Comuneros de Castilla

Comuneros de Castilla

1504. Tras la muerte de Isabel la Católica, Castilla atraviesa por un período de sombras.

1516. Con la muerte de Fernando el Católico, el trono recae finalmente en su hija Juana. Unos meses más tarde, el hijo de ésta y de Felipe el Hermoso, Carlos de Gante, se autoproclama Rey de Castilla y Aragón desde Flandes.

1517. Carlos desembarca en Villaviciosa. Viene acompañado por un gran séquito de flamencos. No entiende ni habla el idioma castellano. Inmediatamente se traslada a Tordesillas donde se haya recluída su madre, Juana.

8 de noviembre. Fallece en Roa -Burgos-, el Cardenal Cisneros, Regente del Reino, posiblemente envenenado.

Inmediatamente, Carlos de Gante coloca como Arzobispo de Toledo a un sobrino de Guillermo de Croy -de igual nombre-, el cual cuenta con veinte años, a pesar de que jamás habitará ni conocerá la dicha ciudad.

De forma sistemática empieza a repartir cargos importantes entre sus allegados venidos de fuera.

La soledad de la reina Juana en Tordesillas. Detalle de un retrato.
1518. El 9 de febrero las Cortes de Valladolid le juran como Rey de Castilla. Tras concederle 600.000 ducados le apremian para: que aprenda hablar castellano, deje de otorgar cargos importantes entre sus acompañantes extranjeros y se preocupe por mejorar las condiciones en las que vive recluída su madre Juana en Tordesillas.

Maximiliano de Austria, pintado por Alberto Durero.

Inmediatamente después, se traslada a Aragón.

1519. El 12 de enero fallece el emperador Maximiliano I.

Carlos compra mediante grandes sumas de dinero a los restantes candidatos alemanes. Inmediatamente hace saber que va a celebrar Cortes, donde espera conseguir el dinero necesario (Servicio) para poder proclamarse en Alemania como Emperador.

La mecha ha sido encendida. El descontento empieza a extenderse por toda Castilla. Los Regidores de Toledo expresan su disconformidad enviando cartas a otras ciudades castellanas.

1520. Carlos de Gante prohibe a la ciudad de Toledo la comunicación con otras ciudades.

Febrero. La ciudad de Salamanca toma el relevo enviando documentos igualmente a las demás ciudades que pueden votar en Las Cortes; en contra de los impuestos reclamados por Carlos, en las ya esquilmadas arcas del pueblo castellano.

Carlos hace caso omiso de tales demandas y convoca a Cortes en Santiago de Compostela.

31 de marzo. Se celebran las citadas Cortes. En ellas se prohibe el paso a los procuradores de Toledo y Salamanca. Sin embargo, los procuradores de León, Valladolid, Zamora, Madrid y Murcia se posicionan en contra del Rey.

Ante este hecho no esperado, Carlos suspende las Cortes de Santiago y anuncia una nueva votación en la ciudad de La Coruña.

Esto provoca el alzamiento del pueblo de Toledo, quienes ocupan El Alcazar.

La pretensión de Carlos es la de desplazarse hasta Alemania, una vez ganada la nueva votación de La Coruña, dejando como regente al Cardenal Adriano de Utrech.

En las nuevas Cortes de La Coruña, Carlos de Gante consigue sacar adelante su propuesta, sobornando y presionando a los procuradores.

Grabado que representa a Adriano VI.

A pesar de tales presiones, los procuradores de Córdoba, Jaén, Madrid, Murcia y Toro votan en contra y los de Toledo y Salamanca se abstienen.

22 de mayo. Carlos parte para Alemania.

Juan Bravo
Casa donde nació Juan Bravo en Atienza (Guadalajara, 2011)

1483. Se cree que nace en Atienza -Guadalajara-.

Su padre, Gonzalo Ortega Bravo de Laguna, es alcaide de la fortaleza. Su madre, María de Mendoza, es hija del Conde de Monteagudo.

1504. Casa con Catalina del Río, trasladándose a vivir a Segovia. De este matrimonio nace una hija que se llamará como su madre, María de Mendoza.

