Don Alvaro de Luna
Escudo de armas de la familia de Alvaro de Luna.

1388-1390. Nace en Cañete (Cuenca).

Su padre es don Alvaro Martinez de Luna, Señor de Jubera, Cañete, Alfaro y Cornago y además Copero Mayor del rey Enrique III. Está casado con Teresa de Mendoza y Castilla, con la que no tiene descendencia alguna.

Su progenitor requerirá los favores de la mujer del alcaide de la Fortaleza de Cañete, María Fernández de Jarama ó María de Cañete, quien no debía entender de negativas en este tipo de situaciones, y le dará un hijo bastardo a don Alvaro Martínez, y con el tiempo llegando a tener hasta otros dos más (conocidos).

Su padre muere cuando el pequeño Álvaro tiene siete años, quedando huérfano.

Su infancia transcurre en Cañete, teniendo como compañero de juegos y travesuras al hijo legítimo del Alcaide de la fortaleza, su hermanastro Juan de Cerezuela.

Sale de Cañete con 14 años y entra al servicio de su tío, Pedro de Luna, a la sazón Arzobispo de Toledo, y más tarde Papa, con el nombre de Benedicto XIII.

Además del citado (considerado antipapa) también es pariente de María de Luna, prima de su padre y Reina de Aragón.

1406. Muere el rey Enrique III. Se forma un Consejo de Regencia formado por el infante Fernando y la reina viuda Catalina de Lancaster. De la custodia del joven heredero se encargan los nobles Diego López de Estúñiga y Pedro Fernández de Velasco.

Aunque menudo de tamaño, tiene el joven Álvaro cualidades innatas para un muchacho de su edad. Es un buen jinete, excelente cazador y hábil en el manejo de las armas. A las anteriores se une un altivo porte y un extraordinario talento e inteligencia.

1408. Todo ello (aparte de las influencia familiar) le hace entrar en la Corte castellana en calidad de paje y compañero de juegos del heredero, cuando éste cuenta apenas 3 años. Álvaro acaba de cumplir 18.

No tarda mucho en ganarse el aprecio del citado rey, por las citadas cualidades y por compartir ambos además aficiones comunes como son el gusto por las artes y las letras.

Benedicto XIII. Imagen de la Universidad de Sevilla.

El cronista Alfonso de Palencia dirá de esta relación:

"Como quiera que el rey don Juan ya desde su más tierna edad
se había entregado en manos de don Álvaro de Luna, no sin sospecha de algún trato indecoroso
y de lascivas complacencias por parte del privado en su familiaridad con el Rey"
.

Más explícito es Gonzalo de Hinojosa al afirmar de Juan II

"que no podía estar sin folgar con él, nin quería que durmiese otro con él en su recámara".

Fernando de Antequera. Cuadro de Manuel Aguirre y Monsalbe (1885)

Durante sus primeros años el joven Álvaro no deja de ser más que un simple paje.

1412. Tras el Compromiso de Caspe, Fernando de Antequera deja de ser regente del reino castellano-leonés. La reina queda encargada de la regencia del reino, pero Catalina de Lancaster tiene fama de disoluta y descerebrada.

Álvaro se convierte en todo un personaje en La Corte. Su arrojo y valentía le hacen estar presenta en cualquier justa o torneo. Los nobles le respetan por su inteligencia y sus consejos y su apuesto porte le granjean la simpatía y el halago de las damas.

1415. El 12 de junio casa el infante aragonés Alfonso con María, la hermana mayor del heredero castellano (1). Durante las fiestas siguientes toma cuerpo la Liga de Nobles o partido aragonés (2).

1416. Tras la muerte de Fernando de Antequera, sus hijos, los Infantes de Aragón quedan en posesión de extensas heredades en Castilla. El infante Juan es Duque de Peñafiel, Conde de Mayorga, Señor de Lara, Castrogeriz y Medina del Campo. El infante Enrique es Maestre de Santiago, Señor de Alburquerque, Medellín, Ledesma, Urueña ...

El mayor se convierte además en Rey de Aragón con el nombre de Alfonso V.

1418. Muere la reina Catalina.

La Liga de Nobles cuenta con algunos nobles castellanos simpatizantes con su causa.

1419. El 7 de marzo, con 15 años, Juan II es declarado mayor de edad, siendo hombre de carácter débil para los menesteres de gobernar.

Corren malos tiempos para la corona castellana. Los Infantes de Aragón conspiran junto con el Rey de Navarra para lograr más tierras de las que ya poseen en Castilla, si acaso no el cetro del poder real que parece ausente.

Don Alvaro maniobra y precipita la caída del Mayordomo Mayor del Reino, Juan Hurtado de Mendoza, con lo que se granjeará la enemistad de una de las más ilustres familias de nobles castellanos, especialmente la de Iñigo López de Mendoza.

Alfonso V el Magnánimo, por Juan de Juanes.

