Mayorga. En la localidad de Sádaba se reúne con Bernardo de Cabrera, jefe de la delegación aragonesa sin conseguir resultado alguno.

1361. Renacida la guerra con el Reino de Aragón, Pedro I consigue la conquista de algunas fortalezas fronterizas.

El 18 de mayo se reúnen nuevamente Juan Alfonso de Mayorga y Bernardo de Cabrera. El mismo día Pedro I rubrica con su firma dicha paz en la localidad de Deza. Al día siguiente, Pedro IV el Ceremonioso hace lo propio en Calatayud.

Se procede además a un generoso intercambio de prisioneros. Fernando de Castro y Martín Gil de Alburquerque son devueltos a Castilla. El Conde de Osona y Pedro de Luna regresan al Reino de Aragón.

Escudo de armas del apellido Cabrera.

Una de las antiguas puertas de Astudillo (2005).

Hace trasladar a Blanca de Borbón a Medina Sidonia.

Ambos reyes se comprometen a restituirse todas las posesiones perdidas durante la contienda.

Blanca de Borbón, que se encuentra confinada en Medina Sidonia, es presuntamente asesinada por un ballestero (6), quizás siguiendo instrucciones del propio rey. Tras estos hechos el Rey de Francia Carlos V presiona al papa Inocencio VI para que le excomulgue.

Muere en Astudillo María de Padilla, posiblemente a consecuencia de la peste, aunque el cronista Ayala se limita a decir

"De su dolencia..." (7)

Pedro I la llorará mucho, ordenando que se hagan grandes duelos en todo el reino (8).

1362. Interviene en los asuntos del Reino de Granada, haciendo ejecutar en Sevilla a Abú Said el Bermejo.

En abril convoca a Cortes en la ciudad andaluza.

En las mismas jura solemnemente que su único amor ha sido Maria de Padilla, consiguiendo que dichas Cortes ratifiquen a los hijos de esta relación como herederos al trono castellano-leonés (9).

Establece una alianza con Carlos II de Navarra.

Seguidamente, firma el Tratado de Londres con Eduardo III de Inglaterra.

Muere el pequeño Alfonso, heredero al trono. La siguiente en la línea sucesoria es Beatriz, quien cuenta con 9 años.

Sin previa declaración de guerra vuelve a invadir el Reino de Aragón conquistando muchos castillos y ciudades mientras Pedro IV se halla ausente en Perpignan. La única ciudad que se le logra resistir es Calatayud, a pesar de usar muchas máquinas e ingenios de guerra. Después de esta aventura termina regresando a Sevilla.

1363. Reinicia la guerra con Aragón conquistando diversas plazas incluída Tarazona. Seguidamente conquista varios castillos aragoneses -Segorbe, Teruel, Murviedro-, y poblaciones valencianas, sitiando finalmente Valencia, que se le resiste.

Carlos II de Navarra. Diputación Foral de Navarra.

Retrato anónimo de Pedro IV. Siglo XV. Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Sus tropas conquistan Magallón y Borja, pero son detenidas ante los sólidos muros de Daroca.

El rey aragonés concierta una alianza con Francia.

El 2 de julio se concierta la Paz de Murviedro.

Por dicho tratado, Calatayud, Tarazona y Teruel pasan a manos castellanas, y además el rey aragonés se compromete a eliminar a su hermanastro, el infante Fernando, aspirante al trono castellano y a Enrique de Trastamara.

El infante Fernando, Marqués de Tortosa, primogénito de Leonor de Castilla es asesinado en Burriana el 16 de julio por orden de su hermanastro Pedro IV el Ceremonioso.

La falta de tacto político del monarca castellano (se ha granjeado infinidad de enemigos) hace que Enrique de Trastámara se mueva con habilidad. En octubre firma el Tratado de Binéfar con el Rey de Aragón. Por dicho tratado el aragonés se compromete a ayudar a destronar a Pedro I a cambio de algunos territorios y especialmente la región de Murcia.

1364. El monarca castellano sigue conquistando ciudades. Caen Alicante, Elda, Gandía y alguna otra ciudad levantina, amén de otros tantos castillos.

El impetuoso rey llega hasta la huerta valenciana y sus enemigos están a punto de hacerse con él en el Grao valenciano. Lejos de arredrarse, se embarca y persigue a unas naves aragonesas, estando a punto de perecer a causa de una tormenta.

Pedro I regresa a Sevilla donde le acaba de nacer un nuevo vástago: Sancho de Castilla y Sandoval; fruto de sus relaciones con su nueva favorita Isabel de Sandoval.