1510. Ya viudo, casa con María Coronel, hija del Regidor de Segovia, quien es un rico converso. De este matrimonio nacerán dos hijos: Andrea Bravo de Mendoza y Juan Bravo de Mendoza.

1519. En octubre es designado Regidor y jefe de las milicias segovianas.

1520. El 29 de mayo, tras haberse celebrado las Cortes de La Coruña, Juan Bravo levanta a su ciudad en armas y se producen tumultos en el transcurso de los cuales son ahorcados dos alguaciles.

Escudo de armas presente en la casa donde nació Juan Bravo.

El día siguiente, el procurador segoviano Rodrigo de Tordesillas es apaleado por el pueblo y ahorcado, por haber votado favorablemente al rey en las citadas Cortes.

El Cardenal Adriano, regente de Carlos, manda al alcaide Ronquillo, al objeto de contener la revuelta segoviana.

Al principio la actuación de Ronquillo se limita a cortar el aprovisionamiento de víveres de la ciudad, pero algunas acciones de sus soldados causan el repudio de los ciudadanos segovianos que cierran filas en torno a Juan Bravo.

Esta resistencia exapera a los mandos realistas que deciden mandar toda la gente de a pie y a caballo de la zona y ahogar en sangre la rebelión comunera.

Detalle de la estatua de Juan Bravo sita en Segovia.
Juan de Padilla

Juan de Padilla nace en Toledo en el año 1480.

Casado con María Pacheco en 1519, siendo jefe de las milicias de Toledo, se une al movimiento de las comunidades castellanas.

Ante la demanda de auxilio de los segovianos, Juan de Padilla sale desde Toledo con un importante contingente de hombres.

En Madrid, el Regidor Alonso intenta una leva para mantener el orden en defensa de Carlos de Gante, pero la villa se amotina y se dirige hacia la Iglesia del Salvador, donde el Señor de Luzón -Corregidor de la villa- y otros comuneros discuten con representantes del rey.

El populacho madrileño vé con malos ojos al alcalde Astudillo, sospechoso de hacer simpatía con la causa realista y se dirige a la casa de Gregorio del Castillo al grito de

"Alcalde, alcalde..."

Grabado que representa el Alcázar de Madrid en 1534.

Ante la amenaza de prender fuego a su casa, Gregorio del Castillo acepta ser alcalde madrileño, siendo inmediatamente destituído su antecesor, Astudillo.

El populacho, enloquecido, se dirige a la casa del Alcaide del Alcázar Francisco de Vargas -en la actual Plaza de la Paja- armados con lo primero que han cogido a mano.

Tras derribar la puerta no lo encuentran, sopesándose que ha huído en dirección a Alcalá de Henares para pedir ayuda a los realistas, mientras que su esposa, María de Lago, se ha hecho fuerte en El Alcázar.

Destrozan cuanto mobiliario encuentran se hacen con todo el armamento que hay en dicho lugar.

Juan de Zapata Luján -hermano del VI Señor de Barajas y amigo personal de Juan de Padilla- marcha al frente de un ejército de quinientos comuneros como ayuda inmediata para los segovianos, mientras piden ayuda al Señor de Torrejón de Velasco, Juan Arias Dávila -en teoría leal a la causa comunera-.

En Segovia Rodrigo de Ronquillo intenta arrebatar las piezas de artillería en poder de los comuneros. Para ello cuenta con abundantes efectivos de caballería y de infantería.

Sin embargo es derrotado por las fuerzas segovianas junto con los refuerzos procedentes de Toledo y Madrid.

A duras penas consigue refugiarse en Arévalo -ciudad que le viera nacer- y partidaria de la causa realista.

Grabado antiguo que representa el Sitio de Segovia por las fuerzas realistas.
Castillo de Torrejón de Velasco, Madrid.

El resto de las tropas imperiales al mando de Andrés Cabrera se hacen fuertes en El Alcázar de Segovia. Allí permanecerán hasta el final de la revuelta.

El resto de Castilla es un clamor comunero.

Zamora se levanta en armas.

En Madrid, ciudadanos comuneros se habían atrincherado en el viejo fuerte de madera donde pintan un sol -Puerta del Sol- y cruzan carretas en una calle aledaña -Carretas- para impedir la llegada de refuerzos imperiales hacia Segovia.

