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Naves Ilustres |
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Galera Real
La
Real tenía 60 metros de eslora total con espolón y 52,5 metros de
eslora con
cubierta; 6,20 metros de manga máxima del casco; el vaso flotante o
casco – el buco y de ahí la voz buque estaba formado por 162
cuadernas y 160 baos o latas; treinta remos a diestra y veintinueve a
siniestra. Los términos diestra y siniestra, en lugar de estribor y
babor, eran los utilizados en la navegación mediterránea, cuya
organización y léxico eran muy distintos a la Atlántica. En el Océano,
eran ya utilizados los términos babor y estribor. De la proa sobresalía
un potente espolón de seis metros donde se amarraba la vela del
trinquete. Su función en caso de combate era embestir al enemigo. En
la batalla de Lepanto hay que destacar el papel de los participantes más
anónimos: los galeotes. Habitantes siempre de la parte inferior del
puente, encadenados a los barcos, los galeotes eran esclavos, cautivos
o penados. Vivían y dormían en la cámara de boga. Cuatro
hombres se sentaban en cada banco con remos de 11,40 metros de
longitud. Entre los bancos estaba la banqueta o remiche, una
plataforma sobre la que los remeros podían ponerse de pie. En la peaña,
travesaño más elevado, los galeotes apoyaban los pies para efectuar
la boga. Al ritmo marcado por el silbato del cómitre. Existían
distintos tipos de boga. La táctica naval del siglo XVI se regía por un antiguo principio: maniobrar para situarse en posición de tal modo que fuera posible el abordaje en línea recta y el asalto a la nave enemiga. El único cambio fue la introducción de la artillería. La técnica para utilizar la artillería en Lepanto fue la que predominaba en la Armada Española. García de Toledo, almirante español, viajaba en la escuadra de la Liga Santa como asesor y consejero de Don Juan de Austria. Según García de Toledo, el ruido de romper los espolones y el trueno de la artillería debía de ser todo uno. |