Juan II de Castilla
Enrique III el Doliente de Castilla y Leon. Libro de Estampas de los Reyes. Alcázar de Segovia.

1405. Nace en Toro (Zamora).

Es hijo de Enrique III el Doliente y Catalina de Lancaster.

En el momento de nacer, su padre se encuentra en Segovia y es avisado de su nacimiento mediante un sistema de señales de humo o "ahumadas".

1406. El 25 de diciembre muere su padre en Toledo.

Quedan encargados de la crianza y educación del joven príncipe don Juan de Velasco y don Diego López de Zúñiga.

Se establece un sistema de regencia compartida entre su madre y su tío el infante Fernando.

Catalina de Lancaster.

1407. Se celebran Cortes y se decide que Catalina de Lancaster quede como regente de la parte septentrional del reino y el infante Fernando de la parte meridional (la más peligrosa), por ser frontera con el reino musulmán colindante.

El infante Fernando arrebata a los musulmanes las poblaciones de Zahara y Ayamonte.

1408. Ocurre un hecho crucial en la vida del pequeño infante Juan. Entra a su servicio como paje y compañero de juegos el joven Alvaro de Luna, quien cuenta con 18 años.

1410. Su tío Fernando se destaca conquistando Antequera a los árabes, y obteniendo un rico botín. De aquí en adelante se le conocerá como Fernando de Antequera.

Muere Martín I el Humano, Rey de Aragón. Se inicia una espinosa cuestión sucesoria en el reino aragonés.

1411. Acude a una reunión en Ayllón, donde se trata el delicado asunto de la candidatura de Fernando de Antequera al trono aragonés.

1412. En el Compromiso de Caspe es elegido Fernando de Antequera como nuevo monarca del Reino de Aragón.

1416. Muere en Igualada, Fernando de Antequera.

Fernando de Antequera. Cuadro de Manuel Aguirre y Monsalbe (1885)
María de Aragón. Fragmento de un antiguo manuscrito.

En junio casa su hermana mayor María con el primogénito del anterior, Alfonso, ya convertido en Rey de Aragón.

1417. Es declarado mayor de edad.

1418. El 2 de junio muere en Toledo su madre, Catalina de Lancaster.

El 20 de octubre casa con María de Aragón, hija de Fernando de Antequera.

Apoya a Benedicto XIII en el Cisma originado en el seno de La Iglesia.

De su matrimonio con María de Aragón nacerán cuatro hijos:

  • Catalina
  • Leonor
  • Enrique, que reinará en Castilla como Enrique IV el Impotente
  • María

1419. Se celebran Cortes en Madrid. En las mismas el Arzobispo de Toledo Sancho de Rojas consigue que, con catorce años de edad, sea declarado Rey de Castilla y León. En las mismas se reciben quejas de los procuradores por los abusos y el régimen señorial de los nobles.

1420. Concede a Villa Real el título de ciudad y cambia su nombre por el actual de Ciudad Real.

Hallándose en julio en Tordesillas, se presenta el infante Enrique de Aragón, con gran gente de armas, secuestrándole y manteniéndole retenido junto con algunos de sus principales nobles en la ciudad de Ávila, en lo que se conocerá después como El Atraco de Tordesillas.

En noviembre es rescatado por su favorito don Alvaro de Luna. Ambos se refugian en el Castillo de Montalbán.

1422. El citado infante es atraído mediante engaños a Madrid, donde es hecho prisionero en El Alcázar y trasladado poco después al Castillo de Mora.

Por este motivo, sus hermanos declaran la guerra a Castilla.

Escudo de Ciudad Real, con Juan II en el centro.
Juan II. Libro de Estampas de los Reyes

Nace la infanta Catalina, su primogénita.

Según el historiador Fernán Pérez:

"fue este ilustrísimo Rey de grande y hermoso cuerpo, blanco y colorado desmesuradamente, de presencia muy real, tenía los cabellos de color de avellana mucho madura, la nariz un poco alta, los ojos entre verdes y azules, inclinaba un poco la cabeza; tenía piernas y pies y manos muy gentiles".

