Abderraman I
Abderraman I

731. Nace en Dayr Hanina, un lugar próximo a Damasco -Siria-.

Es el nieto del décimo califa Omeya Hisham.

Sus familiares son descendientes de Umayya ibn Abd Shams, un árabe de La Meca, perteneciente a la tribu Quraysh que vivió hacie el siglo VI.

Estatua de Abderramán I, en la localidad de Almuñécar.

750. Se produce una revuelta en la provincia de Jurasán, en el noroeste de Persia, de la mano de los Abasíes, que termina derrocando a los Omeyas.

El 25 de julio su familia es casi completamente aniquilada en la Matanza de Abú Futrus.

Abderramán se vé obligado a huir -en compañía de su liberto Bard- para preservar su vida, dirigiéndose primeramente a algún lugar de la actual Iraq. Más tarde se desplaza al norte de África.

En Ceuta es muy bien acogido por la tribu Nafta, ya que su madre es descendiente de beréberes. Desde aquí observa la situación por la que atraviesa actualmente Al-Ándalus, que se encuentra regida por la facción de los Gausíes, declarados abiertamente como enemigos suyos.

Sin embargo, encuentra aliados entre las tropas sirias, descendientes de aquellas que su abuelo Hisham había desplegado cuarenta años antes en la invasión de la Península.

755. El Inmigrado -conocido así por haber tenido que dejar su patria-, cruza en agosto El Estrecho al frente de un contingente de beréberes y yemeníes.

El 14 de agosto desembarcan en Almúñecar. Nada más tomar tierra se le unen las tropas sirias y marchan sobre Córdoba.

756. El Walí Yusuf al-Fihri, recibe órdenes desde el Califato de Damasco de someter la rebelión a toda costa. Sus tropas se desplazan en las afueras de Córdoba.

En marzo es proclamado Emir en la Mezquita de Archidona, para dirigirse de forma inmediata a Sevilla.

En Sevilla es recibido en loor de multitudes -por la situación caótica que atraviesa la región- y nuevos hombres se suman incesantemente a su ejército.

El 14 de mayo sus tropas derrotan a las del Walí en la Batalla de Al-Musara.

Seguidamente entra en Córdoba, y en su primitiva mezquita, se hace proclamar como Emir de Córdoba, independizándose de Damasco.

Su recién estrenado Emirato está compuesto fundamentalmente por:

  • Musulmanes -los antiguos conquistadores del reino visigodo y los descendientes de aquellos-
  • Muladíes -cristianos convertidos al Islam-
  • Mozárabes -cristianos que no quieren perder su antigua religión-
  • Judíos

Fruela I de Asturias. Libro de Retratos de los Reyes (1594). Alcázar de Segovia.

759. Envía un ejército para someter a los cristianos del Norte. En dicho ejército marcha su propio hijo Umar.

Se produce una batalla en Pontuvio ó Pontumio -quizás la Pontedeume actual-. Los asturianos, capitaneados por Fruela I el Cruel, derrotan a sus hombres y degüellan a su hijo Umar.

No tardan en provocarse revueltas clamando por volver a depender del Califato de Damasco. Las más importantes capitaneadas por el derrocado Walí Yusuf al-Fihri y los hijos de éste.

En una de ellas, Yusuf es capturado. A Abderramán no le tiembla el pulso al dictar su orden de ejecución, todo un mensaje para futuros conspiradores de su enérgico carácter.

El poderío del ejército de Abderramán se basa, casi exclusivamente, en tropas de beréberes y mercenarios cristianos de Europa.

Detalle de un grabado donde del siglo XIX, donde aparece Abderramán I.

Con Abderramán I se inicia una política de centralización, arabización e islamización de todo Al-Ándalus. Se decide acabar con el excesivo poder, autonomía e independencia que tienen tanto los antiguos señores árabes, como los muladíes hispanogodos.

Se crea una nueva administración central desde Córdoba, y se instroducen unos nuevos jefes y gobernadores mucho más fieles al poder central y a los Omeyas.