El motivo es la venida de Juan Arias Dávila al frente de sus huestes -vuelto a la obediencia realista- y de Francisco de Vargas, que viene desde Alcalá de Henares al frente de un nutrido contingente de hombres.

Las murallas defensivas comuneras madrileñas funcionan perfectamente y el Señor de Puñonrostro debe replegarse hasta Ciempozuelos, en espera de mejores acontecimientos.

En Guadalajara se asalta la fortaleza y se incendian las casas de los procuradores -igualmente en Burgos- que habían votado favorablemente al rey Carlos en La Coruña.

7 de julio. Iñigo Fernández de Velasco, VIII Condestable de Castilla, le escribe a Carlos I lo siguiente:

"Dicen, muy poderoso Señor,
que después que Vuestra Majestad comenzó a reinar,
ha mostrado poco amor y poca gana
de aprovechar a estos reinos vuestros".

En los mismos días, desde Valladolid, Adriano de Utrech, al referir escrupulosamente lo que está pasando en Castilla, señala con acierto una de las principales reivindicaciones de los comuneros, dispuestos a resistir a toda dominación y a toda explotación:

"Dicen expresamente que las pecunias de Castilla se deben gastar
al provecho de Castilla, y no de Alemania, Aragón, Nápoles, etcétera,
y que Vuestra Majestad ha de gobernar cada una tierra
con el dinero que de ella recibe
".

Escudo de armas Velasco.
Bandera comunera

En Avila se reúnen representantes de todas las ciudades y villas sublevadas, donde, el 25 de julio se constituye la Santa Junta.

Se designa jefe de la Junta a Pedro Lasso de la Vega y como comandante militar comunero al también toledano Juan de Padilla.

En agosto en Madrid comuneros al mando del alcaide Gregorio del Castillo y Juan Negrete intentan el asalto al Alcázar.

Tras entrevistarse con Maria de Lago, el tal Negrete hace venir a los hijos de la escasa guarnición que defienden el lugar, amenazando con ejecutarles en caso de no rendir la plaza -actitud reprobada por el resto de comuneros-.

Seguidamente, se emplaza un viejo cañón en dirección al Alcázar y se produce un intercambio de cañoneo, resultando muertos algunos de los defensores.

María de Lago, viendo lo inútil de la resistencia, se rinde este mismo día, siendo todos trasladados en calidad de prisioneros.

El Consejo Real reacciona.

Ordena a Antonio de Fonseca -Capitán General de Castilla y León- dirigir el ejército hacia Medina del Campo, al objeto de hacerse con las piezas de artillería depositadas en la ciudad, antes de que lo hagan los comuneros.

21 de agosto. Sus tropas entran en la ciudad.

Pero la población, percatándose de que tales piezas serán usadas contra los comuneros, se enfrentan al ejército realista, negándose a entregar la artillería.

En el transcurso de la contienda, se prende fuego por parte realista a diferentes viviendas, originándose un gigantesco incendio que termina arrasando miles de casas.

22 de agosto. Los realistas aún no han conseguido hacerse con el control de la ciudad. La población resiste heroicamente e incluso llegan a descuartizar en plena calle al Regidor Gil Nieto.

Castillo de la Mota (MEDINA DEL CAMPO, VALLADOLID).

Estatua de Juana la Loca en Tordesillas.

24 de agosto. Los medinenses se encuentran en el límite.

Se produce la llegada de Juan de Padilla al frente de su ejército. El ejército imperial huye nuevamente.

La noticia de la quema de Medina del Campo se extiende rápidamente por algunas ciudades y villas aún dubitativas. Palencia, Valladolid y algunas ciudades extremeñas y andaluzas toman partido por la causa comunera.

Adriano de Utrech viendo el goteo imparable de ciudades y villas que se pasan a los rebeldes reacciona con prontitud. Hace responsable al jefe de los ejércitos imperiales, Antonio de Fonseca, cesándole rápidamente.

29 de agosto. Los principales jefes comuneros se trasladan a Tordesillas donde se entrevistan con la reina Juana, quien se halla retirada en un convento. Oídas su explicaciones y razonamientos, la hija de los Reyes Católicos se declara partidaria de sus intenciones.

