Iņigo Lopez de Mendoza
Iñigo Lopez de Mendoza
Escudo de los Mendoza

1398. Nace el 19 de agosto en Carrión de los Condes, porque en este lugar habitualmente residen su madre y su abuela, Señoras de Castrillo de Villavega.

Es hijo de Diego Hurtado de Mendoza (Almirante de Castilla) y Leonor de la Vega.

1403. Tras la muerte de su hermanastro García y su hermano mayor Juan se convierte en Señor de Hita y Buitrago y el principal heredero de la familia.

1404. Al morir su padre, parte de su infancia la pasa en casa de su abuela, Mencía de Cisneros, donde comienza a frecuentar su abundante biblioteca.

Posteriormente crece y se educa con su tío Gutierre en la villa de Ocaña.

Escudo de la Casa de la Vega

Fernando de Antequera. Cuadro de Manuel Aguirre y Monsalbe (1885)

1408. Allí su madre firma las capitulaciones matrimoniales para su boda con Catalina Suárez de Figueroa, hija de Lorenzo Suárez, Gran Maestre de Santiago.

Leonor de la Vega es una mujer enérgica y de carácter fuerte, que lucha por preservar el patrimonio familiar, enfrentándose especialmente a la hermanastra de Iñigo, Aldonza de Mendoza.

Iñigo cuenta con diez años de edad. Algo más tarde celebra sus esponsales en Valladolid.

1410. Se consigue la conquista de Antequera.

1412. Se celebra su boda con Catalina Suárez.

1414. Con motivo de la coronación de Fernando de Antequera, viaja a Zaragoza.

Poco después es nombrado Copero del infante Alfonso, futuro Alfonso V el Magnánimo.

En la corte aragonesa toma contacto con poetas catalanes y valencianos. Conoce la poesía trovadoresca de la mano de Enrique de Villena. Traba relación con Andreu Febrer, Jordi de Sant Jordi, Copero, y Ausiàs March, Halconero Real. Lee a autores italianos (Dante, Petrarca, Bocaccio...). Su periplo aragonés le marcará en el futuro de los acontecimientos en el reino.

1416. Vuelve a Castilla.

En junio casa en Salamanca con Catalina Suárez.

El 5 de septiembre recibe la dote de su mujer, añadiendo a sus ya extensos Señoríos las tierras de Tamajón, Serracines, Daganzo, El Fresno de Torote, Monasterio, Campillo y Las Rozas (1).

En diciembre, en su Castillo de Tordehumos, (Valladolid), recibe su extensa dotación, la cual según la tradición familiar

"jura guardar y hacer guardar".

Catalina Suarez. Capilla en Buitrago. Colección Duque del Infantado.

De su matrimonio con Catalina Suárez nacerán los siguientes hijos:

  • Diego Hurtado de Mendoza
  • Iñigo López de Mendoza -quien llegará a ser el I Conde de Tendilla-
  • Lorenzo Suárez de Figueroa -que llegará a ser Vizconde de Torija y Conde de Coruña del Conde-
  • Pedro González de Mendoza -quien será el conocido Cardenal Mendoza-
  • Pedro Hurtado de Mendoza
  • Juan Hurtado de Mendoza
  • Pedro Lasso de la Vega
  • Mencía de Mendoza
  • María de Mendoza
  • Leonor de la Vega

A pesar de que el matrimonio estaba pactado desde que tenía 10 años, Iñigo siempre sentirá una especial devoción y amará profundamente a su mujer.

1417. En Tordehumos, nace su primogénito, Diego Hurtado de Mendoza, que llegará a ser Duque del Infantado.

Diego Hurtado de Mendoza. I Duque del Infantado y primogénito del Marqués de Santillana. Monasterio de Sopetrán.
Castillo de La Alameda.

1419. Nace su segundo hijo, Iñigo López de Mendoza.

En este mismo año se celebran Cortes en Madrid.

Inicia un pleito ante el Consejo Real para intentar recuperar los Señoríos de Alcobendas, Cobeña, Barajas y La Alameda, ahora en manos de la familia Zapata.

1420. Firma un pacto con Sancho de Rojas sobre poblaciones bajo sus respectivas jurisdicciones.

Apoya al infante Enrique en su golpe de mano en Tordesillas.