El Rey de Francia, que aspira a conseguir la flota castellana del cantábrico, con la que oponerse a su enemigo Inglaterra, en la Guerra de los Cien Años, pone al servicio del Trastamara las Compañías Blancas del mercenario Bertrand Du Guesclin.

El monarca castellano busca las alianzas del Reino Nazarí de Granada, y asimismo de los Reyes de Portugal y Navarra.

Escudo de armas del apellido Sandoval.
Sello que representa a Enrique II. Vidriera del Alcázar de Segovia.

1366. En marzo penetra el ejército invasor desde Aragón llegando fácilmente hasta Calahorra que no se defiende. En esta misma ciudad se autoproclama como Rey. Y seguidamente conquista sin apenas oposición las ciudades de Navarrete y Briviesca.

Recibe Pedro I estas inquietantes noticias en Burgos, desde donde marcha apresuradamente a Sevilla, no sin antes hacer ejecutar al hermano del Gobernador de Calahorra, Juan Fernández de Tobar.

Su hermanastro Enrique prosigue su imparable marcha, conquistando importantes ciudades castellanas llegando hasta Burgos. El 5 de abril Enrique de Trastamara es titulado Rey de Castilla y León en el Monasterio de las Huelgas Reales, en Valladolid.

En mayo sus tropas entran en Toledo y siguen con su ímpetu arrollador llegando hasta Sevilla, que se le rinde sin oposición. Pedro I había huido ya, refugiándose en Galicia, la única región que le queda, excepción hecha de algunas pocas ciudades castellanas.

El 29 de junio hace ejecutar a don Suero García, Arzobispo de Santiago, y seguidamente parte para Bayona, donde queda bajo la protección inglesa.

El 23 de septiembre se firma la Alianza de Libourne con el Rey de Navarra y Eduardo de Gales, el Principe Negro, aspirante al trono inglés.

Por dicha alianza ambos se comprometen a ayudar a Pedro I a cambio de sustanciosas concesiones territoriales. El Principe Negro recibiría el Señorío de Vizcaya, la villa de Castro Urdiales y 550.000 florines.

Por su parte el rey navarro recibiría las provincias de Guipúzcoa y Álava y el Condado de Treviño.

A últimos de año la situación parece estar totalmente controlada por Enrique de Trastámara.

Sin embargo, varios factores vienen a sumar inquietudes en su incipiente "reinado":

  • Parte de los mercenarios franceses han abandonado Castilla
  • Pedro IV deja de prestar ayuda al no recibir, como se le había prometido, el Reino de Murcia

1367. En enero Carlos el Malo de Navarra cambia de bando y firma un nuevo tratado con el Trastámara.

Eduardo de Gales, el Príncipe Negro.

Estatua que representa a Carlos II de Navarra.

Eduardo de Gales ordena que una parte de su ejército se dirija a Navarra, a fin de facilitarles el tránsito por dicho reino. Sir Hugh Calveley consigue cortar las comunicaciones entre Navarra y Castilla.

Ante el cariz de los acontecimientos, el rey navarro vuelve al tratado original y en febrero las tropas inglesas ya se encuentran en Pamplona.

El 11 de marzo Carlos el Malo se deja atrapar por los franceses para evitar males mayores. El Príncipe Negro cruza Navarra a pesar del hostigamiento que sufre su ejército en forma de guerrillas y emboscadas.

A mediados de marzo se producen deserciones en masa en el bando del Trastámara: 600 jinetes se pasan al bando de Pedro I. Acuciado por el goteo incesante de deserciones, Enrique de Trastámara decide presentar batalla a sus rivales lo más rápidamente posible.

En la madrugada del 2 de abril el ejército de Enrique es sorprendido por las tropas del Príncipe Negro en un ataque nocturno. Se producen nuevas deserciones.

El 3 de abril se produce la Batalla de Nájera. Por parte angloespañola cerca de 24.000 soldados comandados por Pedro I, el Principe Negro y el Duque de Lancaster.

Por parte francoespañola aproximadamente 30.000 hombres con Du Guesclin en vanguardia, Enrique II en el grueso y su hermano don Tello en las alas.

Se produce el choque.

Ante las deserciones de la caballería, las tropas anglo-españolas pueden concentrarse en la infantería de vanguardia. El arco largo inglés destroza a la caballería ligera francoespañola, a pesar de las advertencias de Du Guesclin.

Y una mala concepción de estrategia por parte de don Tello (según el historiador Pero López de Ayala) resultan decisivas.

Las tropas del Principe Negro obtienen una victoria sin paliativos.

Du Guesclin, en una imagen de cómic.

