La Armada Española en el último cuarto de Siglo

El último cuarto de siglo XX de la Historia de España es libertad. Tras morir Franco se instauró  la monarquía de nuevo en la figura de Juan Carlos I quien desde ese momento ejercería la función conciliadora entre las partes en ese tiempo que se llamó "Transición" y que es modelo para muchos de los países que han vivido o viven situaciones similares a la que nosotros tuvimos en esos primeros años de democracia. El primer gobierno fue de la UCD, encabezado por el mítico Adolfo Suárez, tras él, llegarían los socialistas que no dejarían el poder hasta 1996 y que metieron a España en muchos de los organismos internacionales, CEE (luego UE), la OTAN, pese a su lema, "de entrada no" y participamos bajo amparo de la ONU en la Guerra del Golfo Pérsico en 1991. Tras el PSOE llegó el Partido Popular en 1996 que completó la profesionalización del ejército iniciada años atrás por el PSOE de Felipe González. El gobierno de José María Aznar ha participado de la mano de EEUU en las campañas de este país contra el terrorismo internacional (Justicia Infinita, Libertad duradera, Liberar Irak...) además de participar en las misiones OTAN, cuando Javier Solana era su secretario general, y de la ONU en la guerra de los Balcanes y la crisis de Kosovo.  España en este período ha sufrido en su terreno una nueva invasión del ejército marroquí, si bien es cierto que fue un hecho simbólico, pero que gracias a la solución dada por el gobierno el asunto no fue a más y no se les dio alas a Marruecos en su ansia expansionista.

En lo que respecta a la Armada en la transición, las circunstancias políticas del momento y la crisis petrolera de finales de 1973 no cabe duda que afectaron notoriamente a los planes de nuevas construcciones y al apoyo logístico de las unidades navales e instalaciones ya plenamente en servicio.

Teniendo en cuenta que una Marina no se improvisa, porque desde la toma de decisión de construir una unidad hasta que entra en servicio transcurren años que pueden ser decisivos para el porvenir de la nación, a finales de 1973 se procedió a la actualización del Plan de Inversiones en vigor en el que dentro de los Objetivos de Fuerza fijados en su día, se estableció un Programa de construcciones que abarcaba dos fases: una para el cuatrienio 1976/1979 y otra para el periodo 1980/1983.

En la primera fase figuraban: un portaeronaves, el Almirante Carrero Blanco; cinco fragatas lanzamisiles; dos submarinos de la serie 70, un transporte ligero, un petrolero y otras unidades logísticas. En la segunda fase figuraba la construcción de cuatro corbetas Descubierta, seis lanchas portamisiles, seis dragaminas y cuatro escoltas oceánicos; asimismo se contemplaban adquisiciones para el Arma Aérea y la Infantería de Marina.

Sin embargo, una cierta incoherencia política a nivel nacional (1975-1977) y la crisis económica internacional tuvieron como consecuencia inmediata la generación de un proceso restrictivo de los gastos militares, el cual originó la práctica paralización del Programa Naval en 1976. Previamente, durante el periodo del ministerio del almirante Pita da Veiga, se consiguió la orden de construcción de seis patrulleros, ocho corbetas y dos submarinos durante los años de 1973 a 1976, gracias al empeño que puso el ministro en llevar a cabo la totalidad del Programa Naval.

El 12 de abril de 1977, el almirante Pita da Veiga presentó su dimisión irrevocable como ministro de Marina por estar en desacuerdo con el procedimiento seguido para la legalización del Partido Comunista decidida por el Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez.

Le relevó el almirante Pascual Pery Junquera, en situación de reserva, quien consiguió en el Consejo de Ministros del 10 de junio de 1977 la autorización para la firma de la orden de construcción de un portaaviones, tres fragatas FFG y dos submarinos serie 70, parte sustancial de las unidades previstas en la segunda fase del Programa Naval de 1973, por un importe de 44.230 millones de pesetas.

El portaaviones se construyó en base a un proyecto del Sea Control Ship desarrollado por la Marina de Estados Unidos a principios de la década de los años setenta.

Los diseños originales fueron modificados por la Armada y la Empresa Nacional "Bazán" a partir de 1974, de tal forma que en 1977 el proyecto definitivo se podía considerar como español. Botado por la factoría de la misma Empresa en Ferrol en 1982, y entregado el 3 de noviembre de 1987 después de vencer toda suerte de dificultades políticas, técnicas y presupuestarias, el portaaviones Príncipe de Asturias (ex Almirante Carrero Blanco), es desde entonces el buque insignia de la Flota. Sus características más notables son: 16.917 toneladas de desplazamiento, propulsión COGAG y 27 nudos de velocidad, posee cubierta de vuelo Ski-jump, y tiene capacidad para operar con 29 aviones y helicópteros.