En cuanto a su forma de ser comenta que

"era hombre muy atrayente, muy franco é muy gracioso, muy devoto, muy esforzado; dábase mucho a leer libros de Filósofos é Poetas; eran bien eclesiástico, asaz docto en la lengua latina, mucho honrador de las personas de sciencia. Tenía muchas gracias naturales; era gran músico; tañía é cantaba é trovaba é danzaba muy bien. Dábase mucho a la caza, cavalgaba pocas veces en mula, salvo habiendo de caminar; tenía siempre un gran bastón en la mano, el cual le parescía muy bien".

Subjetivos todos estos comentarios pues es bien sabido que el bueno de Fernán Pérez es el cronista oficial del rey. Si atendemos a otros historiadores la cosa varía sustancialmente, predominando la idea de que Juan II

"es una persona de escaso carácter y fácilmente manipulable".

La historiadora gala Beatrice Leroy dice de él que

"era fino intelectual, pero un individuo del todo incapacitado para el ejercicio del poder"

lo que explicaría como ciertas personas pudieran manipularle tan fácilmente, especialmente su favorito don Alvaro de Luna.

Pedro A. Porras nos señala de él un par de cosas

"llamaba su atención su carácter débil y pusilánime"

"fue una figura decorativa, como el rey de un tablero de ajedrez,
más que como el protagonista de su propio reinado".

El teólogo y escritor de la primera mitad del siglo XVI, Rodrigo Sánchez de Arévalo diría en tono positivo de Juan II que

"era religioso, católico, de mucha oración, muy dado a lecturas,
admirador de sabios y eruditos, de erudición histórica extraordinaria,
de agudo ingenio, amante de la paz y compasivo con los pobres".

Pero al mismo tiempo señalando negativamente de él que

"era crédulo en demasía y muy suspicaz y ávido de escuchar murmuraciones".

Juan II de Castilla. Detalle de un arbol genealógico del siglo XVI.

Asímismo habla de la relación que le unía a su valido, haciendo especial hincapié en que

"se decía que estaba fascinado por don Álvaro"

Sobre la especial relación que le unía a su valido el cronista Fernán Pérez escribirá:

"ovo este Rey desde su mocedad muy adepto al noble varón Alvaro de Luna,
á cuyo seso é consejo, más que ningún otro cavallero, se allegaba"
,

añadiendo a continuación

"é así por tan gran afección a él era inclinado,
que todas las cosas quería el Rey hacer é cumplir á su voluntad".

Don Alvaro de Luna. Retrato de Juan de Segovia. Catedral de Toledo.

Algún otro cronista vertirá duras críticas sobre esta particular relación. Alonso de Palencia llegará a manifestar:

"Como quiera que el Rey don Juan ya desde su más tierna edad
se había entregado en manos de don Alvaro de Luna,
no sin sospecha de algún trato indecoroso y de lascivas complacencias
por parte del privado en su familiaridad con el Rey".

Gonzalo de Hinojosa es aún más duro. Según este cronista el Rey profesaba un amor tan profundo a don Alvaro de Luna que

"non podía estar nin folgar sin él, nin quería que durmiese otro con él en su cámara".

Aunque este punto parece acercarse más a la antipatía que el cronista siente a los personajes que a la misma realidad.

1424. Nace en Valladolid su hijo Enrique, heredero al trono.

El 20 de septiembre fallece la infanta Catalina en Madrigal de las Altas Torres.

Envía una delegación a Barcelona al frente de la cual sitúa al Obispo de Cartagena fray Diego de Mayorga, para intentar llegar a un acuerdo con Alfonso V y conseguir la paz, pero el rey aragonés considera necesaria la libertad de su hermano, el infante Enrique.

1425. Muere Carlos III el Noble de Navarra. El infante Juan II de Aragón pasa a reinar efectivamente sobre Navarra.

1426. La presión de Alfonso V de Aragón consigue la liberación del infante Enrique. Se firma una tregua.

Se celebran Cortes en Toro. En ellas parte de la nobleza castellana le exige a su rey la disolución de la guardia lancera (estimada en 1000 lanzas) que acompaña normalmente al monarca, por estimarla un gasto demasiado oneroso para las arcas. La negativa real deja descontentos a los levantiscos nobles.

Alfonso V el Magnánimo, por Juan de Juanes.
1427. El Obispo de Cuenca acusa a Enrique de Villena de nigromántico o hechicero. Juan II le hace caso y ordena quemar todos sus libros, amén de expropiarle todas sus propiedades en Castilla.
Castillo de Cifuentes (2007). Desde hace muchos años sus vecinos claman por su restauración sin conseguirlo.