Aparte de los muertos obtienen un número elevadísimo de prisioneros entre los que se encuentran el propio Du Guesclin, el cronista Pero López de Ayala, don Sancho (hijo de Enrique) y Alfonso Enríquez, hijo bastardo del Conde de Trastamara.

El propio Enrique se ve obligado a huir buscando refugio en el reino francés.

Todos recobrarán la libertad tras pagar fuerte rescate (costumbre bastante extendida en la época).

Tras la victoria el monarca castellano muestra al heredero inglés su peculiar forma de "impartir justicia". Hace degollar al cautivo caballero don Iñigo López de Orozco.

Eduardo de Gales se instala en Burgos en espera del pago por sus servicios que nunca llega. Por si fuera poco, sus tropas poco acostumbradas al calor estival empiezan a sufrir los rigores del clima en forma de malaria y disenterías.

Tras una inútil espera y, decepcionado con Pedro I, abandona Castilla definitivamente, sin saber que ha contraído una enfermedad, que acabará con su vida nueve años más tarde.

Su hermano bastardo no desaprovechará la oportunidad. En seguida reorganiza un nuevo ejército y reanuda la contienda, firmando en agosto un nuevo tratado con sus aliados.

El rey francés Carlos V, que está deseando desquitarse por la humillación sufrida por su sobrina Blanca de Borbón, firma el Tratado de Aigües-Mortes por el cual vuelve a poner al servicio del Trastamara las Brigadas Blancas mercenarias de Bertrand Du Guesclin.

El Rey de Castilla y León se desplaza hasta Andalucía.

En Carmona hace ejecutar a todos los partidarios de los Trastámaras que se habían refugiado en la ciudad, incluído el Conde de Niebla Juan Alonso de Guzmán. Su madre no corre mejor suerte y termina en la hoguera.

En Córdoba se ha originado un movimiento de resistencia a su reinado. El cabecilla es el Adelantado don Alfonso Fernández de Montemayor.

A pesar de contar con el apoyo de tropas del Rey de Granada, la ciudad resiste.

Escudo de Bertrand Du Guesclin.
Enrique II inicia un avance incontenible.
Restos del castillo de La Estrella, en Montiel.

1368. En pocos meses se apodera de Castilla y León llegando a Toledo el 30 de abril, asediándola durante nueve meses. En vista de la numantina resistencia toledana, Enrique firma con Francia el Tratado de Toledo, por el cual se compromete a mantener una paz duradera con el reino francés cuando consiga la corona castellana.

1369. Pedro I decide ayudar a los toledanos cuya situación es desesperada.

Parte de Sevilla con refuerzos musulmanes granadinos rumbo a Toledo, pero antes hace ejecutar a Diego García de Padilla Maestre de Calatrava.

En el Campo de Calatrava le está esperando su hermanastro Enrique. Su ejército, compuesto principalmente por moros y judíos, sufre una estrepitosa derrota el 13 de marzo, viéndose obligado a buscar refugio en el Castillo de Montiel con unos pocos leales.

El 23 de marzo Pedro I intenta sobornar al mercenario francés Du Guesclin ofreciéndole villas y ciudades importantes a cambio de dejarle escapar o pasarse de bando.

El mediador del rey es su caballero Men Rodriguez de Sanabria. El mercenario finge aceptar la propuesta del rey. Una vez que éste penetra en su tienda acompañado de Men Rodríguez, se encuentra con Enrique que estaba al corriente de la intentona, acompañado de varios de sus leales.

Los dos hermanastros se enredan en una pelea llevando (parece ser) la mejor suerte el rey don Pedro. Pero cuando éste se dispone a atrevesarle con su daga interviene Du Guesclin (hombre de gran fuerza física) que altera la situación colocando a Enrique arriba, para herir mortalmente a Pedro I varias veces.

Para la posteridad han quedado las célebres palabras de Du Guesclin:

"Ni quito ni pongo rey...,
sólo ayudo a mi Señor".

Su cabeza es cortada y arrojada al camino, mientras su cuerpo es expuesto en una de las almenas del Castillo de Montiel. Su cuerpo será sepultado en dicha ciudad mientras su cabeza es enviada a Sevilla.

El cuerpo es enviado posteriormente a Puebla de Alcocer y enterrado finalmente en el Convento de Santo Domingo en Madrid.

Muerte de Pedro I, según un grabado del siglo XIX.

(1). María de Padilla habría sido criada en casa de Don Juan Alfonso de Alburquerque bajo el especial cuidado de Isabel de Meneses, esposa del portugués. Los Padilla estaban desde muy antiguo vinculados a la poderosa familia de los Meneses, de los que siempre habían dependido.