Vista del Sky-jump de nuestro portaaviones

Las fragatas FFG-7 son del tipo americano Oliver Hazard Perry; desplazan 3.982 toneladas, dotadas de misiles SU/SU y SU/AI, así como de helicópteros SH-60 Seahawk LAMPS III, alcanzan los 29 nudos y tienen una autonomía de 5.000 millas. Fueron construidas las tres primeras por la E.N. "Bazán" en Ferrol. A cambio de dos corbetas Descubierta vendidas a Egipto se consiguió la orden de construcción de una fragata más, la Reina Sofía en 1986, y otras dos, Navarra y Canarias en 1989, también en Ferrol por la misma factoría. La serie de seis unidades se completó el 14 de diciembre de 1994 con la entrega de la última.

Los submarinos serie 70 son de la clase Agosta, proyecto francés; desplazan 1767/1490 toneladas, velocidad máxima 20,5 nudos, cota máxima 300 metros, armados de 4 tubos lanzatorpedos de 533 mm con 20 torpedos. construidos por la E.N. "Bazán" en Cartagena, los dos primeros (Galerna y Siroco), del programa de 1971, se entregaron en 1982 y 1983; los dos últimos Mistral y Tramontana lo fueron en 1984 y 1985 respectivamente.

Como consecuencia de la reestructuración del Gobierno que creaba el Ministerio de Defensa, el 4 de julio de 1977 cesaba en su cargo el almirante Pery Junquera, último que desempeñó la cartera de Marina, instituida por Real Decreto de 30 de noviembre de 1714. El Jefe de Estado Mayor de la Armada se constituyó entonces en la cabeza de la Marina, desempeñando los cometidos establecidos por la Ley Orgánica de la Armada de 4 de julio de 1970.

Desde 1977 se sucedieron en el cargo los almirantes Vigas (1977), Arévalo (1977- 1982), Suanzes de la Hidalga (1982-1984), Salas Cardenal (1984-1986) y Nárdiz (1986- 1990), quienes lograron con no poco esfuerzo proseguir las construcciones derivadas de la segunda fase del Programa Naval (1971), prorrogado por Decreto-Ley 5 de 1977, como vimos anteriormente.

En septiembre de 1977, el almirante Buhígas constituyó el Grupo Aeronaval de la Flota, formado por el Dédalo y unidades de escolta, con el doble objetivo de formar una unidad táctica operativa, al mismo tiempo que se perfeccionaba el adiestramiento aeronaval que sirviese para obtener doctrina propia en este aspecto fundamental de la guerra naval. Al almirante Buhígas sucedió el del mismo empleo Arévalo Pelluz, quien mantuvo las pretensiones de lograr la constitución de dos grupos de combate encabezados por sendos portaaviones y su correspondiente escolta. Para sustituir a los antiguos Aragón y Castilla se adquirieron en 1980 dos buques LPA norteamericanos clase Paul Revere, buques de desembarco de 17.000 toneladas que adoptaron los nombres de sus predecesores y fueron integrados en el Mando Anfibio de la Flota. Durante el mando de Arévalo ocurrió el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981, del que la Armada quedó completamente al margen.

El segundo Dédalo, de un Cabot norteamericano

El 15 de enero de 1982, el almirante Saturnino Suanzes de la Hidalga, decidido impulsor del Arma Aérea, se hizo cargo de la jefatura del Estado Mayor de la Armada. El 30 de mayo de 1982, España ingresó en la NATO, hecho corroborado por Referéndum nacional el 12 de marzo de 1986, pero sin integración en su estructura militar.

Ese mismo año, a instancias del gobierno, la Armada renunciaba a las dos últimas corbetas Descubierta, para venderlas a Egipto, quedando así reducida la serie a seis unidades. El almirante Suanzes consiguió del ministro de Defensa, Alberto Oliart, la promesa de que esas dos corbetas serían sustituidas posteriormente por una pareja de nuevas fragatas Santa María, como señalamos anteriormente; sin embargo la llegada del gobierno socialista al poder (28 de octubre de 1982), postergó el cumplimiento de esta promesa hasta 1986, en que dispuso la construcción de la fragata Reina Sofía.