1 de septiembre. La reina Juana designa a Tordesillas como sede de la nueva reunión de la Santa Junta y ratifica a Juan de Padilla como jefe militar de ella.

3 de septiembre. Padilla vuelve a Toledo dejando el mando a Pedro Girón, noble castellano enrolado en la causa comunera.

La situación parece en este momento claramente dominada por los comuneros.

Sin embargo aún existe un factor que puede resultar determinante en la contienda. La inmensa mayoría de la alta nobleza aún no ha tomado partido y aguarda expectante viendo el cariz que están tomando los acontecimientos.

Carlos I, en una hábil jugada, nombra dos gobernadores de entre la alta nobleza castellana. Ellos son el Condestable de Castilla don Iñigo de Velasco y el Almirante de Castilla don Fadrique Enríquez.

Por si fuera poco, las ciudades y provincias moderadas que constituían parte de la Santa Junta comienzan a desligarse de la revuelta, especialmente Burgos, que dispone de una floreciente industria.

Escudo de armas del apellido Enríquez.

Carlos de Gante (futuro Carlos I).

11 de septiembre. La Santa Junta se traslada a Tordesillas.

24 de septiembre. Intentan que la reina Juana ejerza como tal, algo que la ya anciana rechaza.

25 de septiembre. La Santa Junta promulga el Juramento de Hermandad de las ciudades comuneras.

30 de septiembre. Don Iñigo de Velasco escribe a Carlos I para darle una valoración de la situación:

"Todo cuanto hay de aquí (Briviesca, Burgos)
a la Sierra Morena, todo está levantado
"

Y destaca además la fidelidad del País Vasco y Cantabria.

Los procuradores comuneros comienzan a detener a los integrantes del Consejo Real en las ciudades sublevadas y muchos vasallos se rebelan contra sus señores.

Por este motivo la alta nobleza comienza hacer piña con el movimiento realista al ver que sus privilegios empiezan a estar seriamente amenazados.

20 de octubre. Con ánimos pacifistas se envían dos mensajeros a Bruselas para entrevistarse con Carlos I, pero éstos tienen que volver tras ser seriamente amenazados y sin haber conseguido la entrevista.

23 de octubre. Carlos I es coronado como Emperador de Alemania.

31 de octubre. Aprovechando la fidelidad de la nobleza, Adriano de Utrech declara la guerra a la Santa Junta.

3 de diciembre. Se produce la traición de Pedro Girón.

Sabiendo que el ejército realista se desplaza en dirección hacia Tordesillas, mueve sus tropas desde Villalpando (Zamora) hasta Villabrágima (Valladolid), dejando el camino libre para los soldados del rey.

5 de diciembre. Las fuerzas realistas alcanzan Tordesillas que, pese a los esfuerzos del Obispo Acuña y los defensores comuneros se ve obligada a capitular.

Restos del castillo de Los Velasco en Villalpando.

El Obispo Acuña se retira hasta Valladolid con los los leales que le quedan, siendo recibidos en loor de multitudes por el populacho.

El Obispo Acuña
Retrato de un cartel del siglo XIX del Obispo Acuña.

1453. Nace en Valladolid.

Ingresa muy joven en la Orden de Calatrava.

1482. Obtiene dispensas y marcha a Roma, donde un familiar suyo, Francisco de Valencia, es consejero del Papa. Por mediación de su pariente consigue la potestad de obtener vacantes en España.

1492. Estando en Roma es excomulgado debido a los continuos problemas y conflictos causados por él.

Ya en España es nombrado capellán por los Reyes Católicos, a pesar de que su padre era contrario a sus intereses.

1493. Persona de pocos escrúpulos, comienza atesorar un considerable patrimonio personal, en base a negocios de compra venta de tierras de dudosa legitimidad y siempre en el ámbito castellano.

1504. Muere Isabel la Católica.

El Obispo Acuña defiende en Roma los intereses de Felipe el Hermoso, y en contra de Fernando el Católico.

1506. Al morir don Diego Meléndez, Obispo de Zamora, es designado su sucesor por el Papa Julio II.

Su primera actuación es tomar la Fortaleza de Fermoselle y las villas del obispado. Además esquilma las iglesias del obispado para pagar gente de armas que actúa a su conveniencia y antojo.