Los grandes nobles castellanos se alían con los aragoneses y mediante el Arbitraje de Valladolid consiguen el destierro de don Alvaro de Luna, quien se retira a sus propiedades en Ayllón.

1428. Juan II recibe en Turégano a su favorito y amigo Alvaro de Luna (La Gran Chancillería), y le pide que vuelva a la Corte. El Condestable recibe el Señorío de Cifuentes, que antaño perteneciera a Enrique de Villena, engrandeciendo aún más su extenso patrimonio.

La vuelta de su destierro por parte del Condestable hace que Aragón y Navarra vuelvan a declarar la guerra a Castilla.

1429. En enero se celebran Cortes en Illescas. Se consigue recaudar dinero que en teoría iban a ser empleados contra los musulmanes.

Los Infantes de Aragón son expulsados de Castilla y todas sus propiedades (que son muy abundantes) resultan confiscadas.

1430. Mediante las Treguas de Majano se pone fin a la guerra contra aragoneses y navarros. Esta tregua es aprovechada por Juan II y Alvaro de Luna para desatar las hostilidades contra el Reino de Granada.

1431. Aprovechando la guerra intestina entre Muhammad IX y Yusuf IV, Juan II concentra sus ejércitos en Palencia. LLega hasta Medina del Campo y tras algunas jornadas a Ciudad Real.

Don Alvaro de Luna baja por Alcalá la Real y penetra en Granada y Málaga.

El 1 de julio tiene lugar la Batalla de la Higueruela. Yusuf IV accede con la ayuda castellano-leonesa al trono y se conviete en vasallo de Juan II. Además, se le obliga a la entrega de las poblaciones de Jimena, Huéscar, Benamaurel, Benzalema, Huelma, Galera y los dos Vélez.

Castilla-León vive unos momentos de esplendor y paz. En el Congreso de Basilea se le reconocen sus derechos sobre las Islas Canarias.

Portada de la "Crónica del Rey Juan II de Castilla".

Don Alvaro de Luna. Portada de la "Crónica de Don Alvaro de Luna, Condestable de Castilla".

1432. Los Infantes de Aragón son expulsados finalmente de la villa de Alburquerque el 16 de noviembre. La citada villa es entregada a don Alvaro de Luna.

1433. Celebra Cortes en Madrid, ejerciendo como anfitrión de las mismas don Iñigo López de Mendoza.

1434. Muere Enrique de Villena en Madrid, siendo sepultado en el Convento de San Francisco.

1435. Los Infantes de Aragón son derrotados en una batalla naval por la escuadra genovesa, quedando todos ellos prisioneros de los genoveses y siendo liberados algunos meses después tras pagar fuerte rescate.

1436. Celebra Cortes en Toledo, donde se dispone acerca de la organización de flotas.

Se aprovecha además para ejecutar el Pacto de Toledo, mediante el cual Juan II de Navarra recupera sus posesiones en Castilla y se acuerda el matrimonio de la hija de éste con Enrique, el heredero del trono castellano-leonés.

1438. Celebra Cortes en Madrigal de las Altas Torres donde restringe la importación de lanas en su reino.

La detención y el confinamiento de Pedro Manrique en Fuentidueña un año antes hace que la facción de nobles castellanos descontentos vuelve a arrimarse a los Infantes de Aragón.

Se consigue la conquista de Huelma, evento comandado por el Marqués de Santillana.

1939. En octubre ejecutan el Convenio de Castronuño, tratado humillante para la autoridad real castellana y altamente beneficioso para los conjurados, cuyos aspectos principales son los que siguen:

  • Se destierra al Condestable por un período de seis meses
  • Se le prohibe mantener correspondencia de cualquier tipo con su rey
  • Los Infantes de Aragón recuperan todas sus posesiones antiguas en cualquier parte de Castilla
  • El desarme de la gente de armas de cualquiera de las dos partes
  • Todas las ciudades ocupadas por los conjurados deberían ser franqueadas al rey
  • El fin de cualquier proceso abierto contra los Infantes de Aragón
Juan II de Aragón y Navarra, por Manuel Aguirre y Monsalve (1885)
Enrique IV. Grabado de la Biblioteca Nacional. Madrid.