Grabado de 1791 que representa a don Alvaro de Luna.

1420. Casa con doña Elvira de Portocarrero.

De él dirá el historiador don Fernán Pérez del Pulgar:

"Es de saber que este Condestable fue pequeño de cuerpo y menudo de rostro;
pero bien compuesto de sus miembros, de buena fuerza, y muy cavalgador,
asaz diestro en las armas, y en los juegos dellas muy avisado.
En el palacio muy gracioso y bien razonado,
como quiera que algo dudase en la palabra;
muy discreto, e gran disimulador: fengido e cauteloso,
y que mucho se deletaba usar de tales artes y cautelas,
ansí que parece que lo había a natura
".

La noche del 14 de julio, encontrándose la Corte en Tordesillas, uno de los Infantes de Aragón, don Enrique, en un audaz golpe de mano, se presenta con gran número de gente armada, secuestrando a la corte en pleno, incluídos el rey y don Alvaro de Luna, en lo que se conocerá como "El Atraco de Tordesillas".

Escudo de armas del apellido Portocarrero.
Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, por Jorge Inglés.

Para lograr sus fines cuenta con la colaboración de los siguientes nobles:

  • Don Ruy López Dávalos, Condestable de Castilla
  • Garci Fernández Manrique
  • Don Pedro Manrique, Adelantado del Reino
  • Juan de Tordesillas, Obispo de Segovia
  • Iñigo López de Mendoza, futuro Marqués de Santillana

Don Alvaro y el rey, fuertemente custodiados son trasladados primeramente a Segovia.

Desde allí a la ciudad de Avila donde se celebran Cortes y el infante Enrique consigue del temeroso y aún adolescente rey la mano de su hermana, la infanta Catalina y además el Señorío de Villena, vasto territorio con innumerables fortalezas.

Conseguidos sus propósitos hace trasladar a todos sus rehenes a Talavera de la Reina.

El 29 de noviembre don Alvaro realiza una una prodigiosa jugada.

Con la ayuda de la familia Portocarrero, algunos nobles leales y tropas del Concejo toledano consigue huir en dirección al inexpugnable Castillo de Montalbán, cuya fidelidad se había asegurado antes.

A la mañana siguiente aparecen las tropas del infante Enrique que comienzan un asedio en toda regla al castillo, asedio que se prolongará durante 23 días y se verá salpicado de encarnizados combates.

La llegada de un poderoso ejército al mando del infante Juan, atraído a la causa real mediante prebendas y promesas, consigue alejar a su hermano de los sitiados.

1421. Se vive un período de relativa tranquilidad en el reino, únicamente alterados por las incursiones del infante Enrique, quien sigue causando daños en Castilla. Sin embargo, don Alvaro estudia como deshacerse de enemigo tan obstinado.

Castillo de Montalbán nevado, foto cortesía de Oscar Luengo (2010).
Ruy López Dávalos.

1422. Don Alvaro de Luna le devuelve la moneda al infante Enrique. Con una estratagema de reconciliación atrae a éste a Madrid haciéndole preso. La infanta Catalina consigue escapar refugiándose en el Reino de Aragón.

El infante Enrique termina encerrado en el Alcázar de Madrid. Sus bienes en Castilla son confiscados y repartidos entre los nobles leales. Después, hace lo propio con los nobles castellanos proclives al aragonés.

Don Ruy López Dávalos consigue escapar milagrosamente y refugiarse en Valencia, bajo la protección de Alfonso V.

Asistimos al engrandecimiento de don Alvaro de Luna.

Es nombrado por Juan II Condestable de Castilla, poniendo de esta forma al ejército castellano en sus manos.

1423. Y poco después Conde de San Esteban de Gormaz, vasto territorio que incluye los territorios de Ayllón, Gormaz, Maderuelo...

Sus riquezas, posesiones y poder aumentan tanto que despiertan el recelo de los demás nobles, envidiosos del favoritismo que muestra el rey hacia el Condestable.

El papel de Álvaro de Luna ha sido objeto de controversia durante siglos. Para el padre Juan de Mariana no era más que un noble ambicioso, en busca constante de su propio interés. Para la mayoría de historiadores, un leal servidor a su rey, interesado en reforzar la autoridad real frente a la anarquía nobiliaria.

Alfonso V de Aragón, que acaba de regresar de su periplo napolitano, presiona para lograr la libertad de su hermano Enrique y para romper la alianza de su otro hermano, el infante Juan con los castellanos.

Ante las amenazas de guerra provenientes de Aragón, Alvaro de Luna se acerca a Francia y Portugal (enemigos de Aragón).

Restos del castillo de San Esteban de Gormaz (Soria)
Carlos III el Noble. Estatua en Pamplona.

Estrecha lazos con el Pontífice Martín V, en detrimento de Benedicto XIII, a pesar de los lazos familiares que los unen.

