Maria Pacheco Documento sin título
María Pacheco

Nace en La Alhambra en Granada hacia 1497 (1).

Es hija de Iñigo López de Mendoza, II Conde de Tendilla, llamado El Gran Tendilla, y de su segunda esposa, Francisca Pacheco, hija de don Juan Pacheco, I Marqués de Villena.

Escoge el apellido materno por tener dos hermanas de igual nombre. La primera de ellas, María de Mendoza La Santa, casará con el Marqués de Monteagudo. La segunda María de Mendoza es hija natural de su padre tras quedar viudo por segunda vez.

Hereda el fuerte carácter de Los Mendoza y de su abuelo materno.

Es educada en la pequeña corte renacentista del II Conde de Tendilla, junto con sus hemanos.

En su casa se respira un ambiente de extrema tolerancia (su propio padre no tiene inconveniente en vestir al estilo morisco).

1500. Siendo aún una niña está presente en los acontecimientos que rodean a la I Rebelión de las Alpujarras. Su padre es el encargado, junto al Gran Capitán, de sofocar dicho levantamiento. Como prueba de los pactos acordados por su padre, tanto ella, como su madre y hermanos viven en su casa del Albaicín.

María es una joven inteligente, destacando en el conocimiento de idiomas (latín, griego..). Muy versada en Las Sagradas Escrituras y en matemáticas, historia y letras:

"en extremo en la poesía..."

Su relación con sus hermanos es buena, congeniando especialmente con el menor de ellos, Diego Hurtado de Mendoza, quien llegará a ser poeta, embajador de Carlos I e historiador.

1506. Muere su madre.

Gonzalo Fernández. Grabado anónimo.
Supuesto retrato de María Pacheco.

1510. Su padre anuncia su próximo compromiso con el hidalgo toledano Juan de Padilla. María le retira inmediatamente la palabra a su progenitor porque no acepta ser usada como moneda de cambio en un matrimonio concertado con alguien de inferior rango (2).

Juan de Padilla es hijo del toledano Pedro López de Padilla y sobrino del Comendador Mayor de Calatrava, Gutierre de Padilla, con quien El Gran Tendilla desea concertar una alianza.

Ante la inminente visita de los tres para conocer a la futura esposa, su padre les pide que lo hagan de noche, para evitar que María se azare al ver a Juan a plena luz del día por primera vez, y así lo hacen.

Tras conocer a Juan, María queda vivamente impresionada y se muestra nerviosa e ilusionada, según confiesa su padre en su abundante correspondencia.

El 10 de noviembre se firman los esponsales matrimonales. María firma un documento mediante el cual renuncia a cualquier posible o futuro pleito por la herencia paterna, a cambio de cuatro millones y medio de maravedíes.

1511. En una carta escrita por su padre, este indica que:

"sólo tiene 15 años, pero está muy desarrollada"

El 14 de agosto tiene lugar el desposorio en Granada, y los dos jóvenes se quedan a vivir durante algún tiempo en la ciudad nazarí.

1512. El 25 de septiembre, su padre añade a su extensa lista de títulos el de I Marqués de Mondéjar.

1513. El 11 de abril escribe desde La Alhambra el II Conde de Tendilla al respecto:

"de aca no hay mas que decir sino quel señor mi hijo Juan de Padilla esta aquí,
que le quiero mas que a los otros".

Lo que viene a demostrar el sincero aprecio que entre ambos existe.

El Gran Tendilla, padre de María Pacheco.
Escudo de armas del apellido Padilla.

La boda se demora por una enfermedad de Juan, que causa gran preocupación en la novia, mientras que la vejez de su padre (quien cuenta ya con 69 años) se complica.

