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Miguel López de Legazpi (1508-1572) Guipuzcoano de Zumarra. Después del descubrimiento de las Filipinas por Magallanes y de un frustrado intento de colonizarlas a cargo de López de Villalobos, Felipe II decidió su conquista. Para ello se puso en contacto con fray Andrés de Urdaneta, que había participado con Elcano en la vuelta al mundo. Urdaneta puso como condición que al mando estuviera, como Capitán General, el Alcalde de la Ciudad de México, López de Legazpi. La expedición, integrada por dos naos y tres petaches que embarcaron a 200 soldados, 150 marineros y 4 frailes, partió del Puerto de Navidad (Jalisco) el 21 de noviembre de 1564. Durante el viaje, en el que desertó uno de los petaches al mando de Alonso de Arellano, recalaron en las Islas de los Barbudos (Marshall ) y de los Ladrones (Marianas ). Permanecieron en cada una de los archipiélagos varios días y, en ese tiempo, los indígenas intentaron vender sus mercancías con toda clase de argucias y trampas: En los cestos de arroz sólo la primera capa era de grano, el resto era arena. Otro día desapareció parte del timón de uno de los buques. Legazpi ordenó a sus hombres pagar aunque hubiera engaño con el fin de evitar problemas. La expedición de Legazpi avistó las Islas Filipinas el 15 de febrero de 1565. Era la isla de Ibabao. Después de explorar las Islas de Leyte y Samar, se dirigieron a Cebú, donde pereció Magallanes. El 27 de abril, después de disparar los cañones de los buques para prevenir incidentes, desembarcaron en la isla fundando la ciudad de San Miguel. A la nueva ciudad comenzaron a acudir nativos atraídos por la presencia de españoles, y varios jefes locales reconocieron a Felipe II como su soberano. Al igual que hiciera en las Marinas y las Marshall, Legazpi ordenó a sus tropas que respetaran a los indígenas y sus propiedades. Después de esto, y tras recibir refuerzos, se lanzó a la conquista de Luzón. En la bahía de Manila, sobre la ciudad prehispánica, fundó la capital del archipiélago español. Con mano firme pero amable, prefiriendo la negociación y la concordia frente a la fuerza, gobernó las Filipinas hasta su muerte. Como colofón hay que decir que Fray Andrés de Urdaneta, después de la fundación de San Miguel, recibió orden de regresar a Méjico atravesando el Pacífico. Antes se había intentado 5 veces, todas infructuosas. Por fin Urdaneta arribó a Méjico tras 130 días de navegación estableciendo la que, hasta 1821, sería la ruta comercial entre Filipinas y el Virreinato de Nueva España. |