Don Álvaro se apoyará principalmente en la pequeña nobleza, el bajo clero, la comunidad judía y el poder creciente de las ciudades frente a la oligarquía de los grandes nobles.

1424. Nace Enrique, primogénito de Juan II de Castilla y de María de Aragón, heredero además al trono de Castilla.

1426. Muere Carlos III de Navarra. El infante Juan, casado con su hija Blanca, pasa a reinar efectivamente sobre el reino navarro.

Se celebran Cortes en Toro, reseñando como destacable la negativa del rey a disminuir o disolver su guardia personal de lanceros estimada en unos mil hombres y que cuenta con una abundante representación morisca.

Consique que su hermanastro Juan de Cerezuela sea nombrado Arzobispo de Osma.

1427. Don Alvaro, en un gesto de buena voluntad, libera al infante Enrique para evitar la guerra con Aragón.

El tiempo no tardará en demostrar el grave error cometido.

En seguida el liberado vuelve a conspirar junto con sus hermanos, los Reyes de Navarra y Aragón, así como algunos nobles castellanos, entre los que se encuentran:

  • Fadrique Enríquez, II Almirante de Castilla
  • Luis González de Guzmán, Maestre de Calatrava
  • Juan de Sotomayor, Maestre de Alcántara
  • Fadrique Enríquez, Duque de Arjona
  • Rodrigo Alonso Pimentel, Conde de Benavente
  • Iñigo López de Mendoza
Escudo de armas del apellido Enríquez.
Estatua de don Alvaro de Luna en Cañete (Cuenca).

Don Alvaro de Luna, en un tiempo en que los nobles buscan sobre todo la mejora de sus bienes y tierras y el poder que con ello conlleva sin importar modos ni maneras, sin desdeñar su ambición personal se comporta como

"un gobernante celoso del bien público y de la gloria de su soberano"

La Crónica del Halconero de Juan II, Pedro Carrillo de Huete, afirma que

"don Alvaro de Luna alcanço tanto en Castilla, que no se falla por crónicas
que hombre tanto alcançase, ny tan gran poderío toviese, ni tanto amado fuese de su Rey como él era
".

Los conjurados no se conforman con la libertad del intrigante infante. Claman contra la continuidad en la cúspide del poder de don Álvaro.

Consiguen del melindroso rey castellano-leonés la celebración de una reunión en Valladolid, compuesta por cuatro miembros, que deliberarán sobre la continuidad del Condestable en su puesto.

En el bochornoso Arbitraje de Valladolid, tres de los cuatro miembros consiguen del débil rey, el destierro que Alvaro de Luna acata, viendo la desigualdad de fuerzas, y retirándose a su villa de Ayllón.

Desde allí observa como el caos, los ajustes de cuentas, los asesinatos y la anarquía se apoderan de Castilla.

1428. En unos pocos meses, los mismos que exigieron su destierro claman por su vuelta. Y el rey después de pedírselo hasta tres veces le recibe en la villa de Turégano (La Gran Chancillería).

Se crea el Consejo Real de Castilla, promovido por la facción aragonesa. Dicho Consejo esta compuesto por dos obispos, tres nobles y dos doctores.

Recién restituído en su puesto, ha de hacer frente nuevamente a la amenaza de los Infantes de Aragón, ahora más unidos que nunca.

Castillo de Turégano (Segovia).

El Duque de Arjona, ahora caído en desgracia, es encarcelado por haberse pasado al bando de los aragoneses.

1429. En enero se celebran Cortes en Illescas. Se consigue recaudar dinero que en teoría iban a ser empleados contra los musulmanes, pero que serán empleados en su campaña contra la coalición navarro-aragonesa.

Presentan éstos sus fuerzas en Cogolludo, pero don Alvaro no asiste. En cambio penetra en el mismo Aragón, causando importantes destrozos.

Plaza Mayor de Trujillo, con el castillo al fondo (2004).

Los infantes Enrique y Pedro campan a sus anchas por Extremadura. Hasta allá ha de desplazarse don Alvaro en persona. L

Los Infantes, sabedores de su venida, buscan refugio en Montánchez, dejando a Pedro Alfonso de Orellana al cuidado de sus intereses.

No tarda en rendirse este, porque, previamente, el de Luna ha hecho prisioneros a dos hijos suyos, amenazando con degollarles a ambos, de persistir en su rebeldía.

Mayor problema tiene con la fortaleza, defendida por el bachiller Garci Sánchez de Quincoces, hombre de gran corpulencia y de indudable fidelidad hacia los Infantes.

Al final, con una estratagema, consigue hacerse con el valiente defensor y rendir Trujillo, añadiendo a su lista de títulos el de Duque de Trujillo, mientras los citados infantes se refugian en la Fortaleza de Alburquerque (3) (4).