1515. Finalmente, el 15 de enero la boda se celebra en Granada (3).

A los tres días de casarse, el matrimonio marcha a Porcuna (Jaén), donde el tío de Juan le ha procurado a éste una tenencia cerca de Martos. María continúa escribiéndose con su padre y en una de sus cartas éste comenta:

"Juan de Padilla es un hombre de bien y cuerdo"

El 18 de julio, El Gran Tendilla redacta en Granada su segundo y último testamento, muriendo poco después.

1516. El 16 de enero muere Fernando el Católico, originándose un grave problema sucesorio.

Nace su primer y único hijo, al que ponen de nombre Pedro, en honor del padre de su marido.

Juan de Padilla figura entre los partidarios de colocar en el trono de Castilla al infante Fernando, el hermano de Carlos I, pero a diferencia de éste, criado en tierras castellanas y que goza de las simpatías de gran parte de la nobleza.

1517. Muere su tío, Gutierre de Padilla. Juan, espera con impaciencia que le sea abjudicada la Tenencia de Peña de Martos (Jaén), que el finado acaba de dejar vacante.

En septiembre desembarca Carlos I en España. Viene acompañado de un gran séquito de flamencos. No entiende ni habla el idioma castellano y el reparto de prebendas entre aquellos provoca las primeras quejas y malestares.

1518. No obtiene su marido la Tenencia jienense y el matrimonio marcha desencantado a Toledo. En la ciudad del Tajo Juan sucede a su padre como capitán de las milicias toledanas. Nada más llegar, se vé inmerso en las luchas políticas por el poder que envuelven a las familias de Ayalas y Riberas, conflicto que se prolonga desde la muerte de Isabel la Católica. Juan de Padilla se convierte, así, en uno de los más sólidos aliados de Hernando de Ávalos, líder de la facción de los Ayala.

1519. Hernando de Ávalos y Lasso de la Vega lideran la disidencia toledana.

Carlos I adolescente, por Bernaerd Van Orley. Museo del Louvre.

En noviembre escriben a otras tantas ciudades castellanas, pidiendo una reunión de municipios. Carlos no tarda en prohibir a Toledo el comunicarse con otras ciudades.

1520. El 31 de marzo se les prohibe el paso a los procuradores toledanos en las Cortes de Santiago de Compostela.

Carlos suspende las Cortes de Santiago de Compostela y convoca unas nuevas en la ciudad de La Coruña. El pueblo de Toledo se levanta en armas y toma El Alcázar.

Juan de Padilla.

María insta a su pacífico marido (4) a unirse a la causa comunera, según algunos

"por querer mandar en lo que no le venía por herencia"

Luis Vives, cronista del lado de los vencedores es aún más contundente al señalar de Juan de Padilla,

"fue él castigado del Rey por no haberlo sido él de su mujer"

El 16 de abril los toledanos impiden que sus Regidores Hernando de Ávalos y Juan de Padilla acudan a La Coruña.

Juan asegura ante el concejo toledano

"jamás consentiré yo que la nobleza de Castilla y León sea hecha tributaria ...
y yo estoy pronto a morir en defensa de nuestros derechos
"

Su padre, presente en su discurso, le aconseja

"...tu has hablado como un noble digno de una estirpe como la tuya,
pero mucho me temo que el rey nuestro señor te ha de pagar malísimamente el servicio
..."

El 29 de mayo Juan Bravo (primo de María) levanta en armas a los segovianos. Ante la proximidad de un potente ejército realista, pide ayuda. Juan de Padilla comanda los refuerzos que, desde Toledo, marchan en ayuda de Segovia. María queda sola en Toledo, gobernando la ciudad.

En junio las tropas comuneras derrotan a las realistas.

El 25 de julio se constituye en Ávila la Santa Junta. Juan de Padilla es elegido como Capitán General de las tropas comuneras (ver comuneros).

En septiembre, disensiones entre los mandos comuneros hacen que el control de su ejército termine en las manos del noble Pedro Girón, regresando Padilla a Toledo.

Juan Bravo, primo de María. Detalle de la estatua de Juan Bravo sita en Segovia.