Como consecuencia, don Alvaro es desterrado por segunda vez. Se dirige a Sepúlveda, villa entregada por su rey, mientras Cuellar vuelve a pertenecer al Rey de Navarra.

1440. Su hijo Enrique casa en Valladolid (entre grandes fastos) con Blanca de Navarra, en virtud del acuerdo alcanzado cuatro años antes con el rey navarro. El príncipe Enrique se convierte en un sólido aliado del monarca navarro.

1441. Renacidas las hostilidades con el Rey de Navarra, sus huestes sitían la ciudad de Medina del Campo. Y poco después consiguen la conquista de Olmedo. Sin embargo la ciudad de Toledo cae en manos de los rebeldes.

Juan II envía al Arzobispo de Toledo y al Adelantado Mayor de Cazorla para liberar la ciudad, pero son detenidos en Illescas y obligados a refugiarse en Madrid.

Y el propio monarca es asediado y finalmente, hecho prisionero en Medina del Campo. A pesar de los refuerzos del propio Alvaro de Luna.

Los vencedores redactan la Sentencia de Medina del Campo, siendo sus principales puntos:

  • Se destierra a Alvaro de Luna por un período de seis años
  • Concesión de poderes por parte del rey castellano a la reina, al príncipe, y a algunos de los conjurados
  • Los nobles leales al Condestable deben dejan cualquier cargo importante
  • Los altos cargos serán nombrados a partir de ahora por Juan de Navarra, el infante Enrique o cualquiera de sus nobles

Alvaro de Luna parte para Escalona, mientras nobles proclives a Juan de Navarra son designados para cargos importantes en Castilla y León.

1443. Entra a su servicio en La Corte Juan de Mena como secretario de cartas latinas y poco después cronista oficial del reino.

Castillo de la Mota (Medina del Campo-VALLADOLID)
Juan II de Castilla con Juan de Mena, en la Crónica de Juan de Mena, edición de 1496.

Conocida es la predilección del monarca por la poesía y la literatura, convirtiéndose en poco tiempo en un asiduo a ellas, junto al Marqués de Santillana.

El 9 de julio se produce el Golpe de Estado de Rámaga. El monarca castellano es secuestrado por su primo el Rey de Navarra y encerrado en el Castillo de Portillo, bajo la vigilancia del Conde de Castro. La dubitativa nobleza castellana cierra filas en torno su rey.

1444. Con la excusa de salir de cacería consigue escapar con la ayuda de su valido, don Álvaro de Luna.

Sus partidarios se enfrentan a los aliados de los aragoneses, derrotándoles en varias ocasiones.

1445. En febrero, muere en Villacastín su mujer, María de Aragón, presumiblemente envenenada por orden de don Alvaro. Dentro del complejo e intrigante mundo de la política, María siempre se había alineado junto a sus hermanos, los Infantes de Aragón.

Se celebran Cortes en Olmedo. La figura del rey se exalta hasta límites insospechados. Al monarca castellano se le considera

"cabeça é corazón e alma del pueblo".

Su poder es tan grande porque

"non lo ha de los omes mas de Dios".

El 19 de mayo se celebra la Batalla de Olmedo. Con la colaboración del pueblo llano los Infantes de Aragón y sus aliados nobles castellanos son finalmente derrotados.

El infante Enrique resulta herido en una mano de una lanzada, herida que degenera en gangrena, muriendo a consecuencia de dicha herida en el Castillo de Calatayud. Su hermano Juan decide abandonar para siempre el teatro castellano, no volviendo a aparecer por él nunca más.

Tras la victoria, según el historiador Pérez del Pulgar, manda cartas a todas las ciudades y villas del reino

" haciéndoles saber la victoria que Dios le había dado,
por la cual en todo el Reyno se hicieron grandes alegrías"

El levantisco noble don Rodrigo Manrique (padre del poeta Jorge Manrique), quien se encuentra por tierras de Jaén, se autoproclama como Maestre de Santiago, sin permiso real, tras quedar vacante el cargo tras la muerte del citado infante Enrique. Juan II envía a Diego Fernández a someter al rebelde noble.

1446. Los Castillos de Torija y Atienza permanecen aún en manos navarras.

Castillo de Atienza (GUADALAJARA)
Isabel de Portugal, por Gil de Siloé. Cartuja de Miraflores. Burgos

La conquista del primero se la encomida a Iñigo López de Mendoza Marqués de Santillana.