Juan II decreta una nueva confiscación de los bienes de los tres hermanos en Castilla. En una rápida campaña de tres semanas ocupa Medina del Campo, Cuéllar y Olmedo, propiedades del antaño infante Juan y ahora rey navarro.

1430. El Duque de Arjona muere en prisión. Encarcela en el Castillo de Tiedra al Obispo de Palencia, al Conde de Haro, al Señor de Batres y al de Valdecorneja.

En julio se firman las Treguas de Majano, por la que Castilla, Aragón y Navarra firman la paz.

Surgen en Castilla una nueva generación de nobles o linajes, entre los que destacan:

  • Pedro Fernández de Velasco
  • Pedro de Estúñiga
  • Pedro Ponce de León
Castillo de Tiedra (VALLADOLID)

Escudo de armas del apellido Pimentel.

Recibe el título de Maestre de Santiago, en pago por sus servicios.

1431. Estando viudo de su primera mujer, en enero casa en segundas nupcias con doña Juana de Pimentel, hija del Conde de Benavente.

Calmadas las cosas en el reino, decide que es tiempo de acometer mayores empresas.

El 11 de marzo, Juan II de Castilla sale de Palencia. Pasa por Medina del Campo y se dirige a Villa Real (Ciudad Real), donde se le unen cada vez más efectivos. Su destino: El Reino musulmán de Granada.

El 24 de abril se produce un intenso terremoto.

En Villa Real se entera que Muhammad IX de Granada ha mandado ejecutar al rey Chiquito.

Por su parte Alvaro de Luna parte desde Córdoba al mando de un segundo ejército.

En Ecija se le unen soldados de frontera, especializados en la lucha contra los árabes. Finalmente llegan hasta la ciudad de Illora, que se halla bien fortificada.

El 28 de junio comienzan las escaramuzas contra los musulmanes en la localidad de Pinos Puente.

El 1 de julio tiene lugar la Batalla de la Higueruela, (llamada así por una pequeña higuera existente en La Vega de Granada), en la que los ejércitos granadinos pierden más de diez mil efectivos.

Finalmente termina depuesto Muhammad IX el Zurdo y accede con la ayuda castellana al trono Yusuf IV, conviertiéndose en vasallo de Castilla.

1432. Nombra a Juan de Cerezuela Arzobispo de Sevilla.

Valladolid y Medina del Campo vuelven a manos aragonesas.

Castillo de la Mota (Medina del Campo-VALLADOLID)
Escudo de San Martín de Valdeiglesias

1434. Consigue que su hermanastro Juan de Cerezuela sea nombrado Arzobispo de Toledo.

Formaliza un documento mediante el cual adquiere el Señorío de San Martín de Valdeiglesias a los monjes, a cambio de 36.000 maravedíes. Inmediatamente manda construir un castillo en la localidad para hacer ostentación de su poderío en la comarca.

Asímismo, incrementa notablemente su patrimonio en la región con la adquisición a la Orden de Calatrava de las localidades de Maqueda y San Silvestre, permutándolos por Arjona y Arjonilla.

1435. Se celebra un combate naval entre la escuadra genovesa y su contumaz enemigo, el infante Enrique junto con sus hermanos, los Reyes de Aragón y Navarra. La victoria corresponde a los genoveses resultando preso el citado infante. Don Alvaro, quien también ejerce de poeta le dedica estos versos:

"Si flota vos combatió, en verdad, señor infante, mi bulto non vos prendió cuando fuestes mareante,
porque ficiésedes nada a una semblante figura que estaba en mi sepultura para mi fin ordenada...
"

1436. Mediante el Pacto de Toledo, Juan II de Navarra recupera parte de sus posesiones castellanas.

Don Álvaro aprovecha para incrementar su patrimonio con las adquisiciones de algunas tierras (Méntrida, Alamín, El Prado...).

Juan Pacheco, el ayo del príncipe Enrique, empieza a dar muestras de una desmesurada ambición política.

1437. Pedro Manrique, Adelantado del Reino, es detenido y confinado en el Castillo de Fuentidueña. Su villa, Medina de Rioseco, se convierte en un foco de rebelión. Los nobles implicados se acercan a los Infantes de Aragón.

1438. El 28 de febrero Juan II otorga un Privilegio Rodado desde Arévalo, donde se encuentra la corte itinerante mediante el cual le concede los derechos de El Adrada e Sanct Martir de Valde Iglesias e El Colmenar (futuro Mombeltrán) en dicho don Álvaro,

"Donación pura propia e non revocable e perpetual,
que es hecha entre vivos".

Castillo de Mombeltrán (AVILA, 2004)

Curiel de Duero. Palacio de los Zúñiga (2008).

El 9 de septiembre se celebra una reunión en Curiel de Duero en su contra. En ella participan don Pedro de Zúñiga Conde de Plasencia, don Pedro Fernández de Velasco Conde de Haro y su hijo don Pedro Velasco. De dicha reunión saldrá el siguiente proverbio:

"Cuando los tres Pedros van a una,
mal para don Alvaro de Luna"

Don Alvaro se establece en Escalona, su villa preferida.