El 3 de diciembre se produce la traición de Pedro Girón.

1521. Enero. Los comuneros pierden la importante población de Tordesillas, donde se haya recluída la reina Juana.

Muere Guillermo Croy, Arzobispo de Toledo. El cabildo toledano nombra para la vacante de Adelantado de Cazorla a Juan de Padilla, pero Luis Hurtado de Mendoza, hermano de María y fiel a Carlos de Gante maniobra y se hace con la fortaleza.

Febrero. Los comuneros toman algunas poblaciones menores y la importante fortaleza de Torrelobatón.

El 29 de marzo se produce la llegada del obispo Acuña a Toledo. María se vé obligada a compartir las tareas de gobierno con el susodicho (aunque el sacerdote siempre estará más pendiente de las tareas militares).

María pretende la mitra toledana para su hermano, Francisco de Mendoza, pero por imperativo popular, el 9 de abril es designado el obispo Acuña para tal menester.

El 26 de abril llegan alarmantes noticias a Toledo. El ejército comunero ha sido totalmente aplastado tres días antes y sus principales cabecillas decapitados al día siguiente en Villalar, incluyendo a Juan de Padilla.

María se viste de luto y cubre su cabeza con un capuz.

El 28 de abril, al frente de sus fieles, toma el control del Alcázar.

El 7 de mayo capitula Madrid. Las ciudades comuneras hacen lo propio una tras otra. Incluso el obispo Acuña intenta escapar a Francia. Pero Toledo no se rinde. Las tropas realistas del Prior de San Juan cercan la ciudad.

El II Marqués de Villena, el ya anciano Diego López Pacheco -tío de María- intenta mediar entre las tropas realistas y los toledanos, sin demasiado éxito.

María Pacheco, al recibir la noticia de la muerte de su marido.

María Pacheco se convierte en la última resistente frente a las tropas del Emperador.

Manda traer abundante artillería desde Yepes. Coloca tropas en todas las puertas toledanas y se ocupa personalmente de nombrar los capitanes comuneros en la ciudad.

Cuando Hernando de Ávalos y Lasso de la Vega al frente de un nutrido grupo de personas, le plantean la idea de capitulación, María no duda en apuntar con los cañones del Alcazar contra los toledanos.

El 15 de junio controla totalmente la ciudad de Toledo.

Estatua de Carlos I en Toledo.

No le tiembla el pulso cuando hace ejecutar a los hermanos Aguirre, tras enterarse que éstos se habían quedado con parte de los caudales enviados por la ciudad a los comuneros.

Por contra, deja en libertad al hijo del Duque de Medina Sidonia, prisionero de los comuneros durante el asedio, a cambio de la promesa de este de dejar libre a algunos prisioneros toledanos.

En junio, Luis Hurtado de Mendoza, su hermano, escribe a Adriano de Utrech, informándole que la principal causa para conseguir la rendición de María

"debe ser remediar la hacienda de sus hijos...
y para hacer merced a mi y a los otros deudos mios que le hemos servido ...
suplico
a vuestra señoría reverendísima que a mi se me haga merced de procurar
que questo de la hacienda de sus hijos de mi hermana se provea"

El 6 de octubre se hace con la plata existente en la Catedral, a fin de pagar los sueldos de la soldadesca. Vende todas sus joyas con idéntico fin (5), y renuncia a los réditos que debe cobrar de la ciudad de Toledo.

El 1 de septiembre se inicia el bombardeo de Toledo por parte de la artillería realista, pero la ciudad no se inmuta.

El 16 de octubre cuando regresan con víveres y están en las mismas puertas de Toledo, se ven obligados a batirse con los realistas, dejando 500 muertos sobre el terreno, y cundiendo el desánimo entre las filas comuneras toledanas.

El 25 de octubre, por mediación del Obispo de Bari, se firma el llamado Armisticio de la Sisla. Los comuneros se comprometen a abandonar el Alcázar, aunque conservarán el control de la ciudad y las armas. María fortifica y dota de artillería su propia casa.

