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El
conflicto de la Isla Perejil es el primero de nuestra etapa
democrática. Es la primera agresión desde Sidi-ifni y la marcha
verde, curiosamente, las tres causadas por el mismo país, Marruecos.
El poderío militar español y su gran capacidad de actuación hizo
posible que el asunto fuera a más.
Tras
la invasión por parte de fuerzas enemigas de uno de nuestros peñones
africanos, el gobierno decide, tras fracasar la vía diplomática usar
la fuerza armada para devolver a la soberanía española el islote de
Perejil. Pese a las críticas de los de siempre, la actuación fue
ejemplar, digna de los mejores cuerpos de élite de nuestro ejército
que sin un solo disparo consiguieron que el pabellón español ondeara
en lo más alto del islote. Hecho que nos llenó de orgullo. A
continuación les proporcionamos el relato de los hechos.
Al
alba, con un fuerte viento de levante, unidades navales, tropas
especiales de tierra y aviones de combate F-18 cargados con bombas
recuperaron el islote Perejil. El objetivo de la operación era
devolver a la isla el 'statu quo' que tenía antes de que fuera
ocupada, días antes, por una decena de gendarmes marroquíes,
sustituidos posteriormente por soldados del ejército alahuí, según
explicó la ministra de Exteriores, Ana Palacio, en su comparecencia
en la comisión de urgencia del Congreso. El ministro de Defensa,
Federico Trillo, precisó que "se limitó el recurso a las armas
de fuego a los estrictos supuestos de defensa propia".
La operación conjunta de las Fuerzas Armadas españolas se planeó el
sábado previo a la actuación y se desarrolló a las 6.15 horas. No
hubo bajas ni heridos, y los seis marroquíes que ocupaban el
territorio fueron hechos prisioneros y devueltos a Marruecos.
Tras el conflicto, la Policía Nacional y Guardia Civil han reforzado
su presencia en las fronteras con Marruecos y los mecanismos de alerta
en Canarias.
La toma fue llevada a cabo por efectivos del Mando de Operaciones
Especiales del Ejército de Tierra -boinas verdes-, con sede en
Alicante, apoyados por helicópteros "Súper Puma" de las
Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET), con base en el
Copero (Sevilla). Fueron ellos quienes izaron la bandera española en
la isla.
También contaron con el apoyo de aviones de combate F-1 y aviones de
transporte.
La intervención fue dirigida por el Estado Mayor de la Defensa y el
comandante en jefe fue un almirante.
La base de Morón fue reforzada con 400 soldados de tierra y 14
unidades de helicópteros.
Pocas horas antes de iniciarse la operación, el embajador español en
Rabat abandonaba Marruecos tras ser llamado a consultas.
Interior ordenó impedir el acercamiento a la isla de cualquier tipo
de embarcación por "seguridad", cuando antes del desalojo sí
se permitía.
El Gobierno de Rabat, por su parte, restringió el paso de
'porteadores', personas que entran en Ceuta para negociar, y también
el de vehículos a Melilla.
Nada más realizarse la operación, el Gobierno español se puso en
contacto con las autoridades marroquíes para ofrecerles una negociación,
y comunicó la toma del islote al Consejo de Seguridad de la ONU.
También contactó con la UE, cuyo Comité Político y de Seguridad
mantuvo una reunión especial, e informó a la OTAN.
Actualmente,
el islote de Perejil sigue bajo soberanía española. La mayor
preocupación respecto a las pretensiones marroquíes son nuestras
ciudades de Ceuta y Melilla, así como nuestras islas Canarias,
objetivos los tres de la política alahuí.

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