1422. Pero cuando las tropas aragonesas invaden Castilla vuelve al servicio de Juan II. Derrotado el infante aragonés, se retira a sus posesiones de Guadalajara.

En Uceda, junto con su primo y otros nobles castellanos, se une al movimiento para el derrocamiento de don Alvaro de Luna, intentona afín nuevamente de los Infantes de Aragón.

1423. Se instala en Guadalajara.

1427. Se descinvula definitivamente de seguir apoyando a los citados infantes.

1428. Forma parte de la comitiva que acompaña a la princesa doña Leonor, que va camino de Portugal para casar con don Duarte.

Pero poco después abandona la comitiva y se dirige a Guadalajara, donde el 3 de mayo había nacido su sexto hijo, Pedro González de Mendoza, futuro Gran Cardenal.

Como consejero del rey participa en Segovia en las deliberaciones de paz alcanzadas con los musulmanes.

Se desplaza hasta Jaén para prestar el juramento exigido por Juan II a todos los nobles castellanos en caso de guerra contra Aragón.

Busto de Iņigo López de Mendoza en su ciudad natal, Carrión de los Condes.
Restos de la muralla y un torreón de Agreda (Soria, 2004).

1429. Recibe el encargo real de defender desde Agreda (Soria), la frontera de Castilla, amenazada por Aragón y Navarra. Se concierta una tregua al poco tiempo.

Compone diez graciosas serranillas, poemas de arte menor en los que un caballero requiere de amores a una campesina y bromea sobre los aragoneses.

Publica la breve prosa Lamentaciones de España, donde critica con dureza las modas italianas.

Se desplaza hasta Santillana, donde vive su madre, para hacer entrega a su sobrino, Gómez Carrillo, de todos los bienes que hasta el momento le había administrado, como tutor suyo.

De vuelta a Guadalajara evita la desaparición del Monasterio de Sopetrán, llevando doce religiosos desde Valladolid e incorporándolo a la Orden Benedictina.

1430. Escribe su Coronación de Mosén Jordi de San Jordi, donde hace desfilar a personajes ilustres en el evento. Igualmente dedica una poesía a la reciente viuda de Martín I el Humano en su Planto de la Reina Margarita.

1431. El 1 de mayo se firma un acuerdo entre la familia Zapata y el Marqués de Santillana, mediante el cual se pone fin al conflicto.

Iñigo López recuerda el Señorío de Alcobendas, no así los otros tres restantes. A cambio, Ruy Sánchez de Zapata abonará 70.000 maravedíes por juro de heredad y otros 3.000 en concepto de rentas por las Alcazabas de Guadalajara.

Se celebra la Batalla de La Higueruela en la que Juan II de Castilla, Álvaro de Luna y un gran número de caballeros castellanos derrotan a los musulmanes. Iñigo López de Mendoza debe retirarse antes de la batalla por enfermedad, pero si lo estarán sus tropas.

Después de su convalecencia en Guadalajara, le llegan noticias de los autos de procesamiento del Rey contra sus amigos, el Conde de Haro y los Señores de Batres y Valdecorneja, acusados de conspirar con los Reyes de Aragón y Navarra.

1432. Se refugia en Hita por temer igual destino.

Habiendo llegado a sus oídos el delicado momento de salud por el que atraviesa su madre, se desplaza hasta Valladolid, hallándose a su lado en sus últimos momentos.

1433. Asiste a la Corte convocada en Madrid por Juan II, y poco después agasaja en su Palacio al Condestable don Alvaro de Luna.

Batalla de La Higueruela

Ese mismo año en Yunquera, Guadalajara, celebra los desposorios de su hija Leonor, muy niña aún, con el primogénito de los Condes de Medinaceli.