763. Desde Damasco se fomentan algunas rebeliones en Al-Ándalus, las más importantes en Kunka -Cuenca- y Beja.

766. Se produce la rebelión del jefe beréber Shaqya Ibn Al-Walid. El citado, especialista en la guerra de guerrillas, mantiene al ejército de Abderramán en jaque durante diez largos años y llega a dominar la región situada entre las cuencas de los ríos Tajo y Guadiana, desde Samtaver -Portugal- hasta el Castillo de Sopetrán -Guadalajara-.

Tampoco faltan otras rebeliones protagonizadas por alguno de sus familiares y de algún que otro esclavo liberto (Badr), todas ellas sofocadas sin demasiados apuros.

777. El Walí de Zaragoza, Suleymán Ibn Al-Arabi, con la ayuda de otros nobles de la comarca del Ebro, se alza contra el poder de Abderramán. Viendo lo sucedido anteriormente a otros que han actuado como él, solicita la ayuda de Carlomagno, Rey de los Francos.

778. Carlomagno no deja pasar la oportunidad de agrandar su imperio y manda un potente ejército, dividido en dos. Uno de ellos, comandado por él mismo cruza por Pamplona, donde impone la sumisión a los rebeldes vascones. El otro ejército, tras hacer lo propio en Barcelona y Gerona, emprende el camino de Zaragoza.

En la ciudad no se encuentra Ibn al-Arabi, y su fiel lugarteniente no se la entrega a los francos. Estimando Carlomagno que todo ha sido una gran pérdida de tiempo y habiendo recibido noticias de una sublevación en Sajonia emprenda el camino de regreso.

Pero antes ordena a su ejército sitiar Pamplona por no fiarse de la presunta sumisión de los vascones, con la consigna de destruir sus murallas, para evitar se refugien en un futuro tras ellas. Tras cometerse algunos excesos contra la población pamplonesa, su ejército enfila Los Pirineos.

Pero los vascones les están esperando en el Desfiladero de Roncesvalles, para saldar cuentas. Su retaguardia es literalmente masacrada y el propio Roldán resulta muerto -así como el conde palatino Anselmo y el senescal Aggiardo-, con gran pesar de Carlomagno.

Asedio de Pamplona, según un manuscrito del siglo XIV.

Al llegar estas noticias a Abderramán, inmediatamente organiza un gran ejército que reconquista Zaragoza, llegando hasta Navarra y Cataluña.

La justicia del Emir de Córdoba es implacable. Las cabezas de los principales líderes rebeldes caen bajo las cimitarras y los puestos de responsabilidad pasan a depender de familiares suyos o personas de su confianza, siguiendo el tradicional modelo Omeya de gobierno.

Abderramán I, según un grabado del siglo XIX.

Según Ibn Idhari su aspecto es el siguiente:

"Alto, rubio, tuerto, de mejillas enjutas y tiene un lunar en el rostro;
lleva los cabellos esparcidos en dos tirabuzones".

"Sobrio, enemigo de los placeres, amante de la caza y hombre de gran cultura,
siente una especial predilección por la poesía"

Apodado de El Sacre Omeya. Tendrá en total once hijos varones y nueve hijas.

785. En el solar que ocupara la Basílica Visigoda de San Vicente comienza la construcción de la Mezquita de Córdoba iniciándose así la espectacular arquitectura andalusí. Se le considera, además, el introductor de la poesía árabe y el promotor de lo que más tarde será conocido como Al-Ándalus.

La ruptura con Damasco no significó un aislamiento respecto del mundo árabe, manteniendo la preceptiva y obligada visita a La Meca y favoreciendo el desarrollo del comercio con El Cairo y Bagdad.

Carlomagno aprovecha la inestabilidad musulmana para afianzar su poderío en Gerona de la mano del conde Rostagno.

786. Inicia la construcción del Palacio de Al Rusafa. Manda traer una palmera que planta en él, dedicándole un poema, comparando su situación con su vida misma, ambos extranjeros en tierras extrañas.

788. Muere el 30 de noviembre en Córdoba. Es sucedido por su hijo Hishem I.

 
 
 
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Página actualizada el 09/03/2016