Gonzalo Fernandez de Cordoba
Gonzalo Fernández de Córdoba
"El Gran Capitán"
Escudo de armas del apellido Córdoba

1453. Nace el 1 de septiembre en el Castillo de Montilla.

Es hijo de Pedro Fernández de Córdoba, V Señor de Aguilar y Priego y de la noble dama doña Elvira de Herrera y Enríquez.

1455. Muere su padre.

Tanto él como su hermano mayor Alonso, el primogénito, son trasladados a Córdoba, donde quedan al cuidado del prudente y discreto caballero don Pedro de Cárcamo.

1465. Gracias a los oficios del Arzobispo de Toledo y del Marqués de Villena (buenos amigos de su difunto padre), entra al servicio del infante Alfonso.

Escudo de armas de la familia Herrera.

1468. Su hermana Leonor de Arellano casa con el noble Martín Fernández, Alcaide de Los Donceles.

El citado infante muere en Cardeñosa en circunstancias misteriosas, pasando el joven Gonzalo a servir a la hermana de áquel, la infanta Isabel, futura Isabel la Católica.

Casa con su prima Isabel de Sotomayor, hija del Señor de Carpio, recibiendo de su hermano Alonso la Alcaldía de Santaella por tal motivo. Sin embargo, quedará viudo muy pronto.

Por razones de disputas familiares, su primo y enemigo de su familia, el Conde de Cabra le hace prisionero y le traslada al Castillo de Cabra.

1476. Es liberado tras mediar personalmente Isabel I de Castilla.

Gonzalo toma partido por Isabel en la lucha civil que enfrenta a ésta con Juana la Beltraneja, haciendo sus primeras armas como noble segundón.

El Infante Alfonso por Gil de Siloé.
Estatua sita en el Parque de San Sebastián-Navalcarnero (MADRID). Inaugurada el 29 de abril del 2005.

Terminada la guerra sucesoria castellana, con victoria isabelina, tienen que hacer frente a una nueva amenaza, el Reino de Granada. Al principio de esta contienda, Gonzalo se mantiene en el más absoluto anonimato, siendo únicamente el hermano del Señor de Aguilar, que manda una parte de sus fuerzas.

1483. Su primera gran acción militar se dá en la conquista de la Fortaleza de Tájara, improvisando algunos artificios de guerra en la misma.

1486. Se pone sitio a la ciudad de Illora, el "ojo derecho" de Granada. La defensa es encarnizada y el asedio es duro. Finalmente, la artillería termina decantando la rendición de la plaza. El 8 de junio, Illora se rinde.

Gonzalo es designado como Alcaide de la misma. Por estas fechas se le supone ya casado en segundas nupcias con María Manrique.

La Medina Lausa musulmana es el siguiente objetivo. A pesar de los esfuerzos del bravo Ali al-Attar y sus soldados, Loja la "flor entre espinas" como sería designada por la reina Isabel, termina cayendo en manos cristianas.

Siguiendo instrucciones de sus monarcas, junto con Martín de Alarcón, apoyan a Boabdil en la lucha intestina que éste sostiene contra su tío El Zagal.

1489. Toma parte en el sitio de Baza.

1491. Su nombre figura en las capitulaciones firmadas el 28 de noviembre para la entrega de la ciudad de Granada.

1492. Tras la conquista de Granada es recompensando por sus servicios. Obtiene una encomienda de la Orden de Santiago, el Señorío de Orjiva y una parte en la producción de la seda granadina, lo que acrecienta notablemente su fortuna y le permite retirarse momentáneamente de la vida militar.

1494. En el otoño Carlos VIII de Francia decide invadir Italia. Su potente caballería expulsa sin problemas a Alfonso II de Nápoles (pariente del rey Fernando), quien busca cobijo cercano a Sicilia, perteneciente a la Corona de Aragón.

Gonzalo Fernández. Grabado anónimo.

Fernando el Católica. Copia de un retrato de un pintor holandés.

1495. Fernando el Católico maniobra astutamente. Le propone al Papa valenciano Alejandro VI la creación de la Liga Santa, con el supuesto fin de protegerse de los turcos. Inmediatamente, el Sumo Pontífice cursa invitación a las potencias europeas para que se unan a la causa, incluyendo al rey francés, cuyas tropas deberían abandonar Nápoles inmediatamente. El no rotundo del francés es la excusa que necesitaba Fernando para atraerse a los ejércitos italianos a su causa.

Gonzalo Fernández de Córdoba es requerido para ponerse al frente de las tropas terrestres que se envían a Italia. Los soldados embarcan en una flota al mando de Garcerán de Requesens.

Venecia y Milán derrotan en el norte a los franceses.

Desembarcadas, sus tropas toman Reggio. Después se le une el ejército de Alfonso de Nápoles y se dirigen al encuentro de los franceses.

En Seminara sufre una primera derrota. Aparte del golpe moral, sus bajas son escasas. Se dá cuenta que sus enemigos no son los musulmanes de antaño, sino un ejército perfectamente organizado, que además cuenta con abundantes medios y una buena artillería.