1439. Don Pedro Manrique aglutina a todos sus adversarios. En seguida se unen los Infantes de Aragón.

En octubre se celebra una reunión en Castronuño de la que saldrá el Convenio de Castronuño, tratado humillante para la autoridad real castellana.

Y altamente beneficioso para los conjurados, por lo siguiente:

  • Se destierra al Condestable por un período de seis meses
  • Se le prohibe mantener correspondencia de cualquier tipo con su rey
  • Los Infantes de Aragón recuperan todas sus posesiones antiguas en cualquier parte de Castilla
  • El desarme de la gente de armas de cualquiera de las dos partes
  • Todas las ciudades ocupadas por los conjurados deberían ser franqueadas al rey
  • El fin de cualquier proceso abierto contra los Infantes de Aragón

El de Luna se retira a su villa de Sepúlveda, en tanto los conspiradores eliminan paulatinamente a la mayor parte de los asesores del rey, decididos seguidores del Condestable; mientras éste en la distancia alienta al rey a resistir.

1440. Crea el Mayorazgo de Cornago y Jubera para su hija natural María de Luna, a la que había casado con su primo Juan de Luna, hijo de Juan Hurtado de Mendoza.

Castillo de Cornago (La Rioja, 2005).

Juan II de Castilla. Libro de Estampas de los Reyes. Alcázar de Segovia.

Por una vez Juan II decide plantar cara a sus enemigos y éstos vuelven la vista hacia don Alvaro de Luna, comenzando a atacar sus posesiones. Pero éste se ha vuelto demasiado fuerte. En varios enfrentamientos derrota a sus enemigos, llegando incluso a sitiar al infante Enrique en Torrijos. Este llama en su ayuda nuevamente a su hermano Juan de Navarra.

Castilla se convierte en un campo de batalla entre los partidarios y detractores de don Alvaro.

1441. Juan II de Castilla sitía la ciudad de Medina del Campo. Tras las Vistas de Gomeznarro consigue la rendición del castillo y de la ciudad de Olmedo. Sin embargo, vuelve a ser sitiado en el mismo lugar poco después por las tropas de los rebeldes, quienes están enterados de la poca cantidad de gente de armas que le acompaña.

Alvaro de Luna acude en su auxilio consiguiendo introducir 1500 hombres de armas en la fortaleza. Le acompañan el Maestre de Calatrava y su hermano, el Arzobispo de Toledo. Los asediadores consiguen en la noche entrar al interior por dos puntos al mismo tiempo, lo que hace indicar que seguramente ha habido traición por alguno de los guardianes que custodiaban las puertas.

Don Alvaro observa que no existe tiempo para preparar una defensa.

Tras fuerte insistencia de Juan II, sale con su gente, hacia su villa de Escalona, donde planea cómo y cuando devolver el golpe.

Mediante la Sentencia de Medina se da a conocer las exigencias de los conjurados:

  • Se destierra a don Alvaro por un período de seis años, quedando su hijo Juan de Luna al cuidado del Conde de Benavente
  • Concesión de poderes por parte del rey castellano a la reina, al príncipe, y a algunos de los conjurados
  • Los nobles leales al Condestable deben dejar cualquier cargo en la Corte o en el Consejo
  • Los nobles para altos cargos serán nombrados a partir de ahora por Juan de Navarra, el infante Enrique o cualquiera de los nobles del bando vencedor

Juan de Navarra se siente como el auténtico Rey de Castilla. A través del Consejo Real de Castilla (en el que su hermano Enrique es uno de los tres nobles asignados), se comporta con una desmesurada arrogancia, algo que los conjurados nobles castellanos partidarios suyos, son incapaces de digerir.

Juan II de Aragon por Manuel Aguirre Monsalbe (1885).

Escudo de armas de don Juan Pacheco, I Marqués de Villena.

Pero don Alvaro de Luna trabaja en la sombra sin descanso alguno.

1443. El 9 de julio se produce el Golpe de Estado de Rámaga. El monarca castellano es secuestrado por su primo el Rey de Navarra y encerrado en el Castillo de Portillo, bajo la supervisión del Conde de Castro. Esta situación es nueva para la nobleza castellana que cierra filas en torno a don Alvaro.

Se atrae a su causa personajes importantes: el Conde de Benavente, el Conde de Haro, el Conde de Alba, el Duque del Infantado, el arrojado Lope de Barrientos (Obispo de Avila), su hermanastro Juan de Cerezuela (Arzobispo de Toledo).

Y a última hora, en una soberbia jugada política, consigue para su causa al príncipe Enrique y a su favorito, el poderoso Juan Pacheco, Marqués de Villena.