Al frente de sus huestes y en compañia de Alvaro de Luna se dirigen hasta Atienza, ciudad que someten a un duro asedio sin conseguir tomarla. Como represalia decide incendiar parte de la ciudad, levantando el sitio seguidamente.

La ciudad de Atienza seguirá permaneciendo en manos navarras hasta el reinado de su hijo Enrique.

1447. El 17 de agosto casa en Madrigal de las Altas Torres con Isabel de Portugal. El Rey de Castilla y León cuenta con 42 años de edad y su joven esposa con 19.

1450. Se produce una revuelta toledana a causa de una subida de impuestos, centrando sus iras en la comunidad judía y colgando a algunos de sus integrantes.

1451. Nace el 22 de abril en Madrigal de las Altas Torres la infanta Isabel, futura Isabel la Católica.

Intensifica las luchas contra Navarra, que responde conquistando el Castillo de La Riba de Santiuste -dependiente del Obispado de Sigüenza-.

Desde aquí, se dedican a depredar las zonas cercanas, llegando en algunas ocasiones incluso cerca de la mismísima Sigüenza.

Juan II insta al Obispo de Sigüenza, Fernando de Luxán, a reconquistar el citado castillo y expulsar a los navarros.

1452. El 24 de abril las huestes seguntinas lo reconquistan, capturando un buen número de prisioneros.

1453. Su joven esposa no soporta a Alvaro de Luna y conspira junto al príncipe Enrique para apartarlo del monarca.

Las maquinaciones de su esposa y su hijo Enrique, dan sus frutos.

Perspectiva aérea del castillo.
Castillo de Portillo.

Encontrándose con toda la Corte en Burgos, ordene a don Alvaro de Estúñiga, que haga detener a su favorito, Alvaro de Luna, haciéndole trasladar al Castillo de Portillo.

Se producen deliberaciones sobre que hacer con tan ilustre preso (1).

El 9 de mayo se encuentra el rey en Arévalo.

Recibe una durísima carta de doña Juana Pimentel, en la que esta le conmina a que deje libre a su marido y además amenaza al monarca con usar la fuerza de las armas

"pidiendo ayuda a los moros y a los diablos, si era preciso ..."

Juan II se traslada a Fuensalida. La cercanía con don Álvaro le incomoda. En la ciudad toledana ordena formar una comisión de diez reconocidos juristas con la clara consigna de encontrar el modo de llevar a su antiguo favorito al cadalso.

Sin embargo, tras diez días de intensos debates, la comisión concluye que no encuentra argumentos legales para dictar la pena capital, y que únicamente podría dictarse esta por mandato real.

No tarda mucho en fimar dicha orden el monarca castellano, pues esta llega a Portillo el 31 de mayo.

Condenándole a muerte, siendo decapitado en la Plaza Mayor de Valladolid el 3 de junio. Su cabeza es expuesta al populacho durante 9 días.

El 17 de noviembre nace en Tordesillas el infante Alfonso.

El monarca castellano no consigue olvidar a su amigo. Sufre una profunda depresión y el historiador Alonso de Palencia escribe que, desde la muerte de su valido, Juan II se dedica con desenfreno a los placeres de la lujuria y la comida. Isabel de Portugal, una de las causantes del trágico final del Condestable, comienza a sufrir trastornos y arrebatos de locura.

1454. El 21 de julio, Juan II, Rey de Castilla y León fallece en Valladolid. En el momento de su muerte pronuncia una célebre frase que ha quedado para la posteridad:

"naciera yo fijo de un labrador e fuera fraíle del Abrojo,
que no rey de Castilla"

Decapitación de don Alvaro de Luna. Versión historicista de Rodriguez de Losada

Es enterrado en el Monasterio de San Pablo de Valladolid, mientras duran las obras de su sepulcro en la Cartuja de Miraflores en Burgos, donde es, finalmente trasladado.

 

(1). El cronista Pérez del Pulgar aduce que la sentencia es dictada por sus consejeros en orden al siguiente criterio:

"Ha seydo usurpador de la corona Real, é ha tiranizado é robado vuestras rentas,
que le sea cortada la cabeza é puesta en un clavo sobre un cadhalso ciertos días,
porque sea exemplo á todos los Grandes de Vuestro Reyno..."

 
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Última actualización 24/06/2012