Se envía al juez Ronquillo para frenar sus desmanes, pero éste es secuestrado, su casa incendiada y tiene que ser liberado por las tropas reales.

1512. Le encontramos ayudando a Fernando el Católico en la conquista de Navarra.

Felipe el Hermoso.

Carlos I. Cuadro anónimo. Museo de Versalles.

1519. Recibe los parabienes de Carlos I.

1520. Tras el levantamiento comunero de Pedro Laso en el Convento de San Francisco, Antonio Acuña se declara partidario suyo.

10 de diciembre. Se reúne la Santa Junta en Valladolid, designando como nuevo jefe de las fuerzas militares a Pedro Lasso de la Vega, ante el descontento del pueblo que hubiera preferido a Juan de Padilla.

17 de diciembre. Carlos I firma en Worms una orden condenando a 249 comuneros, con penas de muerte para los seglares y otras distintas para los religiosos, calificando además de:

"traidores desleales, rebeldes e infieles a cuantos apoyen a la comunidad"

Padilla marcha para Toledo al objeto de reclutar un nuevo ejército.

El 31 de diciembre regresa con un nutrido contingente a Valladolid.

1521. El 22 de enero se produce una revuelta comunera en Burgos que es sofocada por las tropas del Condestable de Castilla don Iñigo de Velasco.
Francisco de Maldonado

1480. Nace en Salamanca.

Siendo capitán de las tropas de Salamanca, se une al movimiento comunero.

Defiende Tordesillas junto al obispo Acuña, pero cuando las fuerzas realistas toman la ciudad, se repliega a la Fortaleza de Toro.

15 de enero. Pedro de Ayala y Rojas, Conde de Salvatierra, toma partido por los comuneros. Tropas realistas al mando de Francés de Beaumont toman la villa y el Castillo de Ampudia, por pertenecer al citado Conde.

16 de enero. Desde Valladolid sale Juan de Padilla con numeroso contingente de hombres y artillería.

Castillo de Ampudia (Palencia)

Castillo de Torremormojón (PALENCIA, 2009)

En Trigueros del Valle se reúnen sus tropas con las del obispo Acuña.

17 de enero. Ante la llegada del ejército comunero, Beaumont deja una guarnición y huye al vecino Castillo de Torremormojón.

Padilla deja al obispo Acuña asediando Ampudia y persigue a Beaumont.

Con la protección de la noche, Beaumont se retira hasta Torrelobatón y Padilla regresa a Ampudia, consiguiendo la rendición de la plaza, pero respetando las vidas de los sitiados.

La intención de Padilla es la de conquistar la ciudad de Medina de Rioseco, símbolo realista por ser la ciudad del Almirante de Castilla. Pero tiene que regresar a Valladolid por carecer de la suficiente pólvora, negada ésta por los miembros de la Santa Junta.

22 de enero. El obispo Acuña sítia la población palentina de Magaz de Pisuerga.

25 de enero. La Santa Junta traslada a Juan de Padilla la idea de concertar una tregua, obteniendo la negativa del jefe comunero.

1 de febrero. Entra Acuña en Frómista.

2 de febrero. El Condestable de Castilla informa nuevamente a Carlos I de la extensión geográfica del conflicto:

"Todo el daño del reino está en medio del reino.
Andalucía y el reino de Granada y la mayor parte de Extremadura
y reino de Galicia y Asturias y estas montañas (refiriéndose a Burgos y el norte),
todo está bueno a lo que parece".

5 de febrero. Las tropas comuneras al mando de Padilla toman la localidad vallisoletana de Mucientes.

Restos de la fortaleza de Mucientes (VALLADOLID, 2009)
Castillo de Torrelobaton

7 de febrero. Se desplaza hasta la vecina Cigales, destruyendo su fortaleza, para evitar que caiga en manos realistas.

16 de febrero. Se conoce en Burgos el Edicto de Worms contra los comuneros.

17 de febrero. Quince ciudades andaluzas, encabezadas por Granada y Cádiz manifiestan su fidelidad al rey.

El mismo día sale Padilla de Valladolid, al frente de sus hombres. Su destino es Torrelobatón, ciudad asociada al Almirante de Castilla.