Los franceses han subestimado a los españoles. Esa

"soldadesca desarrapada y barbuda"

no puede ser enemigo de cuidado para su espléndida y bien entrenada caballería, ni para los lanceros suizos. Pero sobre todo, han subestimado el genio militar de Gonzalo Fernández de Córdoba.

El de Montilla acantona a sus hombres en Reggio. Tras estudiar detenidamente el comportamiento del ejército enemigo, desecha a los ballesteros, cediendo un innegable protagonismo a los arcabuceros (uno por cada cinco hombres) y cediendo el papel estelar a la infantería, a la cual dota de dos lanzas y les obliga a llevar una espada corta, con la misión de herir en el vientre a los temibles lanceros suizos.

Crea las coronelías (divisiones mandadas por un coronel) y fomenta el ascenso entre la soldadesca por acciones de guerra ó méritos propios, lo que incentiva sobremanera a sus hombres.

Gonzalo Fernández de Cordoba. Biblioteca Colombina.

1496. Recibe noticias de que el ejército del Duque de Montpensier tiene sitiada la ciudad de Atella, a medio camino entre Nápoles y Tarento. Ansioso por probar a sus hombres, inicia una larga marcha hacia la sitiada ciudad. Mientras la escuadra de Requesens bloquea Nápoles

Los hombres de Montpensier son los primeros en sufrir los embites del ejército de Gonzalo. Tras batirse con la infantería española, los soldados supervivientes asegurarán no haber peleado

"contra hombres, sino contra diablos..."

Nápoles es reconquistada.

Alejandro VI por Pinturicchio. Palacio Vaticano. Roma

Montpensier se atrinchera, sorprendido, en Gaeta y Tarento.

Mientras los venecianos vigilan los puertos de Génova y Provenza, Requesens divide su escuadra en dos. Una bloqueando Gaeta y la segunda con la misión de interceptar cualquier tipo de refuerzos o víveres. Esta última captura una nave con 300 soldados y suministros de harina.

Se declara la peste en Gaeta. Montpensier muere, así como muchos de sus hombres. A los supervivientes se les permite embarcar hacia Francia y toda Italia cae en manos españolas. Gonzalo adquiere el sobrenombre de "El Gran Capitán".

1497. Gonzalo se dispone a licenciar sus tropas y regresar a España, pero Alejandro VI le pide su ayuda. Menaldo Guerra, corsario bajo bandera francesa se ha adueñado de la ciudad de Ostia, amenazando los suministros vitales que la ciudad de Roma necesita.

Libera la ciudad de Ostia y su castillo. Los piratas son expulsados sin problemas. El Papa le concede la Rosa de Oro y el título de Duque de Santángelo.

1498. Deja en el trono de Napolés a don Fadrique de Aragón. Cargado de honores y de riquezas vuelve a España.

1499. Luis XII de Francia, sucesor del malogrado Carlos VIII, siente la misma pasión hacia Italia que la que sentía su primo. A tal efecto hace desplegar sus tropas en Milán.

Mientras tanto, El Gran Capitán es enviado a Granada, junto al Conde de Tendilla, para sofocar la Rebelión de las Alpujarras, cosa que realiza sin mayores contratiempos.

1500. Fernando el Católico y Luis XII firman el tratado secreto de Chambord-Granada, por el que se reparten el Reino de Nápoles.

España recibe una petición de ayuda por parte de la República de Venecia, cuyas posesiones en Grecia están siendo atacadas por los turcos. Gonzalo es puesto al mando de la expedición, partiendo en mayo desde el puerto de Málaga.

En Mesina se le une la flota veneciana.

Los Reyes Católicos en un acto de impartir justicia (detalle). Cuadro de Víctor Manzano realizado en 1860. Palacio Real. Madrid.
Pedro Navarro. Retrato anónimo. Museo de Santa Cruz (TOLEDO).

El objetivo es la plaza de Cefalonia que es sometida inmediatamente a asedio.

Para rendir la Fortaleza de San Jorge cuenta con la inestimable colaboración de Pedro Navarro, vizcaíno a su servicio, quien consigue minar y abatir parte del muro por donde entrarán las tropas españolas.

1501. Alejandro VI hace público el reparto del Reino de Nápoles entre españoles y franceses. Los franceses despliegan 20.000 hombres y encuentran una ligera resistencia en Capua. Por su parte, Gonzalo es designado para ocupar la parte española, encontrando fuerte resistencia en la ciudad de Tarento.

1502. Ante la imposibilidad de atacar la ciudad por mar, introduce parte de su flota en la bahía interior y desembarca por el lugar menos resguardado, consiguiendo rendir Tarento, a pesar de la intentona de ayuda y aprovisionamiento francés de la plaza, infringiendo el Tratado de Granada, y dando comienzo a una nueva confrontación franco-española. Luis XII manda un impresionante ejército al mando del Duque de Nemours, con la clara consigna de acabar con la fama militar del Gran Capitán.

1503. El francés, quien cuenta con la ayuda veneciana, tiene previsto un plan. Manda sitiar la ciudad de Barletta, esperando que Gonzalo acuda en su auxilio. Y hecho esto liderará el ataque cogiendo al español por la espalda. Simple pero eficaz.