1444. Encuentra la excusa perfecta en una cacería para poner fin al cautiverio de Juan II. En el transcurso de la misma consigue llevar a cabo la fuga de su rey.

Llega la hora del desquite. Se dá la orden de ataque.

Pillados por sorpresa, sus enemigos se baten en retirada. Pero el Condestable sabe que esto no ha hecho más que empezar. Los Reyes de Aragón y Navarra se aprestan para acudir prestamente en ayuda de sus hermanos.

1445. Reagrupadas sus fuerzas, ambos poderosos ejércitos se presentan en la ciudad de Olmedo, donde tiene lugar el 19 de mayo la mayor batalla del reinado de Juan II. El ejército de don Alvaro aplasta a sus adversarios. Navarros y aragoneses huyen en desbandada hacia sus reinos.

El cronista Pérez de Guzmán refiere de la misma:

" los unos e los otros pelearon tan valientemente que la victoria estuvo muy dudosa"

Tan dudosa que según esta versión de ocho mil soldados que participan, únicamente mueren 22. Como fuere, sí que resulta cierto la retirada de los ejércitos navarro y aragonés.

El intrigante infante don Enrique morirá poco después en el Castillo de Calatayud a causa de una herida de lanza en la mano, que desemboca en gangrena.

1446. Tras la retirada de sus enemigos, quedan en poder de éstos dos plazas fuertes en Guadalajara: Torija y Atienza.

Don Alvaro de Luna. Portada de la "Crónica de Don Alvaro de Luna, Condestable de Castilla".

Castillo de Atienza (GUADALAJARA)

La conquista del primero le es encomendada a Iñigo López de Mendoza.

Se desplaza con su rey hasta Atienza, para expulsar a los navarros que se han hecho fuertes en el lugar. Durante el asedio de la ciudad, nombra caballero a su fiel Gonzalo Chacón (autor de su biografía), quien hasta el momento había sido su paje de lanza.

Se produce un duro asedio -el propio don Álvaro sufre una pedrada en la sien- que le hace descabalgar del caballo- y salva la vida gracias a la visera del casco. Se incendia una buena parte de la ciudad y se llega al combate cuerpo a cuerpo para tomar algunas casas. Finalmente se decide levantar el sitio y esperar ocasión más propicia.

1447. Sobrevienen unos años de relativa calma. Don Alvaro es un noble de sesenta años. Y acaso por la edad comete una serie de errores que empiezan a precipitar su caída y le vuelven impopular:

  • Una subida de impuestos por causa de la guerra provoca la sublevación de algunas ciudades (Toledo)
  • El cruel asesinato de Alonso Pérez de Vivero (Contador del Rey), por sus vasallos (5)
  • Es incapaz de detener el irresistible ascenso de Juan Pacheco Márques de Villena
  • No cae bien al futuro rey, el príncipe Enrique
  • Los nobles que no comulgan con sus ideas deben huir para salvar la vida. Así, el Conde de Plasencia debe refugiarse en Béjar

Y el más grave de todos: promueve la boda del viudo rey Juan II con Isabel de Portugal.

La ceremonia se lleva a cabo el 17 de agosto en Madrigal de las Altas Torres. La dama es una bella muchacha de 19 años, una adolescente, y el Rey de Castilla cuenta con 42.

1449, Vuelven los nobles a conspirar contra el Condestable. A mediados se celebra una reunión en Clunia (Coruña del Conde) a la que asisten entre otros: el Almirante de Castilla don Fadrique Enríquez, el príncipe Enrique, don Juan Pacheco, el Marqués de Santillana, los Condes de Haro, Plasencia y Benavente.

Cuentan además con los apoyos de los Reyes de Aragón y Navarra que no olvidan la afrenta sufrida cuatro años antes.

Se produce una revuelta antijudía en Toledo, en la que perecen colgados muchos de los integrantes de la comunidad hebrea (6). Ni el Rey de Castilla ni don Alvaro son capaces de contener al populacho. Finalmente, el 24 de diciembre, el Papa Nicolás V pone fin a los disturbios mediante la correspondiente Bula.

1450. La falta de criterio entre los conjurados hace que la conspiración no fructifique. El príncipe Enrique se aleja paulatinamente del Marqués de Villena y de Juan II de Navarra.

Litografía de don Álvaro de Luna. Rufino Casado (1852-1880). Biblioteca Nacional de España.

Escudo de armas del apellido Zúñiga.

1451. El 22 de abril Isabel de Portugal dá a luz una niña a la que se pone por nombre Isabel.

La nueva reina conspira desde la alcoba para que el rey detenga a don Alvaro, y éste temiendo perder los favores de su joven esposa no sabe decir que no.