En la tregua, además, consigue:

  • Permiso para trasladar los restos de Juan de Padilla a Toledo
  • Perdón general para los toledanos
  • Que la ciudad siga ostentando la calificación de "Muy Leal"
  • Conservar su herencia para su hijo

Obviamente, Carlos de Gante no firma el documento.

María Pacheco por estos tiempos se encuentra ya

"doliente y flaca..."

Apenas puede caminar y es llevada en silla de manos.

En diciembre se pide la rendición de la ciudad y la entrega de María. Los toledanos se niegan.

Escudo de Adriano VI

1522. El 2 de febrero, al celebrar la iglesia toledana la elección de Adriano de Utrech como Papa, se produce un brote de rebelión en Toledo, que es ahogado en sangre por las tropas del Obispo de Bari.

Aprovechando una tregua lograda por su hermana María de Mendoza, Condesa de Monteagudo, y Gutierre López de Padilla (hermano menor de Juan de Padilla y partidario de Carlos I), María huye de Toledo -con la connivencia de ambos- disfrazada de aldeana y llevándose consigo a su hijo de corta edad.

Recala en Escalona donde recibe la ayuda de su tío, el II Marqués de Villena. Deja a su hijo al cuidado del otro hermano de Juan de Padilla -Pero López de Padilla- y se encamina hacia Portugal.

En el país luso vaga errante durante tres meses y, ante las continuas llamadas a expulsarla, se acoge a la protección de Diego de Sosa, Arzobispo de Braga.

El 1 de octubre se dicta un perdón general para los comuneros con algunas excepciones. María no se encuentra entre los perdonados.

Incluso los restos de su marido no son devueltos a la ciudad de Toledo (los de Juan Bravo y Francisco Maldonado si fueron devueltos a sus ciudades). Son trasladados al Monasterio de La Mejorada en Olmedo (Valladolid).

Su delicado estado de salud sufre un tremendo golpe al enterarse de la muerte de su pequeño hijo Pedro, por landre (posiblemente peste).

1524. Se dicta una condena a muerte en rebeldía para María Pacheco.

Jamás escribió una carta al Emperador solicitando el perdón. Sabía de sobra que no se lo concedería.

La ayuda familiar es escasa y subsiste en situación de extrema penuria, viviendo de la caridad del Arzobispo de Braga, quien bastante tiene con desoir los continuos llamamientos de Carlos I para que expulse a tan incómodo huésped.

Seguidamente se traslada a Oporto donde es protegida por el obispo Pedro de Acosta, curiosamente Capellán Mayor de Isabel de Portugal, reciente esposa de Carlos de Gante.

1526. Su casa en Toledo es demolida por Juan de Zumel y sembrada de sal -para que nada pudiera crecer- en ella. Asímismo, se coloca una columna con una leyenda, donde se hace mención a la maldad del matrimonio y las desgracias causadas a los toledanos por su causa (6).

María Pacheco, ya vencida y exiliada, escribe:

“Fueron nobles e hidalgos, sí, los jefes del movimiento, pero sólo en su principio. Interesados en causas menos dignas, intentaron mantener sus privilegios, deseando ocupar los puestos de los flamencos, pero los dos mil de Segovia, los cuatro mil de Tordesillas, los seis mil de Villalar no eran nobles ni hidalgos, sino hijos del pueblo. Tenderos, pellejeros, boticarios, campesinos, clérigos, escribanos, curtidores, tejedores, hombres y mujeres, levantaron el pendón de la justicia que equipara a todos los seres humanos. Pocos nobles e hidalgos se mantuvieron firmes hasta el final y muchos de los exceptuados en el perdón del hijo de la reina ya habían mudado de casaca cuando el triunfo se convirtió en derrota, cuando más falta hacía. Ahora pagan su traición siendo a su vez traicionados...”