Gonzalo, como estaba previsto, acude en auxilio de Barletta, pero no muerde el anzuelo. Previniendo la llegada de Nemours, levanta el sitio en tiempo récord, y se dirige hacia el norte en Ceriñola, donde manda cavar unos fosos para detener la caballería francesa.

Los fosos consiguen su objetivo y antes de que la caballería pueda reaccionar, ésta y los lanceros suizos reciben las andanadas de pólvora española. La carga de la infantería y la caballería española certifican la total victoria de Gonzalo. En el recuento de bajas se cuentan 300 por parte española y más de 3.000 por parte francesa, entre las que se encuentra la del propio Duque de Nemours, enterrado con honores por orden del propio Gonzalo Fernández de Córdoba.

Tras esta victoria, Nápoles queda en manos españolas, excepto el Castillo del Huevo, que es mandado tomar a Pedro Navarro, mientras el Gran Capitán se dirige a Gaeta, conocedor de que un nuevo ejército francés se dirige a esta localidad para reforzar sus defensas.

Gonzalo Fernández de Córdoba. Detalle del cuadro de Casado del Alisal referente a la batalla de Ceriñola, donde observa el cadáver del Duque de Nemours.

El nuevo ejército francés está al mando del Mariscal de La Tremuille. Antes de partir, éste pregona a los cuatro vientos:

"Daría yo 20.000 ducados por hallar al Gran Capitán en el Campo de Viterbo..."

Escudo de armas de Gonzalo Fernández de Córdoba

El embajador español Suárez de la Vega, que ha oído la proclama, responde rápida y sarcásticamente:

"El Duque de Nemours hubiera dado el doble por no encontrarle en Ceriñola..."

Alejandro VI intenta mediar en la confrontación, pero la inesperada muerte del Papa en agosto dará al traste con el intento.

Una vez en Gaeta, Gonzalo simula retirarse para dispersar al enemigo. Los franceses, confiados, diseminan su artillería entre barrizales a lo largo del río Garellano, donde son presa de la infantería española. Gaeta cae seguidamente y los franceses se retiran. El Reino de Nápoles es dominio exclusivo de los españoles.

1504. Mediante el Tratado de Lyon (11 de febrero), Francia reconoce la soberanía española sobre Nápoles, y Gonzalo es nombrado como Virrey de Nápoles con amplios poderes. Sus primeras disposiciones son las de recompensar a los hombres que tan bravamente habían servido en sus filas y contribuído a su ininterrumpida serie de victorias:

  • Próspero y Fabricio Colonna les son devueltas sus tierras otrora arrebatas por los franceses
  • Bartolomé Albiano, la ciudad de San Marcos
  • Diego de Mendoza, el Condado de Mélito
  • Pedro Navarro, el Condado de Oliveto
  • Diego de Paredes, el Señorío de Coloneta

Manda trasladar a César Borgia (hijo del anterior Papa) a Chinchilla, en calidad de prisionero.

El 26 de noviembre muere en Medina del Campo Isabel la Católica, su gran valedora.

1505. Fernando el Católico casa en segundas nupcias con Germana de Foix.

Se traslada con su reciente esposa hasta Nápoles, donde comprueba por sí mismo el aprecio que los napolitanos sienten hacia el de Córdoba.

Testamento de Isabel la Católica, por Eduardo Rosales.

1506. Fernando se hace eco de las murmuraciones de envidiosos del Gran Capitán y ordena su destitución, así como la de todos los que a su lado habían bravamente luchado. Además, le pide justificación de lo que, a su juicio, habían sido unas desmesuradas facturas de guerra. Gonzalo le responde irónicamente, en lo que la historia conocerá como Las Cuentas del Gran Capitán:

"Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados;
por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados;
por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla, doscientos millones de ducados;
por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil ducados;
y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey
a quien HE REGALADO UN REINO, cien millones de ducados".

Sello que representa al Gran Capitán.

1507. Apartado de cargo alguno y desengañado de su rey, Gonzalo Fernández de Córdoba se retira a la ciudad de Loja.

1508. Recibe la noticia de que el Castillo de Montilla (aquel que le viera nacer) va a ser próximamente demolido por orden real. A pesar de sus súplicas no conseguirá detener el anunciado derribo. Su ruptura con su rey es ya total.

En los últimos años de su vida se retira hacer vida contemplativa en el Monasterio de San Jerónimo en Córdoba.

1515. Trasladado nuevamente a Loja, la muerte le sorprende a la edad de 62 años.

Su sepulcro se conserva actualmente en la Iglesia de San Francisco en Granada.

Gonzalo Fernández de Córdoba fue un genio militar excepcional, y el primero en usar de forma combinada la infanteria, caballería y artillería, así como el fuego naval como apoyo. Creador de los famosos Tercios que tanta gloria darán a España durante dos siglos.

Castillos de España
El castillo de la semana
Personajes medievales
 
© castillosdejirm.com
Última actualización 27/10/2010