1452. Por si fuera poco, renace su enemistad con el príncipe Enrique.

Pedro de Estúñiga ó Zúñiga Conde de Plasencia se convierte en la cabeza visible de la rebelión. Don Álvaro intenta apoderarse de Béjar y detener al citado Conde. Pero este es advertido por don Alonso de Vivero, Contador Mayor del Rey y la tentativa fracasa. El de Luna no olvidará esta traición.

1453. Los nobles rebeldes, por su parte, intentan tomar Valladolid, pero igualmente fracasan.

El rey nombra a don Diego López de Estúñiga, sobrino de Pedro de Zúñiga Justicia Mayor del Reino.

La reina Isabel de Portugal envía un documento a la Condesa de Plasencia mediante el cual ordena que se haga todo lo posible por detener a don Álvaro de Luna. La susodicha transmite tales órdenes a su esposo y al clan de los Zúñiga, entre los que se encuentran Diego López de Estúñiga y don Álvaro de Estúñiga, hijo de don Pedro.

En marzo Álvaro de Estúñiga acantona abundantes tropas en Curiel, mientras don Álvaro es requerido por su rey para que acuda a Burgos, cuyo castillo es propiedad de Los Zúñiga.

El 30 de marzo sicarios enviados por don Álvaro asesinan de forma vil a Alonso Pérez de Vivero, arrojándole cruelmente por una ventana tras golpearle. La situación se precipita.

El 1 de abril de madrugada, don Álvaro y sus hombres llegan al Castillo de Burgos.

El 3 de abril Juan II de Castilla firma la orden de detención de don Álvaro y sus partidarios

"en nombre del rey"

El 4 de abril el de Luna es detenido por el Justicia Mayor del Reino y trasladado inmediatamente al Castillo de Portillo bajo su estrecha vigilancia.

Castillo de Portillo (VALLADOLID)

Castillo de Escalona (TOLEDO, 2009)

El 9 de mayo el rey se encuentra en Arévalo.

Su familia, tras conocer los hechos, pone en guardia sus posesiones, refugiándose en el Castillo de Escalona. Juana Pimentel escribe una durísima carta al monarca en contra de la prisión de su marido, llegándole a amenazar con la fuerza de las armas

"pidiendo ayuda a los moros y a los diablos, si era preciso ..."

El 22 de mayo Juan II se encuentra en Fuensalida.

El rey prepara una comisión de diez reconocidos juristas con la clara consigna de llevar a don Álvaro al cadalso. Pero tras diez días de intensos debates, la comisión concluye que no tiene argumentos para dictar la pena capital, añadiendo que únicamente se puede llegar a ella por Mandato Real.

El 31 de mayo llega dicha orden a Portillo.

El 1 de junio, don Álvaro es conducido desde esta ciudad a Valladolid (7). Al llegar es alojado, con fuerte guarnición en la casa de Alonso Estúñiga.

A la mañana siguiente es conducido en una mula hasta la Plaza Mayor de Valladolid. Sube con entereza al cadalso preparado para el evento, donde unos momentos después será decapitado (8). Su cabeza permanecerá expuesta colgada en el garvato durante nueve días.

Su cadáver es enterrado en una fosa destinada a los criminales. Incluso Jorge Manrique -que no es santo de su devoción- le dedica unas coplas haciendo referencia a su auge y caída

"Pues aquel gran Condestable Maestre que conocimos tan privado,
no cumple que de él se hable sino sólo que le vimos degollado.
Sus infinitos tesoros, sus villas y sus lugares. Su mandar.
¿Que le fueron sino lloros?
¿Que fueron sino pesares al dexar?

Alvaro de Luna. Detalle de un cuadro de Federico Madrazo.

EJECUCION DE ALVARO DE LUNA

A primera hora de la mañana, el ilustre sentenciado oyó misa y comulgó muy devotamente. Lleváronle después a petición suya un plato de guindas y bebió un vaso de vino. Llegada la hora, salió la comitiva fúnebre camino del lugar de la ejecución: cabalgaba el reo en una mula llevando sobre los hombros una capa negra. Iban los pregoneros diciendo en altas voces:

"Esta es la justicia que manda hacer el Rey Nuestro Señor a este cruel tirano e usurpador de la corona real,
en pena de sus maldades e de servicios, mandándole degollar por ello
".

Así caminaron por la calle de Francos y la Costanilla hasta la plaza, donde se había erigido un cadalso cubierto con un paño negro, y sobre el cual había un crucifijo con antorchas encendidas a los lados..

Como viese que el verdugo le iba a atar las manos con un cordel,

"No, le dijo, átame con esto..."

y sacó una cinta que a prevención en el pecho llevaba.

"...y te ruego que mires si traes el puñal bien afilado, porque pronto me despaches".

Preguntó luego qué significaba el garfío de hierro que sobre el madero había, y como le contestase que era para poner en él su cabeza, después de degollado, repuso friamente el condestable:

"Hagan del cuerpo y la cabeza lo que quieran".