(2). Fatal error. El tiempo encumbrará a Los Padilla y sustituirán precisamente al de Alburquerque.

(3). Pudiera ser que Blanca de Borbón, tras su abandono, hubiera confiado a Pedro I que el rey francés no tenía el menor interés en pagar la dote. Por eso el rey castellano nunca hizo entrega de las villas a su esposa y el rey francés jamás reclamó los bienes ni el rico ajuar que la novia llevaba en dote.

(4). Blanca de Borbón tampoco juega limpio. Durante su estancia en Toledo, abandona voluntariamente El Alcázar donde está confinada (no prisionera) y se refugia en La Catedral. Desde aquí orquesta una campaña de difamación en contra del rey mientras manda dineros a donde mejor le parece y siempre, en defensa de sus intereses. Cuando se siente lo bastante segura y cuenta con innumerables adeptos en Toledo, vuelve al Alcázar.

(5). Cuenta el cronista Pero López de Ayala, que, antes de la batalla, se presenta ante Pedro I un sacerdote del Monasterio de Santo Domingo de la Calzada. Dicho sacerdote le informa al rey que debe guardarse de su hermanastro Enrique y que debe cambiar su forma de hacer las cosas, pues le ha sido revelado que, de no hacerlo, morirá a manos de su propio hermano. La respuesta del rey es hacer quemar al clérigo delante de su propia tienda a la vista de todos.

(6). Existe cierta confusión en torno a la muerte de Blanca de Borbón. Unos cuentan que pudo morir asaeteada por el ballestero Juan Pérez de Rebolledo, mientras otros afirman que pudo ser a causa de unas hierbas que su médico la hizo tomar. En cualquier caso, la infeliz Blanca no debía ver su destino nada halagüeño pues ya había pedido ser enterrada en el Monasterio de San Francisco (Jerez de la Frontera).

(7). Antiguamente se designaba así cuando no se conocía el origen exacto de la muerte y se achacaba a cualquier enfermedad natural.

(8). María de Padilla amó sinceramente al rey. Le fue fiel y perdonó sus numerosas infidelidades. Era piadosa, dulce y compasiva con los enemigos del rey y respetada por todos los que la conocieron. En innumerables ocasiones salvó la vida de muchos, incluso de aquellos que la criticaban, avisándoles previamente y logrando que no acudieran a citas donde el rey les esperaba para matarlos. Cuando no pudo lograrlo demostró un sentimiento de pesar por sus muertes.

(9). La base del argumento mostrada por el rey ante los nobles de las Cortes en Sevilla fue que había casado en secreto con María de Padilla

"A Juramento..."

Fórmula antigua de uso infrecuente aunque legal y válida. Y termina diciendo el rey que lo había hecho por temor a que

"Se alzaran contra él algunos, por quanto non querían bien a los pariente de doña María..."

Parecierónle buenas al Arzobispo de Toledo estas razones, y, tras firmas tres testigos en nombre del rey, que todo cuanto había dicho era cierto, procedió a legitimizar matrimonio y descendencia en los vástagos habidos con María de Padilla. Ordenando además, el traslado de su cadáver a la Capilla de los Reyes de la Catedral de Sevilla.

(10). Tanto Francia como Inglaterra aspiraban a contar con la presgitiosa marina castellana, para inclinar la balanza en favor de unos u otros en La Guerra de los Cien Años que ambos paises dirimian.

(11). La relación del rey con sus hermanastros no debía ser nada mala en estos momentos. Uno de los encargados de dar escolta a doña Blanca es su hermanastro don Fadrique.

(12. La diplomacia desde luego no era una de las virtudes de Pedro I. Don Fadrique se había mostrado como un leal servidor desde el año 1357. Había puesto a disposición de su rey el enorme potencial de la Orden de Santiago y había acudido en innumerables ocasiones en su ayuda. Su muerte, además, tiene tintes dramáticos.

"Tras haber sido citado en Los Reales Alcázares de Sevilla y estando separado de su escolta, don Fadrique es atacado por los esbirros del rey, quienes le persiguen. Don Fadrique entiende que la huida es imposible y se detiene para hacer frente a sus atacantes. Intenta desenvainar su espada, pero esta se ha enredado con su manto. En esta tesitura es asaeteado por el ballestero Nuño Fernández de Roa, quien, poco después le golpea con una maza en la cabeza. Tras caer al suelo, es finalmente rematado por el resto de esbirros. Tenía 26 años de edad".

 
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Página actualizada el 28/03/2011