21 de febrero. Las tropas comuneras llegan a Torrelobatón.

25 de febrero. Tras tres días de intensos combates, la ciudad se rinde a Juan de Padilla. El Almirante de Castilla se queja amargamente de que nadie haya acudido a sus continuas llamadas de auxilio.

En Burgos, las tropas realistas del Condestable de Castilla se enfrentan a las del Conde de Salvatierra, enrolado en la causa comunera.

3 de marzo. Se pacta una tregua. El obispo Acuña se dirige a Alcalá de Henares.

10 de marzo. Antes de que expire la tregua, fijada hasta el dia 11, el obispo Acuña se dirige a Madrid, camino de Toledo.

12 de marzo. Llega el obispo Acuña a Ocaña.

29 de marzo. Acuña se presenta sorpresivamente en Toledo. Los toledanos le llevan en volandas a la catedral donde pretenden nombrarle arzobispo.

30 de marzo. Acuña se entrevista con doña María Pacheco, esposa de Juan de Padilla.

9 de abril. Por imperativo popular, los eclesiásticos toledanos ceden a Antonio Acuña el Arzobispado de Toledo.

Escudo del Conde de Salvatierra.

12 de abril. Después de intensos combates, las tropas imperiales entran en la ciudad de Mora, hallándola prácticamente vacía. En el interior de su iglesia se han refugiado tres mil personas, entre ancianos, mujeres y niños.

Restos del Castillo de Peñas Negras en Mora (Toledo)

Los mandos realistas, cobardemente, prenden fuego a la iglesia con todas esas personas en su interior por estimar que

"quien se oculta de las tropas del rey, comunero es,
y como tal ha de ser tratado
".

El mismo día, Antonio de Acuña moviliza a los toledanos de entre 15 a 60 años. Con un nutrido ejército sale de Toledo, pasa por Villaseca a la que asola, y encontrándose en Yepes, es informado del hecho acaecido en Mora. Ebrio de furia, decide castigar a los culpables, saliendo tras ellos y tras algunos días les dá caza en Illescas, pero no consigue derrotarles.

15 de abril. El ejército imperial acampa en Peñaflor, distante una legua de Torrelobatón, en donde sigue acantonado el ejército comunero.

17 de abril. Tras derrotar al Conde de Salvatierra en Burgos, las tropas del Condestable de Castilla se hallan ya cerca de Torrelobatón, engrosando las filas realistas.

El ejército imperial, se haya compuesto por unos 3000 hombres, 600 lanzas, 2 cañones, 2 culebrinas y varias piezas de artillería.

Por parte comunera sus efectivos ascienden a 6000 almas, de ellas 400 lanzas y unos 1000 escopeteros.

Estos importantes movimientos de incorporación de tropas inquietan a los mandos comuneros.

Ambos ejércitos se vigilan mutuamente pero sin decidirse a atacar ninguno. Tras unos días de deliberaciones se impone la opinión de Juan de Padilla, partidario de replegarse hasta Toro, con el fin de reorganizarse.

23 de abril. De madrugada salen los comuneros de Torrelobatón hacia Toro. El ejército real, que está pendiente de cualquier maniobra sale inmediatamente tras ellos.

Padilla se percata que es imposible llegar a Toro sin combatir antes con sus perseguidores y trata de situar a sus hombres en una ventajosa posición defensiva en el pueblo de Vega de Valdetronco.

Castillo de Toro
Batalla de Villalar (detalle), obra de Manuel Picolo y López. Coleccion Argentaria.

Pero sus hombres -deseosos de llegar a Toro- no le obedecen.

Exhaustos por una marcha precipitada y bajo una copiosa lluvia, su retaguardia es alcanzada cerca de la aldea de Villalar por la caballería realista que hacen una auténtica carnicería con la fatigada retaguardia comunera, mientras Padilla intenta organizar la defensa en las calles del pueblo colocando los cañones.

Muchos soldados comuneros en lugar de ponerse en formación de combate, cambian sus cruces rojas -distintivo comunero- por las cruces blancas de las tropas imperiales, aprovechando la confusión para intentar huir.

Algunos soldados y oficiales comuneros combaten hasta el último aliento.