Historia de España-MODESTO LAFUENTE

Juan II se encuentra en Segovia, para no tener que mirar cara a cara a quien, hasta hace poco, había sido su más fiel aliado. Seguramente su conciencia le habría impedido mirarle a los ojos.

Dice la leyenda que la misma mañana de la ejecución se desencadena una tremenda tormenta sobre Segovia con abundante aparato eléctrico. Y que en uno de esos relámpagos el rey, horrorizado, observa el cuadro de la Plaza Mayor de Valladolid, con la cabeza cortada de su favorito. Y como la voz de éste, surgida del mismísimo infierno, le emplaza para encontrarse con él en un plazo de no más de un año.

El rey se desvance y es hallado de esta guisa por sus servidores. Enferma desde ese momento, quizá presa de remordimientos, y llora desconsoladamente extrañando a su amigo.

Se traslada a Medina del Campo pero sus remordimientos le acompañan. Finalmente a Valladolid donde se reúne con su esposa Isabel.

1454. El 21 de julio muere Juan II en la misma ciudad que vió morir a don Alvaro.

Los bienes de don Alvaro serán objeto de rapiña y sólo con el paso del tiempo, su familia consigue rehabilitar su memoria y trasladar sus restos que descansan en la Catedral de Toledo, en el lugar conocido como Capilla del Condestable. En su epitafio puede leerse:

AQUI YACE
EL ILUSTRE SEÑOR D. ALVARO DE LUNA,
MAESTRE DE SANTIAGO,
CONDESTABLE QUE FUÉ DE CASTILLA,
EL QUAL,
DESPUES DE HABER TENIDO LA GOBERNACION
DE ESTOS REINOS POR MUCHOS AÑOS,
FENESCIO SUS DIAS EN EL MES DE JULIO
AÑO DEL SEÑOR DE 1453.

1658. El Consejo de Castilla le declara inocente y libre de toda culpa de las mentiras por las que había sido condenado.

Capilla del Condestable don Alvaro de Luna.
 

(1). Aunque María estaba profundamente enamorada de su primo, no parece que este sentimiento fuera correspondido, siendo realizado como un deber de Estado por el aragonés.

(2). Los Infantes de Aragón, con extensas propiedades en Castilla, planean utilizar los recursos de ésta (Castilla tiene en estos momentos más población, capacidad económica y militar que todos los reinos cristianos juntos de la Península) para su expansión y enriquecimiento personal.

(3). Don Álvaro, acompañado del Conde de Benavente, llegó ante los muros de Alburquerque y mandó un emisario diciendo a los infantes que estaba dispuesto al combate. Los infantes dijeron que lucharían únicamente ellos contra el de Luna y el de Benavente, pensando que no se atreverían a oponerse personalmente contra ellos, pero se equivocaron, ya que tanto D. Álvaro como el de Benavente, respondieron diciendo que esperaban que los infantes designaran hora y sitio.

Los infantes empezaron a poner pretextos y como tardaban en decidirse a la lucha personal, D. Álvaro llegó hasta ofrecerse para luchar cuerpo a cuerpo en la misma plaza de armas del castillo alburquerqueño y que el que venciese, quedase dueño de la fortaleza y los vencidos fuesen arrojados por los adarves, muertos. Los infantes no aceptaron.

(4). Cuenta Zurita en sus Anales de Aragón, que el infante D. Pedro acostumbraba a tirar a los buitres desde las buitreras del castillo. Unos soldados de D. Álvaro de Luna pensaron esconderse de noche en las buitreras y matar a D. Pedro a tiros de ballesta. Pero al enterarse de lo que se pensaba hacer, dijo D. Álvaro de Luna:

"No permita Dios que mis hombres hagan una alevosía semejante
y perezca con ello el hijo de tan noble rey como fue Don Fernando de Aragón".

(5). Tras mostrarle al citado las pruebas de sus intrigas, le hace arrojar por una de las ventanas.

(6). Estando don Álvaro en Toledo, el pueblo se entera de que el responsable de la próxima subida de impuestos es el rico judío converso Alonso Cota. Pedro Sarmiento se erige en cabecilla de los amotinados y en cuanto sale el Condestable de la ciudad, se enfrenta a los conversos que quieren resistir, les derrota y les cuelga en la plaza pública.

(7). Dicen las crónicas, que, ignorante don Álvaro de su tremendo destino, le hacen trasladar desde Portillo a Valladolid, y al pasar cerca del Monasterio del Abrojo, un fraile llamado Alfonso del Espino le espeta que:

"Dios le daba ese martirio por la salvación de su alma"

Así se enteró Álvaro de Luna que iba a ser ajusticiado.

(8). Según relata Juan Pérez de Guzmán, don Álvaro mantiene en todo momento su serenidad y se extiende:

"el verdugo pasó el puñal por su gargante, e cortóle la cabeza, e pusóla en el garvato"

 

 
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Página actualizada el 11/02/2014