La referida entrada de España en la NATO impulsó aún más si cabe la participación de la Flota en los grandes ejercicios desarrollados por las marinas aliadas en el Atlántico y Mediterráneo, sobre todo a partir del Ocean Venture 81, con la actuación del Grupo Aeronaval al mando del contralmirante Salvador Moreno de Alborán, que constituyó el espaldarazo definitivo para la operatividad del Dédalo.

Narcis Serra, ministro socialista de defensaEl 16 de enero de 1984, el almirante Suanzes de la Hidalga fue relevado por el del mismo empleo Salas Cardenal, quien como su antecesor se encontró con la dificultad que para la Armada representó la adaptación a las disposiciones orgánicas emanadas del nuevo Ministerio de Defensa, encabezado por Narciso Serra a partir del 2 de diciembre de 1982.

El almirante Salas fue relevado por Fernando Nárdiz el 5 de noviembre de 1986. Año y medio después, el portaaviones Príncipe de Asturias fue entregado a la Armada (30 de mayo de 1988), trasladándose seguidamente a los Estados Unidos para realizar las pruebas de evaluación; regresó en diciembre, llevando a bordo los seis helicópteros SH-60B LAMPS III con los que se constituyó la 10ª Escuadrilla. Casi simultáneamente, llegaban a Rota los primeros aviones AV-8B, versión mejorada notablemente de los anteriores AV-8A, y se integraron en la 9ª Escuadrilla del Arma Aérea. A principios de 1989, el "Grupo Aeronaval" pasó a ser el "Grupo de Combate" para denominarse poco después "Grupo Alfa" de la Flota, formado por el Príncipe de Asturias y un número variable de fragatas clase Santa María y Baleares. El Grupo se estrenó internacionalmente en los ejercicios Sharp Spear-89, desarrollados en septiembre de 1989, con la participación de 270 buques y 320 aeronaves de la NATO, casi al mismo tiempo que el Dédalo llegaba a Nueva Orleans, siendo dado de baja en la Armada y entregado a la Fundación Cabot-Dédalo (5 de agosto de 1989).

El buque de aprovisionamiento "Patiño"También en 1989, el almirante Nárdiz presentó el Plan "Alta Mar", sucesor del Programa Naval, nacido de la idea de prever las necesidades futuras de la Flota, manteniéndola en un mínimo de operatividad. En el Plan se contemplaba la construcción de las siguientes unidades durante el periodo 1989-2002: ocho cazaminas basados en la clase Sandown británica modificada, cuatro dragaminas similares a los anteriores, cuatro patrulleros de altura Serviola, un petrolero auxiliar de flota clase Mar del Norte (después Marqués de la Ensenada), un buque de aprovisionamiento de combate clase Patiño, un buque anfibio LPD y tres submarinos de la serie "80" basados en un proyecto hispano francés desarrollado por la E.N. Bazán y la DCN francesa.

El buque Oceanográfico HespéridesProcedentes de este Plan han entrado en servicio los patrulleros Serviola, el petrolero Marqués de la Ensenada (1992) y el buque de aprovisionamiento de combate Patiño (1996), mientras están en construcción los cuatro primeros cazaminas por la factoría de la E.N. "Bazán" en Cartagena, en base al proyecto BMH-51 (1997). Producto de un acuerdo alcanzado entre los ministerios de Defensa, Fomento y Cultura entró en servicio el buque de investigación oceanográfica Hespérides (1991), que desde entonces ha realizado campañas científicas anuales principalmente en el Atlántico Sur y las costas del Continente Antártico.

En lo que se refiere a la organización, el 19 de julio de 1989 se ponía en vigor la Ley 17/1989, reguladora del Régimen de Personal Militar Profesional, que afectó la estructura de las Fuerzas Armadas hasta entonces vigente. Entre otras disposiciones trascendentales reguló la integración de los Cuerpos Jurídico, de Intervención y de Sanidad en unos Cuerpos Comunes de Defensa, agrupando todos los generales, jefes y oficiales de dichas carreras procedentes de los tres Ejércitos.

A Fernando Nárdiz sucedió el almirante Carlos Vila el 23 de mayo de 1990, el cual tuvo que afrontar las consecuencias del conflicto del Golfo Pérsico y los recortes presupuestarios continuos registrados a partir de 1991. Respecto al primero, desatado en el verano de 1990 a causa de la invasión de Kuwait por Irak, la Armada envió sucesivamente catorce escoltas (fragatas y corbetas) a la zona de operaciones durante los siete meses que duró la crisis, en misiones del bloqueo contra Irak decretado por las Naciones Unidas.