Imagen imaginaria de Maria Pacheco.

1531. En marzo muere María Pacheco

"de un dolor en el costado"

Cuenta con 34 años de edad y únicamente está acompañada de algunos sirvientes.

Su testamento es todo un ejemplo de mujer ilustrada, donde responde a los que la criticaban:

“A quienes me llaman ignorante respondo que pocos hay entre ellos capaces de superar mis conocimientos.
¿Qué saben ellos? ¿Acaso no leí las obras de Platón y de Aristóteles, de Pico de la Mirándola,
del maestro Erasmo y de Tomás Moro, humanistas, hombres de sentido y sentimiento?
Las entendí y las hice mías, porque mío es también derecho de creer en un mundo mas justo, en la igualdad,
en la libertad del ser humano; mío es también el gobierno del pueblo y para el pueblo.”

Es enterrada en el Altar de San Jerónimo en la Catedral de Oporto. A pesar de las peticiones de sus familiares de que querían que descansara en su Monasterio de Tendilla, el Emperador ni siquiera tiene tal propuesta en consideración.

Su hermano menor Diego Hurtado de Mendoza (cronista, poeta y embajador de Carlos I) la visitó en Oporto antes de morir y escribió su epitafio:

SI PREGUNTAS MI NOMBRE FUE MARIA
SI MI TIERRA, GRANADA; MI APELLIDO
DE PACHECO Y MENDOZA, CONOCIDO
EL UNO Y EL OTRO MÁS QUE EL CLARO DÍA
SI MI VIDA, SEGUIR A MI MARIDO;
MI MUERTE EN LA OPINIÓN QUE ÉL SOSTENÍA.
ESPAÑA TE DIRÁ MI CUALIDAD
QUE NUNCA NIEGA ESPAÑA LA VERDAD.

Denostada en la antigüedad, comienza a ser alabada por los liberales en el reinado de Isabel II.

Sus contemporáneos la llamaron cariñosamente, La Leona de Castilla, Centella de Fuego, Brava Hembra...

Próximamente se inaugurará una más que merecida estatua que el pueblo toledano va a dedicar a dos de sus más universales moradores: María Pacheco y Juan de Padilla.

 

LA MAYORÍA DE LOS DATOS AQUI EXPUESTOS, ESTAN TOMADOS DE LA PAGINA DEL INSIGNE HISTORIADOR DE LA FAMILIA MENDOZA, DON JOSE LUIS GARCIA DE PAZ

(1). Se ignora la fecha exacta de su nacimiento.
- Aurelio García (1995) transcribe otra carta fechada en Granada el 14 de marzo de 1497 en la que el conde dice que "la condesa pario oy una hija". Quizá pudiera ser ésta María Pacheco.
- La profesora Moreno Trujillo indica 1495.

(2). Ciertamente, en los escritos de la época, María es denominada como doña María Pacheco, mientras que su futuro marido es simplemente Juan de Padilla.

(3). Según unas cartas del II Conde de Tendilla, publicadas por primera vez por Fink de Backer en 2003, e incluidas en el Registro publicado en 2007 por la profesora Moreno Trujillo.

(4). Según J. H. Elliott, en su libro "Imperial Spain", Juan de Padilla, "era un hombre descontento y amargado que opinaba que había sido desestimado a la hora de repartir los favores y si bien era hombre difícilmente capaz de pasar de la indignación a la acción, su ambiciosa mujer María Pacheco no padecía semejantes inhibiciones".

(5). Tras la rendición de Toledo, Juan de Zumel, al entrar en la casa de María, sólo encontrará una pulsera y una gargantilla.

(6). Juan de Zumel obtiene del emperador una carta (por si las tornas cambian) para protegerse de la venganza de "los hermanos de Juan de Padilla e otras personas que le suceden o han de suceder al dicho mayorazgo de Pero Lopez de Padilla, padre de Juan de Padilla.

 
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Última actualización 17/09/2010