Se oyen voces que instan a Padilla a una inminente retirada, pero este desoye tal pretensión con el siguiente razonamiento

"No permita Dios que las mujeres digan en Toledo que traje
a sus hijos y esposos a la matanza y yo me salvé huyendo"

Y con los escasos fieles que no han huído, intenta una última carga contra los imperiales al grito de

"Santiago y libertad"

Pero es derribado de su caballo por Pedro Bazán y todos ellos fácilmente reducidos.

Cuando llega la infantería imperial a Villalar, la batalla ya ha concluído.

Las pérdidas humanas comuneras ascienden a 200 ó 1000 -según las fuentes-. El resto se dispersa, son hechos prisioneros o perseguidos hasta las cercanías de Toro por los lanceros del Conde de Haro.

24 de abril. Se forma un un rápido simulacro de juicio donde los alcaldes Salmerón, Alcalá y Cornejo actúan como jueces y sin defensa alguna.

Padilla, Juan Bravo, Francisco Maldonado y Pedro Maldonado son declarados como traidores a la Corona y sentenciados a muerte, la confiscación de todos sus bienes y la pérdida de sus cargos.

La intervención del Conde de Benavente -tío de la esposa de Pedro Maldonado- consigue a este último librarle del cadalso.

A los reos se les permite confesarse y escribir a sus familias.

Padilla. Detalle del famoso cuadro de la decapitación de los comuneros de Antonio Gisbert.

Escudo de Segovia.

Juan de Padilla escribe dos cartas, una a su esposa María Pacheco y otra a los ciudadanos toledanos.

A continuación son llevados al cadalso improvisado en la plaza del mercado del pueblo.

Allí el pregonero proclama la siguiente sentencia

"Esta es la justicia que manda hacer Su Majestad y su condestable y los gobernadores
en su nombre a estos caballeros: mándalos degollar por traidores…"

Pero es interrumpido por el condenado Juan Bravo quien le espeta gritando

"Mientes tu y aún quien te manda decir; traidores no, más celosos del bien público si,
y defensores de la libertad del reino..."

Mas Juan de Padilla le interrumpe con unas célebres palabras que han quedado para la posteridad:

"Señor Bravo: ayer era día de pelear como caballero...
hoy es día de morir como cristiano...
"

Esto provoca que Juan Bravo pida ser el primero en subir al cadalso

"Para no ver la muerte de tan buen caballero".

Horas después también es decapitado el salmantino Francisco Maldonado.

Sus cabezas son colocadas en la picota de la plaza de Villalar.

26 de abril. Llegan a Toledo las noticias de lo acaecido en Villalar, de mano de un servidor de Pedro Lasso. María Pacheco se viste de luto desde entonces y ordena reforzar las defensas de la ciudad.

Tras la derrota de Villalar, la Santa Junta se disuelve y las ciudades comuneras capitulan una tras otra, excepto Toledo y Madrid -que capitula algunos meses después sin lucha alguna-.

El obispo Acuña huye intentando llegar a Francia, pero es detenido antes de pasar la frontera.

10 de mayo. Los franceses invaden Navarra.

Los ejércitos realistas que iban a marchar sobre Toledo, tienen que desplazarse para combatir a los franceses. Muchos ex-comuneros obtienen el perdón en esta contienda.

Parte de la picota donde, según la tradición, se colocaron las cabezas de Padilla, Bravo y Maldonado.

María Pacheco, al recibir la noticia de la muerte de su marido.

24 de mayo. Antonio de Acuña es trasladado como prisionero al Castillo de Navarrete -La Rioja-.

17 de agosto. En Olías, comuneros toledanos que habían salido en busca de víveres se tropiezan con tropas imperiales. Los comuneros pierden 1000 hombres y en el bando contrario resulta herido el poeta Garcilaso de la Vega.

Mientras tanto las tropas reales mandadas por el Prior de San Juan habían cercado Toledo.

1 de septiembre. Comienza el bombardeo de Toledo por la artillería real. A pesar de ello los toledanos realizan salidas en busca de víveres con diversa fortuna.

16 de octubre. En una de ellas, cuando regresan con víveres y están en las mismas puertas de Toledo, se ven obligados a batirse con los realistas, dejando 500 muertos sobre el terreno.