Entonces se echó de menos la presencia de un buque logístico de flota, lo que aceleró la entrada en servicio del Mar del Norte; este barco no llegó a tiempo y hubo de utilizarse Abu-Dhabi como base logística para apoyar a nuestras unidades, lo cual acarreó un desgaste notable de material y el acortamiento de su presencia en la zona del conflicto (1990-1991).

Las minoraciones presupuestarias que ha soportado el Ministerio de Defensa, no obstante las buenas intenciones del ministro Julián García Vargas, incidieron negativamente respecto a la Armada, en particular tanto sobre los planes de adiestramiento de la Flota, como en el cumplimiento de los plazos de entrega de las nuevas construcciones. Incluso la intervención de la Armada en los actos conmemorativos del V Centenario del Descubrimiento de América, de los que debió ser protagonista indiscutible, se limitó a una salida a la mar del Príncipe de Asturias con el almirante Vila y los comandantes generales de las Marinas iberoamericanas invitados para contemplar la partida desde Cádiz de los veleros participantes en la "Gran Regata Colón 92".

El puente destruido de MostarUna nueva crisis internacional surgió en el verano de 1992, cuando, como consecuencia de la situación de guerra civil en la que se debatían las naciones que habían formado la antigua Yugoeslavia, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó las Resoluciones 713 y 757 para poner en marcha las operaciones navales Maritime Monitor por parte de la NATO y Sharp Vigilance a cargo de la UEO. Estas resoluciones imponían el embargo de armas y equipo militar a todos los países de la antigua Yugoeslavia, y de todas las mercancías y productos (excepto medicinas y alimentos) dirigidos a Servia y Montenegro.

En noviembre del mismo año se aprobaban las Resoluciones 787 y 320 para reforzar el embargo. Las operaciones pasaron a denominarse Maritime Guard para las unidades de la NATO y Sharp Fence para los de la UEO. Con posterioridad, ambas operaciones pasaron a denominarse Sharp Guard bajo el Mando Naval de la NATO del Sur de Europa desde su Cuartel General de Nápoles. La Armada participó en todas ellas enviando en turno rotatorio sus unidades de escolta, el portaviones Príncipe de Asturias, los buques del Grupo Anfibio, especialmente para el transporte de tropas del Ejército de Tierra, así como unidades de apoyo logístico. Los submarinos realizaron patrullas frente a la costa de Montenegro. La Infantería de Marina, por su parte, intervino en las operaciones de tierra, destacando a Bosnia-Herzegovina un batallón que se integró en la brigada española como fuerza de implementación (1996).Embarcando a los Balcanes

Como consecuencia del acuerdo de Dayton (16 de diciembre de 1995), el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó las Resoluciones 1021 y 1022, entre otras, que suspendían las medidas contra la antigua Yugoeslavia; el 1 de octubre de 1996 se canceló definitivamente la operación Sharp Guard y con ello la actuación de los escoltas de la Armada.

A todo esto, el almirante Juan José Romero Caramelo había relevado a Carlos Vila el 21 de febrero de 1994. Durante su mando se recibieron los primeros aviones Harrier II Plus de un total de ocho encargados por la Armada, al mismo tiempo que los AV-8A antiguos se vendían a Thailandia para dotar al portaaviones Chakri Naruebet, construido en Ferrol por la Empresa Nacional "Bazán".

La baja de las dos últimas unidades LST que quedaban, estar al límite de edad los dos LPA, Castilla y Aragón, y no haber entrado en servicio el LPD en construcción en Ferrol, fueron las razones que obligaron a adquirir a los Estados Unidos dos nuevos LST, Pizarro y Hernán Cortés (1995) para reforzar el Grupo Anfibio "Delta" de la Flota.

La fragata F-100Sin embargo, el mayor logro del almirante Romero ha sido la decisión de emprender la construcción de cuatro fragatas polivalentes F-100 con el sistema norteamericano AEGIS incorporado, y dotados de misiles superficie-aire SM-2 Bloque IV AEGIS ER de defensa de zona, que los convertirá sin duda en los escoltas más potentes de la Europa Occidental.