Hernando del Pulgar le describe de la siguiente forma:

"de mediana estatura, proporcionado en la compostura de sus miembros y hermaso en las facciones de su rostro.
era hombre agudo y discreto, de tan gran coraje que ni las graves cosas le alteraban ni en las pequeñas le placía entender. fablava muy bien. fue muy templado en comer y beber. Tuvo en su vida dos notables ejercicios:
uno en la disciplina militar, otro en el estudio de la ciencia.
ni su osedia era sin tiento ni en su cordura se metió jamás punto de cobardía.
muy celoso de las cosas que a varón pertenecía facer.
tenia gran copia de libros y dabale al estudio especialmente de la filosofia moral
de cosas peregrinas y antiguas no tuvier algunas tentaciones de las que esta gelica " AVE MARIA GRATIA PLENA"
nuestra carne suele dar a nuestro espírit que algunas veces fuese vencido, quier de ira, quier de lujuria.
feneció sus días en edad de setenta y cinco años con gran honra y prosperidad"

Aldonza de Mendoza. Museo Provincial de Bellas Artes. Palacio del Infantado (GUADALAJARA).

1434. Recibe en la frontera de Navarra a la princesa doña Blanca, futura esposa del príncipe Enrique, llegando en julio de este mismo año a Burgos, al encuentro del citado.

El poeta guerrero escribe geniales sentencias, como la que sigue a continuación:

"La sçiençia non embota el fierro de la lança
nin face floxa la espada en la mano del caballero"

Escribe La Defunción de don Enrique de Villena, veintidós coplas de Arte Mayor y una finida, haciendo desfilar todo un desfile de sabios ante la muerte del escritor.

1435. Sitia Cogolludo en Guadalajara, persiguiendo a ciertos familiares de su hermanastra y recién finada Aldonza de Mendoza Duquesa de Arjona, huídos con las riquezas de la anterior tras fallecer ésta.

Llegan emisarios reales, por lo cual Iñigo levanta el sitio y se retira a Guadalajara, donde pasará todo un año enfrascado en sus lecturas y la preparación de la inminente boda de su primogénito.

Su obra El Infierno de los Enamorados (1428-1437), es un sueño de 68 coplas octosilábicas, donde amonesta con los sufrimientos de Macías y otros amantes.

1436. Escribe La Comedieta de Ponza, ciento veinte coplas de Arte Mayor, donde consuela a Alfonso V y sus hermanos por su derrota y posterior prisión de manos genovesas. También lamenta la muerte de la reina Leonor. La narración la encomienda a Bocaccio y Fortuna promete enmendar el desastre sufrido.

Escribe Sonetos Fechos al Itálico Modo, cuarenta y dos sonetos hechos sobre modelos petrarquistas y dantescos, anticipándose en un siglo a Boscán, e introduciendo el soneto italiano en la literatura española.

En Una Pregunta de Nobles plantea si la desaparición de gente noble se debe a su buena o mala fortuna o a los hados.

Iñigo Lopez de Mendoza. Retrato de Jorge Ingles.

Castillo de Huelma, en reconstrucción (2007).

1437. Escribe Los Proverbios o Centiloquio, cien coplas octosílabas con versos de pie quebrado, donde amonesta y recuerda al príncipe Enrique virtudes como la amabilidad y dulzura hacia sus súbditos, todo por encargo del rey Juan II.

1438. El 20 de abril -tras cuatro días de incesantes ataques- y en calidad de Capitán Mayor de la Frontera del Reino de Jaén, que comanda las tropas que guerrean en la frontera granadina contra los musulmanes, la conquista de Walma -Huelma- (3).

Según parece, tal conquista vendría precedida por el combate cuerpo a cuerpo entre su propio hijo Iñigo (2) y el caudillo árabe Aben Farax, el cual sería atravesado por la lanza del castellano.

Se aseguran las poblaciones de Jaén, Ubeda, Baeza y Segura, mientras los musulmanes -que no se resisten a perder estas poblaciones- realizan algunos tímidos intentos de reconquista.

Conquista el Castillo de Bexix, así como las Torres de Oralim y del Lucero.

Mientras se encuentra negociando la paz con el Reino de Granada, el Concejo de Baeza envía al regidor Juan Alonso de Rus al rey para recordarle el privilegio de Fernando III el Santo que otorgaba el Castillo de Huelma al citado concejo.

A pesar de ello, Iñigo mantiene Huelma en su poder en calidad de alcaide perpetuo de la villa.