25 de octubre. Se firma una tregua. Los comuneros evacuan El Alcazar toledado aunque conservando sus armas y el control de la ciudad -María fortifica su casa y la dota de artillería-.

diciembre. Se pide la rendición de Toledo y la entrega de María Pacheco. Los toledanos se niegan.

1522. 9 de enero. El Cardenal Adriano, principal enemigo de los comuneros en España y gracias al apoyo de Carlos I, se convierte en Papa con el nombre de Adriano VI.

2 de febrero. Al celebrar la iglesia toledana la elección de Adriano, vuelve a brotar en la ciudad la rebelión comunera.

3 de febrero. El Obispo de Bari sofoca con las tropas reales la nueva rebelión de Toledo.

María de Mendoza, Condesa de Monteagudo y hermana de María Pacheco, consigue de los combatientes una tregua al acabar el día.

Durante dicha tregua, María huye de Toledo hacia Portugal, en plena noche, disfrazada de aldeana, llevándose a su hijo de corta edad. Se sospecha que con el beneplácito de su hermana y de su hermano Luis Hurtado de Mendoza, Marqués de Mondéjar.

Escudo de Adriano VI

Castillo de Simancas (Valladolid)

Una vez en Portugal se acoge a la protección del Arzobispo de Braga, quien desoirá los continuos llamamientos de Carlos I para que expulse a su huésped.

El obispo Acuña es trasladado al Castillo de Simancas.

El Papa Adriano VI se pronuncia favorablemente a su absolución, pero su particular protagonismo en la Guerra de las Comunidades hace que su proceso se prolongue durante casi cinco años.

7 de Julio. Carlos I regresa a Castilla, desembarcando en Santander.

1 de octubre. Carlos I emite un perdón general en Valladolid que alcanza a todos los comuneros excepto a 293 considerados cabecillas o promotores.

Unos días antes dá la orden de decapitación para siete procuradores apresados en Tordesillas.

El mismo fín tendrán Pedro Maldonado en Simancas y el pellejero Villoria en Salamanca.

1523. 24 de enero. El rey promulga una real cédula condenando a muerte en rebeldía a María Pacheco. También ser ordena el secuestro de sus bienes.

De nada servirán las reiteradas peticiones de clemencia de su hermano mayor, el Marqués de Mondéjar.

1526. Antonio de Acuña intenta la fuga del Castillo de Simancas, después de estrangular al alcaide. Carlos I envía al alcalde Ronquillo con la especial misión de juzgarle, encontrándole culpable y siendo condenado a garrote vil. Sentencia que se lleva a cabo el Viernes Santo. Sus despojos serán colgados en lo alto de las almenas del castillo.

Carlos I será excomulgado por ello por el Papa.

1531. En marzo muere en Oporto María Pacheco. Es enterrada en la Catedral de Oporto, por no conceder el rey permiso para que sus restos reposaran en Villalar junto a los de su marido, como era su deseo.

Escudo de Los Mendoza.

Monolito erigido en Villalar. 2007.

Con su muerte desaparece el último aliento comunero.

1821. El Gobierno Liberal envía al guerrillero El Empecinado con el fin de recuperar los cadáveres de los capitanes ejecutados y conmemorar la Batalla de Villalar.

1889. Mateo Práxedes Sagasta -Primer Ministro del Gobierno- ordena que sea sustituído el rollo de justicia en Villalar por un monolito conmemorativo.

1932. Durante el gobierno de la Segunda República el pueblo pasa a denominarse como Villalar de los Comuneros.

1976. Cada 23 de abril los castellanistas celebran actos conmemortivos en honor y recuerdo de la derrota comunera.

1983. Al aprobarse el Estatuto de Autonomía de Castilla y León, el 23 de abril es designado como Día Oficial de Castilla y León.

2004. En el paraje conocido como Puente del Fierro -escenario de la Batalla de Villalar- se erige un monolito conmemorativo de la Batalla de Villalar.

"1521, en abril para más señas,
mandaron a la justicia a quienes justicia pidieran...
...quien sabe si las cigüeñas han de volver por San Blas,
si los pinares ardieron aún nos queda el encinar.
Si la llama comunera otra vez crecitará..."

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Última actualización 23/10/2016