Romero Caramelo cesó el 1º de julio de 1997, haciéndose cargo de la Jefatura del Estado Mayor de la Armada el almirante Antonio Moreno Barberá. En diciembre del mismo año se aprobó la nueva estructura militar de la NATO a la que España se incorporó plenamente, casi al mismo tiempo que el ministro de Defensa Eduardo Serra, anunciaba la decisión gubernamental de inclinarse por la construcción de los submarinos de la serie "S-80" de acuerdo con un proyecto hispano-francés desarrollado desde 1991 por la Empresa Nacional "Bazán" y la DCN francesa, que dispondrá de un sistema MESMA (Módulo de Energía Autonóma) para poder navegar en inmersión durante largos periodos de tiempo sin necesidad del aire exterior (A.I.P.); vendrán a relevar a los submarinos de la serie "S-60", ya sobrepasados de edad operativa.

El almirante Moreno tendrá que enfrentarse en el futuro inmediato al problema que para la Armada supone la desaparición del servicio militar obligatorio y las nuevas obligaciones derivadas de la pertenencia a la estructura militar de la NATO.

LA ARMADA EN LA DEFENSA

COMETIDOS NACIONALES

 La situación geográfica de España nos sitúa entre el Atlántico y el Mediterráneo. El Atlántico nos abre las puertas al mundo y el Mediterráneo nos enlaza directamente con los focos de conflictos e inestabilidad actuales. En este espacio la mar continúa estando presente y así el 83% de las importaciones y el 63% de las exportaciones son por vía marítima. 200.000 buques al año transitan las rutas marítimas próximas a nuestras costas, 70.000 buques al año cruzan el estrecho de Gibraltar, con 900 millones de toneladas, casi el 20% del tráfico mundial y contamos con la primera flota pesquera de la Unión Europea y segunda del mundo.

 La Armada en este escenario es responsable de alcanzar los objetivos marítimos de la Defensa Nacional y para ello tiene encomendados los cometidos de:

-         Adquirir y ejercer el control del mar, especialmente en el estrecho de Gibraltar y las zonas de interés Atlántica y Mediterránea.

-         Proyectar el poder naval sobre tierra.

-         Proteger el tráfico marítimo y los intereses marítimos nacionales.

-         Apoyar otras actividades del Estado.

-         Ser instrumento de la política exterior.

-         Garantizar la soberanía nacional.

 Para actuar en este escenario y cumplir los cometidos asignados es necesario disponer de unidades de gran movilidad, disponibilidad, flexibilidad y permanencia. Hemos pasado de una filosofía estratégica estacionaria, a otra claramente expedicionaria. Las características necesarias para desarrollar esta estrategia expedicionaria son precisamente las que definen a las fuerzas navales:

-         Disponibilidad y movilidad para situarse en el teatro donde surgen las crisis.

-         Flexibilidad para actuar con la fuerza adecuada en cada momento.

-         Permanencia que le proporciona llevar a bordo su propia logística.

 Estas características convierten a la Armada en el instrumento eficaz para actuar en situaciones de crisis, a veces muy alejadas del territorio nacional, al ser su empleo global y su despliego permanente, desplazarse por caminos neutrales por lo que no necesita autorizaciones diplomáticas, llegar lista para la acción al llevar su propia logística y poder permanecer de forma prolongada en la zona, y la capacidad de aparecer o desaparecer a voluntad de la escena de acción sin el estigma que acompaña a una retirada.

 Solamente su presencia en tiempos de paz, o participando en actos protocolarios, transmite perfectamente el mensaje diplomático de los intereses de la nación, de su voluntad y de sus intenciones.

LA  FUERZA  DE  LA  ARMADA

El mando de las fuerzas, servicios, centros y dependencias de la Armada, así como la administración de los recursos que les hayan asignado para cumplir su misión, corresponden al Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada.

La Fuerza de la Armada es el conjunto de medios organizados y preparados para la realización de operaciones militares, cuya misión fundamental es alcanzar los objetivos marítimos de la Defensa Nacional. Está estructurada en flota y fuerzas de zonas marítimas. 

La flota es el núcleo de la fuerza naval. En ella se concentra la práctica totalidad de la capacidad de combate de la Armada.

Cuenta con dos grupos operativos permanentes: el GRUPO ALFA y el GRUPO DELTA; tres escuadrillas de escoltas: la 21ª Escuadrilla de Corbetas, la 31ª Escuadrilla de Fragatas (clase Baleares), y la 41ª Escuadrilla de Fragatas (clase de Santa María); y dos Flotillas: la de submarinos y la de aeronaves.

La función principal de los Grupos es llevar a cabo las operaciones en la mar, mientras que la de las escuadrillas y flotillas es proporcionar unidades adiestradas y listas para el combate y para incorporarse a los grupos.