1439. Dirige personalmente las operaciones diplomáticas que alcanzan las treguas con el Reino de Granada, retirándose poco después a sus posesiones de Guadalajara, descontento por el trato recibido del Rey y del Condestable.

Recibe la villa de Coca de manos del Rey de Castilla.

1440. Aparece por primera vez en un sello suyo el escudo con la banda de los Mendoza y la divisa de los De la Vega.

Escudo de Iñigo López de Mendoza.

Juan II de Castilla. Libro de Estampas de los Reyes. Alcázar de Segovia.

1441. Ordena sea levantada una muralla alrededor y cercando la localidad de Hita, dando un carácter defensivo a la localidad y dejando sus armas en la Puerta de Santa María.

1443. En su Carta a doña Violante de Prades vuelve a tratar el género de la comedieta y los proverbios.

Poco después escribe el Cantar, poema dedicado a sus hijas donde alaba su hermosura. Y algo después su célebre Villancico dedicado igualmente a sus tres hijas.

1444. Dirige en prosa una Cuestión a don Alonso de Cartagena sobre el juramento dado en la caballería.

1445. Participa al lado de Juan II y Alvaro de Luna en la Batalla de Olmedo (contra los Infantes de Aragón), obteniendo una aplastante victoria.

El 2 de agosto, es recompensado por el Rey con el título de Marqués de Santillana -primer marqués castellano- y Conde del Real de Manzanares. Asímismo, le es concedida la villa de Saldaña.

La villa de Torija aún permanece en poder de los aragoneses.

Juan II le ordena recuperar la villa.

Hasta allí se desplaza el flamante Marqués de Santillana con sus tropas, a las que se le unen la del Obispo de Toledo, Alonso Carrillo.

1446. Mientras tanto, los musulmanes al mando de Muhammad IX aprovechan las guerras entre reinos cristianos para recuperar algunas posesiones perdidas anteriormente.

1447. Escribe unas Coplas al Rey don Alfonso de Portugal, recién proclamado en el trono.

Torija es reconquistada.

Castillo de Torija (2007).
Grabado -copia del retrato de Jorge Ingles- que representa al Marqués de Santillana.

Se desplaza hasta Ávila, con ocasión de la boda del monarca con Isabel de Portugal. Al terminar los festejos se desplazará hasta Soria, siguiendo a la Corte.

1448. Juan II le confirma en la tenencia a perpetuidad de Huelma.

Escribe el Diálogo de Bias contra Fortuna, obra dedicada a su primo el Conde de Alba, encerrado por el Condestable don Alvaro de Luna.

Vuelve a ser requerido por el Rey de Castilla para recuperar la villa de Torija, que ha caído de nuevo en manos aragonesas. Sin embargo al frente de la fortaleza se encuentra ahora el capitán aragonés Juan de Puelles, quien defiende el lugar con tal denuedo que tardarán algunos años en hacerle capitular.

Es derrotado por las huestes navarras en Araviana.

1449. En tiempos de paz vive en su Palacio de Guadalajara, donde amplía continuamente su extraordinaria biblioteca. El Marqués de Santillana no es propiamente un escritor humanista -apenas conoce el griego ni el latín- pero dispone de todo un elenco de traductores, investigadores y escritores, a los que manda traducir las obras de Homero, Virgilio y Séneca.

Por contra, domina el italiano, francés, catalán y gallego.

Envía a don Pedro, Condestable de Portugal, su Prohemio e Carta, considerado el primer bosquejo de historia y crítica literaria romance escrito en nuestro país.

1451. Sus tropas forman parte del contingente castellano que invade el Reino de Navarra.

Recibe, de forma definitiva, la villa de Saldaña.

1452. Juan de Puelles capitula honrosamente y, finalmente, la villa de Torija es reconquistada para Castilla.

Don Alvaro de Luna ordena prisión para el Conde de Alba, primo suyo, además de otros nobles. Esto disgusta a Iñigo que vuelve a Guadalajara, y poco después asiste a la reunión que algunos nobles afines al sentimiento de ira, celebran en Coruña del Conde (Burgos).

1453. El Condestable es ejecutado poco después en Valladolid. Poco después escribe su Doctrinal de Privados enteramente dedicado a la figura de don Alvaro de Luna.

