Una
banda de ex miembros de Whitesnake puede resultar innecesaria para buena
parte del público, aún así este segundo álbum
de The Company of Snakes (el primero era un doble en vivo llamado "Here
We Go Again") no deja de ser un disco simpático y llevadero,
en base a un cóctel tan trillado como efectivo, que parte desde
un AOR muy melódico e incluye cantidad de guiños al blues.
Canciones ultra gancheras que ganan belleza en su simplicidad, en ningún
momento suenan pesados y curiosamente este sea uno de sus mayores logros,
una banda muy ajustada que incluye a Micky Moody en guitarra, Bernie
Marsden también en guitarra y Neil Murray en bajo (todos ex Whitesnake)
quienes con sus composiciones le facilitan el trabajo al vocalista Stefan
Berggren cuya respuesta es sólida y se ajusta a lo que la banda
ofrece aunque esto ineludiblemente lo haga sonar algo parecido a Coverdale.
Completa la formación el eficiente a John Lingwood en bateria
y los invaluables aportes de Don Airey hoy por hoy, el tecladista del
género.
Posiblemente los defectos del disco caigan en que le sobran al menos
3 o 4 canciones (incluyendo alguna balada de más) para que el
disco no se haga largo. Además de incluir una soporífera
canción llamada "Days to Remember" en la cual, más
que un tema melancólico sobre el éxito que vivieron como
miembros de Whitesnake, parecería un pedido para que Coverdale
rearme la banda.
Más allá de eso, algunas canciones de este álbum
son irresistibles, "Ride, Ride, Ride...", "Little Miss
Apiñes", "Back to the Blues" y dos buenas baladas
como "What Love Can Do" y "Hurricane" como ejemplos
de una lista que incluye algunos temas más ¿Puede un disco
innecesario basado en formulas trilladas ser efectivo? Si, si se tienen
buenas canciones y por suerte este es el caso (y se los dice alguien
que no es fan del estilo).
Matías
Conde