El portaaviones Príncipe de Asturias es la unidad principal del Grupo Alfa. A este grupo se incorporan fragatas, aeronaves y los buques de aprovisionamiento. De esta manera se consolida una fuerza capaz de realizar el control del mar y proyectar el poder naval sobre tierra mediante su aviación embarcada.

El Grupo Delta está formado permanentemente por buques anfibios, de transporte y de desembarco. Con base en estos buques se constituye la correspondiente Fuerza Anfibia Operativa junto a la Fuerza de Desembarco que se establezca procedente del “Tercio de la Armada”. 

Los submarinos constituyen una fuerza de la Flota cuyo empleo está orientado a negar el libre uso de la mar al adversario, así como realizar otras operaciones especiales con la necesaria discreción. 

UNIDADES DE LA FLOTA

1 Portaaviones 1 Buque de Desembarco “Galicia”
6 Fragatas “Santa María” 5 Fragatas “Baleares” 2 Buques de Desembarco “Hernán Cortés”
4 Submarinos “Delfín” 6 Corbetas “Descubierta” 1 Buque de Desembarco “Aragón”
4 Submarinos “Galerna”

2 Buques Logísticos

4 Patrulleros “Serviola”
12 Buques Medidas Contra Minas 57 Aeronaves Infantería de Marina 7.000hombres
1 Buque de Investigación Oceanográfica 6 Buques Hidrográficos 1 Buque Escuela
GRUPO ALFA

 El Grupo Alfa es el núcleo de la capacidad aeronaval de la Armada y su misión es el dominio del mar. Está formado por el portaaviones Príncipe de Asturias y las seis fragatas de la clase Santa María. Se integran en él habitualmente las fragatas clase Baleares, las aeronaves designadas como Unidad Aérea Embarcada y el petrolero Marqués de la Ensenada o el BAC Patiño. Con menor frecuencia, también las corbetas clase Descubierta y otras unidades de la Flota. El buque de aprovisionamiento de combate Patiño incrementa la autonomía del Grupo Alfa, permitiéndole actuar lejos de las bases y durante períodos más largos. La capacidad aeronaval de la Armada se puede materializar, en función del cometido a desempeñar, desde en un escolta hasta en el Grupo Alfa, con un número considerable de escoltas, aeronaves y buques de apoyo, permitiendo así un uso eficaz y flexible de los medios de la Flota.

 GRUPO DELTA

Buque desembarco "pizarro" La Fuerza Anfibia de la Flota, conocida orgánicamente como “Grupo Delta”, forma una unidad homogénea y adiestrada con capacidad para realizar operaciones anfibias en zonas de interés nacional o en cooperación con aliados, cumpliendo así la misión genérica asignada por la Armada de “proyectar el poder naval sobre tierra”. Ello se materializa a través de la Fuerza de Desembarco que proporciona el Tercio de Armada de Infantería de Marina. Por lo complicado de su planteamiento y de su ejecución, que involucra medios navales, terrestres y aéreos, se puede decir que las operaciones anfibias son las de mayor complejidad dentro de la estrategia naval. El Grupo Delta ha contribuido activamente en las operaciones ALFA BRAVO, en los países de la antigua Yugoslavia, con las agrupaciones designadas para formar parte de UNPROFOR y en la operación ALBA en Albania.

 Estos buques han mostrado su eficacia en misiones de ayuda humanitaria como la operación ALFA-CHARLIE, que se desarrolló en los países del Centroamérica afectados por el paso del huracán “Mitch” entre noviembre de 1998 y abril de 1999.

 El Grupo Alfa está formado por los buques de desembarco L-51 Galicia, L-22 Aragón, L-41 Hernán Cortés y L-42 Pizarro, así como otras unidades de menor porte. Los primeros desplazan 16.500 Tm y tiene una eslora de 172. Pueden alcanzar una velocidad de 22 nudos y tienen una dotación de 500 hombres. Son buques con gran capacidad de carga de personal y vehículos ligeros. Los buques de desembarco Hernán Cortés y Pizarro del tipo LST, son unidades con 8.450 Tm de desplazamiento, eslora de 159,2 m, manga de 21,2 y calado de 5,3. Cuentan con 6 motores diesel ALCO 16/251 de 16.000 cv y dos hélices de paso variable, más una a proa que estabiliza el buque en las operaciones de descarga por popa. Su velocidad es de 20 nudos y la autonomía de 2.500 millas a 14 nudos. La dotación es de 255 hombres.

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