Don Alvaro de Luna.

Enrique IV. Grabado de la Biblioteca Nacional. Madrid.

1454. Apenas un año más tarde muere Juan II, en la misma ciudad que un año antes vió morir a su favorito por orden suya.

Iñigo, junto con toda la familia Mendoza se desplaza hasta Segovia para jurar vasallaje a Enrique IV, el nuevo monarca.

Concurre a las Cortes de Cuéllar, convocadas para preparar una cruzada contra los moros.

1455. En abril, con sus hijos y numerosos vasallos forma parte del ejército con que el rey emprende su lucha contra los musulmanes.

Iñigo se siente ya mayor. En Jaén dispone que, caso de sucederle algo, sus hijos terminen el hospital de pobres.

Renacida la paz se dirige a Sevilla, y poco después emprende camino hacia el Monasterio de Guadalupe -para homenajear a La Virgen-.

Es requerido por el Arzobispo de Toledo, para que ponga fin a los desórdenes acaecidos en Uceda, como así hace.

Tras la muerte de su mujer, Catalina Suárez, y de uno de sus hijos, la tristeza invade su corazón. Abatido, se retira a su Palacio de Guadalajara.

1458. Estando en su lecho de muerte le confiesa a Pero Díaz de Toledo, que la divisa "Dios e Vos" que siempre ha ondeado en sus banderas se refería a La Virgen.

Muere el 25 de marzo.

Es enterrado en el Convento de San Francisco, junto a su mujer y su padre.

1813. Durante los estertores de la Guerra de la Independencia, la cripta es saqueada y profanada por los ejércitos franceses que mezclan todos los huesos.

1859. Todos los restos son trasladados a la Colegiata de Pastrana, donde se supone que permanecen, mezclados con los de sus familiares.

 

(1). Dote confirmada por la reina regente Catalina de Lancaster y efectuada ante los notarios Juan Fernández y Pedro Rodríguez, según confirma un documento que se halla en el Archivo Histórico Nacional (Sección Nobleza).

(2). Aunque algunos autores parecen atribuir este hecho al propio Marqués de Santillana, parece ser que fue su hijo Iñigo el autor del enfrentamiento, según se relata en la siguiente crónica:

"Huelma fue asediada por el señor De la Vega en los primeros días de marzo de 1438; y los continuos ataques, en que no brillaba tanto el valor de los soldados como la pericia del capitán, advirtieron a los cercados de que era imposible larga defensa. Súpolo el rey de Granada, y enviando numerosas huestes para socorrerla, con Aben-Farax ben Yugeph, uno de sus más celebrados caudillos, llegó a este el 14 de abril a dar vista a la combatida fortaleza. Salióle al encuentro con las gentes de armas el fogoso Iñigo López, que rayaba apenas en los veinte años y, trabada la pelea con igual coraje y fortuna, acudió el señor De la Vega en socorro de los suyos, permaneciendo por algunos momentos indecisa la victoria. Llegaron a afrontarse en medio de la refriega el joven Iñigo y el brioso Aben Farax, y embistiéndose con arrogante bravura, atravesó la pica del cristiano el pecho del sarraceno derribándolo muerto del caballo. Fue aquel fracaso la señal de más cumplido triunfo, apretando los hombres de armas a la desordenada morisma, mientras el victorioso Iñigo López volaba en ayuda de su padre, que apenas podía sostener el peso del combate".

(3). La entrada de las tropas castellanas en la ciudad es narrada así

"...cuando llegó el momento de tomar posesión de la desalojada villa y castillo, hacía el capitán mayor descrita ostentación de aquella prudencia, con que sabía ser señor, compañero y juez de las gentes de su capitanía, porfiaban los hombres de Jaén y de las otras ciudades fronterizas sobre cual bandera debía penetrar primero en el castillo; tomándolas todas y haciendo con ellas un haz, metíolas juntas por su propia mano, mostrando así que todos los soldados habían hecho gala de¡ mismo denuedo, siendo todos los Concejos dignos de igual lauro. Huelma veía volar los estandartes de Castilla y el pendón de los Mendoza en su torre del homenaje, el 20 de abril de 1438"

 
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Página actualizada el 14/02/2016